‘Sola contigo’: Mea máxima culpa

Ariadna Gil es el centro de esta cinta hispano-argentina -de 98 minutos, y fechada en 2012 – y su tercera colaboración con el director y coguionista, el bonaerense Alberto Lecchi. La actriz ha enfatizado, en unas recientes declaraciones a propósito de la película, las diferencias entre hombres y mujeres respecto de l@s hij@s a nivel emocional y de responsabilidad. Relativa en los primeros y absoluta en las segundas.

En efecto. A la abogada de éxito, catalana afincada en Buenos Aires, hilo conductor y eje central de esta historia, todo parece irle bien excepto lo esencial. Cambió de país por seguir a sus hijas de quienes tiene orden de alejamiento, por un oscuro episodio de su pasado, y su inflexible ex no le permite siquiera un contacto epistolar con ellas. El relato comienza con unos siniestros correos electrónicos entre unos tales Luciano y Ricardo. El primero encarga al segundo el asesinato, sin ahorrarle ningún sufrimiento emocional, de la protagonista. Cinco días es el plazo para hacer efectiva la ejecución.

Y este es el plazo que tiene el personaje para desentrañar la madeja que conducirá al hilo del que pende su vida. Y este es el plazo en el que deberá abandonarlo todo y ser objeto del implacable acoso de una voz distorsionada, que le dicta órdenes al otro lado del hilo telefónico. Y este es el plazo para rendir cuentas con sus errores e intentar subsanarlos en lo posible. Y este es el plazo para establecer prioridades, pero también para dejarse arrastrar por una espiral tenebrosa e imprevisible en la que nada, ni nadie es lo que parece…

Lecchi ha construido un drama, en clave de thriller existencial, en el que el suspense se alía con la crítica a una sociedad enferma, especialmente hostil con las mujeres, en la que los principios se han vaciado de contenido. Y lo ha hecho con una factura impecable. Y lo ha hecho dosificando la información hasta llegar al inquietante, más que sorprendente, final. Gil aparece en cada plano, todo un reto interpretativo que supera con creces. Excelente su performance. Y, aunque siempre se agradezcan las presencias de Leonardo Sbaraglia y Sabrina Garciarena, todos son planetas girando en torno a ella. A esa criatura doliente, atormentada, destruída, devastada por la culpa, implacable consigo misma, de quien nos gustaría saber mucho, mucho más.

Una cinta imperfecta, que peca de efectista y pretenciosa, pero desasosegante y sombría. Atrévanse a verla, no lo lamentarán.

‘El hipnotista’: Recuerda…

El escandinavo Lasse Hallström tiene una filmografía desigual que ha transcurrido entre su Suecia natal y, sobre todo, Estados Unidos, donde rodó sus cintas más conocidas y celebradas tales como ‘¿A quien ama Gilbert Grape’, ‘Las normas de la casa de la sidra’ o ‘Chocolat’. En esta su última propuesta que nos ocupa, vuelve a filmar en su país de origen y adapta el best seller de sus compatriotas, Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho, matrimonio de escritores, que han popularizado el seudónimo de Lars Kepler.

Quien esto rubrica, confiesa que no ha leído ‘El hipnotista’, así que la referencia crítica se basará únicamente en su adaptación cinematográfica. Trata sobre una brutal matanza familiar, cuyo único superviviente es un chico en estado casi vegetativo. El policía al cargo de la investigación, sin medios para contactar con este único testigo, decide pedir ayuda a un médico desprestigiado, pero con poderes para adentrarse en el inconsciente. El experimento provocará la ira del asesino…

De entrada, cabía esperar una puesta en escena espectacular y trepidante. Y no. Apenas si un vibrante inicio, que no rompe moldes dentro de lo comercial, y poco más. De entrada, cabía esperar un desarrollo de la acción y de la intriga bien dosificado y con el tempo requerido. Y no, hay demasiados tiempos muertos, demasiados vacíos que congelan, por así decirlo, el propio suspense. Pecado mortal. De entrada, cabía esperar, de este realizador al menos, un buen retrato de personajes y de sus reacciones ante el drama que están viviendo. Y no. Antes al contrario, son banales, epidérmicos, mal dibujad@s, especialmente en lo que respecta a las mujeres. Penoso el de Lena Olin…

