‘La chica danesa’: Versión edulcorada

En esta semana de vértigo, en la que quien esto firma tiene por delante la sesión, ayer, de su muy querido club de lectura: la madrugada del domingo al lunes, el maratón de los Oscar en el excelente programa de Generación Geek, de la emisora del SFC y el miércoles que viene, 2 de marzo, a las 19.30, la tertulia de cine en La Casa del Libro… En esta semana, escribía también ha habido un hueco para ver esta cinta británica de Tom Hooper, con 5 nominaciones a los BAFTA y 4 a los Oscar, que tenía aún pendiente.

120 minutos de metraje. Su guión se debe a Linda Coxon, sobre la novela de David Ebershoff. Su fotografía, hermosa y preciosista, a Danny Cohen. Su música, al excelente Alexandre Desplat. A estas alturas, ya saben de sobra que transcurre en la Dinamarca de los primeros años del pasado siglo. En ella, una pareja de artistas daneses se ve convulsionada por el descubrimiento de la verdadera naturaleza sexual y genérica del marido, que cambiará sus vidas para siempre.

Quien esto firma, no ha leído el libro original sobre el que está basado el relato. Pero sí le consta que la vida de los protagonistas reales es mucho más interesante y compleja que la de sus homónimos de la ficción fílmica. El realizador – que lo es también de las estimables ‘El discurso del rey’ y ‘Los miserables’ – ha puesto el acento en el melodrama más tópico y edulcorado, con una sobrecarga estética y sentimental de vía estrecha.

Pocas veces aparece el humor y el conflicto está teñido de una intoxicación emocional tan manierista, como vacía de contenido. Cursi y aburrida. Se ha perdido una oportunidad única de tratar con rigor y seriedad el retrato de un matrimonio nada convencional. De un hombre y una mujer, transgresores, creativos y pioneros, en una disyuntiva irreversible, que supieron resolver con sabiduría, respeto, sensatez e inteligencia. Por el contrario, se han cargado las tintas en el sentido más erróneo.

En esa página imprescindible que es Wikipedia tienen las biografías de Gerda y Einar Wegener, junto al alter ego y nueva identidad de este último, Lili Elbe. Lean y comparen…

En cuanto al reparto, y contrariamente a la opinión más generalizada, la firmante piensa que Eddie Redmayne está pasadísimo de rosca, sobreactuado a todas luces y forzadísimo. Así que la espléndida Alicia Vikander  se lo merienda sin el menor problema. Ella es, sin duda, lo mejor de la función.

Que esta cinta esté nominada a los Oscar, entre otras categorías,  a la Mejor Película y al Mejor Actor, habiendo quedado fuera ‘Carol’ de Todd Haynes o ‘Sufragistas’, de Sarah Gavron e intérpretes como Will Smith o Jake Gyllenhaal, por poner solo un par de ejemplos, es de juzgado de guardia. Así que ustedes mismos-as.

José Luis Cienfuegos, director del SEFF, invitado en ‘La Palabra y la Imagen’

El director del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF), José Luis Cienfuegos, será el invitado de nuestra tertulia de cine ‘La Palabra y la Imagen’, que se celebrará el miércoles 2 de marzo en la Casa del Libro de Sevilla. Un grandísimo lujo y todo un honor.

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Las películas a debatir serán: ‘Carol’, de Todd Haynes, ‘El renacido’, de Alejandro González Iñárritu y ‘Ave César’, de los hermanos Coen. Tienen mucho de lo que hablar.

Repetimos, entonces. El próximo miércoles, 2 de marzo, a las 19.30 de la tarde, en la cuarta planta – sala de actividades- de La Casa del Libro, calle Velázquez, tienen una cita ineludible. Tanto por el interés de las cintas a comentar, como por la calidad del invitado. La entrada es libre y no pueden perdérsela. Les esperamos.

