‘En cartelera’: Chicos, chicos, chicos… y dos realizadoras

 

Ayer, primer viernes de este mes de septiembre, se renovó la cartelera con nuevas ofertas, como cada semana. Comenzamos por las que se proyectan en versión original. Como la versión remasterizada del clásico italiano ‘Cinema Paradiso’, de Giuseppe Tornatore, que conmemora el 25 aniversario de su estreno en España. Sobre un realizador de éxito que vuelve a su pueblo natal y rememora su infancia, la época de su niñez y a quien le transmitió el amor al cine. Con todos sus defectos y sentimentalismos, merece verse.

La segunda es el drama alemán, ‘Destino Marrakech’, de Caroline Link. Sobre un padre y un hijo que no se ven desde hace tiempo y se reencuentran en dicha ciudad. Ha cosechado división de opiniones críticas, pero habrá que verla.

Lamentablemente doblada – o en su versión original en la provincia de Sevilla, sólo en determinadas sesiones… ¡¡¡el más difícil y absurdo todavía!!! – nos llega otra historia de chicos de un clásico del cine estadounidense y universal. Se trata del biopic, drama y musical, ‘Jersey Boys’ de Clint Eastwood. Un homenaje y una recreación crítica de un célebre grupo de los años 50, ‘The Four Seasons’, con sus mayores éxitos y el coqueteo de su líder con gente nada recomendable. Sus referencias son irregulares, pero su visión es obligada.

Como lo es la de la franco-suiza, ‘El amor es un crimen perfecto’, de Arnaud y Jean-Marie Larrieu. Se trata de un thriller dramático sobre un profesor de literatura muy promiscuo con su alumnado femenino, hasta que una de sus conquistas desaparece y debe enfrentarse a la madre de la chica… Mathieu Amalric y Karin Viard hacen los honores. División de opiniones de la prensa especializada.

Y, por último, la hispano-colombiana, ‘Ciudad Delirio’, de la andaluza Chus Gutiérrez y segunda realizadora de estos estrenos, suma y sigue de las miradas de mujer que nos está deparando este verano. Es una comedia romántica entre nuestro país y Colombia con mucha salsa de por medio. Tiene referencias más bien negativas, pero habrá que comprobarlo viéndola.

‘Belle’: Raza y género…

 

«Dido Elizabeth Belle(1761-1804) nació en esclavitud como la hija natural de María Belle, una esclava africana en las Indias Occidentales británicas y del capitán John Lindsay, un oficial naval de carrera, asignado al lugar, y que posteriormente fue promovido a almirante. Lindsay se llevó consigo a Dido cuando volvió a Inglaterra en 1765, confiándosela a su tío William Murray, I conde de Mansfield y a su esposa para que la criaran». Son datos de la imprescindible página Wikipedia, sobre la protagonista de la historia real que recrea esta película.

Una película que da comienzo precisamente en el año de gracia citado de 1765, cuando el padre biológico la entrega, siendo una niña, a sus tíos el conde y la condesa de Mansfield. Estos tenían a su cargo también a otra sobrina, Elizabeth Murray, cuya madre había muerto y el padre formó otra familia, con un hijo varón, excluyéndola de su afecto y de su herencia. Las dos se convierten en hermanas y amigas inseparables, aunque sus respectivos estatus en el hogar que comparten sean muy distintos.

Antes de seguir con la sinopsis, hasta donde pueda ser contada, hay que hablar de la firmante de esta cinta británica que nos ocupa.  Se trata de Amma Asante, cosecha del 69, guionista, actriz y realizadora inglesa, hija de inmigrantes africanos, de Ghana. Así que la directora y su personaje tienen en común el color de su piel. Además del sexo, o del género, claro.

Se la ha descrito como una «combinación de los placeres de Jane Austen y los horrores de la trata de esclavos británicos». Justin Chang, ‘Variety’, cita de la fundamental FilmAffinity. Una observación aguda e inteligente. Pero es, sobretodo, la mirada de una mujer negra tras la cámara que se posa sobre un personaje histórico singular, en el que la doble discriminación es más patente. Porque aunque la posición de la protagonista puede parecer privilegiada, no lo es. Se le infieren agravios en su propio hogar – no poder cenar con las visitas, por ejemplo – en función de las crueles discriminaciones raciales de la época.

