‘En cartelera’: Total…¿para qué?

Este primer viernes de septiembre nos depara, en cuanto a estrenos, sobre todo dramas. También en la cartelera… Tres de nacionalidad estadounidense y otra franco-afgana. Y, por supuesto, las ausencias de rigor. Estas últimas, que no falten. Total, pensarán los responsables de estos desaguisados de programación, teniendo lobeznos inmortales, llaneros solitarios, exorcismos en Georgia, ciudades de hueso, villanos favoritos, guerras mundiales z, juergas hasta el fin, pitufos y un largo etcétera…¿para qué querrán ver una tragedia intimista rusa, de Kirill Sbrennikov y una comedia romántica coral, de Dani de la Orden, ambientada y realizada en Barcelona?. Y así nos va, y así seguimos semana tras semana.

Entre las que proyectan las salas, tenemos ‘Atrapada en la oscuridad’, del norteamericano Joseph Ruben, sobre una joven ciega acechada por villanos, a los que hará frente con su valor, ingenio y teniendo a la oscuridad como aliada. La crítica la ha vapuleado directamente. Otra que tampoco ha gustado nada es la de la misma nacionalidad, de Adam Wingard, ‘Tú eres el siguiente’. Esta vez es una familia la acosada por los malos de la función. Y la tercera estadounidense ya pinta mejor, y sus reseñas han sido, en general, muy favorables. Se trata de ‘Cruce de caminos’, de Derek Cianfrance, firmante también de la estimable ‘Blue Valentine’. Sobre un hombre en busca de sus vínculos perdidos y al que su pasado persigue.

Terminamos con la franco-afgana, ‘La piedra de la paciencia’, de Atiq Rahimi, quien filma su propia novela del mismo título. Como Sevilla Cinéfila la vió ayer, muy pronto tendrán la crítica en estas mismas páginas.

‘El ejercicio del poder’: Res publica

El músico, guionista y realizador francés Pierre Schoeller, aborda en esta cinta- fechada en 2011 y con 115 minutos de metraje- la segunda parte de la trilogía que comenzara con la inédita ‘Versailles’. Así puede leerse en la ficha técnica proporcionada por el cine Avenida, que la exhibe en su versión original.

El relato arranca de manera inesperada y sorprendente, con un sueño erótico en el que una mujer desnuda deambula por un lugar tan solemne como representativo, para acabar introduciéndose en las fauces de un cocodrilo. Una llamada intempestiva despierta al durmiente – a la sazón, ministro de Transportes -, para darle cuenta de un suceso terrible. Un autobús se ha precipitado por un barranco y las víctimas son numerosas, escolares en su mayoría.

A partir de ahí, se despliega toda la maquinaria política. Empezando por la inmediata reacción del titular del Departamento quien, acompañado de su muy eficiente asesora y jefa de prensa, se dirige, sin pérdida de tiempo, al escenario de la tragedia. Pero, pese al impacto emotivo de la noticia, nada es dejado al azar. Desde los tiempos, los tonos, el ajuste milimétrico a un discurso aparentemente espontáneo, la indumentaria, los colores, la corbata, los mensajes no verbales, los rictus faciales… Ni siquiera en la intimidad de la morgue improvisada, ante los cadáveres,  y con el fondo de los aullidos de dolor de una madre clamando por ver el de su hija, se descompone el hombre de Estado. Pero no es un robot y tendremos ocasión de comprobarlo.

Schoeller disecciona si piedad los usos y modos de una clase dirigente, sin adscribirle ninguna ideología concreta. Nos introduce en las entrañas de un poder que, ante el ojo de su cámara, y contando con un guión, que también firma, tan milimétrico como justamente premiado, aparece en toda su flagrante desnudez y deshonestidad. Todo vale en función de la rentabilidad económica y electoral. Las alzas y bajas en la cotización, no de personas, sin o de cargos. Un accidente, que a punto está de costarle la vida al protagonista, que pierde en él a sus chófer y escolta,  dispara una popularidad que estaba en horas bajas.

