No solo cine. Caprichos de la suerte…

Una nueva y brillante presentación  – y van… – del Centro Andaluz de las Letras, en la Biblioteca Pública Infanta Elena, esta tarde. La del libro de la argentina Claudia Piñeiro, ‘Una suerte pequeña’, a cargo de la periodista Ana Mercedes Cano. No pequeña, sino una suerte inmensa, la de tener a dicha autora transcendiendo el ámbito incluso europeo en Sevilla. Palabras de la directora de la Casa.

Y la presentadora reiteró a este querido lugar de lectura, y de cultura, como una espacio grato en una tarde literaria con la fortuna de contar con una escritora querida, admirada, premiada y superventas. Haciéndolo, además, con una novela tan personal, desgarradora, densa y oscura, una vuelta de tuerca en su obra. Una novela grande, perturbadora, a modo de thriller, habitada por la soledad, el miedo, la muerte y el misterio, en la que ninguna de sus páginas deja indiferente, porque son un dardo al corazón. Porque su emotividad nos pone un nudo en la garganta.

Continuó describiendo su estructura en tres capítulos denominados, ‘Cuaderno de bitácora’, ‘La amabilidad de los extraños’ y ‘Boston’. Nos adelantó algún dato de su argumento, con una protagonista marcada por la culpa que se exilia y, 20 años después, vuelve a su país con nueva identidad y arrastrando sus fantasmas. Una protagonista en carne viva frente al lector. Recordó también el excelente currículum de Piñeiro como guionista, dramaturga y escritora infantil. A partir de ahí, se estableció un incitante diálogo entre ambas mujeres, a modo de entrevista.

En ella se repasó la escritura, no como terapéutica, sino como estructuradora de vida, a la que llegó descartando a la sociología, tan peligrosa durante la dictadura, y luego de haber trabajado en contabilidad. Los títulos que a veces le aparecen al principio y otras al final. En esta, estaba dentro de la propia novela, aunque dudó entre varias opciones. Porque en Argentina nadie dice ‘pequeña’, sino ‘chica’. Pero ella necesitaba el término para expresar el concepto de esas pequeñas cosas que cambian el destino. O de la amabilidad de los extraños, otro barajado, frase que pronuncia Blanche DuBois en ‘Un tranvía llamado deseo’.

Una novela que presentó al concurso de La Sonrisa Vertical, de Tusquets, que quedó entre las diez finalistas, fue su verdadero debut literario. Pero permanece inédita. Quizás, sugirió, con la fina ironía y el humor que caracterizaron sus intervenciones , sus hijos saquen provecho de ella tras su muerte… La escritura la ha ayudado a salir del silencio, de ese silencio que mantuvo con su analista, a la que le leía sus textos. Estos se nutren de imágenes, de materiales oníricos, de recuerdos del pasado, aunque reconoce que la novela es un trabajo de hormiga, muy disciplinado. Su protagonista es la antiheroína, una mujer débil. No está rota, aunque sí muy dañada.

La muerte, por la que todos pasaremos, es uno de sus temas recurrentes. La finitud de la vida, tuvo una conciencia muy traumática y temprana sobre ella. Le gustan las adaptaciones cinematográfica de sus obras que, en cambio, dividen a sus lectores. Reivindica la libre elección de la maternidad y rechaza frontalmente – ‘Ni una menos’ – la violencia contra las mujeres. Piensa que un libro revive en el cine, en los libros de texto de los colegios y en las traducciones. Son nuevas existencias para sus obras. La próxima será posible solo si piensa que es mejor que la anterior, nunca un refrito…

Gracias al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a Ana Mercedes Cano y a Claudia Piñeiro, por otro encuentro literario del máximo nivel. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

No solo cine: De libros y lectores-as

Otra presentación más que estimulante la que, auspiciada por el Centro Andaluz de las Letras, tuvo lugar ayer por la tarde en la Biblioteca Pública Infanta Elena de Sevilla. Concretamente, la de la nueva propuesta literaria de Pablo Gutiérrez, ‘Los libros repentinos’, a cargo de la escritora Sara Mesa.

