Archivo mensual: octubre 2016

‘En cartelera’: Infiernos

Infierno del Dante, infierno en los mares hostiles, infierno conyugal aunque no al uso, infierno en las terribles revelaciones de un hombre valiente y, por ello, fuera de la ley… Son algunos de los que pueblan las películas de estreno de mañana. Entre ellas, pasamos a enumerarles las, sobre el papel, más interesantes y que además se exhiben, en todos o en algunos horarios y sesiones, en versión original subtitulada.

La primera es el drama franco-belga ‘Después de nosotros’, de Joachim Lafosse – ‘Perder la razón’, ‘Los caballeros blancos’ – acerca de una pareja con dos hijos que se separa, tras 15 años de matrimonio, pero se ve obligada a convivir por las dificultades económicas del marido. Sus referencias son excelentes y su visión obligada.

La segunda es el documental italo-francés ‘Fuego en el mar’, de Gianfranco Rossi. Describe la tragedia de la inmigración en las costas italianas. Oso de Oro en Berlín. No hay que perdérsela.

La tercera es la estadounidense ‘Snowden’, de Oliver Stone. Basada en la historia real del célebre personaje – ya retratado y entrevistado por Laura Poitras en la excelente ‘Citizenfour’ – que desveló documentos clasificados sobre el programa de vigilancia mundial de la Agencia de Seguridad Nacional de su país. Contraste de pareceres, pero debe verse.

Y la cuarta es su compatriota ‘Inferno’, de Ron Howard. Adaptación y secuela del best seller mundial de Dan Brown. Deliberadamente comercial, ha cosechado división de opiniones, pero se le puede dar una oportunidad. Protagonizan Tom Hanks y Felicity Jones.

‘Un monstruo viene a verme’: Juego de lágrimas

Quien esto firma, debe ser de las pocas personas que no lloró durante la proyección de ‘Un monstruo viene a verme’ el pasado fin de semana, a primera hora, en su versión original inglesa. Es más, incluso la dejó más bien fría. Y eso que su estado de ánimo se prestaba muy mucho al efluvio emocional y, de hecho, no le hubiera importado un desahogo catártico de este tipo. Pero no.

Y no es que la película carezca de intensidad, sino todo lo contrario. Conmover hasta las lágrimas es uno de sus objetivos declarados y legítimos. Pero ocurre que, desde la percepción de quien esto firma, este empeño en hacerlo resulta tan calculado que le provoca justamente el efecto contrario.

Luego está el asunto de su vertiente fantástica. Una vertiente que no acaba de encajar bien con la realista, por llamarla de alguna manera. Irreprochable toda su pirotecnia de efectos especiales, chapeau al equipo, pero sus pretensiones exceden a sus logros y sus presuntos mensajes metafóricos, pseudofilosóficos y hasta de autoayuda New Age se revelan demasiado obvios y, a la postre, banales. Como el significado de la propia pesadilla del joven protagonista. Otro tema no menos importante es la más que improbable resolución del asunto del bullyng.

Quizás si hubiera optado por un drama más intimista, entre el gótico y el fantástico vale, pero sin retorcerlo de esa manera tan explícita… o lo que es lo mismo, más contenido y sutil, habría – desde el punto de vista personal e intransferible de quien esto firma – resultado más redonda, más honesta y, al cabo, más profundamente emotiva.

Valores no le faltan, en sus 108 minutos de metraje, aparte de su impecable y deslumbrante factura. Su apuesta por la ficción como lenitivo de la desdicha, la enfermedad y la muerte. Su creatividad e imaginación, frente a los convencionalismos. Su bellísima fotografía, debida a Oscar Faura y una banda sonora ad hoc de Fernando Velázquez. El guión de Patrick Ness sobre su propia novela y un impecable y atractivo reparto en el que, pese a Sigourney Weaver, Liam Neeson y Felicity Jones, destaca el asombroso Lewis McDougall.

Tercera de una trilogía sobre las relaciones materno-filiales, madre e hijo(s) varones y la muerte, iniciada con ‘El orfanato’ y continuada con ‘Lo imposible’. A gente muy sabia de la crítica especializada les ha gustado mucho y, en cualquier caso, hay que verla.