O las enemistades juradas entre el Gabinete, el juego sucio de las privatizaciones, los intercambios de funciones, las amistades peligrosas, la demagogia, las deslealtades… Pero también muestra a un ser humano que vomita, se emborracha, que sangra, que se angustia, que desea, que es carnal. Para ello, cuenta con la complicidad del extraordinario Olivier Gourmet, en un verdadero tour de force interpretativo. Y del no menos excelente Michel Blanc. Pero también sabe que el ejercicio del poder pertenece al colectivo masculino, aunque las mujeres a sus sombras sean más que notables.

Palabras del realizador: «Esos gabinetes ministeriales tienen una parte de nuestra vida entre sus manos. ¡Vale la pena interesarse por lo que sucede ahí dentro!». Dicho y filmado queda.

Verano de cine. Junio: Toma I

Con el otoño en puertas, hora es ya de hacer un balance de las películas más interesantes proyectadas en Sevilla durante este largo y cálido verano y de las que, lamentablemente, se quedaron en el limbo de las inéditas. Algunas de las que mencionaremos continúan en cartelera. Otras, de no menor calidad, tuvieron un paso más fugaz por nuestras salas. Y, por supuesto, se trata de una selección subjetiva de quien esto firma, que puede ser injusta con otros títulos estimulantes. Así que, desde ya, les invito a comentar, aportar y añadir las carencias de esta entrada en el propio blog.

El pasado 21 del mes, que reseñamos cinematográficamente en esta primera toma, comenzó oficialmente esta estación. Y con ella, dos estrenos estimables, la coproducción entre Francia, Alemania y Luxemburgo dirigida por la germana, Margarethe von Trotta, ‘Hannah Arendt’. Una mirada de una mujer notable sobre una intelectual y filósofa de prestigio. Todo un éxito de crítica y público, que aún puede, y debe, verse. En las antípodas de la aceptación, una película de recorrido muy fugaz y proyectada en la sala errónea, pero muy interesante. Hablamos de la francesa, ‘Después de Mayo’, escrita y dirigida por Olivier Assayas, sobre la juventud radicalmente compromentida del post 68.

Y lamentábamos, entonces y ahora, las ausencias en nuestras pantallas de filmes tan prometedores, y precedidos de excelentes críticas, como la franco-canadiense, ‘Laurence Anyways’, de Xavier Dolan, sobre un profesor de literatura que toma una decisión radical que trastocará su vida. O el thriller danés, ‘Todo irá bien’, de Christoffer Boe. O la argentina, ‘Madres de Mayo’, de Pablo Yotich. O la francesa, ‘Tomboy’, de Céline Sciamma, que pudo verse en el cine de verano de la Diputación, pero sin estreno comercial.

‘En cartelera’: La excepción y la regla

En el viernes que le quedaba a este agosto, ya finiquitado, los estrenos siguieron la tónica adocenada, previsible, aburrida, hortera y, por lo tanto, escasamente estimulante con la que comenzaron. Nada que reseñar, la regla estival ha sido esta y ni siquiera la sala de nuestros amores cinéfilos ha escapado a ella. Con algunas excepciones, afortunadamente…

De entre los títulos recién llegados que merezcan la pena reseñarse – a menos que la predilección que quien esto firma por géneros y temáticas, por así decirlo, adultas y a contracorriente de lo comercial, le haya hecho excluir algunos valiosos – contamos con un documental y un drama, ambos norteamericanos.

El documental, otro género ausente de nuestras pantallas…, da cuenta de los orígenes de un grupo, que concursó en el celebérrimo ‘Factor X’ y de su gira mundial, mientras nos acerca a sus componentes. Su título es ‘One Direction: This is us’ y lo dirige el experto Morgan Spurlock (‘Super Size Me’). Sus referencias son contrapuestas, desde quienes la consideran estimulante e innovadora hasta quienes la reservan exclusivamente a fans.

Y un drama sureño, fechado en 2012, que pasó por el Festival de Cannes de ese año y ha sido, en general, bien recibido por la crítica. Se trata de ‘Mud’, escrita y dirigida por el prometedor Jeff Nichols, que cuenta la historia de un fugitivo en busca del amor de su vida y dos niños que le descubren y le ayudan. Matthew McConaughey, Reese Whiterspoon, Sam Shepard y Michael Shannon, entre otr@s, hacen los honores.

