Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 8: Una cita imprescindible la de este martes, 5 de noviembre, a las 19.30…

Pues sí, la de este martes – excepcionalmente en este día, por un compromiso ineludible de nuestra sede y ya, a partir de diciembre, retomamos los primeros miércoles de cada mes salvo festivos – es una cita que promete muchísimo. Por nuestra invitada, un lujo y un honor, la productora Araceli Carrero Rimada, socia de AAMMA y de cuyo extenso currículum nos haremos eco in situ, como por la potencia, interés y calidad de las películas a debatir. A saber:

‘Mientras dure la guerra’, de Alejandro Amenábar. Aquí tienen el enlace de su crítica en el blog:

‘Mientras dure la guerra’: Banderas de nuestros padres

‘La trinchera infinita’, de Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga. Aquí tienen el enlace de su crítica en el blog:

‘La trinchera infinita’: Mientras dure la guerra

Y ‘Sorry, we missed you’, de Ken Loach. Aquí tienen el enlace de su crítica en el blog:

‘Sorry, we missed you’: Esclavitudes

Como pueden ver, todo un programa para no perdérselo. LES ESPERAMOS.

 

 

 

‘Sorry, we missed you’: Esclavitudes

Cuatro de los realizadores europeos con mayor compromiso político y militancia de izquierdas en sus biografías y filmografías a lo largo del tiempo y en el presente, están ya dentro de lo que cronológicamente se considera como «tercera edad». A saber: el francés Robert Guédiguian, cosecha del 53; los belgas Jean Pierre, cosecha del 51, y Luc, cosecha del 54, Dardenne y el más veterano, el británico Ken Loach, cosecha del 36, cuya última propuesta nos ocupa.

Loach, de 83 espléndidos años, ha declarado – en una excelente entrevista de Begoña Piña en Público el 1/11/019, cuya lectura es obligada – que «el sistema de explotación ha llegado a la perfección, el obrero obligado a explotarse a sí mismo» y también «que es cierto que la solidaridad ha muerto como cimiento social, aunque en pequeños colectivos sigue existiendo» y que «al estar basada en el libre mercado, la Unión Europea nos empuja a ese trabajo precario».

Todo ello, y mucho más de lo que se irá comentando, es el hilo conductor de esta coproducción entre Reino Unido, Francia y Bélgica – de 101 minutos de metraje, cuyo guión está escrito por otro hombre más que comprometido y habitual colaborador, Paul Laverty. Su fotografía, que subraya lo narrado, la firma Robbie Ryan y su música, el excelente George Fenton – sobre un hombre que trata de salir de la precariedad laboral adquiriendo una furgoneta vendiendo el coche de su mujer. Pero el nuevo trabajo como «autónomo» en una empresa de paquetería de normas implacables y de inicua explotación, solo contribuirá a empeorar su situación personal y familiar.

El realizador arroja una mirada compasiva, emotiva y enormemente empática sobre este hombre y su núcleo más privado. Y demoledora sobre su perverso bucle laboral.  Inseguro, tímido, pasivo, resignado, amante padre y marido, bueno, noble, justo, aunque confuso y progresivamente desequilibrado con la situación límite que padece.

Pero sobre todo, destila admiración sobre el personaje de la esposa, madre y trabajadora, la verdadera protagonista a juicio de quien esto escribe: una mujer fuerte, generosa – debe viajar distancias largas en autobús, pues ha cedido la venta de su vehículo al marido – llena de sensibilidad y calidez afectivas con sus pacientes, cónyuge, hija e hijo, mediadora equilibrada y objetiva entre las disputas del progenitor y un adolescente que es retratado comprensivamente, pese a sus desconciertos generacionales.

La esfera personal y la laboral, luego también la política, están en este relato fílmico estrechamente unidas. O trágicamente desunidas, como en la vida real de la clase obrera. Como daño colateral del más feroz, insidioso y perverso rostro del capitalismo. Se le ha reprochado a su firmante la acumulación de desdichas que en ella se narra. A lo que él responde, en la entrevista mencionada al principio, que: «El guionista, Paul Laverty, se documentó mucho con estremecedores testimonios de trabajadores agotados que apenas soportaban a sus vástagos. La película está suavizada, la realidad es mucho peor»

Así es. Y así lo cuenta un octogenario íntegro, que nunca – para mejor o para peor cinematográficamente hablando – ha abdicado de sus principios y que mantiene, pese a todo y a este drama, intacto su optimismo. Bendito sea, todo un ejemplo.

