‘Cautiva’: En el nombre de Dios…

Brillante Mendoza, el realizador filipino cuya cinta ‘Lola’ nos fascinara e impactara a partes iguales, aborda ahora en ‘Cautiva’ – fechada en 2012, con 121 minutos de metraje, y coproducida por su país, Francia, Reino Unido y Alemania – un hecho real que tuvo lugar en 2001.

Se trata del secuestro de un grupo de personas- cooperantes en su mayoría – en un hotel, en la playa, por un grupo islamista llamado Abu Sayyaf. Desde ahí, son trasladadas en barco a la selva para evitar su localización. Pese a las diferentes nacionalidades de las víctimas y al peso específico de sus Gobiernos, la liberación se demoró más de un año y la convivencia forzosa con los captores, en condiciones límites, resultó inevitable y dolorosa. No tod@s sobrevivieron a tan terrible experiencia.

El director ha declarado, lo leemos en la ficha técnica que nos proporciona el cine Avenida donde la proyectan, que » rodé la película en orden secuencial, empezando con el hotel en la playa… Lo hice porque quería que los actores sintieran el miedo y la esencia del secuestro. Quería que experimentaran al máximo lo que significa un rapto y lo que ocurre durante el cautiverio». Y así es. Así lo refleja una narración exhaustiva y casi entomológica, que sumerge al espectador en las entrañas de la privación de libertad repentina y extremadamente violenta.

Desde la tremenda travesía, teniendo que ocultarse, porque las armas les apuntaban, de sus posibles salvadores. Hasta la jungla sofocante, hostil, territorio enemigo. Un enemigo fanático. Un Dios frente a otro. Víctimas y verdugos conviviendo sin comunicarse apenas, más que a base de órdenes. Y entre l@s cautiv@s, las mujeres también víctimas de las víctimas. Abusos de poder. De un poder que utiliza la violación como arma. Y el dinero como instrumento y objetivo, como transacción de vidas. Y los Gobiernos, que parecen olvidar a sus ciudadan@s, más de un año…, porque no transigen, porque no ceden a exigencias, porque no pactan.

Todo esto lo muestra, como se debe hacer, Brillante Mendoza. Con una cámara, un clima y un tempo que parece tan real, que se diría filmado casi documentalmente. Sólo que se hubiera agradecido más intensidad, más atención a las interrelaciones de ese heterogéneo grupo en condiciones tan extremas, una mayor dedicación a los personajes, al factor humano. Y eso que el reparto está muy bien. Con una pasmosa Isabelle Huppert a la que vemos deteriorarse, aún sin perder su fuerza, ante nuestros ojos. No del todo redonda, pero sin duda interesante. De lo mejor de la adocenada oferta cinematográfica de nuestra ciudad.  Hay que verla.

‘En cartelera’: Ausencias clamorosas

Esta entrada podría ser fácilmente intercambiable con la sección del blog ‘El cine que Sevilla no verá’. Así es, porque de los cuatro estrenos más susceptibles de ser degustados por cinéfil@s – como alternativa al adocenado, previsible e infantiloide cine comercial que nos abruma – no han llegado esta semana a las carteleras de nuestra ciudad, NINGUNO. Leen bien, NINGUNO. 

Se trata de tres coproducciones europeas y una latinoamericana. Cuatro dramas de muy distinto signo y diversa recepción crítica, pero con el común denominador de ser películas adultas en fondo y forma. Comenzamos por la húngara-franco -germana, ‘Sólo el viento’, de Benedek Fliegauf. Sobre una familia gitana que vive, como toda su comunidad, hostigada y amenazada por crímenes racistas que se han cobrado varias vidas. Oso de Plata y Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín del pasado año, sus reseñas han sido, en general, positivas. Se destacan su intensidad, su potencia y su denuncia de una lacerante realidad.

La alemana, ‘Romeos’, ópera prima de Sabine Bernardi, fechada en 2011, da cuenta de la iniciación sexual de un veinteañero, con cuerpo de mujer, que está en proceso de cambio de género. El comienzo de un trabajo comprometido, el descubrimiento del ambiente y del amor en la persona de un chico, le provocarán conflictos y dilemas con los que no había contado. L@s especialistas han resaltado su sinceridad y su honestidad. Se da la curiosa circunstancia, además, de que su protagonista, el actor Rick Okon, estaba, por aquel entonces, en el mismo proceso que su personaje.