La otra regla, más lamentable aún, de esta cartelera estival es la de las ausencias. No hay semana en la que no las registremos. La de esta es la de la cinta, que también ha merecido los aplausos especializados, que culmina la trilogía del vienés Ulrich Seidl, ‘Paraíso: Esperanza’. De momento, se nos queda inédita, como las anteriores dedicadas al Amor y a la Fe. Lastimoso.

Sin embargo – nunca es tarde, si la dicha es buena…- recuperamos, con cuatro meses de retraso sobre su estreno en el resto del país, el film político francés, ‘El ejercicio del poder’, de Pierre Schöller. Acerca de un ministro de transportes que se ve atrapado en una tela de araña a partir de un accidente que afecta a su departamento. Sevilla Cinéfila la vió ayer, en su versión original, y muy pronto tendrán la crítica en estas mismas páginas. Hacemos votos para que septiembre, y su rentrée, nos sean más propicios…

‘El último concierto’: Afinamientos

Por esa funesta manía de, o bien no traducir, o bien ‘adaptar’, los títulos de las películas que abunda en el suelo patrio – y cuando pretende aproximarse al original, como en este caso, tanto peor – ‘A Late Quartet’ ( Un cuarteto tardío) ha devenido en nuestro idioma en ‘El último concierto’. Lo que, a fuer de disparatado, se presta a confusión con la casi homónima de Radu Mihaileanu, ‘El concierto’. En fin. La que nos ocupa, ópera prima producida, escrita y dirigida por el norteamericano Yaron Zilberman, es un drama de 105 minutos y fechado en 2012. Su estreno en VOS en el cine Avenida casi llenó, en un sofocante agosto, el vestíbulo y las escaleras de acceso a la sala. Una buena oferta genera la afluencia de público y no se enteran…

La historia sigue a un célebre y prestigioso cuarteto de cuerda, con 25 años de triunfal andadura. Cuando, y de manera inesperada, uno de sus componentes se ve afectado por una enfermedad imposibilitante, esta circunstancia hará aflorar soterradas rencillas, rivalidades, celos y traiciones nunca resueltas.

He aquí un material narrativo que, en otras manos, hubiera resultado altamente inflamable. Bien por los excesos de intoxicación sentimental o bien, en las antípodas, por un enfoque académico frío y elitista. Pero el realizador mantiene a raya ambos peligros, con una puesta en escena sobria, clásica y elegante. Y con un tratamiento del factor humano, complejo y sensible. Mima a los personajes y a las situaciones e interacciones creadas entre ell@s , con una excepción en la que luego habrá que detenerse.

Sabe transmitir el refinamiento de la cultura y el arte impregnados de vida, sin torres de marfil. El magisterio y la sabiduría de la enseñanza, sin rastro de pedantería. Refleja cómo la insidiosa incapacidad acecha cuando menos se la espera. Los deterioros de la edad. Las glorias y miserias de la creación. Las relaciones conyugales, paterno-materno-filiales, amistosas, amorosas y la difícil compatibilidad con la disciplina creadora. Está magníficamente dialogada. Las interpretaciones son excelentes, con menciones especiales para un excelso Christopher Walken  y el siempre eminente Philip Seymour Hoffman.¡¡¡Para qué hablar de la música…!!! Y Angelo Badalamenti se encarga de la banda sonora.

Pero la disonancia se encarna en las mujeres. Y es especialmente injusta con el de la estupenda Catherine Keener en un personaje agrio, rígido, plano, al que no se le permite la cercanía, ni la expresión de sus emociones, salvo las negativas. Y el de su hija en la ficción que, aún cuando es tratada con respeto e Imogen Poots la encarna muy bien, sobran sus devaneos sentimentales.

El resto es de una impecable y hermosa armonía. No se la pierdan.