Ciclo Truffaut. ‘Besos robados’: Tacto, cortesía y… Delphine

Hoy, el martes en el que se cumple el 35 aniversario del infausto 23 F, continúa el imprescindible ciclo dedicado a François Truffaut, organizado por el Instituto Francés de Sevilla y Cinesur Nervión. A las 20 horas se proyectará ‘Besos robados’ (1968), tercera de la serie dedicada al personaje de Antoine Doinel. Estuvo nominada ese mismo año al Globo de Oro y al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa. Su visión es obligada.

Debido a la coincidencia con otra cita impostergable, quien esto firma no podrá, como era su intención, asistir y revisarla. Pero no se le ha olvidado lo que se expone en ella sobre la diferencia entre cortesía y tacto. Literalmente así: «Un caballero, de visita en una casa, abre accidentalmente la puerta de un baño y descubre a una mujer completamente desnuda. Rápidamente da un paso atrás, cierra la puerta y dice : ‘¡Perdón, señora!’. Eso es cortesía. El mismo caballero abre la misma puerta y descubre a la misma mujer completamente desnuda, y entonces dice:’¡Perdón, señor!’. Eso es tacto.

Quien desgrana esta lúcida y aguda sutileza, es una de las dos damas de esta función. La maravillosa, desaparecida y hoy lamentablemente olvidada, Delphine Seyrig, que interpreta aquí a la encargada de una zapatería. Nacida en Beirut, en 1932, tras tomar clases de teatro en Francia, marcha a Hollywood para recibirlas en el Actor´s Studio.

Alain Resnais la consagra como actriz de vanguardia haciéndola protagonista de su  obra clásica ‘El año pasado en Marienbad’,  con  la que obtiene la Copa Volpi a la Mejor Interpretación Femenina en Venecia. Trabajó con los y las mejores. En su nómina de cineastas están Chantal Ackerman, Agnés Varda, Joseph Losey, Buñuel – ‘El discreto encanto de la burguesía’ -, Jacques Demy, Mario Monicelli, Fred Zinnemann, Marguerite Duras y un largo etcétera hasta completar más de 50 títulos.

Dirige además, dos cintas, conjuntamente con Carole Roussopoulos, tan comprometida como ella con las causas sociales y el movimiento feminista. De hecho, fundan ambas, junto a Iona Wieder, en 1982 el Centro Audiovisual Simone de Beauvoir, dedicado a la historia y a la memoria de las mujeres. Y realiza en solitario ‘Sé bella y cállate’. Falleció a los 58 años, en 1990, a consecuencia de un cáncer de pulmón. Fuentes de Wikipedia y de la Mostra Internacional Films de Dones.

Una actriz de talento, registros y matices. Una presencia única. Una cineasta transgresora. Una ciudadana comprometida. Única, irrepetible e inolvidable Delphine Seyrig. Hónrenla esta tarde viendo la película.

 

No solo cine. El CAL en Infanta Elena: Las personas de Jaime

En el más bien reducido salón de actividades de la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla no cabía, en esta tarde-noche del 22 de febrero, ni un alfiler. La asistencia desbordaba el aforo, hasta tal punto que hubo de ampliarlo con sillas y banquitos. Aún así, hubo personas de pie.

La expectación estaba plenamente justificada con la presencia del escritor Luis Antonio de Villena, quien disertó sobre ‘Vida y poesía en Jaime Gil de Biedma’, dentro del ciclo de conferencias sobre este autor, de cuya muerte se cumplió recientemente el vigésimo sexto aniversario.

La introducción de la directora del centro apeló al desaparecido y señero Club Gorca hispalense, para recordar la presentación de un joven de Villena entonces. Y el director del CAL, Juan José Téllez, le reconoció su ética al no asumirse, aún siéndolo, amigo íntimo del poeta ya que, tras su fallecimiento, hubo una inflación de quienes manifestaron serlo.

El ponente, culto, cultivado, brillante e ingenioso, nos deparó un retrato poliédrico del protagonista. O, como en el título de su libro sobre él, retratos con flash. Por aquello, según reconoció, de que sus encuentros – pues no se citaban, sino que coincidían en sitios comunes  – tenían lugar, de preferencia, por la noche.