De entrada, cabía esperar que se le sacara partido a las sesiones de hipnosis. Y tampoco. Resulta imperdonablemente aburridas. Como gran parte de la cinta, por otra parte, perdida en disgresiones y enfatismos que restan y no suman. Dispersa y pretenciosa.

Así que, de entrada, absténganse.

‘En cartelera’: No están todas las que son…

En esta semana de julio tan especial en la que tanto el blog como la abajo firmante hemos sumado años de vida, hay que dar cuenta – como lo hago siempre en mi colaboración semanal en Viva Sevilla – de la oferta de las salas, de los títulos estrenados presentes y ausentes.

Entre los que desde ayer mismo sí pueden verse en las pantallas de nuestra ciudad destacamos tres thrillers y dos dramas, por utilizar unas referencias genéricas esquemáticas.  Así, en el primer grupo, tenemos a la sueca, ‘El hipnotista’, del realizador de esta nacionalidad, Lasse Hallstrom. Basada en el homónimo best seller de Lars Kepler, da cuenta de la heterodoxa investigación de una masacre familiar. Muy pronto, la crítica en el blog. Y a la hispano- argentina, ‘Sola contigo’, del bonaerense Alberto Lecchi, sobre las amenazas contra su vida que sufre una mujer de éxito, pero culpabilizada y fatalista. La pareja protagonista es atractiva y solvente, Ariadna Gil y Leonardo Sbaraglia. Las reseñas especializadas, en general, la han tratado bien. Comprobaremos si cumple lo que promete en pocas horas…

En cuanto a los dos dramas, está la hispano-franco-chilena, ‘Carne de perro’, de Fernando Guzzoni, sobre un hombre con un sórdido y terrible pasado que intenta reconducir su vida. Calificada de densa y claustrofóbica, pero interesante. Y la sueco-noruega, ‘Perdidos en la nieve’, de Petter Naess, basada en hechos reales que tuvieron lugar en la II Guerra Mundial. Ha gustado. Como también lo ha hecho la anglo-norteamericana, ‘The East’, de Zal Batmanglij, una densa y oscura trama política de espionaje y misterio.

Lamentablemente seguimos registrando ausencias. En este caso, dos. La del documental, género que a l@s cinéfil@s sevillan@s nos está vedado y que merecería capítulo aparte, ‘La Cámara Lúcida’, de Carlos Cañeque sobre un accidentado rodaje y la comedia romántica húngara, ‘Poligamy’, de Denés Orosz, sobre una pareja en crisis. Y las ya comentadas en la Sección de este blog, ‘El cine que Sevilla no verá’ continúan inéditas. Suma y sigue. Penoso y lamentable.

‘Antes del anochecer’: Él dice, ella dice…

Tercera entrega de la trilogía que comenzara con la celebrada ‘Antes del amanecer’, que siguiera con ‘Antes del atardecer’ y que ¿culmina…? con esta cinta que nos ocupa. El trío compuesto por el realizador, Richard Linklater y los protagonistas Ethan Hawke y Julie Delpy, además coguionistas, junto al director, como en la anterior. No así en la primera, pues ahí fue Kim Krizan quien firmó al alimón con el autor, sobre una idea de ambos.

Jesse y Celine, pues, de nuevo juntos, tras casi dos décadas transcurridas desde su primer y romántico encuentro en un tren con trayecto Budapest-Viena y casi una desde el segundo en París. Ahora, ambos conviven en la capital francesa  y tienen dos preciosas hijas gemelas en común. Él es un escritor de éxito y ella se debate en una disyuntiva laboral rentable, pero algo alejada de sus inquietudes ecologistas. El añora a su hijo, de quien acaba de despedirse, que vive en Chicago con su ex… ella no está dispuesta a renunciar a su profesión para irse a Estados Unidos.