La autora comentó que no quería hacer un rito de introducción convencional , que leyó el libro en un tren y le volaron los minutos. Pues su lectura es fácil, señaló, para ser una obra, marca de la casa, original, transgresora y muy elaborada. Destacó el prestigio de su colega, los reconocimientos que ha recibido, su pase a Seix Barral, otro dato. Al respecto de la citada editorial, no le acaban de gustar sus portadas y esta le pareció especialmente inquietante. Así que reiteró: «Solo se llega a este libro leyéndolo». En su blog, Estado Crítico, por cierto, ha publicado siete razones por las que leer a Pablo Gutiérrez. Así, que ya lo saben.

Se felicitó, asimismo, de que su protagonista fuera, cosa tan infrecuente como impensable en la narrativa española, una mujer septuagenaria y transgresora, «vieja indecente que viste con harapos»… que dice de sí misma «yo tenía 20 años un minuto antes de cumplir 70». Destacó su estilo como una combinación armónica de forma, contenido, intuición, perspicacia, punto de vista, juegos temporales y cambios de voces narrativas, junto a un lenguaje trabajado y no costumbrista.

El protagonista comenzó lamentándose – sin querer ser un escritor quejica – de que el lector no aparece, de que el lector no está en ninguna parte, de que sentía el aislamiento – también el orgullo… – de formar parte de una periferia literaria. Confesó que, sin esa sensación de tener al lector enfrente, le resultaba difícil seguir.  Citó al respecto a Bolaños, «el último romántico», siempre rechazado y siempre resistiendo. En su caso, hubiera renunciado ya. Porque, lo tiene claro, no escribe como terapia, ni como evasión, ni como relax… sino que le cuesta muchísimo. Es moverse, ejercitarse. Todo lo contrario al mercado editorial que lo tritura todo y no es nada literario.

La mayoría de los-as autores-as que le interesan no se dedican a la literatura. Y no le gustan especialmente las presentaciones de libros, no las encuentra nada apasionantes. Los libros no son presentables, ni puede interpretarse o desvelarse su contenido. No son como los discos, como la música. Como mínimo, puede leerse un fragmento, nada más, ante un público que no conoce la obra. Todo lo contrario que los clubs de lectura, que le encantan. A la pregunta trillada de qué va la novela, suele responde que no va hacia ningún sitio. Pero sí que todas las suyas derriban la cuarta pared y que ya no se cree la ficción.

Este conversador lúcido e impenitente, profesor de oficio, en perfecta simbiosis con su colega presentadora y el público, se explayó, pese a su descreimiento, en tantos, tan variopintos y tan interesantes temas que esta limitada crónica no puede recoger sino a retazos. Así, de los libros repentinos a los que alude el título – verdaderos nutrientes- todos de sus clásicos como Galdós, Baroja, Valle.. De pequeñas rebeliones sociales, de los barrios extramuros, los verdaderos, de una memoria histórica y de una guerra civil, que humilló especialmente a las mujeres,  que prefiere nombrar con otra terminología menos contaminada.

Que le gusta ser como Isaac Rosa que escribe contra el lector, que le destroza las expectativas a cada paso. Eso desoyendo las advertencias de su mujer y contradiciendo irresolublemente su necesidad de que no sentirse solo en el proceso creativo. Y no lo está, de ninguna manera. El público asistente se lo demostró con creces y, además, con el lujo de la presencia de una representante de la enseñanza y de colegas y lectores-as suyos muy especiales.

Gracias Centro Andaluz de las Letras, Biblioteca Pública Infanta Elena, Sara Mesa y Pablo Gutiérrez por una velada tan singular y plena de sugerencias. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Güeros’: Hermosa juventud

En una película como esta, quien esto suscribe – mujer de poca fe que llegó a pensar, con cierta lógica, que no llegaría a estrenarse en nuestra ciudad – se asombra de su madurez narrativa, compatible con un lenguaje transgresor, en el contexto de una ópera prima. En una película como esta, una agradece que esté exenta de clichés de fondo y forma. En una película como esta, quien esto firma valora enormemente su voluntad de estilo, su renuncia a los caminos trillados.

