Archivo de la categoría: Uncategorized

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 19. ‘Beforeigners’ (Los visitantes): Líneas temporales

 

Hagan un ejercicio de imaginación y sitúense al borde del océano Artico, en la parte que baña a Oslo, donde un@s jóvenes del presente siglo beben y se divierten hasta que, para su consternación, la oscura noche – al pie de la misma orilla donde se encuentran – se ilumina con potentes fogonazos y seres extraños de otro tiempo comienzan a surgir de las aguas. Mientras, un policía, ajeno a tal acontecimiento, parte para su trabajo dejando en casa a sus mujer e hija.

Años más tarde, la capital noruega ha acogido a tales visitantes que proceden de tres épocas bien diferentes: la Edad de Piedra, la vikinga y el final del XIX. El país escandinavo les acepta y asume tantos los ghettos, dentro de las normas de convivencia, como a quienes desean integrarse en una sociedad contemporánea y avanzada aún sin perder sus raíces y señas de identidad. Pero también a aquell@s que sienten que han nacido en el siglo equivocado, llamad@s transtemporales, y se unen a grupos de su elección.

El agente, al que aludíamos anteriormente, está solo y separado, pues su mujer se ha unido a un caballero decimonónico algo impertinente, y él cultiva una peligrosa adicción a ciertas gotas oculares que le vende un joven camello prehistórico. Tiene como compañera a la primera guerrera del siglo XI graduada en su Escuela.

Una joven mujer fuerte, singular y solidaria – que se maneja bien con la modernidad pero no renuncia a lealtades, festejos, diversiones y amistades inquebrantables de su tiempo – con la que intenta resolver un caso de asesinato de una visitante. Al que luego, aparentemente conectado con este, se une otro de un rico y poderoso inmigrante.

De tan fascinantes premisas parte esta serie, la primera de su país que puede, y debe, verse en HBO. Fechada en 2019, su primera temporada, esta que nos ocupa, consta de seis capítulos de 45 minutos de duración. Creada, escrita y realizada por Anne Bjornstad y Eilif Skovdin, junto a Jens Lien. Entre su estupendo y sólido reparto, destacamos a sus excelentes protagonistas Nicolai Cleve Broch y Krista Kosonen. Pero también a Augusta Eva Erlendsdottir o Stig Henrik Hoff, entre un largo etcétera. Fuente: FilmAffinity.

Sugerente y estimulante mezcla de ciencia ficción, thriller, drama y viajes en el tiempo, es también una mirada sensible, irónica, crítica, dramática y divertida a una inmigración singular. A una sociedad cuya apertura y amplitud de miras no excluye la cronofobia, como alguien la ha calificado brillantemente. A unas gentes que fueron, y que siguen siendo, partes de dos mundos tan radicalmente distintos.

A filiaciones y orígenes que se descubren que no son lo que parecen. A corrupciones institucionales. A falsos culpables y falsos inocentes. Al esfuerzo de comprensión y comunicación en una multiculturalidad, o la convivencia entre unas líneas temporales tan potencialmente explosivas. A gente antisistema y antitecnologías. A…

Con personajes complejos y brillantes que nunca son de una sola pieza. A la animalista que esto firma, sin embargo,  le sobran las especies no humanas que aparecen para crear ambiente, aunque no hayan sido maltratadas.

Pero, desde luego, que hay que verla a la espera de su segunda temporada. HÁGANLO.

The way back: Aflicción

Un hombre, una ex figura de baloncesto, con trofeos en su haber, malvive con un trabajo que no le interesa y bebe como si no hubiera un mañana. Entregado al alcohol, en su nevera apenas si caben más que botellas cuyo contenido, disimulado a modo de termo, lleva consigo a todas partes. Sus noches no tienen más destino que un bar cutre after hours en el que un amigo de su padre le acompaña a casa, ambos perjudicados y sin apenas tenerse en pie.