Noctámbulo empedernido, Gil de Biedma gustaba de ‘bares del final’, con ese público tan peculiar, para lo mejor y para lo peor. Solía retirarse cuando los demás se levantaban, pero no descansaba sino que, tras la ducha, se iba al trabajo, que ejercía de forma seria y responsable.

Este aspecto, reseñado por de Villena, como ‘de oficinista de alto nivel’ en la empresa familiar de tabacos de Manila, era parte de su duplicidad a lo Jekyll y Hyde. O lo que es lo mismo, ‘ejecutivo de día y transgresor por la noche. Tenía ‘estirpe de vividor’ y uno de sus lemas era vivir, amar y agotar la nocturnidad y la alevosía.

Y a fe de que se dió cuenta, en esta estimulante velada, de sus aventuras y erótica, narradas con ingenio y sentido del humor. Porque «pensaba que la vida solo se vivía en la juventud». Como cuando escribió ‘Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma» o los ‘Poemas póstumos’, o ‘De senectute’, al cumplir 50 años… El hombre vive, pero el personaje ha muerto al haber perdido la juventud.

En cuanto a su obra, algo similar. Breve, pero intensa. Nada hermética. Legible, pero muy elaborada. Una voz personal y un gran talento, que no quiso repetirse y al que su modus vivendi tampoco le permitía la disciplina y el tiempo necesario para la escritura. «Yo he sido poeta, pero hubiera preferido ser poema». No dejó ni uno inédito.

La enfermedad que le mató, el sida, con 60 recién cumplidos, el 8 de enero de 1990, la contrajo en Nueva York cuatro años antes. Haciendo gala de esa doble personalidad, tan atrevida como reservada, no le confesó a casi nadie la naturaleza de su mal. Lo disfrazó de enfermedad tropical, aunque la verdad era vox pópuli.

En sus últimos tiempos, solo permitía que le vieran, y le cuidaran hasta el final, Ana María Moix y Joaquina Hoyas, la mujer de Juan Marsé. Ni siquiera Terenci. Nadie más. A él le pedía, sobre todos, películas del inolvidable tándem Dietrich-Von Sternberg.

Las personas de Jaime… Gracias sean dadas a Luis Antonio de Villena, al Centro Andaluz de las Letras y a la Biblioteca por tal tributo a un autor excepcional y a un hombre tan complejo como fascinante. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

¡¡¡Ave, César!!! : El show business te saluda…

Producción estadounidense. 106 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Joel y Ethan Coen. Estupenda la fotografía de Roger Deakins y excelente la música de Carter Burwell. Su factura – marca de la casa…  – es impecable y el reparto, de lujo, incluye a Josh Brolin – el hilo conductor de la historia -, George Clooney, Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Channing Tatum, Jonah Hill o Scarlett Johansson, entre un largo etcétera. Inauguró la pasada Berlinale y es una de las elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, del miércoles, 2 de marzo.

La historia sigue a un personaje clave de un estudio hollywoodense de los 50, con distintos rodajes en marcha. En uno de ellos, el protagonista es secuestrado. Así que debe hacer frente a este, principalmente. Pero también a los demás conflictos que van surgiendo en las filmaciones citadas y en sus equipos.

Homenaje y sátira, en clave de comedia del cine dentro del cine, a una época presuntamente dorada. En realidad, tan hipócrita, como ferozmente restrictiva, represora y contraria a los derechos más fundamentales. Así es, por cuanto estaban en plena vigencia el código Hays  y la caza de brujas de McCarthy. A esta última y a los Diez de Hollywood, guionistas en su mayoría,  se le hace un guiño en la película. Guiño que no se puede concretar, para no revelar nada de su argumento.

Hablando de guiños, hay más de uno. A los musicales, con Gene Kelly, al cine épico de Eisenstein, a la sirena Esther Williams, a los géneros… Pero saben muy a poco. Porque, entrando ya en materia crítica, la cinta pretende abarcar demasiado y difumina sus mejores hallazgos. Con el talento y el oficio de estos hermanos, con su conocimiento probado de la fauna del show business, resulta increíble que hayan cometido estos fallos de principiantes.