En una película como esta, se vuelven a recuperar el blanco y negro, y los grises, como referentes cromáticos, y dramáticos, de primer orden. En una película como esta, se agradecen los epígrafes en los que está dividida – Norte, Centro, Ciudad Universitaria, Poniente, Oriente… -, como itinerarios claves de una suerte de road movie, tan personal como política. En una película como esta, de protagonismo masculino, quien esto firma aprecia enormemente su ausencia de testosterona al uso y un personaje de mujer fuerte y consecuente. En una película como esta se filma un beso, boca a boca, como pocas veces se ha visto en el cine.

En una película como esta, se le toma el pulso a un país y a su juventud más  combativa, pero también, como dos de los personajes centrales, más abúlica y desmotivada, sin rastro de épica, ni de lírica, permitiendo al espectador sacar sus propias conclusiones. En una película como esta, hay una crítica social profundamente cáustica e irónica, sin necesidad de subrayado alguno.

En una película como esta, hay un chico adolescente, carne inicial de delincuencia, cuya salida del hogar y posterior evolución son tratadas sin exasperación, costumbrismo, ni lugares comunes. En una película como esta, su realizador, tan mexicano, bebe de otras ópticas en las antípodas para narrar esta historia, como la de Jim Jarmusch, una combinación más que curiosa y desconcertante. En una película como esta, su arranque y su final son tan potentes como abiertos.

Producción mexicana firmada por Alonso Ruizpalacios. 104 minutos de metraje. Un casting en estado de gracia, con los nombres propios de Sebastián Aguirre, Tenoch Huerta y Leonardo Ortisgriz. Premiada en Berlín, Tribeca y San Sebastián. Con una excelente fotografía de Damián García, una buena partitura de Tomás Barreiro, una estimulante dirección de arte de Sandra Cabriada y un guión que comparten el realizador y Gibrán Portela. Rompedora, libérrima, provocativa, imperfecta pero fascinante, no durará mucho en esta ciudad tan ingrata con las películas diferentes. Corran a verla ya.

‘En cartelera’: Sicarios, profesoras, deudas y ausencias

Ofertas de la nueva cartelera, variadas y eclécticas, para este viernes de alivio en una semana climatológicamente infernal. Seleccionamos las alternativas a las comerciales y de gran público al uso, comenzando, en este caso, por las que se exhiben en versión original. Dos dramas franceses, concretamente. El primero lo firma el conocido François Ozon, ‘Una nueva amiga’. Sobre dos mujeres, una promesa y una sorpresa inesperada. Fortísima división de opiniones críticas. Se impone comprobarlo.

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El segundo, basado en un hecho real, es ‘La profesora de historia’, de Marie-Castille Mention Schaar. Acerca de una profesora que propone un experimento a una clase difícil y desmotivada. Sus reseñas han sido, en general, buenas aunque algunas le reprochen que incurra en clichés. Hay que verla, en cualquier caso y es una de las elegidas para debatirla, junto a ‘Mandarinas’, de Zaza Urushadze, en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 3 de junio. Contraste de pareceres ha obtenido la peruana-hispana-estadounidense, ‘La deuda’, de Barney Elliott. En ella, tres personajes muy diferentes entrecruzan sus destinos, basculando entre la ética y la codicia. Mejor no perdérsela, en cualquier caso. Referencias irregulares tiene la española, ópera prima de Javier Muñoz, ‘Sicarius: La noche y el silencio’. Un sicario, un encargo incumplido y una carrera contrarreloj para salvar la vida. A todo ello hay que añadir las tres ausencias de esta semana. La primera, un docudrama hispano-colombiano, de Hermes Paralluello, ‘No todo es vigilia’, en el que se describe a una pareja de ancianos afrontando esta etapa vital. La segunda es el documental español, ‘De Echevarría a Etxeberría’, del vasco Ander Iriarte, centrado en un pueblo que ha convivido con la violencia. Y la tercera es el thriller canadiense, ‘Cautivos’, del conocido y prestigiado realizador Atom Egoyan. Sobre un caso de desaparición, reabierto ocho años después. No ha convencido nada. Lo que está lamentablemente claro es que esta acumulación de películas inéditas nos maltrata como espectadores-as y crític@s. Sean cuales sean sus calidad e interés, tenemos derecho a verlas.