Esta historia comienza un Día de Acción de Gracias y nuestro protagonista – un enorme Ben Affleck, que debería ser candidato a todos los premios – se ve obligado a rendir la inevitable visita familiar, a instancias de su hermana que ahora vive con su madre e hijos, a la que él suele tratar con aspereza. Como a su ex, ambas mujeres sensibles e íntegras, que se interesan por su estado, salud y bienestar.

Así que este ciudadano, la causa de cuya profunda aflicción y deterioro vital conoceremos luego, es sorprendido con la propuesta de entrenar a un equipo de alumnos de su disciplina deportiva del instituto católico que fue testigo de su gloria. Un equipo perdedor, desastroso y con componentes bajitos, por si todo ello no fuera poco. Tras dudarlo mucho, acepta y…

Bien. Pues aunque lo parezca, esta no es, aún siéndolo también, una historia de redención al uso. Aunque lo parezca, esta no es, aún siéndolo también, una historia de jugadores motivados por un técnico muy particular. Aunque lo parezca esta no es, aún siéndolo también, la crónica de algunas inesperadas gestas triunfales. Aunque lo parezca este no es, aún siéndolo también, el drama de un hombre roto que finalmente consigue recomponerse.

Porque no hace concesiones autocomplacientes y elude cualquier cliché. Porque filma con intensidad y brío, con una puesta en escena tan vibrante como desesperada, el juego de la cancha y el de la existencia. Porque está habitada por personajes reales, atormentados y complejos. Porque se beneficia de unas factura y guión impecables. Porque aunque su protagonismo sea masculino plural, hay dos mujeres claves – a las que ya se ha aludido anteriormente – en la trama.

Porque es sobria, potente, no juega con la tragedia y por ello resulta más intensamente emotiva. Porque describe muy bien el duelo y la autodestrucción. Porque sabe que ese camino de vuelta, al que alude el título, no es una línea recta. Porque siendo tan oscura guarda un resquicio para la esperanza…

Producción estadounidense de 108 minutos de metraje, fechada en este mismo año. Dirigida y escrita, junto a Brad Ingelsby, por el productor, guionista, actor, dramaturgo y realizador Gavin O’Connor, cosecha del 63. Su excelente fotografía la firma nuestro compatriota Eduard Grau y su modélica y sutil banda sonora, Rob Simonsen. Su reparto es espléndido, hasta en l@s más secundari@s, pues los caracteres están muy cuidados.

Que no se les escape. Es un consejo.

 

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 18. ‘Wanted’. Temporada 1: Lola y Chelsea

La una, Lola, es una proletaria en la cincuentena, soltera con un hijo ausente a punto de embarcarse a un país lejano. Trabaja como cajera de un supermercado, siendo indómita y nada proclive a servilismos con la clientela más desconsiderada. Incluso teniendo a un jefecillo con ínfulas, que decide darle «vacaciones».

La otra, Chelsea, es contable de una gran empresa que la investiga como sospechosa de un desfalco. Con un padre rico, de cuyo dinero no se sustenta, y un novio friki más interesado en el universo del comíc que en ella. Refinada, impecable e insegura, aunque curiosa y comunicativa, su estilo es el de una pija más bien clásica y cumplirá 29 años en el transcurso de la acción.

Estas dos mujeres, sin aparentemente nada en común: ni en la extracción social, ni en la educación, ni en sus raíces familiares, ni en su pasado, ni en su presente… aún no saben que tienen un largo futuro juntas. Coinciden ambas en la parada de un autobús en horario nocturno, aunque no han entablado ninguna conversación y el Día D un destino caprichoso quiere que sean testigos de un asesinato…

…Que sean secuestradas e  introducidas en un maletero; que, tras unas arriesgadas casualidades y rápidos reflejos, se encuentren con un coche a su disposición que, para su sorpresa, contiene un botín, en metálico y especies, que codician narcotraficantes y policías corruptos juntos y por separado. Que resulten sospechosas, que estén en los medios y que sean perseguidas por unos y otros, incluyendo a decentes servidores de la ley.