Todos estos temas se debaten y dirimen durante unas aparentemente idílicas vacaciones en el Peloponeso con un grupo de amistades. En tan paradísiaco entorno, fuera de obligaciones laborales y dispensados en una noche de hotel, regalo de sus anfitriones, del cuidado de las niñas, se confrontan cara a cara el uno a la otra, y viceversa, con sus emociones, deseos, frustraciones, divergencias y resentimientos mutuos. Y, de paso, nos hacen partícipes de sus encontrados puntos de vista.

Linklater filma aquí una cinta que, sin perder un ápice de las señas de identidad que caracteriza a sus predecesoras, es más madura y apegada, como no podría ser de otra manera, a la agridulce realidad de la convivencia. Y lo hace sabia y elegantemente, con la imprescindible colaboración de sus protagonistas, estupendos Hawke y Delpy, y del resto del reparto. Y lo hace lúcida e irónicamente, al mostrar a un grupo amistoso intergeneracional,  y las complicidades masculinas y las femeninas, con frescura y sinceridad.

Pero también es capaz de oscurecerse en un cara a cara de la pareja mucho más amargo de lo que en un principio pueda parecer. Polemistas y conversadores impenitentes, los personajes centrales son expuestos a nuestra consideración en sus palabras, actitudes y silencios, con sus reacciones a flor de piel y sus vívidas discusiones. Reflexionando sobre su relación y su vida en común, sobre sus diferentes expectativas laborales y personales. Sólo cabe, desde quien esto firma, hacerle un reproche. ¿Por qué será que la postura de él es mucho más compleja y cercana que la de ella?. Aún sosteniendo ambos argumentos legítimos, él aparece como más encantador, cálido y generoso y ella más rígida, intransigente y rencorosa. No hay una auténtica paridad.

‘Tres años de Sevilla Cinéfila’: Tal día como hoy…

Para Vita Lirola, su creadora y artífice.

Tal día como hoy, hace ya tres años, una mujer con imaginación, creatividad, fuerza e iniciativa, diseñó un blog a la medida de otra que estaba a punto de tirar la toalla en lo tocante a escribir sobre cine.  Tal día como hoy, hace ya tres años, esta última mujer citada descubrió, sin tener ni idea de lenguajes informáticos, lo fácilmente que se podía escribir un texto. Tal día como hoy, hace ya tres años, se inició una aventura independiente en la que se pretendió combinar libertad y rigor, accesibilidad y exigencia, ante el hecho cinematográfico.

Tal día como hoy, hace ya tres años, la periodicidad y la frecuencia, los contenidos y la extensión de los textos, no dependieron de directrices ajenas, sino propias. Tal día como hoy, hace ya tres años, la mirada violeta, roja, tricolor, arcoirisada, verdiblanca, verde y antiespecista de quien esto suscribe, pudo manifestarse en su entera libertad. Tal día como hoy, hace ya tres años, el compromiso y la pasión por el cine se hicieron más selectivos, sin dejar de ser eclécticos. Tal día como hoy, hace ya tres años, la disciplina se alió con el reto de dar forma escrita a las sensaciones y emociones de la inteligencia y de los sentidos,  ante lo contemplado en la pantalla.

Desde  hace ya tres años, mi antes community manager y ahora web master, Vita Lirola, ha enriquecido las entradas con trailers , enlaces, videos, etiquetas y subrayados. Tal día como hoy, hace ya tres años, encomendamos el blog a la advocación de Santa Katharine Hepburn en su irrepetible personaje de ‘La fiera de mi niña’. Tal día como hoy, hace ya tres años, estaba muy lejos de imaginar todos las alegrías y pesares, desalientos y ánimos, bloqueos y estímulos que me depararía este blog. Tal día como hoy, hace ya tres años, estaba a años luz de pensar que Sevilla Cinéfila sería distinguido y honrado con dos Premios mayores, a la Labor Informativa y al Mejor Blog de Cultura… En febrero y en mayo del corriente.