‘Una mirada documental’: Recordatorio urgentísimo

Esta tarde, a las 19 horas, en la FNAC sevillana de la Avenida de la Constitución, tendrá lugar una nueva sesión del magnífico ciclo ‘Una mirada documental’, que dirige con excelencia el crítico y amigo Miguel Olid Suero.

En principio veremos el corto ‘Polonceau’, del también amigo Manuel Ruiz Garrido, quien estará presente para debatir y dialogar con el público. Se trata de una ficción sobre la historia del Puente de Triana.

Y el largo será ‘Marina Abramovic: The artist is present’, sobre esta artista serbia, a propósito de la retrospectiva que el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA, le dedicó.

Como verán, un programa doble del máximo interés. No pueden perdérselo.

 

 

‘Después de esto’: La ley del menor

ADVERTENCIA IMPRESCINDIBLE: Esta crítica contiene spoiler.

 

 

En efecto. Quien esto firma no suele, bajo ningún concepto, destripar el argumento de las películas que reseña. Incluso puede incurrir a veces en ciertas abstracciones para evitarlo. Pero no va a hacerlo en este caso. De ninguna manera. Porque es imposible hacer la crítica de ‘Después de esto’ sin analizar las circunstancias de su historia y de su tratamiento.

Una historia que tiene ya la trampa incorporada de que, hasta muy avanzado el metraje, no sabemos qué delito cometió un adolescente quien, tras “purgarlo” durante ¡¡¡dos años!!! en un centro de menores, cuando menos confortable – en el que, según se deja traslucir, se ha ganado el respeto y el cariño de su directora- vuelve a su localidad de origen suscitando el rechazo general. Especialmente virulento por parte de sus compañeros-as de clase.

Pues bien y aquí va el meollo del asunto. El protagonista en cuestión asesinó a su ex novia, una adolescente como él, por mantener relaciones con otro una vez que ambos habían roto. La estranguló a sangre fría. “Según dicen no era consciente de lo que hacía, pero yo lo recuerdo todo”. Y también le confiesa a una joven con la que inicia un romance que “no sintió nada después”. Esta segunda chica no tiene inconveniente en comenzar un vínculo con semejante personaje, pese a que le muestra en alguna ocasión rasgos de su “carácter”. Aunque luego rectifique.

Todo el filme va dirigido a mostrarnos el vía crucis del muchacho en su imposible reinserción. Él es la única víctima de todo esto. Un padre severo, una ausencia materna, cuya causa no se explicita, un hogar triste y represor, unos condiscípulos matones que le desprecian, le hacen el vacío, le acosan y no quieren compartir clases con él. Una mujer desesperada que intenta atacarle…

El silencio – incluso de la banda sonora –  ese silencio tan caro a los dramas nórdicos, favorece siempre al personaje central y a su pretendido pathos. Pero de la víctima no vemos ni el rostro. De la madre, apenas otro tanto en la escena del supermercado o en la de la “catarsis”. Quienes amaban a esa muchacha que quería vivir y disfrutar, son silenciados o satanizados como jauría humana. Exculpando al agresor, contra toda razón y toda lógica, con un maniqueísmo atroz disfrazado de sutileza y complejidad.

102 minutos. Producción sueco-polaca de 2015, escrita y dirigida por Magnus von Horn y bellamente fotografiada por Lukasz Zai. Su puesta en escena y narrativa buscan a Haneke pero… no acaban de encontrarlo. Pretenciosa y esquemática, con ínfulas de trascendencia. Sobrada de tiempos muertos y reiteraciones y falta de un mínimo sentido de la honestidad y de la justicia en el enfoque de un drama que no es personal, sino político. Porque compete a derechos fundamentales de las mujeres. A derechos humanos fundamentales.

Le han llovido reconocimientos, premios y críticas superlativas. Ustedes deciden.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 5: Lecciones de cine

Nunca antes de esta noche, en la sesión inaugural de su quinta temporada, había registrado La Palabra y la Imagen un llenazo tan formidable. Nunca antes de esta noche, se había hablado de cine y no solo a través de las películas a debatir.

Nunca antes de esta noche, se mezclaron tan armoniosamente el alumnado de un profesor y l@s tertulian@s habituales. Nunca antes de esta noche, la coordinadora había tenido el corazón tan roto, ni había salido tan reconfortada.