Que se vean obligadas a huir de tales peligrosos enemigos, incluyendo a un matón a sueldo, y a compartir un tiempo y un espacio en los que chocar, descubrirse, conocerse, comunicarse, comprenderse, salvarse la vida mutuamente y crear sólidos lazos de amistad y afecto mientras la normalidad que conocían se desmorona a su paso.

Esta producción australiana, cuya fecha de inicio es 2016, puede, y debe, verse en Netflix. Tiene, hasta el momento, tres temporadas compuestas de seis episodios cada una, de aproximadamente una hora de metraje. Creada y escrita – junto a Richard Bell, John Ridley, Timothy Hobart, Kirsty Fisher, Paddy Macrae y Sarah Smith – por la actriz que da vida a Lola, Rebecca Gibney. Su excelente fotografía la firman John Stokes y Simon Raby y su estupenda banda sonora, con temas musicales countries incluidos, Michael Yezerski. Fuente: FilmAffinity.

Entre el thriller, el drama, la acción, el policíaco y la road movie, con algún toque de western contemporáneo, en imponentes paisajes, de una hermosura que quita el aliento junto a otros desolados, se articula una serie que, teniendo unos referentes tan conocidos y arquetípicos, jamás cae en el cliché, ni en los lugares comunes. Porque está habitada por la sorpresa, el ritmo apabullante, la vitalidad, la crudeza, el ingenio y el humor.

Porque la protagonizan dos mujeres a parte entera, con sus personalidades tan diferentes y complejas, con sus propios recursos, dueñas del relato y de sus destinos aunque sea a la contra en una sociedad cuyas reglas les son hostiles. Dos mujeres leales a sí mismas y solidarias. Encarnadas por dos actrices en estado de gracia, la citada Rebecca Gibney y la arrolladora Geraldine Hakewill. Porque la ficción, estas ficciones, ganan cuando ellas están al frente. O lo que es lo mismo, con, y gracias a, ellas son mejores.

Ni se les ocurra perdérsela.

 

 

‘La profesora de piano’: Un cumpleaños

Un registro policial que la requiere de testigo, en la casa vecina, cuando está al borde de abismo. Un documento de identidad que revela un cumpleaños. Un cumpleaños especial y tan solitario como ella. Un cumpleaños que inicia una década. Un relato que transcurre durante ese día, desde su temprano e impactante inicio de casi madrugada, hasta su final nocturno. Una mujer sola frente al mundo.

Una mujer inexpresiva, insobornable y distante, habitada por tantos secretos como la propia historia. Una profesora por exclusión y vocación. Una funcionaria jubilada. Un hijo, una madre, un ex marido, un@s colegas que la culpan, la detestan, la abandonaron, la marginan y la ignoran. Unos lazos de sangre casi irremediablemente perdidos.

Una pasión por la música y por la enseñanza. Un microcosmos refinado y cruel. Una persona invisible, salvo para alguien inesperado, inoportuna, difícil e incómoda. Un concierto, una composición, unas entradas regaladas a extrañ@s y conocid@s. Una dedicatoria que no abre, sino cierra. Una revelación que cuestiona una vida. Unas buenas intenciones que conducen al despropósito.  Una conclusión tan abierta como, en cierto modo, reconfortante…

Con estos mimbres – que ustedes deberán ordenar al verla, encajando sus piezas – ha realizado el guionista y cineasta alemán Jan-Ole Gerster, cosecha del 78, esta producción de su país fechada en 2019, de 98 minutos de metraje. Su escritura se debe a Blaz Kutin. Su excelente fotografía a Frank Griebe y su brillante banda sonora a Arash Safaian.

Cuenta también con un reparto impecable, al frente del cual está una pasmosa Corinna Harfouch, cuyo talento en la composición de su insondable personaje ha sido comparado con el de Isabelle Huppert en algunos de los suyos.