Porque no hay una coherencia en el relato, ni en el guión – si exceptuamos al personaje ya citado del excelente Josh Brolin – que aporte unidad al conjunto. Que sepa enlazar unas historias con otras y permita desarrollar más ciertos caracteres y sus relaciones mutuas. Ni tampoco todas las líneas argumentales tienen el mismo interés. Esto provoca importantes bajones de ritmo.  Aunque nunca el aburrimiento, todo hay que decirlo.

De  fogonazos brillantísimos -como en todas las escenas protagonizadas por el irresistible y desternillante cowboy que compone Alden Ehrenreich – a tiempos muertos que se resienten de falta de garra y convicción. Una verdadera pena porque, aún siendo cínica, podría haber sido demoledora. Aún siendo cómica, podría haber sido descacharrante. Aún siendo paródica, podría haber sido vitriólica… Y así podríamos seguir y seguir.

Porque tiene un equipo técnico-artístico y un reparto en estado de gracia para haber culminado una obra mayor. Y no, es una obra menor en la filmografía de estos hermanos singulares. Pero desde luego que no deben perdérsela.

‘En cartelera’: Estos romanos están locos…

La famosa frase de Astérix el Galo, viene que ni pintada para la nueva oferta de la cartelera de hoy… Entrando en materia, de entre las seis películas que se estrenan, cinco pueden verse también en versión original subtitulada. Las dos primeras mencionadas en todas las sesiones y las otras tres, solo en algunas. Consulten, pues, días y horarios.

La primera, y la más esperada, es la comedia de los hermanos Coen, ‘Ave César’. Una sátira del Hollywood de los años 50, en la que la estrella de un rodaje ‘de romanos’ es secuestrada. Con un casting de lujo que incluye a George Clooney, Josh Brolin, Tilda Swinton, Scarlett Johansson o Ralph Fiennes entre otros-as. Sus referencias son, en general, positivas, con algunas salvedades. Es otra de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 2 de marzo, y es evidente que se impone verla.

La segunda es la también estadounidense ‘Anomalisa’ del muy transgresor guionista de ‘Como ser John Malkovich’, Charlie Kaufman. Se trata de una historia de animación para adultos-as acerca de un escritor de libros de autoayuda y motivador profesional, depresivo y en crisis. Gran Premio del Jurado en Venecia y nominada al Oscar en su categoría, entre otros muchos reconocimientos más. Sus críticas son extraordinarias y no hay que perdérsela bajo ningún concepto.

La tercera es la colombiana, coproducida con Argentina y Venezuela, ‘El abrazo de la serpiente’, de Ciro Guerra. Rodada en blanco y negro, describe la vida espiritual de ciertas tribus del Amazonas. Candidata al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa, ha sido unánimemente aclamada y se impone verla.

La cuarta es la norteamericana ‘Deadpool’, de Tim Miller. Narra las aventuras de un antihéroe atípico de la factoría Marvel. Intensa división de opiniones.

La quinta es la polaca ‘Dioses’, de Lukas Palkowski. Da cuenta de la historia real de un médico que realizó con éxito, pese a la dura oposición de sus colegas y de la sociedad, el primer trasplante de corazón en este país, en los años 80. La preceden numerosos galardones y no hay que obviarla de ninguna maner

La sexta es la española ‘La corona partida’, de Jordi Frades. Un drama histórico que enlaza dos series televisivas ‘Isabel’ y ‘Carlos, rey emperador’. Centrada en la lucha por el trono, tras la muerte de Isabel la Católica, entre su viudo y su yerno, a costa de la legítima heredera, Juana. Con un notable reparto que encabezan Rodolfo Sancho, Irene Escolar, José Coronado o Fernando Guillén Cuervo, sus críticas son irregulares y tibias.