Hoy como ayer, el amor al cine, que en esta ciudad se ve especialmente puesto a prueba, compromete a dar fe de lo visto y de lo no visto, de lo que vendrá y de lo que quedará en el limbo de lo inédito. Hoy como ayer, las salas de cine son la segunda casa de quien esto firma. Hoy como ayer, hay que ganarse a l@s lectores- as, semejantes, herman@s en la pasión cinéfila.  Hoy como ayer, hay que actualizar y dinamizar los contenidos, con mayor exigencia y no menor motivación.

Gracias de nuevo a lo mejor de cada casa de la crítica andaluza y de l@s bloguer@s de esta ciudad por los  honores con los que distinguieron al blog. Gracias siempre, Vita Lirola, con quien todo es compartido. Y a vosotr@s, , seguidores-as, que apoyáis y enriquecéis a Sevilla Cinéfila con vuestra fidelidad, con vuestros enlaces, comentarios y sugerencias. Sois el mejor regalo de aniversario. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Violeta se fué a los cielos’: «Mi paso retrocedido…»

Sola, cercada por las sombras de la depresión y del fracaso, inmersa en su propio infierno personal, en la carpa que ella misma construyó en Santiago de Chile para albergar a músicos y compositores que quisieran expresarse y dar a conocer sus canciones, así como a tanto público como quisiera oírlo, la cantautora Violeta Parra pasa revista a su vida, a su carrera, a su familia y a sus amores. Con esta estructura, hecha de flash backs, imágenes de archivo y a base de continuos saltos espacio temporales, el chileno Andrés Wood ha abordado esta atípica biopic del personaje, este ‘paso retrocedido’ que ella cantaba en ‘Volver a los diecisiete’, pero en el sentido biográfico del término.

Argentina y Brasil, además del país de origen del realizador y del personaje, coproducen esta cinta de 110 minutos de metraje y basada libremente en el libro homónimo escrito por Angel Parra. Su guión lo firman Eliseo Altunaga, Guillermo Calderón, Rodrigo Bazaes y el cineasta. El tercero es, además, el excelente director de arte y la no menos estimable dirección de fotografía la asume Miguel Ioanis Littin, tanto como el irreprochable montaje de Andrea Chignoli. Todo el reparto, adulto e infantil, transmite credibilidad, aunque Francisca Gavilán, la protagonista, roza lo superlativo. Además, canta muy bien, pero nunca su voz debió sustituir a la de la insustituible Violeta.

Andrés Wood intenta filmar una historia no hagiográfica, donde se destaquen también los ángulos oscuros de una mujer intensa y atormentada, vitalista y autodestructiva, tierna y feroz, apasionada y lúcida, tan habitada por los extremos y las contradicciones, como coherente con sus señas de identidad étnicas y creadoras, con sus raíces musicales y folclóricas – «y el canto de todos, que es mi propio canto» -, que no dudó en buscar allí dónde estuvieran.

Para ello, fragmenta la información, dinamita la línea cronológica al uso y describe sus orígenes campesinos y paupérrimos, junto a sus entrevistas televisivas y actuaciones como artista consagrada. Para ello, al lado de un padre, maestro y cantautor, pero jugador y tarambana, su último y mucho más joven amante. Para ello, sus hij@s y las luces y sombras en su relación maternal. Para ello, el hilo conductor de sus canciones. Para ello, su fiereza como enamorada. Para ello, nos es mostrada en toda su insobornable personalidad. Aunque, hay que reprocharle, que pase de puntillas, o directamente eluda, aunque esté sugerido, el compromiso político de izquierdas que siempre la distinguió.