‘Lo que el día debe a la noche’ es un filme francés, firmado por Alexandre Arcady, sobre cómo afectan las tensiones amorosas y franco-argelinas en el Orán de los años cuarenta. Las críticas no le han sido propicias…

Y finalmente, la argentina ‘El estudiante’, de Santiago Mitre, citada ya en otra entrada de este blog, sobre el descubrimiento de la vocación política y militante, por parte de un joven universitario, procedente del interior, y que llega a Buenos Aires sin un objetivo previo más que el de experimentar la vida de la capital. Espléndidas referencias para una película muy galardonada, que data de 2011.

Esta es la interesante oferta que tienen otras ciudades más afortunadas que la nuestra. Estos son los otros estrenos, invisibles en las carteleras sevillanas, de este primer viernes de agosto. Estas son cintas que, probablemente, no veremos o lo haremos con bastante retraso, si hay suerte. Esta es la situación endémica que convierte a Sevilla en uno de los peores lugares de este país para escribir sobre y estar al día en, o, más sencillamente, para disfrutar de un tipo de cine diferente, más inquieto y transgresor, más interesante. Ausencias clamorosas que nos duelen, nos indignan y nos empobrecen culturalmente.

‘Vistas y no vistas’: Toma II. ‘The East’

El guionista y realizador Zal Batmanglij, nacido en Francia, afincado en Estados Unidos y de ascendencia iraní, conoció a una de sus mejores amigas, la actriz, guionista y realizadora norteamericana, Brit Marling, hace una década. ‘The East’ es su segunda colaboración  en la escritura, la dirección y, en el caso de ella, la interpretación. De la sintonía estética, generacional, ética e ideológica de ambos surge esta película singular, producida por Ridley Scott, que apenas si ha tenido eco en las a veces muy ingratas carteleras hispalenses.  

   Trata sobre una joven y muy cualificada ex agente del FBI, que es elegida para una importante misión en una empresa que protege la seguridad de sus muy exclusiva clientela, grandes corporaciones. Estas se ven amenazadas por una organización calificada como ‘anarco- terrorista’ llamada ‘The East’. Y la chica se infiltra en ella, decidida a boicotear sus acciones y desmantelarla. Pero…

El director, y su coguionista y actriz principal,  urden una trama de impecable factura y sólido entramado, en el que nos acercan a un ‘enemigo’ con  rostro humano que combate con sus propias armas a un feroz lobby empresarial, para quien los beneficios siempre justifican los medios. Se trata de un thriller político que esconde dinamita bajo su envoltura de convención genérica.

Sus responsables lo tienen claro. Los villanos de la función son amparados por el estatus quo pero, aunque simpaticen con la causa de quienes les cuestionan, no lo hacen siempre con sus métodos. Así que no estamos ante una cinta esquemática, ni maniquea, pero sí con la honestidad de no esconder sus principios.  Denuncia el daño a las personas y al medio ambiente a través de las radicales respuestas del grupo, brillantes, eficaces y peligrosas. Pero también nos introduce en las entrañas de una comunidad cuyos miembros, hombres y mujeres, son privilegiados outsiders, hij@s de la ira de un sistema impío e implacable. Y en sus contradicciones, carencias, fuerzas y debilidades.  

Un modélico y muy atractivo reparto que incluye a Ellen Page, Alexander Skarsgärd, la gran Patricia Clarkson, Julia Ormond y, desde luego, a la estupenda Brit Marling. Mujeres con identidad en un lado y en el otro, en pie de igualdad con los hombres. Sólo la más bien descafeinada y poco creíble conclusión empaña algo el interés de una película, de una rara avis, que, de todas, todas, merece verse. En el formato que sea.

‘Vistas y no vistas’. Toma I: ‘7 Cajas’

Iniciamos esta sección con la intención de dar fe del paso fugaz por nuestras carteleras de películas con calidad en interés, pero que no han sido, por diferentes circunstancias, valoradas como se merecían. O no han funcionado las referencias y no han tenido apenas público, o no las han mantenido el tiempo suficiente. En el primer caso estaría la paraguaya ‘7 Cajas’, de Juan Carlos Maneglia y Tana Schembori. Y en el segundo, la Toma II, la anglo norteamericana ‘The East’, de Zal Batmanglij.