‘En cartelera’: Limbos, infiernos y paraísos…

 En el penúltimo viernes de este tórrido agosto que nos castiga, destacamos los estrenos sobre el papel más interesantes que oferta la cartelera. Con las más que razonables dudas sobre si las salas sevillanas estarán a la altura de las circunstancias o, por el contrario, como viene siendo su tónica habitual, condenarán al limbo de lo invisible a cintas estimables y más que dignas de verse…

Comenzamos por un drama norteamericano que sí veremos, también en v.o.s, y que es el único estreno previsto – y confirmado – en nuestro aún único reducto cinéfilo, el Avenida. Así, que mal pinta el panorama para el resto de títulos… Se trata de ‘El último concierto’, ópera prima de Yaron Zilberman y con un reparto de élite que incluye a Philip Seymour Hoffman, Christopher Walken y Catherine Keener. Sobre un cuarteto musical enfrentado a una difícil tesitura profesional y personal. Las referencias son muy positivas. Se destacan el guión, la realización, el tratamiento de la historia y las interpretaciones.

 Y otros dos dramas, pero esta vez del Viejo Continente . Ambos se proyectaron en nuestra ciudad el pasado noviembre, dentro de la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo. Hablamos de la coproducción entre Alemania, Francia y Austria, del director de esta última nacionalidad, Ulrich  Seidl, ‘Paraíso: Fe’. Forma parte de una trilogía. La dedicada al Amor, que también se exhibió en el Certamen y se nos quedó inédita la semana pasada, y la que glosa a la Esperanza. En la que nos ocupa, que puede que no la veamos…, se fustiga al fanatismo religioso y sectario, al integrismo católico más siniestro. Muy recomendable.

Por último, la magnífica,  también coproducción entre Bélgica, Luxemburgo, Francia y Suiza, ‘Perder la razón’, del belga Joachim Lafosse. Sobre una terrible y dramática visión de un hecho real. Excelente.

 Pero… quien esto suscribe se teme que, adormecid@s y embotad@s con los rigores estivales, no se atrevan con dos filmes adultos, osados, descarnados y transgresores. Nos siguen tratando como a menores de edad, tan sólo destinad@s a productos comerciales de consumo asegurado y fácil digestión, de usar y tirar. Y seguimos, pese a todo, clamando en el desierto.

‘Una casa en Córcega’: Legados

Para Conchi y Estefanía, amigas, cinéfilas, animalistas de pro…

Para una mirada crítica – como la de la abajo firmante – teñida de colores diversos, entre los que está el verde animalista, no resulta fácil declarar su admiración por una cinta, como esta, que tiene un personaje, unas escenas y una filosofía tan contrarias a la que ella profesa. Menos mal que este blog permite a su responsable matices y disgresiones, puntualizaciones y añadidos, que en una reseña al uso no cabrían…

Porque ‘Una casa en Córcega’ – ópera prima franco- belga del  profesor de filosofía, periodista, productor, guionista y realizador, Pierre Duculot, fechada en 2011, de 83 minutos de metraje – es, a despecho de reservas antiespecistas, una estimable película. Y este es uno de los supuestos más insidiosos en los que la abajo firmante puede encontrarse. Y este es uno de los supuestos que obliga a determinadas precisiones en el registro de sus cualidades y valores. Y este es uno de los supuestos en los que, salvo excepciones, la abajo firmante se siente solitaria e incomprendida.

La sinopsis da cuenta de la inesperada herencia recibida por una chica de treinta años, con un modo de vida y una relación sentimental insatisfactorios. Su abuela, a quien ha querido y cuidado mucho, le deja, al morir, la casa a la que alude el título original, ‘en el culo del mundo’. En una pequeña aldea, de apenas doce habitantes. Antes de decidirse a ponerla a la venta, como le instan sus pareja y parientes, decide ir a verla. Y tal visita provocará un antes y un después para ella.

El arranque, tan sobrio como eficaz en su planificación, sitúa perfectamente la frustración de la protagonista. Laboral, familiar, sentimental. Su duelo, la lectura del sorprendente testamento y su inconmovible determinación de visitar su legado in situ. Y una vez allí, su amor a primera vista por un lugar inhóspito, unas gentes algo hoscas, pero hospitalarias, una casa amenazada de ruina y la hermosura de un paisaje que deja sin aliento, y que nos sirve la espléndida fotografía de Hichame Alaouié.