Porque asimismo sus estilo, tratamientos y puesta en escena -rigurosos y complejos, sutiles y descarnados, sombríos y perturbadores, secos y elegantes, sobrios y esquinados- han sido equiparados a los de Haneke, aunque el austriaco tenga más oficio, madurez y talento. Al menos, por ahora…

Este retrato de la protagonista, Lara, como reza el mucho mejor título original, es tan intenso como distante. Tan sugerente como misterioso. Tan lleno de enigmas como revelador. Tan frustrante como habitado por una cierta esperanza. Tan cerrado como abierto en ese final tan inesperado como lo es toda la película.

Deberían verla.

‘Nueva normalidad en serie (s). Episodio 17. ‘The night of’:¿Hechos probados…?

El guionista – con créditos tales como ‘American Ganster’, ‘Gangs of New York’, ‘Hannibal’ o ‘La lista de Schindler’, que le valió un Oscar… – productor, editor y realizador norteamericano – con créditos tales como ‘En busca de Bobby Fisher’ o ‘Todos los hombres del rey’ – tan prestigioso como reconocido, Steven Zaillian, cosecha del 53, ha creado, escrito, producido y adaptado para la televisión – junto al también aclamado novelista y escritor para dicho medio con créditos como ‘The wire’, Richard Price, cosecha del 49 – esta producción audiovisual que el primero ha dirigido en solitario.

Una miniserie estadounidense, fechada en  2016, compuesta por ocho episodios de una hora de duración, que puede, y debe, verse en HBO. Dotada de una factura impecable y de una puesta en escena en la que no  sobra un solo plano, incluidos los propios títulos de crédito iniciales y finales, su excelente fotografía, de tonalidades tan diversas como lo requiere el relato, la firman Robert Elswit, Igor Martinovic y Frederick Elmes y su impecable banda sonora, en la que suenan además temas populares, Jeff Russo.

Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

La historia – remake de una serie británica del mimo título que esta firmante desconoce – sigue a un joven paquistaní – eminente Riz Ahmed – que, ante el plantón de un amigo que iba a llevarle en coche a una fiesta prometedora, coge el taxi de su padre aunque desconoce cómo llegar a su destino. Tras varios equívocos, una joven sube en él y terminan la larga noche en casa de ella, consumiendo sustancias ilegales, bebiendo y haciendo el amor.

A la mañana siguiente despierta noqueado, sin recordar nada, en la cocina y, cuando va a despedirse, la descubre asesinada en un baño de sangre… Huye con el arma del crimen y todos los hechos, o las evidencias, le señalan como culpable. Le detienen y un peculiar abogado, con problemas de llagas en los pies y alergias dérmicas varias, inmenso John Turturro, se hace cargo de su caso, mientras la fiscal y un detective van a por él sin miramientos y la cárcel será inevitable.

Entre el policíaco, el negro, el drama criminal, judicial y carcelario, junto a las tramas personales y no exenta, pese a su dureza y realismo, de sentido del humor, ‘The night of’ es un compendio de lo mejor de cada casa en lo que al equipo técnico-artístico se refiere. En lo que a narrativa, enfoque y tratamiento se refieren.

De lo mejor de cada uno de los géneros citados, sin concesiones, insobornable, sin lugares comunes, ni subrayados innecesarios. Con un reparto en estado de gracia en el que destacar también a Bill Camp, Michael K. Williams, Amara Karan o Jeannie Berlin.

Feroz, tierna, implacable, singular, clásica, sólida, innovadora, sorprendente, divertida, absorbente y terrible, es un auténtico lujo disfrutar de la mirada de su responsable. Una mirada tan sabia, lúcida, incisiva, compleja e inteligente sobre los ambientes, las diversas tramas y los personajes. Unos personajes que nunca son de una pieza y a los que vemos evolucionar, incluso físicamente, y también en sus interacciones mutuas, ante nuestros ojos. Entre ell@s, el adorable gato rubio de la víctima…

Una auténtica joya más grande que la vida, precedida de numerosos, importantes y más que merecidos reconocimientos, que nadie, nadie, nadie debería perderse. VÉANLA.