Además en el relato se incluye un episodio clave.  El juicio a unos mercaderes de esclavos que reclaman dinero por dejarles morir ‘imperativamente’, que el tío y tutor de Belle debe sentenciar, como miembro del Tribunal Supremo, y  que puede sentar jurisprudencia y un cambio radical. Ella se implicará, como no podía ser menos,  y su influencia resultará decisiva.

En resumidas cuentas, estamos ante una cinta elegantemente narrada cuya intensidad corre pareja con su sutileza. Una cinta que no se limita a ilustrar en imágenes una biografía, sino que extrae vida y verdad de ella. Una cinta que reivindica las señas de identidad de una raza y de un género en su doble opresión.

Una cinta que ilustra muy bien la posición de cada cual. En el caso de su prima, desheredada y sin dote, con el estatus inferior adjudicado a su sexo, pero con el superior adjudicado a su raza. En el caso del personaje central, favorecida con la herencia de su padre, pero marginada socialmente por su color y subestimada en su inteligencia y cultura como mujer. Una cinta que tiene una fuerte carga crítica hacia el poder político, judicial, colonial, xenófobo, esclavista y patriarcal. Una cinta que presenta unos personajes masculinos complejos, en sus vertientes positivas y negativas.

Estamos ante una cinta con un inteligente guión de Misan Sagay, con una buena banda sonora de Rachel Portman, con una hermosa fotografía de Ben Smithard, con un reparto de etiqueta negra en el que destacan Tom Wilkinson, Miranda Richardson, Penélope Wilton o Emily Watson. O Sam Reid y la brillante Gugu Mbatha Raw. Estamos ante una cinta que rescata de la invisibilidad a un personaje histórico excepcional. Estamos ante una cinta que nos ofrece la mirada negra y violeta de una realizadora a la que habrá que seguir. Estamos ante una cinta, en definitiva, que no deberían perderse.

‘El Niño’: Entre dos aguas…

Entre dos aguas, las del Mediterráneo y las del Atlántico, tan vívidamente retratadas como los paisajes a los que bañan. Entre dos continentes, el europeo y el africano. Entre dos colonias. Entre tres países. Entre dos recién llegados a la delincuencia. Entre dos policías que acechan un narcotráfico mucho más duro. Entre fronteras. Entre los dos lados de la ley. Entre la delgada línea roja de la justicia y la permisividad. Entre los poderes mafiosos y las corrupciones institucionales. Entre capos y discípulos. Entre los que mueven los hilos y los ejecutores. Entre la tentación y la deontología profesional. Entre sobornos y ambigüedades morales. Entre los códigos de la amistad y los de la traición. Entre los David y los Goliath.

En esas coordenadas, entre otras posibles, sitúa Daniel Monzón – periodista, crítico de cine, guionista, actor y realizador mallorquín de la cosecha del 68, Goya al Mejor Director en 2010, por ‘Celda 211’ – a los personajes de esta su última propuesta cinematográfica que ha arrasado y batido récords de taquilla en el primer fin de semana de su estreno. Con un metraje de 130 minutos y un guión que coescriben el propio director y el conocido Jorge Guerricaechevarría.

Esta mezcla de géneros, entre el thriller, el drama, el policiaco y la acción, exhibe un poderío visual y de medios como raramente es dado ver en un cine como el de nuestro país. Una puesta en escena tan brillante como enérgica, tan cuidada como espectacular, que no tiene nada que envidiarle – antes al contrario…- a las grandes superproducciones norteamericanas,  en la que todo está controlado al milímetro. Con persecuciones en helicópteros y en lanchas motoras, a las que se añaden alguna que otra de coches, tan bien filmadas y resueltas que te dejan sin aliento. Y quien esto suscribe no es precisamente fan de las inyecciones en vena de adrenalina… Pero nobleza obliga el reconocerlo.