Premio del Público al Mejor Film Europeo en San Sebastián, es una de las elegidas para debatir el próximo martes, 5 de noviembre, a las 19.30, en la próxima sesión de la tertulia de cine Luis Casal Pereyra de Casa del Libro Viapol. Emocionante hasta las lágrimas, valiosa, valiente, justa y necesaria, con un reparto en estado de gracia y absoluta credibilidad y un final tan devastador como abierto, su visión es obligada. NO SE LA PIERDAN.

 

 

‘La trinchera infinita’: Mientras dure la guerra

Porque las guerras duran lo que las dictaduras. Porque el franquismo siguió asesinando durante la llamada Transición. Porque el dictador ordenó fusilar a cinco compatriotas solo dos meses antes de morir en su cama, en su cama, en su cama. Porque España es uno de los pocos países europeos que no venció al fascismo y ni siquiera le ha condenado oficialmente.

Porque la República fue doblemente traicionada: por el Golpe de Estado que dio lugar a la Guerra Civil y por las potencias vencedoras de la segunda conflagración mundial que, contrariamente a lo que esperaban tantas gentes de bien, ratificaron y reconocieron al llamado Generalísimo.

Porque el decreto-ley 10/69 del 31 de marzo «por el que se declara la prescripción de todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939», que tiene un papel importante en esta película, tuvo un perverso efecto boomerang que impidió que las víctimas de los crímenes del llamado Regimen fueran reparadas. Porque, a estas alturas del siglo XXI aún siguen centenares de miles de ciudadan@s en las cunetas sin Verdad, ni Justicia, ni Memoria, ni Reparación.

Porque en ‘La trinchera infinita’ – coproducción hispano-francesa, en la que tiene un papel central la productora de nuestra Comunidad La Claqueta PC, de 147 absorbentes y necesarios minutos de metraje; filmada en la localidad onubense de Higuera de la Sierra; realizada, por primera vez en castellano, por primera vez en andaluz, un andaluz verdadero y nada impostado, por Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, que tienen en su haber, como directores y-o guionistas, dos maravillas como ‘Loreak’ (2014) y ‘Handia’ (2017); con una escritura a la que no le sobra una coma de Luiso Berdejo y Jose Mari Goenaga; espléndidamente fotografiada en claroscuros por Javier Agirre Erauso y con una música excelente, que suena cuando debe, debida a Pascal Gaigne,  habituales de este tándem – dichas realidades están implícitas sin necesidad de ser subrayadas.

Porque la historia – basada en hechos reales – de un hombre luchador de izquierdas a cuya cabeza han puesto precio los nacionales, que escapa de una muerte segura y se recluye en un escondite secreto y subterráneo de su propia casa durante tres décadas… nos interpela como ciudadan@s en un presente ensombrecido por los herederos de los enemigos del protagonista de vuelta en las instituciones.

Porque está sutil y potentemente contada desde la mirada, el miedo, el terror, el deseo, la sensibilidad, las emociones, la desesperación  y los daños colaterales físicos y psíquicos de una víctima del horror, de un hombre oculto, de un perdedor y de su familia en especial de su mujer, otro gran personaje, verdadero motor del relato y de la propia familia, de la que es cabeza a todos los efectos. Eminentes interpretaciones de Antonio de la Torre y de Belén Cuesta.

Porque en ella hay luces y sombras, literales y simbólicas. Porque hay muros literales y simbólicos. Porque hay paredes que cobijan y que deterioran. Porque hay 30 años de Historia, a través de un microcosmos familiar y doméstico, a través de un asfixiante entorno de delatores, de rivales políticos que no cejan en su empeño. Porque en ese entorno los amores prohibidos, el machismo conyugal y vecinal y los abusos sexuales también tienen cabida.

Porque concitó merecidamente los aplausos de público y crítica en San Sebastián. Porque cosechó los Premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión en este Certamen, además del  Feroz de los Medios, el FIPRESCI y el del Cine Vasco. Porque van a lloverle las candidaturas a los Goya. Porque vamos a debatirla el próximo martes, 5 de noviembre, a las 19.30, en nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra.

Porque, por todo ello y por mucho más, nadie, nadie, nadie debería perdérsela.