 

En cartelera: Familias, imágenes, sonidos, amores y encantamientos

Cuatro son las películas a destacar de entre la oferta de estrenos de mañana, viernes, 24 de julio. Son, las comentaremos por este orden, una estadounidense, una coproducción entre Italia y nuestro país, una francesa – la única que esta firmante tiene la certeza de que se proyecta en versión original – y una española. Consulten siempre los horarios, pues ya saben que están restringidos a causa del virus.

La primera es ‘Retrato de un amor’ – título castellano insoportablemente cursi y edulcorado, que no tiene nada que ver con el original ‘The photograph’ – escrita y dirigida por Stella Meghie. Sobre una chica a la que la inesperada muerte de su madre, una prestigiosa fotógrafa, la sumerge en un torbellino emocional. Por si esto no fuera poco, descubre una imagen inédita en una caja de seguridad. Comienza entonces a investigar la juventud de su progenitora, al tiempo que un romance intenso e inesperado con un periodista. Ha interesado bastante y debe verse.

La segunda es ‘Mi hermano persigue dinosaurios’, ópera prima de Stefano Cipani. Basada en un libro autobiográfico, que relata la historia real del protagonista, sigue a un niño de cuatro años, con dos hermanas mayores, al que sus madre y padre anuncian que va a tener un hermano especial. Con lo que el chico piensa que tendrá superpoderes, pero en realidad lo que descubre es el significado de la palabra Down… algo que arrastrará durante su adolescencia. Precedida de dos importantes premios, el David di Donatello y el David Giovani, sus referencias son excelentes y hay que verla.

La tercera es ‘Nuestras derrotas’, de Jean-Gabriel Periot. Un documental que refleja la situación de la izquierda gala durante los últimos años. Buenas críticas y no hay que obviarla.

Y la cuarta es ‘Voces’, de Ángel Gómez Hernández, en uno de cuyos cortos está basada. Un relato de terror. Del terror que vive una familia, compuesta por madre, padre y un niño de nueve años, al comprobar que la casa en la que se acaban de instalar, y en la que pensaban comenzar una nueva vida, guarda secretos y voces inquietantes. Esto les empuja a consultar a un experto en fenómenos paranormales y a su hija, técnica de sonido. Su cuarteto protagonista está interpretado por Belén Fabra, Rodolfo Sancho, Ramón Barea y Ana Fernández, junto al pequeño Lucas de Blas. Contrastes de pareceres, predominando los positivos, por lo que se impone verla.

Fuentes: FilmAffinity, Cineuropa y Cinemagavia.

Escrito queda. Vayan al cine.

‘Nueva normalidad en serie (s). Episodio 16. ‘Deep Water’: Infierno en el paraíso

Desde 1970 a 1999 aproximadamente, y con más intensidad entre 1980 y 1990, se cometieron en las playas, parques, acantilados o espacios exteriores rocosos australianos numerosos crímenes contra hombres homosexuales que se «despacharon» como suicidios.

Solo el tesón de un norteamericano, hermano de una de las víctimas, y  de la propia comunidad LGTB, consiguieron que la investigación policial – apática, insensible e indiferente entonces, cuyos altos cargos pidieron disculpas públicamente luego –  diera un giro y se encontrara a los autores.

Algunos de ellos solían ser pandilleros adolescentes o muy jóvenes que acudían a los lugares de encuentros de gays para apalearlos y agredirlos brutalmente. Con tanto más odio aún por cuanto entonces el sida estaba muy presente, aunque no aparezca aquí. De hecho, se documentaron más de 80 asesinatos homófobos, de los que 30 están aún por resolver, además de la veintena de asaltos diarios que sufrieron. Fuentes: dosmanzanas.com y SBS Español.