Por supuesto, es mérito de su firmante y de un equipo técnico – al que le van a caer varias nominaciones a los Goya – entre el que destacamos a la fotografía de Carles Gusi, la música de Roque Baños, además de una excelente banda sonora, el diseño de producción de Antón Laguna, la dirección artística de Serafín González, o el montaje de Cristina Pastor. Otro tanto se puede decir del reparto, coral como es marca de la casa, pero con nombres propios. Así a los reconocidos talentos de Luis Tosar, Eduard Fernández, Sergi López o Bárbara Lennie, se le añaden los descubrimientos de Saed Chatiby y  Mariem Bachir, junto con el de Jesús Castro, muy convincente, quien, junto a Jesús Carroza, compone un tándem que desprende credibilidad aunque, por el acierto de respetar acentos, puede resultar difícil entenderles para espectadores-as no andaluces-as. Y aún así…

Hablando del sonido, con el ruido ambiental hay diálogos – en el helicóptero, en ciertas persecuciones, algunos de los jóvenes colegas – que resultan inaudibles, aunque ello no afecte a la comprensión del relato. Y esto en una cinta así no es de recibo. Una vez escrito todo esto, comentar que a la abajo firmante, pese a todos sus valores ya expuestos, este Niño la ha dejado bastante fría. No ha conseguido interesarla más allá de su virtuosismo formal. Aunque los personajes no sean de cartón piedra, ni esquemáticos –  son interesantes, por cierto, los de las dos mujeres, si bien episódicos, y eso se agradece –  no se muestran más que en función de la trama imposibilitando, por lo menos para la personal e intransferible opinión de quien esto suscribe, cualquier tipo de cercanía con ell@s. Sobrados de energía, pero deficitarios de identidad. Pero es evidente que hay que verla, de todas, todas.

 

‘Asómate al Patio’: Septiembre…

Hasta el día 14 de este septiembre que comienza mañana, seguirán las proyecciones del cine de verano de la Diputación de Sevilla, ‘Asómate al Patio’. Serán en total doce películas, de las que algunas se han proyectado ya en agosto, cerrándose con el clásico de Elia Kazan, ‘Esplendor en la hierba’. Pasamos, entonces, como se ha hecho en anteriores entregas, a seleccionar lo más interesante de esta oferta según el criterio personal e intransferible de quien esto firma y de lo que ha visto, claro.

El lunes, 1 y el martes, 2 se proyecta ‘Carmina y amén’, de Paco León. Más arriesgada en fondo y forma que la primera, divertida y brillante, en clave de comedia negra con dinamita dentro. Pero también deudora de ciertos tópicos y clichés y de una puesta en escena muy por debajo de lo que el realizador es capaz de filmar, como lo demuestra en ciertas secuencias. Con todo, y por su valor y honestidad  , hay que verla.

El miércoles, 3, la estadounidense ‘Al encuentro de Mr. Banks’, de John Lee Hancock, narra la historia real del difícil proceso para llegar a un acuerdo sobre la adaptación cinematográfica de ‘Mary Poppins’, entre su autora la británica, P. L. Travers y Walt Disney. Más edulcorada, misógina y mixtificadora de lo deseable y con el pecado mortal de sus maravillosas canciones dobladas, merece verse por el brillante tour de force entre Tom Hanks y una soberbia Emma Thompson y por sus títulos de crédito finales. No se los pierdan.

El jueves, 4, una película imprescindible. La polaca, ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski. Sobre historia, Historias, vivencias y decisiones encarnadas en dos mujeres radicalmente distintas, pero cuyos lazos son profundos. Una joya en blanco y negro de visión obligada.

El viernes, 5, una mirada de mujer, la de la francesa Lorraine Levy, sobre el conflicto palestino- israelí, a través de dos familias unidas por un vínculo inesperado, ‘El hijo del otro’. Tan irregular como valiosa. Véanla.

El domingo, 7, otra cinta que hay que ver, ‘Violette’, del francés Martin Provost, sobre la especial amistad que unió a dos mujeres, a dos creadoras, únicas e irrepetibles como lo fueron Violette Leduc y Simone de Beauvoir.

Inaugurando la segunda semana del mes, el lunes 8, tenemos a la notable película española, ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales. Una pareja de veinteañeros, cuyas familias están al borde de la exclusión social, con su futuro hipotecado por la crisis. No se la pierdan.

Para terminar, el jueves, 11 y el sábado, 13 un musical europeo gozoso, intenso, emotivo y disfrutable. La británica, ‘Amanece en Edimburgo’, de Dexter Fletcher. Háganse un regalo y véanla.