En palabras de su guionista y co-realizador, Juan Carlos Maneglia, Paraguay es el único país latinoamericano que aún no tiene aprobada la Ley del Cine y el triste resultado es que no produce más allá de una o dos cintas al año. Con ‘7 Cajas’, Tana Schémbori y él ganaron el Premio Cine en Construcción del Festival de San Sebastián. Todo un espaldarazo para una cinta que se desarrolla en el muy conocido Mercado 4, de Asunción. Relata la historia de un chico de 17 años, carretillero, que malvive con las cargas que tiene que llevar a su destino en su instrumento de trabajo. Pese a la durísima competencia, le proponen transportar las siete cajas a las que alude el título. De este hecho, se derivarán imprevisibles y tragicómicas consecuencias.

En efecto, está muy bien resuelta, es ágil, bien filmada, bien contada y posee, es una cinta coral, un buen retrato de caracteres. Aunque se desarrolle en un entorno muy marcado, por decirlo así, de pintoresquismo, no cae en el costumbrismo, ni en la zafiedad, ni en la sal gruesa. Al contrario, la recorren una ironía y una causticidad considerables y, si bien se burla de las carencias intelectuales de los ‘villanos’ sabe distinguir entre unos y otros, los jefes y subordinados para entendernos. Y retrata agudamente a la mafia lumpen que por tan curioso escenario pulula, así como a las autoridades y paisanaje que lo puebla. Y tiene un personaje femenino, a la altura del masculino, más que inteligente y curioso…

Mezcla y revisitación de géneros con unas señas de identidad propias y autóctonas. Con un dialecto original para el que el subtitulado es imprescindible. Nada tópica, ni complaciente. Hilarante y astuta. Trepidante y sarcástica. Consíganla y que la disfruten. Merece la pena.

‘En cartelera’: Ficciones y realidades…

Los estrenos de esta semana ofrecen una variada mezcla de géneros. Como el drama, el thriller – en su variante histórico- política – y la bizarra amalgama de comedia dramática y musical. Nos referimos respectivamente a ‘Cautiva’, coproducción entre Filipinas, Francia, Reino Unido y Alemania, dirigida por el filipino Brillante Mendoza, de quien ya vimos la notable ‘Lola’. A ‘Colosio. El asesinato‘, otra coproducción entre Colombia, Francia, España y México, firmada por el realizador de este último país, Carlos Bolado. Y a la anglo-alemana, ‘Una canción para Marion’, del británico Paul Andrew Williams.

En estos títulos se recogen también dos hechos históricos y una ficción. En el citado en primer lugar, al secuestro y largo cautiverio en la selva filipina de un grupo de personas, varias de ellas cooperantes, a manos de separatistas islámicos. La protagoniza la excelente Isabelle Huppert y las críticas la han calificado de interesante. El segundo, a un magnicidio, el asesinato del candidato del PRI a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, en marzo del 1994, poco antes de las elecciones. Las reseñas son elogiosas. Y la ficción británica da cuenta de la historia de una enferma de cáncer, con un marido algo gruñón, que ve mejorada su calidad de vida al integrarse en un coro. Con un reparto de lujo en el que destacan Vanessa Redgrave y Terence Stamp. Ha obtenido división de opiniones especializadas.

Y, como viene ocurriendo lamentablemente cada semana, en esta también se nos queda una cinta inédita. Su responsable es un clásico del cine italiano y universal, Bernardo Bertolucci. ‘Tú y yo’ es un drama que recoge la relación – que se desarrolla en un sótano, donde el primero pretende aislarse del mundo – entre un adolescente solitario y su hermanastra. La han calificado de estimulante, vitalista y pequeña joya. Pero no está al alcance de l@s aficionad@s de Sevilla. Otra exclusión más, otro agravio comparativo. Y van…

‘Expediente Warren’: ‘The Conjuring’: Los otros…

Para Ismael y Jesús, amigos y expertos en el género.