Feria del Libro de Sevilla 2015: Silencios violetas…

La Fundación Alfonso Perales ha organizado este mediodía, en La Pérgola de la Feria del Libro hispalense, la presentación del libro de la crítica, ensayista y autora feminista, Laura Freixas, »El silencio de las madres y otras reflexiones sobre mujeres y cultura’. Hizo los honores Amparo Rubiales. Entre una mayoría de mujeres, caras conocidas y prestigiosas como las de las periodistas María Esperanza Sánchez y Pilar del Río y las de dos de los Premios Meridiana de este año. A saber,  la crítica e historiadora de cine, Pilar Aguilar Carrasco y la científica e investigadora, Adela Muñoz.

La anfitriona comentó que el libro, ilustrando los silencios en violeta, puede conseguirse únicamente en internet y que, de las muchas presentaciones de obras que ha hecho, esta era la que más le iba a costar, por sus afinidades con el texto y sus deseos de comentarlo todo. Hizo una pequeña semblanza biográfica de la autora, se identificó con su pensamiento que cuestiona los nacionalismos y prioriza la igualdad y la justicia para las mujeres, y con sus vínculos a través de twitter. La retuitea mucho, además. Recordó a las víctimas de los dos últimos asesinatos machistas. Señaló que este volumen es una recopilación de sus artículos y críticas – muchos de ellos publicados en El País – y que sirve muy bien para conocer su pensamiento y reflexiones sobre, entre otras cosas, la obra de mujeres tan importantes como Madame de Sévigné, Yourcenar o Martín Gaite.

También recordó que el género, en su literatura, comenzó al ser madre y no encontrar obras sobre este la maternidad, fuera de las puramente médicas, de obstetricia o de las de autoayuda. Ni tampoco sobre la de las relaciones madres-hijas, de las que coordinó un volumen colectivo de gran éxito de ventas. Más datos de nuestra invisibilidad en la cultura, porque el poder sigue siendo masculino. De 39 Premios Cervantes, solo cuatro recayeron en escritoras. Los críticos literarios, mayoritariamente hombres, solo votan a sus pares como los mejores autores. La universalidad corresponde a ellos y la singularidad – maternidad, amor, amistad, sexo…- a ellas. «Vamos a lo público con la mochila de lo privado». De las 15 novelas españolas distinguidas en 25 años, todas estaban escritas por varones. El techo ya no es de cristal, sino de cemento. Y de la RAE, ni hablamos… A nosotras nos corresponde conseguir un lenguaje no sexista.

Freixas señaló asimismo  que la jerarquía de sexos está en la cultura. Esta bipolaridad es apreciable en los Kioscos, la prensa y revistas según el género. «La cultura no representa la experiencia de las mujeres, esta es un iceberg hundido». Y la falta de voz de las mujeres en ella, es equivalente a su falta de peso político. Ni la experiencia de la maternidad, ya citada, pero tampoco la del embarazo, ni de la del aborto. A ese respecto aludió a la ley inicua del PP. Citó a Silvia Plath en su diario temiendo un embarazo no deseado, «odio al intruso», publicado póstumamente.

Los hombres representan lo que se ha dado en llamar ‘alta cultura’ y las mujeres, la subalterna, idealizada y sin conflictos. Incidió- «pese a ser un tema sensible aquí» – en sus críticas al machismo de ‘La isla mínima’ pues no hay voces de mujeres, ni sus puntos de vista – el de la madre o las víctimas – están reflejados. Y lamentó que muchas se vean obligadas a ser misóginas en sus creaciones literarias o cinematográficas, para sobrevivir en este mundo. Preside la asociación ‘Clásicas y Modernas’, para la igualdad de género en la cultura. Gracias por esta velada tan enriquecedora como estimulante, tan imperfectamente resumida en estas líneas, a la Fundación Alfonso Perales, a la Feria del Libro de Sevilla, a Amparo Rubiales y a Laura Freixas. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Mandarinas’: Los frutos de la guerra

Esta película, coproducción estonio-georgiana – que nos llega con dos años de retraso, pues está fechada en 2013 – está escrita y dirigida por el georgiano Zaza Urushadze, de la cosecha del 65. Con una buena fotografía de Rein Kotov y una preciosa banda sonora de Niaz Diasamidze, estuvo nominada en su momento a los premios Satellite Awards, Globos de Oro y Oscar. La preceden críticas espléndidas.