Finalizamos con las dos inéditas. El thriller español ‘El mal que hacen los hombres’, de Ramón Térmens. Un médico y un sicario, a las órdenes de un cártel de la droga, reciben el encargo de custodiar a una niña de 10 años, quien deberá aguzar su inteligencia para salvar su vida. Fuerte contraste de pareceres.

Y la brasileña, de animación y aventuras, ‘El niño y el mundo’, de Ale Abreu. Un chico, con el padre ausente, se interna en un mundo extraordinario de magia y fantasía. Le han llovido los premios y es candidata al Oscar en su especialidad.  Sus reseñas son inmejorables.

‘El renacido’: Depredadores

La animalista que esto firma no estaba en absoluto predispuesta hacia una película como esta, que glosa la odisea de un guía de una expedición de  tramperos, al que un villano, encargado de protegerle, abandona a su suerte, por decirlo de una manera suave y sin spoiler, tras ser gravemente herido por una osa que protege a sus cachorros.

Pero el que parta como favorita de cara a los Oscar, con 12 nominaciones, más los 3 Globos de Oro y los 5 Premios Bafta ya logrados,  situándola en el epicentro de la actualidad, –  además del hecho incontestable de que fuera mayoritariamente elegida como una de las que se debatirán en la próxima sesión de la tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’ del miércoles, 2 de marzo – la obligaron a verla.

Basada en hechos reales y ambientada en el siglo XIX , es un western extremo y radical. Alienta la épica de la supervivencia de un hombre al límite, despojado de todos sus afectos,  y de su  ulterior venganza. En unos escenarios naturales grandiosos – pertenecientes a Montana, las Montañas Rocosas canadienses y hasta Argentina – fotografiados por el excelente Emmanuel Lubezki, habitual de Terrence Malick – a quien le espera una estatuilla dorada por este trabajo – cuya influencia, como se ha señalado acertadamente, se deja sentir aquí.

Producción estadounidense de 156 minutos de metraje que a quien esto firma, nobleza obliga, no le pesaron tanto como había temido. El guión lo escriben su propio realizador, el mexicano Alejandro González Iñárritu y Mark L Smith, sobre la novela de Michael Punke. Al responsable de las imágenes ya se le ha citado. Su notable banda sonora la firman Carsten Nicolaui y Ryuichi Sakamoto.

Entre sus intérpretes está un más que entregado Leonardo DiCaprio que, muy probablemente, se hará por fin el próximo domingo 28 con el máximo galardón al mejor actor, que ya se le ha resistido hasta en cuatro ocasiones más. Quien esto firma, no obstante, prefiere otros trabajos suyos, más complejos y matizados, como los de ‘El lobo de Wall Street’ e  ‘Infiltrados’, ambas de Scorsese. El malvado de la función es un espléndido Tom Hardy, también nominado.

Drama, aventuras y hasta una vertiente fantástico-espiritual New Age se dispersan mutuamente aquí, pues la pasmosa belleza de sus imágenes fagocita el contenido. Lo despoja, pese a la dureza de algunas de sus escenas, de emoción, intensidad y hasta convicción.

Se pierde la ocasión de desarrollar subtramas interesantes como la crítica necesaria, apenas insinuada, a los grandes depredadores blancos. Todos ellos, colectivo masculino plural en el filme. Incluso las víctimas. Depredadores con los animales, osos, lobos… para comerciar con sus pieles. Eso ni se sugiere, claro. Con el paisaje. Con los nativos indios, enfrentados entre sí por ellos, a su vez. Con la propia tierra. Pero es que, además, los peores de la función, Hardy aparte, son franceses… Encima.

La plástica como aliada de la épica, frente a la poética y el lirismo sentimental que pocas veces, hay alguna, logra su objetivo de conmover. El protagonista está tan ocupado en sobrevivir frente a los ataques combinados de lo peor de su especie y de la naturaleza salvaje que apenas – salvo raquíticos recuerdos, ensoñaciones y fantasías – le es dado desarrollar su personalidad ante nuestros ojos. Y ello empobrece el relato.

Pero naturalmente, y una vez escrito todo esto, se impone su visión. Y el miércoles, 2 de marzo, en la tertulia, su discusión. Tiene un debate, desde luego.