Pero también, una vez allí, su inexplicable fascinación por un apuesto pastor,  tan sobrio como aparentemente encantador, pero cazador de jabalíes,  en su tiempo libre, con sus amigos no menos simpáticos. Dejarle a su puerta el cadáver del pobre animal es un juego de niños… Pero también, una vez allí,  la protagonista ayuda al citado, entre risas, a coger a un precioso y tierno cabrito blanco, reservado al consumo navideño. Pero también el realizador, con varios cortos en su haber sobre contrastes entre diversas formas de vida, refleja sus complacencias con una comunidad rural, a la que muestra sin ángulos oscuros.

Cierto es que la conclusión es realista. Cierto es que mima a sus personajes, aunque algunos sean de una sola pieza. Cierto es que muestra la fuerza de una mujer en la búsqueda de sus raíces más profundas, contra todas las dificultades. Cierto es que revela la solidaridad familiar. Cierto es que sabe eludir con elegancia los esquematismos que acechan a la historia. Cierto es que evita las tentaciones de la autoría, en beneficio del relato.  Todo ello, nobleza obliga, es tan cierto como que la abajo firmante no le perdona a su responsable su falta de respeto por otras criaturas, con tanto derecho como las humanas a la vida y a la tierra.

‘El estudiante’: Elecciones

En este reducto de cine alternativo, aunque de amplia minoría, que responde al nombre de Sevilla Cinéfila, se sigue dejando constancia del paso, y de la ausencia…, por nuestras carteleras de estos títulos, a despecho del tórrido verano. A despecho de este temible estío poblado de monstruos, hecatombes  variadas, zombies, apocalipsis, conflictos intergalácticos o batallas de cualquier tipo.

Nada que ver con la cinta que nos ocupa…’El estudiante’ es un filme argentino, fechado en 2011, de 113 minutos de metraje, que se ha hecho esperar en su estreno sevillano. Viene precedido de los Premios a la Mejor Película en los Festivales de Gijón y Cartagena y de los Especiales del Jurado de Bafici y de Locarno, de los Premios Sur a las Mejor Opera Prima, Actriz Revelación, Actor Revelación y Guión Original,  entre otros reconocimientos como los de Mejor Película de la Crítica de su país. Su responsable, firmante y coproductor es el bonaerense Santiago Mitre, cosecha del 80.

La historia sigue a Roque Espinosa – excelente Esteban Lamothe -, un joven procedente del interior, que llega a la capital para estudiar. Aunque, en realidad, no tiene claro la carrera o las materias a seguir y parece más interesado en la vida social y en los placeres más hedonistas. Sin embargo, el encuentro con una joven profesora muy comprometida – estupenda Romina Paula – encaminará sus pasos hacia la política.

Realizada impecablemente, con un más que exiguo presupuesto, sin el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Con una puesta en escena, en la que nada es gratuito. Con una puesta en escena precisa, concisa, vibrante e intensa, en la que cada plano describe y narra lo visible y lo invisible. Lo obvio y lo secreto. Con una voz en off que resulta un contrapunto magnífico, y que se permite interrumpir el relato, en tres ocasiones, para enriquecerlo aún más y permitirnos una cierta distancia.

Un relato y un retrato de la efervescencia universitaria, en vísperas de unas elecciones académicas cruciales, en tanto que microcosmos de una macropolítica que teje sus hilos para no quedar al margen de cualquier centro de poder. Implacablemente crítica. Construye un caleidoscopio ideológico, generacional, de apasionados contrastes de pareceres, de vehementes tomas de postura teóricas y prácticas. Pero también sociales, interpersonales, sexuales…

Se sumerge, y nos sumerge, en las entrañas de la institución docente por excelencia. Un lugar nada solemne, pero lleno de vitalidad, debates, ruido, energía, mítines, clases contestadas y contestatarias, pactos, acuerdos, traiciones. Un mundo, reflejo de una sociedad y de un país, con sus luces y sus sombras. Un universo donde la educación política, ideológica, sentimental y afectivo-erótica del protagonista nos es revelada sin concesiones y lúcidamente. Así como la de su entorno. No da tregua. No siempre resulta cómoda. Caústica, irónica, cínica y brillante. Tan bien filmada, escrita y contada, como interpretada en su conjunto. De visión imprescindible.