En estos hechos terribles – que dieron lugar también a un documental – se inspira esta producción audiovisual australiana. Una miniserie -fechada en 2016, que consta de 4 episodios de 55 minutos de duración cada uno, que puede verse en Netflix, cuyo guión firman Kris Wyld y Kim Goldsworthy, cuya impecable fotografía firma Bruce Young y cuya partitura, que sirve muy bien al relato, se debe a Antony Partos. Fuentes: FilmAffinity, Wikipedia y El Diario Vasco.

Cuando los detectives Tori Lustigman, excelente Yael Stone (‘Orange is the New Black’) y Nick Manning, magnífico Noah Taylor ( ‘Juego de Tronos’ ‘Peaky Blinders’) investigan un atroz delito en una mansión, están muy lejos de imaginar que este caso se revelará como el primero de una serie cuyas víctimas son homosexuales a quienes el asesino capta a través de una app de citas.

Que, además,  están conectados con crímenes sin resolver perpetrados contra gays entre finales de los años 80 y principios de los 90, que a la protagonista le tocarán profundamente al estar vinculados con un drama familiar. Esto la llevará a contravenir las normas, para desesperación de su compañero, y con la hostilidad de un jefe machista, prepotente y heterosexista que la subestima y desconfía de sus iniciativas.

Como thriller no deja de ser convencional, con los sospechosos habituales y giros de la trama, sorpresa final incluida. Lo interesante de este relato es cómo nos muestra el infierno dentro del mismo paraíso. La oscuridad dentro de la luz. La carcoma del prejuicio y el odio al diferente corroyendo una sociedad solo aparentemente abierta. La cara b de la idílica e icónica playa de Bondi, más inquietante y sangrienta que nunca.

La homofobia generalizada y respaldada por los agentes de la ley y las instituciones. Las complicidades culpables de un microcosmos heteronormativo a ultranza. Los pasados ominosos y los presentes respetables. La ceguera de quienes se niegan a asumir lo evidente, junto a la determinación, aliada a la culpa, de una hermana que no ceja en su empeño de esclarecer tales delitos por sí misma y por las otras familias.

Deberían verla.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 15. ‘Dra Foster’. Temporada 1: Brillante drama, equidistancia peligrosa…

Esta serie notable, aunque con un trasfondo ideológico algo insidioso del que se hablará luego, es una producción británica de la BBC One, cuya primera temporada, la que nos ocupa, fue estrenada en septiembre de 2015 y la segunda, dos años después, en 2017. Cada una de ellas consta de cinco episodios de una hora aproximada de duración. Fue emitida en la cadena citada, en Antena 3 la primera y ahora las dos están en Netflix.

Creada por Mike Bartlett, quien la escribe y codirige junto a Tom Vaughan y Bruce Goodison, tiene una factura impecable marca de la casa, pero no es académica, ni convencional, ni preciosista al uso. Su excelente fotografía se debe a Jean-Philippe Gossant y su notable partitura a Frans Bak. En su modélico reparto destacamos a su eminente protagonista Suranne Jones (‘Coronation Steet’), muy bien acompañada por Bertie Carvel, Jodie Comer (‘Killing Eve’) y Thusitha Jayasundera, entre otr@s notables secundari@s y no tanto, ya que es una historia muy coral. Fuentes: Wikipedia y FilmAffinity.

Una historia muy coral, al tiempo que intimista, que da cuenta del microcosmos profesional y amistoso de una pareja modélica compuesta por una médica de familia y un ejecutivo de una inmobiliaria, que tienen un hijo encantador. Esa vida aparentemente perfecta se desmorona cuando ella, que es morena, descubre un pelo rubio en la bufanda de su marido y las consecuencias serán incontrolables…

No es una serie de médic@s, aunque la doctora es mostrada también en su desempeño profesional. Es un drama, un thriller psicológico, con todas las de la ley en la que las deslealtades, los secretos, las mentiras y las traiciones – no solo las conyugales, aunque sí principalmente, sino las que vienen de otros vínculos aparentemente sólidos y de otros temas tanto o más relevantes – provocan un cataclismo emocional sin precedentes en una personalidad aparentemente fuerte, racional y estable.