Ciclo Truffaut. ‘La piel suave’: François y Françoise

A propósito de la proyección, esta misma tarde (martes 16 de febrero, 20 horas), de ‘La piel suave’ dentro del imprescindible ciclo organizado por el Instituto Francés de Sevilla y Cinesur Nervión, quien esto firma tiene que hacer dos consideraciones.

La primera es que – revisando la película, que tiene muy interesantes valores y calidades, por los y las que merece ser vista y-o  revisitada – se ha percatado  de que, tanto su trama como el enfoque, relativo a las relaciones entre los sexos, reflejan y no critican, un tratamiento de personajes y situaciones muy esquemático. Cuando no profundamente misógino y sexista. Ese final, otra vez, con la que está cayendo a la inversa… Aunque lamentablemente, incluso a estas alturas del siglo XXI,  pueda equipararse a la normalidad.

Puestas así las cosas, y segunda consideración, ha decidido reivindicar a su maravillosa protagonista femenina, Françoise Dorléac, tan prematuramente desaparecida. Nacida en París en 1942, hija del actor Maurice Dorléac y de la actriz Renée Deneuve, fue la segunda de cuatro hermanas. Una de ellas, Catherine Deneuve, con quien protagonizó el filme de culto de Jacques Demy, ‘Las señoritas de Rochefort’.

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En apenas ocho años de carrera, intervino en cerca de una veintena de cintas. Trabajando, además, con realizadores de talento como – además de los citados Demy y Truffaut – Philippe de Brocca, Roman Polansky, Ken Russell, Edouard Molinaro, René Clair o Michel Deville.

De cuantas cosas se han comentado de ella, de su don para la interpretación; de su fuerza y sensibilidad; de sus registros y matices… – o de las dichas por el propio cineasta que nos ocupa glosando su encanto, su inteligencia, su gracia y su increíble fuerza moral –   extractamos el testimonio conmovedor de su hermana Catherine: «La pérdida de Françoise es el drama más importante de mi vida… Lo que me falta es esa complicidad incuestionable, que no suscita ninguna duda. La certeza de que alguien busca lo mejor para ti en todos los ámbitos. Es un tesoro que jamás he recuperado… Nadie es comparable con ella… Su ausencia definitiva es algo muy difícil de aceptar»

Françoise Dorléac perdió la vida en un accidente de tráfico, junto a su inseparable perrita, el 26 de junio de 1967, tres meses después de cumplir 25 años, y dos de haber finalizado el rodaje de ‘Las señoritas de Rochefort’, localidad donde tiene una plaza a su nombre. Llegaba tarde para tomar un vuelo y la carretera, mojada por la lluvia, fue una trampa mortal. Poco antes, había declarado: «Cuando estoy con los míos, siento tal seguridad que ni siquiera la muerte es posible».

‘Nahid’: No hay salida…

La iraní Ida Panahandeh, de 36 años de edad, debuta en el cine con esta estimable película, que ha sido comparada a la excelente ‘Nader y Simin, Una separación’, de Asghar Farhadi, con la que tiene, es cierto, algunos puntos de contacto. Y también notables diferencias.

Las une su visión singular de una sociedad cerrada; una crítica en profundidad y complejidad de los conflictos entre los sexos, centrados en la vertiente conyugal;  una factura y una puesta en escena muy cuidadas; un guión elaborado y repartos impecables, coincidiendo la estupenda Sharet Bayat en ambas. Divergen en todo lo demás.

En ‘Nahid’ hay una mirada profundamente feminista a un estatus quo radicalmente misógino que oprime, explota y anula a las mujeres como esposas y como las ciudadanas que les impiden ser. Como trabajadoras, como personas – con sus derechos más elementales conculcados – y como madres.

Una mirada que muestra con inteligencia, lucidez, sutileza y honestidad, el callejón sin salida al que se ve abocada una joven divorciada de un individuo deleznable, yonqui, inmaduro, apostador, lleno de deudas… que tiene el poder de arrebatarle al hijo que tienen en común, si rehace – como ella pretende, con su nueva pareja – su vida. Y tiene ese poder porque es un hombre, por ninguna otra razón.