Hay muchas Violetas – y otras biografías mucho más crudas, como la de Mónica Echevarría, que no le resta un ápice a su grandeza – posibles, pero están en esta. Incluso si el realizador a veces abusa del impulso autoral, su visión de la artista queda en la retina de los sentidos y de la emoción. Cuando suena la detonación de fin de acto, y se oscurece la pantalla y los títulos de crédito van desglosándose, se experimenta una inesperada pesadumbre, un golpe emocional ni tramposo, ni chantajista, sino auténtico. Puede que la protagonista se fuera a los cielos, pero a la que está en las salas de cine no deben perdérsela.

‘En cartelera’: Visto y no visto…

Ante las muy merecidas vacaciones estivales de quien me enriquece las entradas del blog con enlaces, etiquetas y trailers, transcribo mi colaboración de hoy para Viva Sevilla, con algún añadido más, sobre la oferta de este primer viernes de julio al que recibimos  en alerta naranja…

Comenzamos por dos películas latinoamericanas que, de entrada, tienen interés. Se trata de la coproducción entre Chile, Argentina y Brasil, ‘Violeta se fue a los cielos’, del chileno Andrés Wood. Un recorrido poco convencional sobre episodios de la vida y carrera de la artista Violeta Parra. Y la paraguaya, ‘Siete cajas’, todo un éxito en su país de origen y un hito en esta casi inexistente e inédita filmografía. Co-dirigida por Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, es otra de las cintas que dábamos por perdidas y que nos llega con dos meses de retraso… La preceden excelentes críticas.

 Otra mujer tras la cámara, la realizadora hindú Deepa Mehta, que adapta al cine la novela de Salman Rushdie, ‘Hijos de la medianoche’, de nacionalidad canadiense, país en el que está afincada. Tiene buenas referencias de la prensa especializada. Y seis David de Donatello ganó el pasado año, incluídos los de Película y Director, la italiana, ‘La mejor oferta’, de Giuseppe Tornatore, cuya crítica leerán muy pronto en el blog. Pero… siempre hay un pero.

Y es que también esta semana entre el tercer resacón, los monstruos universitarios, el hombre de acero, los becarios, los oscuros viajes estelares y el padre y el hijo, en la ficción y en la realidad, recuperando el planeta azul para la especie humana, no hay lugar, ni sala disponible, para otro filme canadiense, en principio, muy prometedor. Se trata de ‘El vendedor’, de Sébastien Pilote. Otra, de momento, lamentable ausencia.

‘La bicicleta verde’: No es país para mujeres…

Arabia Saudí es uno de los peores  lugares del mundo para las mujeres. De hecho, un auténtico infierno. Su Comité de Prevención del Vicio se ceba con ellas impidiéndoles conducir, vestir con ropas occidentales – lo hacen con un abaya, túnica negra que les cubre hasta los pies-, enseñar el cabello – luego, van muchas veladas hasta los ojos – entrar en bibliotecas públicas, trabajar de camareras o cajeras – a la vista del público – en los restaurantes o, entre otras muchas restricciones, conducir sin la compañía o el permiso de un varón y  obligarlas a contraer matrimonios forzosos en plena infancia.

Segregadas drásticamente, despojadas de sus derechos fundamentales y de la condición de ciudadanas y personas, malviven en una monarquía absoluta, en una rigurosa e intransigente teocracia,  donde la más feroz sharia impone su ley.

En este aterrador contexto, una valiente realizadora, Haifa al Mansour , ha escrito y rodado, íntegramente en su país,  esta cinta, que mereció el Premio a la Mejor Película de Arte y Ensayo en Venecia, 2012, así como otros muchos reconocimientos allí donde se ha exhibido.  Y en ella recoge, a través de la historia de una niña, Wadjda, como en su título original,  muchas de las terribles circunstancias, antes descritas, en las que tienen que sobrevivir sus hermanas de sexo. Pero no lo hace, y esto es más admirable aún, en clave especialmente dramática, sino, descriptiva, irónica e incluso optimista. 

