Archivo anual: 2017

‘La niebla y la doncella’: Turbulencias

‘La niebla y la doncella’- adaptación al cine de la tercera novela de la popular saga de Bevilacqua y Chamorro y segunda vez que se hace lo propio con estos personajes del escritor Lorenzo Silva,  tras ‘El alquimista impaciente'(2002) de Patricia Ferreira – es el debut cinematográfico del guionista Andrés M. Koppel.

104 minutos de metraje. La escribe el propio realizador. Tiene una hermosa y sugerente fotografía de Álvaro Gutiérrez. Tiene un reparto, en principio, muy atractivo en el que destacan Quim Gutiérrez, Verónica Echegui, Aura Garrido, Roberto Álamo y Marian Álvarez, cuyas interpretaciones se comentarán luego. Tiene una historia que remite a la reapertura de un caso, con oscuras implicaciones, tres años después, para cuya resolución solicitan al sargento y a la cabo. Tiene un arranque potente y prometedor, pero… poco más.

Porque puede destacarse tan solo la belleza, tan lírica como inquietante, del paisaje de La Gomera como un elemento dramático más pero que, vacía de contenido salvo en un par de secuencias, se ve lamentablemente desaprovechada.

Porque su guión hace aguas por todas partes, siendo enrevesado, confuso, disperso y superficial, pese a sus pretensiones y subrayados. Porque su puesta en escena y dirección son rutinarias y banales, desaprovechando lastimosamente las posibilidades de su material literario de partida. Porque los elementos que la habitan restan y no suman, dividen y no multiplican.

Porque está muy mal interpretada en general, no hay química, ni convicción, ni credibilidad alguna en los personajes o en sus interacciones. Y esto se aplica a todo el reparto, con la única excepción de algunos momentos de Aura Garrido, aquí marginada en beneficio de Verónica Echegui, y otros de Sanny van Heteren. La mencionada Echegui, Quim Gutiérrez, Marian Álvarex y hasta Roberto Álamo dejan, por ser generosos, bastante que desear, pese a sus probados talentos.

La pelota, en sus tejados. Escrito queda.

 

 

‘En cartelera’: Casos, personajes y series

En este viernes que da inicio a septiembre, la oferta de estrenos es variada y ecléctica. Destacamos seis películas, tres de las cuales pueden verse en versión original subtitulada en todas o en algunas de sus sesiones. A saber, las comentaremos por este orden, una norteamericana, una francesa, una georgiana, dos españolas, una de ellas rodada en inglés y una argentina.

La primera es ‘Barry Seal: El traficante’, de Doug Liman. Basada en el personaje real de un piloto que trabajó para el cártel de Medellín, siendo reclutado luego por la CIA. Ambientada en los años 80, sus críticas son excelentes y debe verse. Protagoniza Tom Cruise.

La segunda es ‘Los casos de Victoria’, de la realizadora Justine Triet. Sobre una abogada penalista en el trance de defender a un amigo de cuyo delito el único testigo es un perro. División de opiniones, predominando las positivas y no hay que obviarla.

La tercera es ‘Rehenes’, de Rezo Gigineishvili. Ambientada en los años 80 y también basada en hechos reales, da cuenta del intento de secuestro de un avión para huir a Occidente, por parte de dos jóvenes de la alta burguesía, en clave de thriller. Ha gustado bastante y no hay que perdérsela.

La cuarta es ‘Parada en el infierno’, de Víctor Matellano. Una parada de diligencia en el Lejano Oeste y la llegada de un hombre llamado Coronel, que alterará el lugar. Reseñas bastante negativas, en general, pero…

La quinta es ‘La niebla y la doncella’, de Andrés M. Koppel, sobre la novela homónima de Lorenzo Silva, tercera de la serie de Bevilacqua y Chamorro, y segunda en adaptarse al cine tras ‘El alquimista impaciente’, de Patricia Ferreira (2002). Sus referencias son irregulares, pero hay que darle una oportunidad.

Y la sexta es ‘Un tango más’, de Germán Kral. Un documental sobre la vida profesional y amorosa de dos célebres bailarines de tango, María Nieves Rego y Juan Carlos Copes. Ha sido bastante valorada y debe ser vista.