Su acción se sitúa en una zona rural georgiana, en los años 90. Ante el estallido de la guerra entre las antiguos países de la extinta Unión Soviética, un estonio decide quedarse en su casa para ayudar a un amigo con  su cosecha de mandarinas. Aunque hay otra razón…

Ambos hombres son los únicos habitantes de un extenso territorio en el que, también y a pesar de todo, la guerra les alcanza. Y lo hace poniendo en el camino del primero a dos encarnizados enemigos, que resultan gravemente heridos junto a su casa, a los que no puede abandonar.

A partir de ahí, se desarrolla una historia tan intimista como política. Una historia singular y profundamente antibelicista. Una historia tan aparentemente alejada del frente de batalla como cercana a la devastación provocada por la guerra. Una historia protagonizada por cuatro hombres unidos por el agradecimiento a uno de ellos, por la camaradería y por la solidaridad entre dos y por diferencias solo aparentemente insalvables que conducen a los otros a estar en ambos lados de la trinchera. Una historia con un personaje central profundamente digno, conmovedor y consecuente.

Una historia muy bien filmada, narrada, fotografiada e interpretada. Una historia solo aparentemente sencilla y enormemente compleja. Una historia llena de detalles, de miradas, de silencios, de actitudes y de gestos que lo dicen todo. Una historia que cuestiona con humor también el desatino de unas enemistades peligrosas y sin fundamento.  Una historia que apuesta por la solidaridad y los valores frente a la crueldad feroz y absurda de un conflicto que enfrenta a países otrora hermanos, a gentes otrora compatriotas. A religiones otrora en convivencia pacífica.

Y una historia que no elude, pese a sus ternura y humor, a su emoción tan cercana y accesible, las aristas más duras. Eso la hace aún más valiosa y aún más creíble. Una historia, cargada de Historia, de verdad, de vida y de devastación de un paisaje y un paisanaje geográficos y morales. Una historia y una película que no utiliza animales, pese a desarrollarse en un medio rural. Una historia y una película que debatiremos el miércoles, 3 de junio, en nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Una historia que quien esto suscribe les recomienda encarecidamente y les invita a no perderse bajo ningún concepto.

Ciclo de documentales de la FNAC: Un recordatorio

 

Hoy, lunes 11 de mayo, a las 19 horas, en la sevillana FNAC, de la Avenida de la Constitución se proyectará, dentro del magnífico ciclo de documentales que coordina el crítico y amigo Miguel Olid Suero, ‘El caso Rocío’ de José Luis Tirado. Acerca del documental homónimo de Fernando Ruiz Vergara, estrenado en 1980,  sobre el lado más oscuro de esta romería, mutilado y censurado. Su realizador estará presente y participará en el coloquio posterior.

Un ejercicio de justicia y de Memoria Histórica Cinematográfica y andaluza que de ninguna manera deberían perderse.

 

 

No solo cine. Feria del Libro de Sevilla 2015: La crisis en violeta

En una Feria del Libro hispalense, como la de esta edición del 2015, en la que, contemplada desde una perspectiva paritaria, habrá encuentros y firmas con, aproximadamente 138  autores por 52 autoras. En la que sus nombres propios, justa y merecidamente premiados, son todos masculinos. En la que en sus homenajes, justos y merecidos, habrá una relación de tres a una. En cuyas mesas redondas, salvo honrosas excepciones, hay una composición exclusiva o mayoritariamente masculina. En esta Feria del Libro, pues, ha sido un acto de justicia la inclusión de una actividad como la de este mediodía en La Pérgola.