‘Parásitos’: Mi casa (no) es la tuya

El guionista y cineasta surcoreano Bong Joon-ho, cosecha del 69, deslumbró en el pasado Festival de Cannes, que se le rindió concediéndole el máximo honor de la Palma de Oro,  con esta la última propuesta de su filmografía. Una filmografía singular y ecléctica en la que se integran géneros como el de monstruos (‘The Host’, 2006), la ciencia ficción (‘Snowpiercer’, 2013), el drama y el thriller (‘Mother’,  2009), el fantástico (‘Okja’, 2017) y sobre todos el de intriga criminal, basado en hechos reales, ‘Memories of murder’, 2003, Concha de Plata al Mejor Director en San Sebastián.

‘Parásitos’ tiene 132 minutos de metraje. Su espléndido guión lo firman el propio realizador, Kim Dae-hwan y Jin Won Han. La excelente fotografía es de Kyung-Pyo Hong y la no menos notable banda sonora, en la que suena un tema del propio Joon-ho interpretado por uno de los actores, se debe a Jaeil Jung. La historia cuenta las interrelaciones, vía contratos laborales conseguidos irregularmente, entre una familia muy rica y otra paupérrima, lo que dará lugar a un estallido de consecuencias imprevisibles.

Este relato fílmico feroz, divertido, inquietante, surrealista y salvaje no deja títere con cabeza en una mezcla sabia e irreverente de drama familiar, retrato social y comedia negra. Es un cine comprometido con la realidad brutalmente desigual de su país, pero que se sirve del vitriolo sin anestesia. Pero que no te permite empatizar con ninguno de sus personajes, haciéndolo con todos. No hay conciencia de clase, ni nada parecido, aquí.

En absoluto. Aquí impera la ley del más pícaro, del más estafador, del más fuerte… Aquí l@s desheredad@s no son solidari@s con sus iguales, ni tienen auras heroicas, románticas o épicas. Todo lo contrario, desposeíd@s como son, tan solo añoran lo que otr@s tienen a manos llenas. Ni tampoco sus patrones son los explotadores al uso, sino más bien unos ingenuos carne de cañón, pero totalmente inconscientes e insensibles hacia quienes están en lo más bajo de la escala social.

Así es, los modus vivendis hablan por sí solos y la riqueza de un@s va de la mano de la miseria de otr@s. Es un retrato tan cínico como oscuro, con una importante carga de profundidad en su aparente desmesura. Servido por un impecable reparto coral que desvela las personalidades de los dramatis personae y sus más recónditos secretos.

Absorbente, desternillante, cruel, desasosegante e intensa. Ni se les ocurra perdérsela.

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Temporada 8: Recordatorio urgente y ADVERTENCIA MUY IMPORTANTE

A seis días vista de la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra que tendrá lugar el martes que viene, día 5 de noviembre, a las 19.30 horas, en Casa del Libro Viapol, un nuevo recordatorio y una importante advertencia.

Se trata de que dos de las tres películas elegidas para debatir se estrenarán mañana, jueves, 31 de octubre, a cinco días de nuestro encuentro. Ambas en el Avenida, que quien esto firma sepa. Son, a saber:

‘Sorry, we missed you’, de Ken Loach. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

Y ‘La trinchera infinita’, de Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

La tercera es ‘Mientras dure la guerra’, de Alejandro Amenábar, en cartelera. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

Gracias muy especiales a la invitada, todo un lujo y un honor, será la productora de cine, televisión y publicidad, de cuyo extenso currículum daremos cuenta in situ, Araceli Carrero Rimada y a la Asociación Andaluza de Mujeres de Medios Audiovisuales, AAMMA, por su generosa y desinteredada colaboración con nuestra actividad.

Pues ya lo saben. Promete muchísimo y no se la pueden perder. LES ESPERAMOS.

 

 

 

 

«El asesino de los caprichos»: … Y el de este thriller

Pues sí, contra todos sus principios, esta firmante va a hacer spoiler para desvelar que, lamentablemente, el asesino de este thriller es nada más y nada menos que su director Gerardo Herrero – productor, guionista y cineasta de la cosecha del 53, que tiene una ingente, aunque irregular, filmografía en su haber en la que destacar títulos como ‘Territorio comanche’ (1997), ‘Las razones de mis amigos’ (2000). ‘Los aires difíciles’ (2005), ‘Silencio en la nieve’ (2012)…, de los que mayormente son adaptaciones literarias, aunque el que nos ocupa no lo sea – por perpetrar esta película tan innecesaria como infumable para quien esto firma.