 

‘Ana, mon amour’: Retrato de un matrimonio

Calin Peter Netzer, cosecha del 75, pertenece, de pleno derecho, al movimiento cinematográfico de la Nueva Ola Rumana, al que nos referimos en la crítica de Sieranevada: https://sevillacinefila.com/2017/07/30/sieranevada-memorial/. Cineasta prestigioso y premiado en diversos Festivales europeos, tiene en su filmografía títulos como ‘Madre e hijo’, Oso de Oro en la Berlinale de 2013, cuyo enlace a la crítica de este blog es: https://sevillacinefila.com/2014/06/21/madre-e-hijo-mantis-religiosa/

Ahora acaba de estrenar su última propuesta en nuestras carteleras. ‘Ana, mon amour’ tiene 127 minutos de metraje. Su guión lo firman el propio realizador, Cezar Paul Badescu y Iulia Lumanare. Su excelente fotografía se debe a Andrei Butica. Su reparto es sobresaliente destacando los dos protagonistas, Mircea Postelnicu y, sobre todo, Diana Cavallioti.

Narra la historia de una pareja en la que ella está afectada de una profunda inestabilidad emocional y él intenta ayudarla en lo que puede, sin comprenderla, ni saber de la naturaleza de su enfermedad. Pero cuando ella mejore, será él quien entre en crisis… Premiada nuevamente en el pasado Berlín por su Contribución Artística Sobresaliente (Montaje).

Porque, efectivamente, su montaje – y, por ende, su factura y puesta en escena – son  notables y sobresalientes. Apelan a la inteligencia del espectador para que, a través de una narrativa tan fragmentaria como intensa, con continuos saltos temporales, vaya reconstruyendo la relación de ambos personajes.

Una relación, digámoslo ya, de control y dominio, progresivamente más tóxico y agresivo, del hombre sobre la mujer. Una relación, que comienza como otras tantas que derivan en maltrato, con un paternalismo condescendiente de quien pretende ser la cura que ella necesita, de quien se niega a una terapia, o se inmiscuye en ella directa o indirectamente, de quien habla por ella, de quien la aísla y de quien, como ella le comenta, «alimenta la enfermedad para evitar su independencia».

Todo ello sin olvidar el contexto de un país machista y represivo, que alimenta aún más estos comportamientos inicuos, y  los antecedentes familiares de cada uno. Todo ello con un hijo de por medio. Calin Netzer está, y eso le honra, decididamente a favor de la esposa, la víctima, una mujer hundida que sabe superar todos los obstáculos y recuperarse a sí misma y a su propia dignidad. Pero ello no es óbice, muy al contrario, para que nos describa tan insidioso proceso con la mayor complejidad y lucidez.

Una película valiosa, que merece ser vista. Salgan de su zona de confort y no se la pierdan.

 

‘Verónica’: Conjuros

Esta no es una película más de terror, pese a ser aterradora e inquietante. Esta no es una película que recurra al sobresalto fácil y efectista. Esta no es una película tramposa. Esta no es una película comercial al uso, aunque desde su estreno de ayer esté batiendo récords de taquilla. Esta no es una película que desprecie la inteligencia, ni la sensibilidad, del amplio espectro de personas a las que va dirigida incluyendo, por descontado, a las cinéfilas.

Esta es una película que describe un tiempo y un país en los cuatro días de junio del año de gracia de 1991, en los que tuvo lugar su terrible historia real. Y que lo hace a través del microcosmos familiar de tres hermanas y un hermano, huérfanos de padre y residentes en Vallecas, con una madre trabajadora a jornada exhaustiva y completa. Esta es una película en la que el miedo es tan sobrenatural como cotidiano.

‘Verónica’ es el desgarrador y emotivo retrato de una adolescente, valiente y generosa, que asume unas responsabilidades que no le corresponden por edad, debido a sus circunstancias. Es el retrato de una chica, con miedo a crecer, que se refugia en otros universos y que apela al más allá, vía ouija, con devastadoras consecuencias. Es el retrato de lo inexplicable e inasible que conlleva este conjuro, pero también de los demonios que la habitan muy a su pesar.

Es el retrato de dos niñas y un niño que adoran a su hermana mayor, que les cuida, les ama y les protege a cualquier precio. Es el retrato de su día a día sin adultos y de su organización doméstica. Es el retrato de la frontera de una edad ingrata, de la soledad de la diferencia, de las primeras deslealtades amistosas, de las jornadas escolares.

Es un universo en el que también tiene cabida una monja ciega, fumadora, vidente y guía. Es una película de y pro mujeres, sujetos de sus existencias para lo mejor y para lo peor, pero que no tienen «tiempo para mí, tiempo de vivir, tiempo para disfrutar» como reza el tema de un anuncio, irónico leit motiv musical del relato

105 minutos de metraje. La dirige y coescribe, junto a Fernando Navarro, Paco Plaza, cosecha del 73, con ‘REC’ y El segundo nombre’, en su filmografía. Basada en los informes del inspector que llevó el caso, único reconocido en nuestro país como relacionado con fenómenos paranormales. Tiene una factura espléndida, un rimo que no decae y un excelente equipo técnico y de efectos especiales. Destacamos la fotografía de Pablo Rosso y la música de Chuky Namamera, con los vibrantes temas musicales de aquel entonces.