Dicho acto ha estado organizado por el Centro de Estudios Andaluces, cuya directora, Mercedes de Pablos, hizo los honores. Se trataba de la presentación del libro de Cecilia Castaño Collado, Doctora en Ciencias Políticas, Catedrática de Economía Aplicada y experta en sociedad de la información y género, ‘Las mujeres en la gran recesión’. Acompañaba a la autora, además de la anfitriona ya citada, la prestigiosa periodista y analista política, Soledad Gallego-Díaz. Pese al calor inmisericorde, estuvo muy concurrido.

De Pablos comenzó saludando a la Feria, un verdadero zoco según ella, como la auténtica Feria de Sevilla y glosando al libro como provocador, al poner en evidencia que la crisis tiene nombre de mujer y a su autora como una imprescindible economista que evalúa, además, las políticas públicas.  De Gallego-Díaz resaltó su defensa de la igualdad desde las páginas de El País y consideró todo un honor para la institución que dirige haber contado con ambas para desentrañar, ‘desde las tripas del libro, desde su lectura’ algunas conclusiones que nos afectan.

A partir de ahí, no hubo nada al uso, sino un diálogo de la periodista con la autora, con precisiones de la anfitriona y que se hizo extensivo al público. Así que lo que quien esto suscribe reseña, muy imperfecta y esquemáticamente a continuación, es el resultado de voces, opiniones, miradas, visiones, análisis y conclusiones tanto de las invitadas como de las – asistencia mayoritariamente femenina y, claro, feminista – personas presentes.

Como que se trata de un estudio muy relevante en la defensa de los derechos de las mujeres, y un documento fundamental para conocer cuales son los componentes de la crisis. Como que estamos no solo ante un estancamiento generalizado, sino en franca regresión. Como que los datos son rigurosos y merecían visibilizarse. Como que, a causa de la debacle, desde el 2008 se ha quebrado gran parte del Estado de Bienestar y que los recortes de los servicios públicos han afectado muy especialmente al empleo femenino, de los que eran el principal apoyo. Como que esto fue una consecuencia de la reacción masculina en el poder, que eligió sacrificarlos en primer término, porque «la igualdad de género es un lujo que no nos podemos permitir». Y que esto es  inaceptable, sin paliativos.

Como que los indicadores de la igualdad sean económicos, sanitarios, educativos y de participación, han bajado enormemente en nuestro país y en toda Europa, excepto en los países nórdicos. Como que está bien el relevo generacional, pero que la experiencia de las mujeres maduras es muy valiosa. Como que la reforma laboral ha cambiado el  Estatuto de los Trabajadores, entre otras cosas, primando la competitividad y la productividad, por encima del empleo. Como que se condena a las mujeres a una pobreza estructural a largo plazo, porque ellas son las sustentadoras de sus hogares. Como que los llamados cuidados no son asunto de mujeres, sino de toda la sociedad, como ocurre, de nuevo, en los países nórdicos.

Como que se han pervertido leyes tan válidas como la de Igualdad y la de Violencia de Género. Como la desaparición de los Institutos y Centros de mujeres. Como el permiso de paternidad. Como el vigente techo de cristal. Como que los altos ejecutivos están casados y tienen familia, porque sus mujeres se sacrifican, pero, en el caso de ellas, son solteras y o sin hijos-as. Como el ejemplo de la primera ministra en la excelente serie danesa, ‘Borgen’, impensable en cualquier otro país. Como que las mujeres tienen que luchar para que partidos y sindicatos lleven sus reivindicaciones en sus programas. Como tantas otras cosas, a cual más apasionante, en este cálido mediodía sevillano libresco y violeta…

Gracias sean dadas por ello a la propia Feria, al Centro de Estudios Andaluces, a Mercedes de Pablos, a Soledad Gallego-Díaz y a Cecilia Castaño Collado. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘En cartelera’: Cine y libros

En este viernes, en el que Sevilla está inmersa ya en su Feria del Libro, la nueva cartelera se presenta, en principio, más interesante de lo que quien esto suscribe – mujer de poca fe, por la triste experiencia del mucho cine inédito que venimos arrastrando desde hace tantos años – podía temerse. No obstante, se nota ya un cierto declive hacia la temporada baja veraniega y una mayor oferta dirigida al público infantil, con las vacaciones a la vuelta de la esquina.