Sostiene Vita Lirola, creadora, artífice, alma máter y web master de Sevilla Cinéfila, que hay que atreverse – en un espacio como éste, atípico registrador de impresiones de películas – a expresarse sin bloqueos, incluso en terrenos no transitados habitualmente. Así, que esta reseña de un género escasamente frecuentado por quien esto firma y, por lo tanto, poco usual en el blog, tendrá sus deficiencias de fondo y forma. Se limitará a comentar críticamente la cinta en cuestión, sin referencias a otros títulos, aunque sí a ciertas señas de identidad del cine de terror. Mis disculpas, de antemano, y avisad@s quedan…

Roger y Caroline Perron creyeron comprar la casa de sus sueños en Harrisville, Rodhe Island, cuando, a principios de los años 70 se trasladaron a vivir allí con sus cinco hijas. Pero pronto descubrieron su lado más espeluznante. Andrea, una de las hermanas, que a la sazón contaba once años, fue, mucho después, la encargada de escribir los hechos paranormales allí sucedidos, durante una década, en su libro, ‘Casa de la Luz, Casa de la Oscuridad: La verdadera historia’. Estos datos están tomados del enlace Mundo Esotérico y Paranormal.

Por otra parte, Ed y Lorraine Warren, eran un matrimonio de dos afamados investigadores psíquicos. El primero, demonólogo, y la mujer, clarividente y médium. Ambos habían trabajado en casos terribles, pero nunca nada medianamente parecido a lo que vieron y experimentaron en el hogar de los Perron. Y eso que, según puede leerse en Wikipedia, fueron los primeros en pisar la famosa casa de Amityville, entre decenas de miles encantadas o embrujadas más. Cuando los cuatro se encontraron, a instancias de sus aterrados anfitriones y clientes, las vivencias fueron tan impactantes, que las mantuvieron en secreto.

James Wan, realizador malayo afincado en Estados Unidos, firmante de ‘Saw’ e ‘Insidious’, traslada al cine esta historia – con guión de Carey W y Chad Hayes – asumiendo muchos de los clichés de un género que, en sus expertas manos, son ennoblecidos en señas de identidad. En sus 112 minutos de metraje no sólo hay sobresaltos, y muchos, sino que también sitúa a la historia y a sus protagonistas haciendo un retrato complejo y ajustado de los dos personajes masculinos, tiernos, sensibles y atípicos, y los siete femeninos- sí, es una película de mujeres, de mujeres singulares -, de los cuales, dos adultas y cinco niñas de distintas edades. Sino que también sitúa las interrelaciones de ambas parejas entre ellas, con sus hijas- los Warren tenían otra – y de las hermanas entre sí.

Sino que también capta y muestra la oscuridad de la casa. Sino que también muestra su vida propia. Sino que también la revela como un hogar. Un hogar maldito, pero un hogar, al fin y al cabo. Sino que también nos hace saber los antecedentes de los expertos parapsicólogos y nos enseña su sombrío Museo de lo Oculto. Sino que también muestra – ese excelente principio… – otras historias en las que intervinieron. Sino que también nos hace partícipes de los distintos tipos de entidades, no todas maléficas. Entre ellas, verdugos y víctimas. Sino que también estiliza los lugares comunes terroríficos en una puesta en escena intensa y elegante, tan potente como emotiva. Sino que también se atreve a hacernos saltar de las butacas, sin insultar nuestra inteligencia.

Sino que tampoco elude la ternura y el afecto entre sus protagonistas, sino que los resalta sabiamente. Sino que también cuenta con una buena banda sonora de Joseph Bishara y con la fotografía de John R. Leonetti. Sino que también cuenta con un excelente y atractivo reparto, Patrick Wilson, Lily Taylor, Ron Livingston y sobre todo, y sobre tod@s, la maravillosa Vera Farmiga. Sino que tampoco deberían perdérsela…

‘El último Elvis: It´s now or never

De acuerdo con la ficha técnica proporcionada por el cine Avenida, el bonaerense Armando Bo, de la cosecha del 78, muy conocido y reconocido publicista, estudió cinematografía en varias instituciones de renombre, como en la de Nueva York. Perteneciente a la tercera generación de una familia de cineastas, ‘El último Elvis’, fechada en 2011, es su ópera prima. Participó con ella en la Sección Oficial de Sundance y obtuvo, entre otros, el Premio a la Mejor Película de la Sección de Horizontes Latinos, en el Festival de San Sebastián de 2012.