Y esto lo escribe alguien que siempre se esfuerza por matizar. Y esto lo escribe alguien que respeta la trayectoria y la figura de su director. Y esto lo escribe alguien que acudió a verla con ganas, pues le encanta el género. Y esto lo escribe alguien que esperaba disfrutar con un reparto atractivo. Y esto lo escribe alguien que, sin mayores pretensiones, pensaba que al menos iba a resultarle entretenida. Y esto lo escribe alguien que creyó que su firmante dominaba las claves de la intriga. Y esto lo escribe alguien que  creía que su protagonismo femenino iba a ser estimulante. Y esto lo escribe alguien que… Y así podríamos seguir y seguir.

Porque esta producción española – de 100 minutos de metraje, con un guión más que deficiente de Ángela Armero, una fotografía aceptable de David Omedes y una banda sonora ad hoc de Vanessa Garde – en la que se nos cuenta la historia de dos inspectoras de personalidades radicalmente opuestas que van tras un asesino en serie que reproduce con los cadáveres de sus víctimas – de clase alta y coleccionistas de arte – los caprichos de Goya, no se sostiene ni en su tratamiento, ni en su narrativa, ni en su puesta en escena, ni por su ausencia de ritmo, ni en la gradación de un suspense en su gran parte inexistente, ni en la necesaria coherencia interna…

Ni en el hecho de que esté mal escrita. Ni en su aturrullado final. Ni en sus personajes, especialmente las protagonistas, meros clichés estereotipados y sexistas. Sobre todo en lo que se refiere al de Maribel Verdú: dura, fumadora, bebedora y folladora compulsiva…  Tanto ella como Aura Garrido hacen lo posible por salvar lo insalvable, así como Roberto Álamo, pero lo tienen muy crudo.

Ha tenido algunas reseñas positivas. Ustedes mism@s.

 

 

 

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra en Casa del Libro Viapol. Octava temporada: Primer recordatorio y ya tenemos invitada

Dentro de dos semanas justas – el martes, 5 de noviembre, a las 19.30, en Casa del Libro Viapol – tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Esta vez nos ha tocado en martes – en lugar de los primeros miércoles de cada mes, salvo festivos, como es nuestra tónica habitual – por un compromiso ineludible de la librería.

Debatiremos tres películas muy potentes y del máximo interés. A saber:

‘Mientras dure la guerra’, de Alejandro Amenábar, que sigue en cartelera. HAY QUE VERLA CUANTO ANTES.

‘Sorry, we missed you’, de Ken Loach, que se estrena el día 31, cinco antes de la tertulia. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

Y ‘La trinchera infinita’, de Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga, que entra el mismo día, 31 de octubre. HAY QUE VERLA INMEDIATAMENTE.

La invitada, todo un lujo y un honor, será Araceli Carrero Rimada, productora  – tanto en las suyas propias, como en las externas – y localizadora de equipos en cine, televisión y publicidad, de cuyo muy extenso currículum daremos cuenta in situ. Socia, además, de la Asociación Andaluza de Mujeres de Medios Audiovisuales, AAMMA, con quien la tertulia tiene una deuda de gratitud permanente.

Pues ya lo sabéis. Promete muchísimo y no os la podéis perder. OS ESPERO. NOS VEMOS EN DOS SEMANAS, EL MARTES, 5 DE NOVIEMBRE, A LAS 19.30, EN CASA DEL LIBRO VIAPOL.

 

 

‘Retrato de una mujer en llamas’: Entre nosotras

Esta es una película filmada desde una mirada de mujer; desde una inteligencia de mujer; desde un cuerpo de mujer; desde unos sentidos de mujer; desde una pasión de mujer; desde una estética de mujer; desde un erotismo de mujer; desde una sensibilidad de mujer; desde una escritura de mujer; desde la visión de la Historia, de la historia, del arte, del amor, del sexo y del mundo de una mujer.

Desde un enfoque narrativo y visual de una mujer; desde unos diálogos, unas situaciones y unos hechos de mujer; desde un microcosmos de mujer; desde una conciencia y un compromiso político de mujer… con un protagonismo absoluto de las mujeres en ella. Que precisamente por eso, por su calidad y singularidad dentro del cine contemporáneo, debería ser vista por tod@s sin excepciones.