Comenzamos, como es habitual, por las tres que se proyectan en versión original subtitulada. Así la francesa, otro taquillazo en su país, ‘Hipócrates’, de Thomas Lilti. Como su título deja traslucir, se centra en un hospital donde la juventud de un recién llegado se confronta con las realidades familiares y profesionales. Sus críticas han reflejado división de opiniones.

La segunda es la japonesa, ‘Aguas tranquilas’, de la realizadora Naomi Kawase, que nos llega con un mes de retraso. De esta autora solo conocemos ‘El bosque del luto’, una cinta hermosa y triste. Sobre una isla, un crimen y dos adolescentes que intentarán resolverlo. Las referencias son mayoritariamente elogiosas hacia su tratamiento narrativo y su belleza plástica,  aunque se le ha reprochado su lentitud. Habrá que verla.

En tercer lugar, tenemos una inclusión en este apartado algo chocante. Se trata de la mexicana ‘Güeros’, de Alonso Ruiz Palacios. Decimos chocante porque como no se hable un lenguaje muy cerrado, no se entiende. Pero seguramente se trata de que está destinada unícamente a circuitos alternativos.  Con excelentes reseñas y muchos premios en su haber, su visión es obligada y narra, en clave de comedia, el viaje por el país de tres chicos – dos de ellos, hermanos – tras las huellas de una leyenda de la música.

Otra recomendable, a tenor de los elogios recibidos de la prensa especializada y de su triunfo, Biznaga de Oro, en el Festival de Málaga, es la ópera prima del actor Daniel Guzmán, ‘A cambio de nada’. Un retrato de dos adolescentes de barrio, unidos por la amistad, frente a sus conflictos familiares. Según dicen, carece de los clichés costumbristas y tópicos al uso. Se impone comprobarlo.

Los dos títulos, en un inciso, que Sevilla lamentablemente no verá o, en el mejor de los casos, lo hará con retraso, son dos esta semana. La española ‘Las altas presiones’, de Ángel Santos, sobre vidas frustradas en tiempos oscuros, con una narrativa nada convencional. Ha gustado bastante. Y un drama surcoreano, ‘Princesa’, de Lee Su-jin. Acerca de una estudiante atormentada por injustas sospechas que la persiguen. Precedida de tantos reconocimientos como elogios críticos.

Siguiendo con las que sí están, tenemos, recibida con mucha división de opiniones, aunque unánimemente elogiosas hacia su factura y su reparto, a la británica, ‘Suite francesa’, basada parcialmente en el libro inacabado y homónimo de la gran Iréne Némirowsky. Sobre un romance prohibido durante la ocupación alemana en la Francia rural. La tienen en versión original solo en Nervión. Consulten horarios.

Y, aunque doblada, no dejen de ver la estonio-georgiana, ‘Mandarinas’, de Zaza Urushadze, que se estrenó la semana pasada y ya sabemos que esta ciudad es muy ingrata con según qué tipo de películas. Con pocas sesiones ya. Es magnífica, pronto tendrán la crítica en este blog y es una de las dos elegidas, junto a la francesa, ‘La profesora de historia’, de Marie-Castille Mention Schaar, que entra el viernes de la semana que viene, para debatirlas en nuestra próxima tertulia del miércoles, 3 de junio.

Que nunca falten en sus vidas buenas películas y buenos libros.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Personas non gratas…

Quien esto suscribe no se cansa de repetir lo extraordinariamente afortunada que es con la hermosa gente tertuliana de La Palabra y la Imagen y con l@s muy cualificados y competentes invitad@s. Ell@s son, con sus presencias, sus opiniones, sus miradas, sus silencios, sus contrastes, sus intervenciones, sus acuerdos, sus diferencias, su intensidad, su sabiduría y su pasión, el alma y la razón de ser de una actividad que está a punto de concluir brillantemente su tercera temporada en La Casa del Libro.