Nunca antes de esta noche, un invitado derramó unas lágrimas. Nunca antes de esta noche, nos honraron con sus presencias gentes en lucha por sus derechos, conculcados, a recibir lecciones de cine.

El mérito exclusivo de esta velada única por los citados y tantos otros conceptos recayó en nuestro invitado, Paco Bellido – quien nos visitaba por segunda vez, miembro fundador y de la Junta Directiva de Linterna Mágica, asociación a la que quien esto firma se honra en pertenecer – y quien, entre un extenso currículo, ejerció como alma máter de los Talleres de Cine del Distrito Casco Antiguo durante 13 años y que pensó este curso renovaría. Y no. Sin explicación, ni argumento alguno.

De ese tema hablamos intensa, documentada y apasionadamente, en la primera parte de nuestro tiempo. De cómo tantas personas, muchas de las presentes, se habían quedado sin sede, sin taller, sin un horario flexible y apto para todo@s y sin este monitor excepcional. De cómo no están dispuestas a conformarse y ejercerán las acciones, en el más amplio sentido del término, oportunas.

De su temática; de sus asignaturas; de su calidad; de su enfoque tan complejo y completo del cine y sus protagonistas. Del derecho de una ciudadanía a recibir tal enseñanza desde el ámbito público. Y más necesaria aún en una ciudad como Sevilla. De tantas y tantas otras cosas tan apasionantes que exceden el espacio de esta crónica.

Zhang Yimou y su obra maestra ‘Regreso a casa’ concitaron la unanimidad más absoluta. En su calidad incontestable; en sus valores humanos, críticos, personales y políticos; en su épica y en su poética; en su excelente factura, fotografía, banda sonora, montaje…; en su reparto, con un trío protagonista en estado de gracia; en Gong Li y en un personaje masculino singular, sensible, bueno y generoso hasta decir basta.

Alberto Rodríguez también obtuvo apoyos mayoritarios, con algunas reservas y matices, para ‘El hombre de las mil caras’, una trepidante y lúcida visión de nuestra historia más perversa, de la que ha hecho un thriller irónico y con sentido del humor. Hubo quien la encontró distante. Se la comparó en su buen hacer a Scorsese y a Steven Soderbergh… nada menos. Se cuestionaron su enfoque de ciertos personajes y su insuficiente radicalidad, pero en general gustó y mucho.

El miércoles, 2 de noviembre, más. Debatiremos ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, actualmente en cartelera,  la también española ‘Que Dios nos perdone’, de Rodrigo Sorogoyen y ‘Yo, Daniel Blake’, de Ken Loach, Palma de Oro en Cannes y Premio del Público en San Sebastián que entran el próximo día 28.

Gracias a Pepe Iglesias, a Rafael García, a Casa del Libro de Sevilla, a Paco Bellido y a sus estupend@s alumn@s del Taller de Cine Distrito Casco Antiguo y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por una velada tan única y enriquecedora. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Captain Fantastic’: Antisistemas

 

 

 

En el Día Mundial de los Animales, reivindicando los derechos de todas las especies no humanas.

 

‘Captain Fantastic’ – de 118 minutos de metraje, escrita y dirigida por el actor, escritor y cineasta estadounidense Matt Ross, cosecha del 70, con una excelente fotografía de Stéphane Fontaine y una magnífica banda sonora en la que se incluyen tanto temas clásicos, como de la música popular de la mayor calidad, firmada por Alex Somers -, una propuesta más que digna y de factura impecable, contiene, sin embargo, en su seno contradicciones de bulto que deben ser reseñadas.

Contradicciones de bulto que se registran desde una mirada violeta y animalista. En el primer caso por defecto y en el segundo, por exceso. La historia sigue a un hombre, el mismo al que alude el título, que, primero con su pareja y luego solo, pasa una década viviendo en los bosques al margen de toda civilización y de las convenciones sociales, con sus seis hijos-as. Educándoles estrictamente a nivel físico, deportivo, intelectual, cultural… desde una óptica de izquierdas y anticapitalista.

Todo ello está muy bien pero… cuando arranca la película un habitante de ese hermoso entorno, tan legítimo como dicho progenitor y su prole, un precioso e inocente ciervo ,es asesinado a traición por el hijo primogénito, acuchillándole sin piedad y sin darle la menor oportunidad de defenderse. Dicho acto es instigado, aplaudido y jaleado por el padre – y patriarca por cierto, cuya autoridad nunca es cuestionada, aunque les ponga en riesgo como por ejemplo escalando –  quien saluda en ello la edad adulta del muchacho manchándole con sangre  de su víctima.