No es un tirano de manual, pero sí un déspota arbitrario. Ella trabaja, pero es, a todos los efectos, una indigente que debe el dinero del alquiler y se ve obligada a trapichear para sobrevivir. Su jefe es su enamorado, no un machista al uso en teoría, pero la quiere en casa y sus encuentros – castos a toda prueba – deben ser clandestinos para mirar por la reputación de ella. Es un hombre paciente, accede a una fórmula marital prorrogable, pero la convivencia no se demuestra fácil. Y cuando el ex interfiere, apoyado por su familia, aún será peor…

1o6 minutos de metraje. Escrita por la directora y Arsalan Amiri. La música, bien integrada en el relato, se debe a Majid Pousti. La hermosa fotografía, la firma Morteza Gheidi. Ya hemos hablado de su equipo técnico-artístico, que se desempeña con la máxima solvencia.

No describe, aunque estén latentes, los horrores de una teocracia tan misógina que han sido objeto de otros filmes no menos válidos. Pero sí la cotidianidad tan hostil, desigual e injusta, en la que tiene que desenvolverse la protagonista, como paradigma de lo que les ocurre a todas sus compatriotas.

Una mirada, hay que reiterarlo, diferente. Una cineasta a seguir. No se la pierdan.

‘En cartelera’: Sistemas, solterías y mercados

En este fin de semana, tan ‘amoroso’, las nuevas ofertas de la cartelera, salvo en una excepción y pretendidamente a la contra, no parecen hacerse eco de una fecha tan comercial como edulcorada. Menos mal…

Comenzamos por las películas que se exhiben en versión original. En todos o en algunos de sus pases. Consulten sesiones y días. La primera es la ópera prima iraní ‘Nahid’, de la realizadora Ida Panahandeh. La historia sigue a una joven, divorciada y con un hijo, cuyo ex marido le condiciona su custodia al hecho de no volver a casarse. Pero su nueva pareja quiere hacerlo y el conflicto – en una sociedad, como la de este país, tan ferozmente misógina – no tardará en estallar. La preceden excelentes referencias y hay que verla sí o sí.

La segunda, vista en el pasado Festival de Cine Europeo, es la francesa ‘La ley del mercado’, de Stéphane Brizé. Sobre un parado de larga duración en la cincuentena, con unas circunstancias familiares problemáticas,  que acepta un empleo en el que su ética se verá puesta a prueba. Inapelable de fondo y forma y sin concesiones. Sus críticas, con algunas salvedades, son muy positivas. Con un magnífico Vincent Lindon. No hay que perdérsela.

La tercera es el drama deportivo estadounidense ‘La verdad duele’, de Peter Landesman. Basada en hechos reales y en un neuropatólogo forense descubridor de un síndrome que afectó muy gravemente – incluso costándoles la propia vida –  a varios jugadores. División de opiniones y unanimidad en valorar la interpretación de Will Smith. Ustedes mismos-as.

La cuarta, ya doblada, es la comedia del mismo país ‘Mejor… solteras’, de Christian Ditter. Sigue a un grupo de singles neoyorquinos, tres hombres y tres mujeres, quienes, entre encuentros y desencuentros, reflexionan sobre dicho estado civil. Entre su plantel de actrices, los nombres de Dakota Johnson, Leslie Mann o Alison Brie. Contraste de pareceres, pero el tráiler es temible… La pelota, en sus tejados.

La inédita, al menos que tengamos constancia, es la coproducción entre Argentina, España, México y Alemania, ‘Eva no duerme’, de Pablo Agüero. Sobre el recorrido europeo del cadáver embalsamado de Evita Perón y la pretensión fallida de las Fuerzas Armadas golpistas de borrarla de la memoria popular, hasta su entierro oficial en su país, 25 años después. Intensa división de opiniones, a la que nos gustaría sumarnos viéndola.