Esta tarde no ha sido la excepción a tan dichosa regla. Antes al contrario. El anfitrión – Juan Miguel Moreno Bautista, crítico de Radiópolis, colaborador de Cine Club Vida y de Linterna Mágica y educador de cine en colegios – supo situar perfectamente dos cintas singulares, densamente políticas, en sus contextos narrativos y morales. Italiana la una, estadounidense la otra. Premio del Público en el SEFF la una y Oscar 2015 al Mejor Largometraje Documental la otra.

‘El capital humano’, de Paolo Virzi, suscitó unanimidad en los elogios, salvo por la excepción, matizada, de otro tertuliano de pro, el crítico y amigo Miguel Olid Suero. Se destacaron su factura, su historia, su tratamiento de las tres versiones de un accidente sin huella, su demoledora crítica social y el hecho de no dejar títere con cabeza.

Se observaron  en ella ciertos puntos de contacto con ‘Rashomon’ de Kurosawa  y  con ‘Muerte de un ciclista’, de Bardem. Y se admiró la excelente traslación de una novela norteamericana a la realidad italiana. Se analizaron los personajes y sus interrelaciones. El banquero especulador, el arribista desclasado, el pobre niño rico, el joven artista marginal, la joven enamorada…, las generaciones a las que contempla. Sus mujeres, lo mejor para según quienes, y tan cómplices, por alienadas, para otr@s. El precio con el que se tasa la pérdida de una vida, la capacidad de unos pocos para arruinar tantas y hasta un país. Su impecable reparto.

De ‘Citizenfour’, de Laura Poitras, tampoco se escatimaron elogios. Se apreciaron  su honestidad y su radicalidad a partes iguales. El compromiso, la valentía y la generosidad de cuatro personas, tan dignas, y, pese a ello, non gratas para los poderes fácticos de su país. Tres hombres y una mujer, la propia realizadora. Entre ellos, y sobre todo, Edward Snowden, un brillante informático y ex agente de la llamada inteligencia, tan consecuente por ver el abismo y compartirlo, cruzando al otro lado del espejo.

Cuatro personas hipotecando y arriesgando sus vidas, para desvelar los siniestros ataques a la intimidad, a la libertad de expresión y a otros derechos fundamentales por parte de la Agencia de la Seguridad Nacional, aliada al FBI y a la CIA. Ataques que, como se recordó también, acaba de legitimar incluso la civilizada Francia. Un documental, un thriller, una película de terror, justa y necesaria. Chapeau a la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood por ese Oscar tan merecido y rompedor.

Imposible registrar, en estas torpes y esquemáticas líneas, la irresistible vitalidad y pasión con las que se han debatido ambos filmes. Imposible hacer justicia a la vibración colectiva, tan estimulante, que ha presidido esta sesión. Sesión que ha sido honrada, además, con la presencia de un nombre propio del cine andaluz y de este país, Víctor Barrera. Sesión en la que se han recordado además dos imprescindibles eventos de asistencia obligada.

A saber, el próximo lunes, 11 de mayo, a las 19 horas, se proyectará en la FNAC el documental de José Luis Tirado, que estará presente, sobre ‘El caso Rocío’, Memoria Histórica Cinematográfica y Social de Andalucía. Y el martes, 19 de mayo, a las 20 horas, la obra maestra ya citada ‘Rashomon’, de Akira Kurosawa. En La Imprenta, un espacio cultural sito en la calle González Cuadrado.

Y el miércoles, 3 de junio, despediremos el curso y la tercera temporada de esta tertulia. Se comentarán la estonia-georgiana, ‘Mandarinas’, de Zara Urushadze, en cartelera, y la francesa ‘La profesora de historia’, de Marie-Castille Mention Schaar, que entra el viernes de la semana que viene.

Gracias a José Miguel Moreno Bautista, a Miguel Olid Suero, a Víctor Barrera, a Manuel de Medio, a La Casa del Libro y, sobre todo, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por otra velada inolvidable. Por sus lecciones de cine que son, también, lecciones de vida. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.