Y tiene un reparto…  Una revelación extraordinaria la de Sandra Escacena, pero también las de l@s adorables actrices y actor que interpretan a sus hermanas y hermano, rebosantes de encanto y naturalidad. Menciones especiales, es injusto pero muy extenso no citarles a tod@s…, para Ana Torrent y Consuelo Trujillo. Desde ahora les digo que van a caerle varias, y relevantes, nominaciones a los Goya.

Mucho más que una película de terror. Asómense a su abismo y no se la pierdan.

 

‘En cartelera’: Amores y terrores

Cuatro son las películas a destacar de entre la oferta de estrenos de hoy. Son tres que pueden verse también en versión original subtitulada – una francesa, una rumana y una británica – y una española. Las comentaremos por este mismo orden.

La primera es una versión, libre y adaptada a la era digital, del clásico de Edmond Rostand  ‘Cyrano de Bergerac’. O lo que es lo mismo, ‘En lugar del señor Stein ‘, de Stéphane Robelin. En ella, el triángulo amoroso se dirime entre un viudo octogenario, un estudiante que le enseña informática y una joven de la que se enamora el primero a través de internet. Sus críticas oscilan entre quienes valoran su inteligencia, diálogos, creatividad y humor y quienes le reprochan su uso de la mujer joven como fantasía masculina de un anciano y su falta de ética respecto a las suplantaciones. Ustedes mismos… pero lo mejor es comprobarlo.

La segunda es ‘Ana, mon amour’, de Calin Peter Nietzer. Una pareja joven que se enamora y contrae matrimonio. Ella sufre graves problemas emocionales que, al quedarse embarazada y seguir una terapia psicoanalítica, va poco a poco superando. Pero él, que ha sido su apoyo permanente, comienza entonces a derrumbarse. Sus referencias son buenas, en general, y debe ser vista.

La tercera es ‘Una cita en el parque’, de Joel Hopkins. Sobre la improbable relación que se establece entre una viuda del barrio londinense de Hampstead y un hombre poco convencional, que vive en una casa destartalada en el parque. División de opiniones, pero se le puede dar una oportunidad.

Y la cuarta es ‘Verónica’, de Paco Plaza. Inspirada en una historia real ocurrida en el Madrid de los 90, relata la pesadilla de la chica a la que se refiere el título cuando, tras una sesión de ouija con sus amigas, se ve asediada por amenazadoras presencias. Ha gustado mucho y no hay que perdérsela.

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma IV

La segunda producción norteamericana a la que hacíamos referencia en la anterior entrega de esta serie, y que por no alargar demasiado la reseña no pudimos comentar, es ‘Una noche fuera de control’, ópera prima de la guionista y realizadora de televisión de esta nacionalidad Lucia Aniello, cosecha del 83. Apenas si se mantuvo dos semanas en la cartelera.

101 minutos de metraje. Escrita por la propia directora y Paul W. Downs, la fotografía la firma Sean Porter y la banda sonora, Dominic Lewis. Tiene un atractivo reparto, con muy buena química entre ellas y buen hacer interpretativo coral, en el que destacamos a Scarlett Johansson, Zöe Kravitz, Jillian Bell, Ilana Glazer y una irresistiblemente cómica Kate McKinnon, así como una breve y curiosa aparición de Demi Moore.

Estamos ante una variación del clásico género de las despedidas de soltero. Pero centrada en un grupo de amigas cuyo viaje a Miami, con este fin, adquiere un cariz inesperado e inquietante. Se trata de una comedia negra que adolece de cierta falta de ritmo y de insuficiencias de guión, que pueden ser inherentes al hecho de ser un debut cinematográfico.

Por contra, se nota la mirada de mujer que hay tras ella. Aunque sea un producto comercial y de entretenimiento, no cae en las procacidades de sal gruesa de las protagonizadas y dirigidas por sus homónimos masculinos.

Aquí hay un cierto cuidado por los personajes, también por los de los hombres, por definir sus personalidades, por describir sus interrelaciones con mayor complejidad y sutileza, tanto en sus ambivalencias y rivalidades como en su ternura y empatía. Incluyendo una sorpresa que quien esto firma no va a desvelar. Y, desde luego, pese a desaprovechar situaciones, contiene momentos muy divertidos. Así que ya saben…

Y para terminar, aunque se estrenara a principios de agosto, destacar una película valiosa y sensible QUE DEBERÍAMOS DEBATIR EN LA PRÓXIMA SESIÓN DE NUESTRA TERTULIA DE CINE LUIS CASAL PEREYRA DEL MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE.