Esta es una película de 120 minutos de metraje filmada por una mujer, la guionista y cineasta francesa Céline Sciamma – cosecha del 80, con títulos tan notables en su filmografía como ‘Tomboy’ (2011) o ‘Girlhood’ (2014) – y de cuyo guión también es responsable. Con una fotografía, de una belleza excepcional, debida a otra mujer, Claire Mathon y de una banda sonora a la altura, que suena cuando debe, firmada por Para One y Arthur Simonini y en la que El verano de Vivaldi tiene un importante papel. Premio al Mejor Guión en la pasada edición del Festival de Cannes.

Estamos en la Francia del siglo XVIII. Una pintora, que trabaja y enseña en el estudio parisino de su padre, recibe el encargo de hacer el retrato de bodas de una joven, que acaba de salir del convento y no quiere contraer matrimonio, ni ser plasmada en el lienzo. Deberá hacerlo a escondidas, como si fuera una acompañante, observándola muy atentamente y trabajando clandestinamente en un taller improvisado. Pero la artista y su modelo, que ignora que lo es, acabarán viviendo un romance imposible y prohibido…

Desde el arranque – con la creadora llegando en barco a la región donde va a trabajar y tirándose al agua, apenas sabiendo flotar, para salvar sus tablas – la realizadora hace una declaración de intenciones estética y narrativa. Desde la hermosura, que corta el aliento, de esos paisajes, de ese mar y de esas playas rocosas de la Bretaña francesa – integrados como elementos dramáticos y poéticos de libertad fuera del espacio, del tiempo y de las convenciones para las protagonistas – tratados con el esplendor que merecen, pero sin tentaciones preciosistas.

Desde esos interiores donde tres mujeres, de tres diferentes jerarquías en la escala social,  se relacionan – en ausencia de la señora y madre, que nunca está vista con trazos gruesos, ni esquemáticos, ni maniqueos, sino que pretende la felicidad, si bien impuesta, para su hija – en igualdad, empatía y sororidad, resolviendo lo que ya verán ustedes con los usos de la época. Y haciéndolo en un clima normalizado, pese al miedo y los riesgos, en una habitación con niñ@s alrededor… Algo que no se nos había dado ver en el cine.

Desde las miradas, los gestos, las melodías, lo innombrable, los colores, los pinceles, los trazos, la memoria de un rostro, de unas manos que pintan y que posan, de un cuerpo, de una expresión, los diálogos, los silencios, el cuerpo a cuerpo, la sexualidad, la sensualidad, la seducción… junto con la opresión, la imposibilidad de realización personal, las bodas concertadas, el drama de una hermana que se negó a seguir y legó un destino trágico, la menstruación, los embarazos no deseados… todo en ‘Retrato de una mujer en llamas’ revela unas señas de identidad estilísticas y éticas.

De puesta en escena y de tratamiento. Políticas, históricas, de opciones sexuales – porque la directora nos ha regalado una historia de ficción lésbica que pudo haber sido – y feministas. Y ese final, ese final, ese final, con esas dos claves… Servido además por actrices en estado de gracia como, sobre todo, Adéle Haenel y Noemi Merlant. Pero también Lùana Bajrami y Valeria Golino.

Intensa, poderosa, bellísima, cruel y a ras de las vidas de esos personajes oprimidos en función de su sexo, pero que son capaces de extraer placer, amor y mutuas solidaridades, nadie, nadie, nadie, debería perdérsela.

 

‘Dia de lluvia en Nueva York’: Interferencias

Para la mirada feminista de quien esto firma enfrentarse al cine de Woody Allen nunca ha sido especialmente cómodo. Menos aún en los últimos tiempos. Porque, ¿saben?, escribir esta entrada le ha implicado consultar mucha documentación. Sí, está exonerado de las acusaciones de abuso por parte de Dylan Farrow – que fueron declaradas inconsistentes y contradictorias por la justicia, algo a tener en muy cuenta, pero que ella sigue manteniendo – a la que su hermano Ronan, abogado y periodista  – a quien, por cierto, le corresponde parte del Pulitzer de Servicio Público 2018 por sus investigaciones del Caso Weinstein, relatadas por él mismo en el excelente documental ‘Intocable’, de Ursula Macfarlane – da total credibilidad habiendo compartido su infancia…

Que, por otra parte, esta polémica le ha generado problemas con Amazon, con quien tenía contrato para cuatro películas y que ha provocado que ‘Día de lluvia…’ no tenga aún distribución en Estados Unidos. Que además, dos de los protagonistas hayan declarado haber trabajado con él por contrato, pero que sus sueldos los cedían integramente a organizaciones contra los abusos…

Si a todo ello le añaden, además, que el neoyorquino tiene una filmografía en la que los rasgos de misoginia son otra de sus señas de identidad, como pueden leer en algunas de las entradas al respecto publicadas aquí … pues suma y sigue. Así que, pese a que cada estreno otoñal del realizador le generaba expectativas y el de esta que nos ocupa tampoco la ha dejado indiferente, también le ha removido muchas cosas.