La chica, de 1o años, una extraordinaria Waad Mohammed, es inteligente, llena de decisión e iniciativa. Si bien sometida a la represión de costumbres, cuestiona, a su manera, las interminables prohibiciones que interfieren en su camino hacia la libertad. Una libertad tan simple como conseguir una bicicleta para conducirla, algo vedado para ella, y ganar una carrera a su amigo y cómplice, Abdullah. Para ello, no dudará en utilizar su imaginación a fin de conseguir el dinero.

Hija de madre soltera, su padre deberá decidir con quien desposarse aunque la poligamia le permite no perder los lazos con ambas… En la escuela, la moral coránica es impuesta a las alumnas por una severa directora quien, a su vez, no es capaz de predicar con el ejemplo. Todo ello es contemplado por la mirada de la protagonista quien pacta para sobrevivir, pero nunca se somete, ni deja de cuestionar las aberrantes directrices que la aprisionan a ella y a sus compañeras.

La cámara de la realizadora va registrando la cotidianidad y mostrando tal estado de cosas suavizándolas, para sortear la censura, y habiendo soportado, según sus propias declaraciones, todo tipo de obstáculos en su rodaje. Y, a pesar de ciertos bajones de ritmo, y de ciertos esquematismos en la construcción de determinados personajes o situaciones, lo cierto es que el resultado es una película luminosa, sin eludir los ángulos más obviamente oscuros, vitalista y animosa.

Cuarta mirada de mujer que hemos tenido la fortuna de disfrutar en este mes de junio, que hoy finaliza.  Una mirada la suya, limpia, directa y del color de la esperanza de esa bicicleta verde, símbolo del futuro que las nuevas generaciones, pese a todo, tienen en sus manos transformar. Hay que verla, de todas, todas.

A modo de pataleo…: Y seguimos sin verlas.

El pasado 28 de mayo quien esto firma escribía unas líneas alentadoras y entusiasmadas sobre la recuperación de cintas de mucho interés, en temáticas, estilo y críticas, que creíamos ya perdidas para las carteleras sevillanas. La combinación del proyector adecuado,  la sala idónea, y el acuerdo con una distribuidora independiente, parecían hacerlo posible.

A día de hoy, un mes después…, seguimos sin verlas. No digo que no las estrenen, no. Lo que digo es que van a tener que esperar su turno frente a los estrenos más recientes y, por supuesto, dado que estarían en un único espacio, el previsible, esperable y deseable éxito de algunos de estos. A otras,en cambio y, lamentablemente, las damos por inéditas sin remisión.

Así que, y perdón por la autocita…, como he publicado en mi muro de Facebook, dos de ellas hubieran sido más que adecuadas para este fin de semana del Orgullo. Se trata de la británica ‘Weekend’, de Andrew Haigh, sobre dos hombres en la treintena, que se conocen en un bar de ambiente y que, contra todo pronóstico, se enamoran. Y la franco-canadiense, ‘Laurence Anyways’, de Xavier Dolan, sobre un profesor de literatura que, también contra todo pronóstico, decide en su treinta aniversario y, ante el estupor de su novia, colegas y amistades, convertirse en mujer.

Y ‘El ejercicio del poder’, del francés Pierre Schöler, sobre un ministro en crisis. Y ‘Erase una vez en Anatolia’, del turco Nuri Bilge Ceylan, un retrato en negro de una investigación criminal. Y las argentinas, ‘El estudiante’, de Santiago Mitre y ‘Madres de Mayo’, de Pablo Yotich, ambas con excelentes reseñas y muy comprometidas políticamente. Y la danesa, ‘Todo irá bien’, un prometedor thriller de Christoffer Boe. Y ‘Tomboy’, de la francesa Céline Sciamma, sobre una niña que decide asumir la identidad de un chico, más que adecuada para estas fechas también.  Y…

Recomendaciones de cine: En cartelera de ‘Viva Sevilla’

Os dejo mi colaboración semanal con ‘Viva Sevilla’…

viva sevilla 28.06.13