Se trata de la francesa ‘Reparar a los vivos’, de Katell Quillévéré, cuyo enlace a la crítica les paso aquí:

‘Reparar a los vivos’: Latidos

Continuará…

 

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma III

En este tercer repaso – sin pretensiones de rigor, ni de exhaustividad – a una selección de las miradas de mujer que nos ha deparado este verano, que suman y siguen, es norma de obligado cumplimiento añadir sendas menciones a dos de ellas que, por diversas circunstancias, quien esto firma no llegó a reseñar.

Son dos producciones norteamericanas concebidas para el gran público, de la que una de ellas ha tenido un enorme éxito y la otra ha pasado sin pena, ni gloria. Las comentaremos por este orden.

La primera es ‘Wonder Woman’, de la guionista y realizadora Patty Jenkins – cosecha del 71, con títulos en su haber como ‘Monster’ – que se estrenó, por cierto, a finales de junio pero aún puede verse en sesiones aisladas.

De 141 minutos de metraje, su guión lo firma Allan Heinberg y está basada en el personaje creado por el psicólogo William M. Marston, que se consideraba feminista y partidario de la liberación sexual, y que se inspiró para crearlo en Margaret Sanger, fundadora de la revista The Women Rebel, en 1914, y de la primera clínica de natalidad de Estados Unidos dos años después. Toda una pionera admirable. La fuente es de la imprescindible página Wikipedia.

Como esta no va a ser una crítica al uso, destacar que su factura es tan brillante como inherente a este tipo de producciones, en la que destacan poderosamente los equipos de dirección artística, de efectos especiales y una cuidada fotografía de Matthew Jensen, junto a la potente banda sonora de Rupert Gregson-Williams.

Destacar que a quien esto firma le pareció vibrante, con un fino sentido del humor y muy disfrutable, aunque hubiera preferido menos acción y romance y una mayor inmersión de la heroína en el sufragismo de la época. Pero que, por descontado y pese a ello,  resulta muy promujeres.

Que Gael Gadot, su protagonista, es un descubrimiento. Pero que sus maestras amazonas no lo son menos… Estupendas Connie Nielsen y Robin Wright. Lo mismo puede decirse de Elena Anaya, en su breve aparición. Impecables asimismo David Thewlis y Danny Huston e incluso Chris Pine resiste con elegancia su condición de galán  a la sombra de tal guerrera.

Así que no dejen de echarle un vistazo. Y, como quien esto firma se ha extendido, deja la reseña de la segunda para una próxima entrega.

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma II

En esta segunda entrega, continuamos repasando las propuestas de realizadoras que se han estrenado este verano y, concretamente, en el mes de julio. Tres películas más que interesantes, cuyos enlaces a las críticas de este blog serán incluidos como en la toma anterior. Por este orden, una británica dirigida por una danesa. Una israelí, dirigida por una palestina. Y otra francesa, dirigida por una cineasta de esta nacionalidad.

La primera es ‘Su mejor historia’, de la conocida Lone Scherfig en cuya filmografía están las notables ‘Una educación’ o ‘Italiano para principiantes’, entre otras.

‘Su mejor historia’: Rodar en tiempos de guerra

Una inteligente y curiosa mezcla de drama bélico, comedia, romance y cine dentro del cine, muy comprometida en mostrar la discriminación de la mujer y la misoginia rampante de la época, incluso en los círculos aparentemente más liberales y sofisticados.

La segunda es la ópera prima de Maha Haj, ‘Asuntos de familia’

‘Asuntos de familia’: Lazos y cadenas

En ella se describen, con un talento singular de fondo y forma, los lazos y cadenas de las relaciones familiares y de pareja en el contexto opresivo de un país ocupado.

La tercera es ’50 primaveras’, de Blandine Lenoir

’50 primaveras’: Sororidad

Una historia que transmite sororidad y empatía entre mujeres, tanto a nivel narrativo como estilístico. Con una protagonista que acaba de alcanzar dicha edad, con sus cambios fisiológicos y sus crisis cotidianas, de las que saca fuerzas para continuar con la inestimable ayuda de sus dos hijas y su mejor amiga.

Cualquiera de ellas, o las tres, merecen ser debatidas en la próxima sesión, e inauguración de la sexta temporada, de nuestra tertulia de cine Luis Casal Pereyra, del miércoles, 4 de octubre, en la que haremos un repaso a lo más interesante visto este verano.