92 minutos de metraje. El guión lo escribe el propio Allen, como es habitual. La fotografía, con la excelencia marca de la casa, su ya habitual Vittorio Storaro. La historia sigue a una joven pareja universitaria que se propone pasar un fin de semana en la Ciudad porque ella va a entrevistar a un famoso realizador en crisis creativa. Pero nada saldrá de acuerdo con lo previsto.

Esta comedia romántica, y de enredos, no carece en absoluto de encanto. Y resultaría incluso cautivadora si su responsable no fuese el que es. Porque habríamos escrito entonces algo así como: una película resultona con ecos de Woody Allen. Pero nos es dado exigirle más, bastante más, a un cineasta como él. Por eso, para esta firmante, es una obra menor en su filmografía.

Por eso. para esta firmante, tiene un guión muy cogido por los pelos, con situaciones que rozan la inverosimilitud. Por eso, para esta firmante, retrata a una juventud de ficción: guap@s, ric@s, cult@s, ingenios@s… y siempre alguno de origen judío. Por eso, para esta firmante, nos cosquillea con una nostalgia disfrazada de contemporaneidad. Por eso, para esta firmante, Allen lo ha hecho mucho mejor, con parecidos mimbres, en el pasado.

Porque también aquí asoma la patita misógina – casi escabrosa, aunque resuelta en blanco – en el personaje de Elle Fanning y en su relación con los homónimos de Liev Schreiber, Jude Law o incluso Diego Luna. Ocurre que el enorme talento, gracia, credibilidad y vis cómica de la actriz arrasa con tales clichés de su protagonista. Porque también aquí asoma la patita misógina con sendos temas de la prostitución con glamour y alto standing y redención tipo happy end, que ya verán.

Ha tenido la fortuna de que, además de con ella y los intérpretes adultos citados, ha contado con uno de los actores jóvenes más carismáticos y dotados de su generación, Timothée Chalamet, y con una Selena Gomez inteligente y aguda, que le da la réplica perfecta.

Escrito queda. En cualquier caso, está claro que debe verse.

 

Festival de Cine de Sevilla, 16 Edición: Consideraciones previas

A falta todavía de conocer los contenidos de varias Secciones importantes, se impone peligrosamente la sospecha de la mínima presencia de directoras en la programación del Festival a la que hemos tenido acceso. En la del Concurso, de la que se han escrito las Hojas de Ruta precedentes, son solo tres…, frente a quince miradas masculinas.

Porque los hechos tan incontestables como imprescindibles de los dos ciclos dedicados a Joanna Hogg y Lene Berg – sobre los que volveremos – y de que en Special Screenings, el teórico y director irlandés Mark Cousins estrene una obra magna en torno al cine realizado por mujeres «a lo largo de trece décadas y con más de mil secuencias de películas» ‘Women Make Film: A New Road Movie Through Cinema’- sobre la que volveremos – no equilibran la balanza. Para quien esto firma, porque las queridas amigas de la Asociación Andaluza de Mujeres de Medios Audiovisuales, AAMMA,  han aplaudido en redes sociales la oferta del SEFF por este documental.

En cuanto al tema animalista, esta firmante confía en no tener que abandonar ninguna proyección al darse un tema de explotación, tortura o asesinato reales de criaturas sintientes de cualquier especie no humana en ella. Esto le ha ocurrido prácticamente en todas las ediciones del Certamen. Y así lo ha hecho constar en este blog. Porque, además, las legislaciones de la mayoría de los países europeos prohíben expresamente tales barbaries en los rodajes. Porque, además, ningún relato fílmico, ninguna manifestación artística, justifica esas insidias. Menos aún con los medios con los que cuenta el cine.

Y reiterar de nuevo que se nos quede libre alguna franja de la tarde para ver películas de otras Secciones. Ello junto a la flexibilidad necesaria en la programación para que quienes nos proponemos votar presencialmente el primer domingo del SEFF, no nos perdamos películas.

Escrito queda.