El guión, coescrito entre el director y Nicolás Giacobone, relata la historia de un cantante separado cuya fantasía es ser la reencarnación de su mito Elvis Presley. Así, versiona sus temas en antros de mala muerte mientras trabaja en una fábrica de repuestos de automóviles. Un accidente inesperado deja a su ex mujer – a quien llama Priscilla – en coma y le obliga a responsabilizarse de su hija, Lisa Marie. Luego de esto, deberá tomar decisiones cruciales. Como un viaje a Memphis, que culmina en Graceland, la mansión de su maestro y ejemplo a seguir…

Este inadaptado y outsider alter ego del ídolo está muy bien retratado en esta cinta, coproducción entre Argentina y Estados Unidos, llena de cualidades, calidades y sorpresas. Sus 92 minutos de metraje proporcionan suficiente información, no sólo sobre el personaje central – soberbio John McInerny, un buen cantante, además – sino sobre sus circunstancias, ambiente, familia – estupendas Griselda Siciliani y la niña Margarita López -, trabajo, performances y su frágil equilibrio con la realidad que se le impone frente al sueño inalcanzable de su otro yo.

Armando Bo tiene, en efecto, la sabiduría de mostrar sin aspavientos, ni sin tics indies al uso, a un personaje al límite, pero cercano y entrañable. Con una puesta en escena tan precisa que acierta al aproximarnos tanto a la precariedad de lo cotidiano como la brillantez, aún en ambientes cutres, de las actuaciones. Registrando la intimidad y la doble vida de su protagonista, con los diálogos precisos, los silencios necesarios, la ternura y el afecto, al tiempo que el desapego por los compromisos que le toca asumir, muy a su pesar. Esas escenas en la convivencia con su hija, con su ex, una mujer y una niña sabias y comprensivas, ese cumpleaños solitario…

Pero cuando piensas en una conclusión lógica y, en cierto modo, decepcionante, la película vuelve a sorprenderte y a noquearte. Buenos Aires querido, Memphis, Tennessee, unidos por tantas cosas… De verdad, es una pequeña joya. No se la pierdan.

‘Keep the lights on’: Ni contigo, ni sin ti…

Ira Sachs es un realizador norteamericano independiente, con una filmografía calificada de interesante en su haber e invitado habitual del Festival de Sundance, donde ha ganado algún premio mayor. Se reconoce «judío y abiertamente gay». En esta película que acaba de estrenar, y que podemos ver en nuestra ciudad en su versión original, firma también el guión, junto a Mauricio Zacharias. Cuenta una historia autobiográfica, su conflictiva y larga relación con un agente literario, quien relató en un libro sus adicciones a sustancias ilegales.

En ‘Keep the lights on’, en efecto, se retrata un romance y convivencia intensos e intermitentes, durante una década, entre un cineasta danés y un abogado norteamericano toxicómano. Ambos se conocen de manera casual, a finales de los 90, y lo que parecía destinado a durar una noche, se convierte en algo más profundo. Pero la adicción del segundo, de la que hace partícipe ocasionalmente a su pareja, da al traste con cualquier intento de estabilidad y atormenta el vínculo, pese al afecto que ambos se profesan.

El realizador intenta exorcizar sus fantasmas con su versión fílmica de una, sin duda, dolorosa parcela de su vida. Y lo hace con tanta desinhibición como ternura, sin pontificar ni moralizar, aunque sí exponiendo abiertamente la imposible convivencia con un adicto, que también afecta a las profesiones de ambos. En su caso, al documental que prepara. En el del abogado, al despacho en el que trabaja.

Pero, lamentablemente, desde la opinión de quien esto firma, ahí acaban sus valores. Una vez expuesto el conflicto, la cinta se diluye en reiteraciones de la misma o parecida situación, con escasas variantes, como en un dejá vu interminable y aburrido a lo largo de los años en los que transcurre la acción. Plagada de tiempos muertos, con un guión en gran parte vacío de contenido por una carencia sustancial. El punto de vista de la película es exclusivamente del alter ego del director. No se le da prácticamente ninguna oportunidad a la versión de su pareja, a las razones de sus huídas, de su comportamiento, a su lucha, a las situaciones en las que se ve envuelto. Un hombre, a tenor de lo consultado, muy interesante en la vida real. Y también lo hubiera sido el retrato de una comunidad, de una época… Pero el egotismo ha podido más. Una pena.

‘En cartelera’: Otro weekend sin ‘Weekend’…

Pues sí, de la prometida y muy celebrada cinta británica de Andrew Haigh, ‘Weekend’, estrenada en ciudades más afortunadas de este país el pasado 1 de marzo, seguimos sin noticias. Como de las reseñadas en la serie de este blog ‘El cine que Sevilla no verá’. Y no las hemos visto. De momento, no. En cualquier caso, dejamos constancia de las que sí aterrizaron en nuestras pantallas ayer, penúltimo viernes de este julio bochornoso.