Continuará…

 

Miradas fílmicas de mujer: Julio 2017. Toma I

Quien esto firma siempre ha sostenido, respaldada por la cartelera, que el verano es de las mujeres. De las mujeres realizadoras. Para lo mejor, porque podemos ver sus películas y para lo peor, porque es temporada baja. Recordamos aquí algunos de los títulos más destacados, ya reseñados en este blog, que las tienen como responsables tras la cámara. Y se hará por orden cronológico de publicación, no necesariamente de estreno.

La primera es una de los descubrimientos de esta estación y del año. Se trata de ‘Verano 1993’, de Carla Simon

‘Verano 1993’: Mi vida sin ti

Autobiográfica y dedicada a su progenitora, da cuenta de cómo, a la trágica muerte de esta y contando con tan sólo seis años, debe afrontar un verano de cambios y adaptaciones difíciles y radicales, en la orfandad más absoluta. Y lo hace en un tono tranquilo, sereno, sutil, elegante, complejo y sin los clichés narrativos al uso. ES UNA DE LAS QUE COMENTAREMOS EN NUESTRA TERTULIA DE CINE DEL MIÉRCOLES, 4 DE OCTUBRE.

La segunda es la canadiense ‘Maudie, el color de la vida’, de Aisling Walsh.

‘Maudie, el color de la vida’: Trampantojos

Basada en la historia de la pintora folk canadiense Maudie Lewis, nacida Maud Dowley, dulcifica los hechos reales de la durísima vida de la protagonista, condicionada por una dolorosa artritis reumatoide, falseando especialmente su relación conflictiva con su egoísta, déspota y explotador marido.

La tercera es la estadounidense ‘La casa de la esperanza’, de Niki Caro.

‘La casa de la esperanza’: Holocaustos

Inspirada también en personajes reales, concretamente en los directores del zoo de Varsovia Jan y Antonina Zabinski, y ambientada en la época de la ocupación nazi, narra como consiguieron salvar a personas humanas y no humanas, pese a la intrusión de las tropas enemigas en los hábitats de todas las especies. A despecho de su factura impecable y de contar con la espléndida Jessica Chastain, su guión y tratamiento de la historia dejan mucho que desear, pues son lineales, dispersos y carentes de intensidad y emoción.

Continuaremos en una segunda entrega. Con los defectos y carencias señalados en alguno de estos títulos, siempre se agradece el factor diferencial del enfoque de estas cineastas.

 

 

 

 

 

‘La decisión del rey’: Los días más largos

Noruega, 9 de abril de 1940. Los soldados alemanes cercan la ciudad de Oslo. A la sazón, reina en el país Haakon VII, también príncipe de Dinamarca e hijo de reyes daneses. Primer monarca elegido después de 500 años, fue sometido a presiones – mientras se refugiaba, junto a su familia y al Gobierno legalmente votado, de las tropas enemigas en un entorno rural, lejos de la capital – por parte del embajador germano para que aceptara a un Gabinete títere y a la ocupación como «protectorado» bajo la amenaza de masacrar a la nación.

Su decisión, fundamental e histórica – que se maduró junto a su heredero, el presidente y los ministros, en dos días claves para el futuro de su nación – es el  tema de esta película, dirigida por Erik Poppe, de 133 minutos de metraje. Basada en los hechos reales descritos, cuyo guión firman Harald Rosenlow-Eeg y Jan Trygve Royneland. La fotografía bellamente John Christian Rosenlund y su hermosa y matizada partitura se debe a Johan Söderqvist. Tiene un espléndido reparto, en el que destaca el excelente Jesper Christensen.

El realizador registra estos días cruciales y tensos con toda minuciosidad y rigor, dando cuenta de la conflictiva situación de un hombre acosado, pero con las ideas muy claras con respecto a no ceder ni un ápice de la soberanía de su país. Lo muestra siempre junto a su heredero, con el equipo gubernamental o parlamentando con el diplomático que, a su vez, es tratado con respeto y complejidad. Pero también como un entrañable hombre de familia, especialmente cariñoso ejerciendo de abuelo.

Sabe captar muy bien tanto el momento histórico como el factor humano, en los tiempos feroces de la guerra y de la ocupación, bajo los ataques de un ejército cruel y sin respeto alguno por las fronteras, ni por los derechos humanos. Contribuyen a ello una puesta en escena elegante y, como se ha escrito antes, una factura impecable y un buen equipo técnico-artístico.

Aún se proyecta en Sevilla. Véanla.