O lo que es lo mismo, un varón que cuestiona los vicios más perversos del sistema, no incluye ni en sus ideas, ni en su forma de vida, sino todo lo contrario los derechos de los animales. Pudiéndose procurar la comida de otra forma, o tener una dieta alternativa, elige asesinar. Y ese es el mensaje. El medio es el mensaje… Porque con él no importa ni siquiera que, por supuesto, ningún ser vivo fuera maltratado en la filmación.

Otro tanto ocurre con las mujeres. Se las invisibiliza absolutamente. El protagonista no menciona al feminismo entre sus causas. Y estaba el Movimiento entonces en pleno auge. Pero tampoco a ninguna autora o pensadora de su tiempo, a ninguna teórica, a ninguna intelectual. A ninguna.

Pero sí establece y celebra, para delicia de su clan,  “el día de Noam Chomsky”. Merecidamente. Pero igual podría haber reservado otro similar para Kate Millet, Simone de Beauvoir, Susan Sontag o Betty Friedan, por poner tan solo algunos ejemplos.

En fin… Luego, nobleza obliga, está bien contada. No incurre en los temibles y esquemáticos sentimentalismos farisaicos. O en pronunciarse sobre las bondades o maldades de ciertos modus vivendi en relación a otros. Tiene muy buen reparto, con un excelente Viggo Mortensen a la cabeza, y los-as demás jóvenes actores y actrices, junto al enorme Fank Langella. y sabe resolverla bien.

Puestas así las cosas, las pelotas en sus tejados.

‘La reconquista’: Principiantes

En estos días aciagos de duelo, quien esto firma no está precisamente muy boyante para acometer el trabajo que conlleva una crítica. Circunstancia por la que pide disculpas de antemano por esta y por otras que vendrán… Pero no podía dejar de escribir, como le ocurriera con ‘El porvenir’, de Mia Hansen-Love, sobre esta rara y singular ‘La reconquista’. Firmada por otra rara avis en el panorama cinematográfico español, Jonás Trueba, cosecha del 81.

En esta pequeña y notable película, de 108 minutos de metraje, escrita por su responsable, muy bien fotografiada por Santiago Racaj y con temas musicales variados entre los que destacan poderosamente los de Rafael Berrio – sobre todo el hermoso tema ‘Principiantes’ que da título a esta reseña – el realizador vuelve a incidir en las relaciones sentimentales y el paso del tiempo. Ello a través de la historia de dos jóvenes que, tras vivir su primer amor siendo adolescentes, se reencuentran quince años después.

Viéndola como es, tan rohmeriana, tan europea, tan plácida, tan aparentemente sencilla y tan compleja, disfruta una de la sensación de estar en otro país, en un microcosmos diferente. Nada hay en su puesta en escena o en su narrativa de costumbrista, de chillón, de obvio, de artificioso, de subrayado y todo, en cambio, de sutileza, de elegancia, de ironía, de serenidad y, sí, incluso de clasicismo. De un clasicismo muy sui géneris, desde luego.

Así, es. Por caminos no trillados, pero tampoco transgresores al uso, nos va regalando observaciones líricas, poéticas y lúcidas sobre la educación, y el desconcierto, sentimental de su generación. Sobre el tiempo romántico, que se conjuga en presente y en pasado  simultáneamente.

Nos enfrenta a las elecciones que hacemos y sus consecuencias. A la nostalgia, frente a un proyecto de vida civilizado y estable. A la seguridad, frente a las desordenadas convulsiones de la emoción y del deseo… A un final abierto y sugerente.

Todo ello servido por un reparto que desprende naturalidad, verosimilitud y saber estar y hacer. Muy bien ese varón atípico, como todos los de la marca de la casa, que representa Francesco Carril. Otro secundario, el ya citado Rafael Berrio. Pero aún mejores las mujeres. Estupendas Itsaso Arana y sabe a poco la presencia de Aura Garrido y los-as adolescentes…  una delicia.

Una delicia, sí, y una pequeña joya que no deben dejar escapar.