Destacamos cuatro títulos, de los que dos, teóricamente, son más comerciales, o están pensados para el gran público y otros dos más minoritarios. De entre las primeras, un thriller y otra de terror. Se trata, por este orden, de la estadounidense, ‘Ahora me ves’, de Louis Letterier. Trata sobre un grupo de ilusionistas que combinan sus impactantes y espectaculares trucos de magia, utilizándolos para atracar a gente rica y poderosa, así como a entidades bancarias, y repartiendo luego el botín entre l@s espectadores-as y testig@s de sus shows y robos. Cuenta con un reparto de lujo, Mark Ruffalo, Morgan Freeman, Michael Caine, Isla Fisher o Woody Harrelson. Sevilla Cinéfila la verá esta tarde y les dará cumplida cuenta crítica.

La segunda de este bloque no es otra que ‘Expediente Warren: The Conjuring’, del especialista James Wan. Basada en la terrorífica experiencia real del matrimonio, cuyo apellido da título al filme,
formado por dos expertos en fenómenos paranormales. Ella, además, vidente y él, demónologo. Quien esto firma, la vió ayer y dejará constancia de su impresión.

En el segundo apartado, dos dramas. La argentina, ‘El último Elvis’, de Armando Bo, sobre un cantante solitario, adorador y versionero de su ídolo con todas las consecuencias, incluso cuando sus responsabilidades familiares le requieren. Y la también estadounidense, ‘Keep the lights on’, de Ira Sachs. Describe una década de la intensa y conflictiva relación entre un cineasta y un abogado. Muy pronto, sus reseñas críticas en el blog.

En fin, a disfrutar de la oferta que tenemos. A ser posibilistas, no queda otra. Y a reclamar también más versiones originales. No es de recibo que películas de habla hispana copen el único local que nos ofrece esta posibilidad y que, en cambio, tengamos que conformarnos con ver dobladas otras que piden a gritos ser contempladas y oídas en el idioma en el que fueron rodadas.

‘La mejor oferta’: El coleccionista

De la extensa filmografía del guionista y realizador siciliano, Giuseppe Tornatore, destaca poderosamente su ópera prima, avalada por un Oscar, un Globo de Oro y dos Premios Bafta, ‘Cinema Paradiso’. A lo largo de su irregular carrera, este cineasta ha mantenido una ambigüedad formal e ideológica, no exenta de riesgos, pero también de una nostalgia algo tramposa, que la crítica no le ha perdonado. En todas, no obstante, sobrevuela la añoranza por un tiempo perdido y una decidida apuesta por personas atípicas, casi al margen de la sociedad.

‘La mejor oferta’ es una rara avis en su currículum. Porque se sumerge en ambientes extremadamente refinados, poblados de gente aparentemente privilegiada. Pero también incide en su cuestionamiento de la normalidad al uso, incluso en espacios donde la rigidez de la normativa social es llevada al extremo. Y sus personajes son seres singulares, de una individualidad tan insobornable que roza o cae directamente en la patología.

Veamos. Un hombre, un experto en arte y conductor impecable de una casa de subastas. Un individuo solitario, que abomina del contacto físico, siempre enguantado hasta para comer, pero… secretamente rodeado de mujeres de distintas épocas, estilos e historias. Un único amigo, su cómplice en adquisiciones privadas y dudosamente legales. Un joven confidente, de gran talento al que le va aportando las piezas de un androide mecánico de siglos atrás. Una mujer misteriosa, escondida para el mundo, encerrada en una casa repleta de riquezas por tasar, a quien nadie ha visto. Un encuentro extraordinario, revulsivo y transformador. Una insólita testigo, de asombrosa memoria. Una representación que cumple su objetivo. Un final, pese a todo, abierto a la esperanza.

Una suntuosa puesta en escena. Un desafío a la inteligencia. Una trama muy bien urdida. Tres partes claramente diferenciadas. La primera, muy sugerente. La segunda, demasiado explícita. La tercera, vuelve a levantar el vuelo. Un reparto a la altura de las mejores expectativas. Un Geoffrey Rush excelso. Una película elegante, arriesgada, exquisita y estimulante que nadie que ame el arte y el cine debería dejar escapar.