Obviamente si la doctora hubiera optado por la solución más obvia, aún desgarradora, de separarse, este relato no existiría. Ni tampoco el retrato en negro de un matrimonio – con un fuerte componente erótico, al que aparentemente la convivencia no ha desgastado – en el que la mujer descubre que ha estado durmiendo con un desconocido durante años. Un retrato lúcido y complejo, inteligente y bien narrado, con un climax que progresivamente va rozando lo inquietante. Un retrato que no cae en la tentación de los lugares comunes a los que la trama hubiera podido llevarle.

Pero sí en los de la presunta equidistancia. Pero sí en igualar a víctima y villano, porque lo es no solo en lo afectivo, ya lo comprobarán. Pero sí en el de la mujer despechada aunque le sobren motivos para serlo y, de hecho, es bastante generosa… Su propio creador, ya citado, tuvo a Medea en mente. Aunque nunca caiga en trazos gruesos – hila muy fino, si bien se exaspera por momentos, porque son ingleses hasta la médula… – siempre sobrevuela la tentación insidiosa y ambivalente de invertir los roles.

La pregunta del millón es cómo hubiera resultado de haber sido creada y filmada por una mujer.

Escrito queda. Pero, por supuesto, que hay que verla.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 14 ‘Nox’: Las catacumbas de París

La ciudad más luminosa tiene un subsuelo muy singular. Sus llamadas catacumbas, que cuentan con tres niveles y una extensión de 300 kms, de las que apenas km y medio están abiertos al público. Datan de la época romana, en las que eran minas de tierra caliza. Están formadas por una red de túneles y cuartos subterráneos, de complicada y cambiante topografía.

A partir de finales del siglo XVIII fueron utilizadas como un osario, con interminables galerías forradas de huesos. Abarcan varios distritos urbanos y puede accederse a ellas por alcantarillas y estaciones de metro. Han sido glosadas literaria y cinematográficamente. Fuente: Wikipedia.

Ellas son las grandes protagonistas de esta miniserie francesa, en clave de thriller dramático, que puede verse en la plataforma HBO y que se ha rodado en sus localizaciones reales. Una producción audiovisual fechada en 2018, compuesta por seis episodios de 52 minutos de metraje cada uno, creada y escrita por Fred Cavayé, Quoc Dan Trang y Jérome Fansten, a partir de una idea original del citado Fred Cavayé. Su matizada fotografía se debe a Pierre-Yves Bastard y Pascal Robaud y su adecuada banda sonora a Cyrille Aufort.

La historia sigue a una joven policía quien, con su compañero, se interna en el subsuelo citado persiguiendo a unos ladrones que parecen haber escapado por ahí. Pero mientras su colega, más ortodoxo y fiel a las órdenes, no se mueve, ella se adentra y desaparece por las galerías. Paralelamente su madre, otra inspectora heterodoxa y prematuramente jubilada, inicia con el joven su búsqueda internándose para ello en caminos dudosamente legales, en los que los fines justifican los medios y que les llevarán a descubrimientos muy perturbadores.

A través del relato vamos asistiendo al difícil entendimiento entre una mujer fuerte y decidida a todo para encontrar a su hija y un profesional más bien apocado – con problemas conyugales y algo más… – muy apegado a las ordenanzas, pero que se revela igualmente determinado a resolver el enigma de la desaparición de su amiga. Sobre todo, cuando sus superiores no parecen muy diligentes con tal objetivo y Asuntos Internos les acecha sin que sean conscientes de sus motivaciones.