‘En cartelera’: Tres de cuatro…

 En este tórrido viernes, 9 de agosto, nos encontramos con una sorpresa – llegada con retraso – y con tres ausencias. La primera es la argentina, ‘El estudiante’, de Santiago Mitre. Citada ya dos veces en sendas entradas de este blog, y estrenada oficialmente la pasada semana, en el resto del país. Trata sobre la iniciación a la política de un estudiante del interior, recién llegado a  Buenos Aires. Las referencias críticas son superlativamente buenas y le han llovido premios y reconocimientos.

En cuanto a las ausencias, tenemos, para empezar,  a un curioso drama japonés, ‘ About the Pink Sky’ , de Keichi Kobayashi, filmada en blanco y negro y fechada en 2011. Sobre adolescentes, azares, delitos, reparaciones y formas de ver la vida. Sus reseñas han sido muy dispares y contrapuestas.

Y la del documental – otro género inexistente en las carteleras sevillanas…-  aunque, en este caso, en su modalidad de docudrama. Se trata de la española, ‘Kanimambo’, que firman tres realizadores, Adán Aliaga, Abdelatif Hwida y Carla Subirana. Y el relato da cuenta de su triple aventura como cineastas en Mozambique, buscando historias y personajes emocionantes. Se han destacado sus buenas intenciones y sus irregulares resultados.

La tercera invisible es la franco-belga, ‘Una casa en Córcega’, de Pierre Duculot. Sobre una camarera con una vida más bien aburrida a quien su abuela le lega al morir la casa aludida en el título. A partir de aceptarla, su existencia dará un vuelco. Sin referencias.

La que sí se proyecta, en su versión original, es la francesa ‘Renoir’, de Gilles Bourdos. Sobre los dos genios, padre e hijo, el pintor y el director de cine. Una película biográfica, o biopic, ambientada en la Costa Azul en 1915. Y de ella, dará cuenta este blog…

‘Colosio, el asesinato’: Crimen de Estado

Luis Donaldo Colosio fue un político mexicano, miembro del PRI, Partido Revolucionario Institucional, por el que fue diputado, senador, presidente y primer Secretario de Desarrollo Social. Candidato a la presidencia de su país hasta ser abatido a tiros el 23 de marzo de 1994, poco antes de las elecciones, en Tijuana, Baja California. Unos días antes de su asesinato, pronunció un discurso muy crítico con la política del entonces primer mandatario y su valedor político, Carlos Salinas de Gortari, aunque sin mencionarle directamente. La versión oficial señaló a un único autor, Mario Aburto, como el responsable del crimen. Son datos de hemerotecas y de Wikipedia.

El veracruzano Carlos Bolado, cosecha del 64, firma esta coproducción entre su país, Colombia, Francia y España, de 102 minutos de metraje, fechada en 2012, con la que ha conseguido batir récords de taquilla y polémica. Pero no por falta de rigor, ya que investigó exhaustivamente todo un material biográfico, ensayístico, fílmico, audio y videográfico del magnicidio.

A partir de ahí, recrea su visión de los hechos. A partir de ahí, describe con fuerza y potencia, garra y verosimilitud, la investigación paralela a la oficial, y secreta, que le es encargada a un experto en inteligencia con un equipo tan eficiente, como poco convencional. A partir de ahí, construye un thriller político que, pese a algunas obviedades y esquematismos en la construcción de personajes, engancha e interesa. A partir de ahí, ofrece una visión demoledora del poder. A partir de ahí, la crónica de un país convulso, tan bello como peligroso.  A partir de ahí, no deja títere con cabeza. A partir de ahí, va encajando las piezas de un rompecabezas sangriento.

El reparto está a la altura. Yazpik, Giménez Cacho, Kate del Castillo, Odiseo Bichir… Un caso cerrado en falso. Una película valiente y comprometida, que contribuye a la memoria histórica, no sólo mexicana, sino universal.