Mientras, ahí abajo, en lo más profundo, a tres metros bajo tierra, existe un microcosmos inquietante. Un territorio a merced de redes oscuras, delitos de corrupción y de sangre, crímenes alevosos, amargo y precario hogar de gente marginada a la que el sistema expulsa de su seno. Un territorio en el que cualquier insidia e infamia son posibles y están conectadas con los centros de poder. Otro París subterráneo, su doble urbano perverso y tenebroso, donde resulta muy fácil perderse y perder.

Vamos a decirlo claramente. Esta serie debería haber sido apasionante y no lo es. Tiene un arranque más que prometedor, que se ve frustrado por giros inverosímiles, y excesos, de guión y por pérdidas de ritmo y de interés. Por la desaparición de algún personaje importante y la no resolución de algunas subtramas. Y porque el reparto, salvo en el caso de la siempre excelente Nathalie Baye – gran protagonista la suya- resulta insatisfactorio, salvo en cuanto a las apariciones episódicas de Sergi López, y no le da la réplica adecuada. Aunque al final, en ese final, sí consigue de nuevo alzar el vuelo.

Pese a todo ello y por sus valores, merece la pena darle una oportunidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

10 años de Sevilla Cinéfila: Una deuda de gratitud impagable

Tal día como hoy, hace 10 años, la hija de esta firmante, Vita Lirola, le hacía uno de los mejores regalos de su vida. Uno de los mejores, de entre los mejores regalos de su vida, que le ha hecho a lo largo del tiempo. Le creó y diseñó un blog a su medida, llamándole Sevilla Cinéfila, para que esta firmante pudiese expresar sus impresiones críticas sobre lo visto en la pantalla grande sin limitación de espacio o presiones de tiempo o de terceras personas.

Un regalo por el que tiene con ella, y por tantas otras cosas…, una deuda de gratitud impagable. Porque Sevilla Cinéfila es mucho más que un blog para su titular. Es amigo, diario, compañero, confidente y un espacio donde escribir sobre cine y no solo cine. Un espacio donde registrar lo visto, lo experimentado y lo leído. Un espacio donde dar cuenta también de sus vivencias más intensamente personales, como las entradas que les dedicó a la pérdida de sus compañer@s de vida felin@s.

Un espacio donde rendir un tributo a sus clubs de lectura, a presentaciones de libros, a las sesiones de la tertulia cinematográfica, que coordinó durante ocho temporadas, y a encuentros culturales relevantes y valiosos. Un espacio de afirmación de sus compromisos y causas como las rojas, blanquiverdes, tricolores, violetas y antiespecistas, desde las crónicas de manifestaciones republicanas, feministas y antitaurinas.

Un espacio también a la contra en el que se expresa lo no visto a causa de intolerables contenidos de maltratos, torturas o asesinatos de diversas especies no humanas. Un espacio donde registrar las mejores novedades de la cartelera y sus impresiones más íntimas sobre la vuelta a las salas en la espantosamente llamada «nueva normalidad». Un espacio para sumergirse en las ofertas del Festival de Cine Europeo, con Hojas de Ruta previas de recomendaciones. Un espacio donde registrar esas otras queridas producciones audiovisuales, las series, que acompañaron tanto el confinamiento estricto y solitario de quien esto firma y siguen haciéndolo.

Un espacio que le ha deparado la inmensa satisfacción, el enorme honor de dos Premios, ambos en 2013, a la Mejor Labor Informativa y Mejor Blog de Cultura. Gracias a la generosidad de Asecan y Blogosur respectivamente. Un espacio que le ha permitido tener estupend@s lectores-as, que la enriquecen y estimulan. Un espacio con unas señas de identidad que intentan conciliar un cierto rigor en sus contenidos y una mirada libre y poco convencional.

Un espacio… Un regalo, un enorme e impagable regalo. Gracias Vita Lirola por ello. Gracias a sus seguidores-as, que tanto le aportan. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.