Para mayor información, casi todas los títulos seleccionados tienen sus críticas correspondientes en estas mismas páginas de Sevilla Cinéfila. Que los disfruten.

‘En cartelera’: Una oferta heterogénea

En este viernes que le queda al mes en curso, la oferta de estrenos se muestra diversificada y heterogénea. Y eso está bien. Hay incluso cinco títulos que, a tenor de las referencias, merecen ser vistos. Tres de ellos, además, en versión original. El primero es una coproducción argentino-brasileña, ‘El misterio de la felicidad’, de Daniel Burman. Sobre dos socios y excelentes amigos a los que aparentemente les va bien. Pero cuando uno de ellos desaparece sin dejar rastro y el otro le busca, con la esposa abandonada, cambiarán las prioridades de tod@s. Basculando entre el drama y la comedia, ha gustado bastante y se impone verla.

El segundo es un falso documental francés, en clave de comedia. ‘El secuestro de Michel Houellebecq’, de Guillaume Nicloux, también autor del guión, quien ofrece una versión surrealista de la historia, presuntamente cierta, de la desaparición del escritor a que se refiere el título, unos días en el año  2011. El protagonista, que se interpreta a sí mismo, es un autor tan controvertido como admirado. Misógino, pornógrafo y xenófobo confeso, al menos en sus obras. En fin… La crítica se ha rendido a esta cinta considerándola divertida e ingeniosa. Así que, pese a todo, habrá que comprobarlo.

El tercero es una curiosa mezcla entre la imagen real, la animación y la ciencia ficción. Coproducción entre Israel, Alemania, Polonia, Luxemburgo, Francia y Bélgica y vista en la Sección EFA del pasado Festival de Cine Europeo. Hablamos de ‘El congreso’, de Ari Folman, Premio de la Crítica en Sitges. La protagonista, en este caso una espléndida Robin Wright se interpreta a sí misma y se ve obligada, por un bajón en su carrera y problemas económicos, a permitir que su cuerpo sea escaneado y convertido en dibujo animado en un futuro más que particular y conflictivo. Irregular, pero extremadamente curiosa y brillante. Hay que verla.

Del cuarto ya desconfiamos más… pero sus reseñas son positivas. Se trata de la canadiense, ‘Amigos de más’, de Michael Dowse. Chico conoce chica con la que hay una química, entendimiento y complicidad inmediatas pero… ella está con otro. Así que se convierten en los mejores amigos hasta que… Comedia romántica, sobra decirlo, sobre veinteañer@s y no sabemos si de más…de lo mismo, con Daniel Radcliffe – ‘Harry Potter’ – cambiando de registro. Ahí queda eso.

Y el quinto título es la española, ‘El niño’, de Daniel Monzón, firmante de ‘Celda 211’, entre otras. Es un potente thriller dramático, basado en personajes reales, sobre dos amigos que se inician en el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar y los policías que están tras su pista. Superproducción espectacular en la que no se han escatimado medios, con persecuciones en helicóptero incluídas, las referencias de la prensa especializada son inmejorables y su visión es obligatoria. En su reparto Luis Tosar, Sergi López, Eduard Fernández, Bárbara Lennie y Jesús Castro. Promete sobredosis de adrenalina. Buen fin de semana y buen menú cinéfilo.

 

‘Una cita para el verano’: Gente nada corriente…

 

Hace cuatro años, Philip Seymour Hoffman – Fairport, estado de Nueva York, 23 de julio de 1967 – Nueva York, 2 de febrero de 2014 – produjo, dirigió e interpretó su primera y única película, esta que nos ocupa. Basada en una pieza teatral del mismo título – ‘Jack goes bating’, en el original,  de Robert Glaudini, autor del guión de esta adaptación cinematográfica – en la que también actuaba, así como Daphne Rubin-Vega y John Ortiz, asimismo en el reparto de la cinta. Son datos de la imprescindible página Wikipedia.

La historia sigue a un conductor de limusinas neoyorquino solitario, tímido e introvertido, a quien su mejor amigo y compañero de trabajo, en complicidad con su mujer, le prepara una cita con una amiga de esta última. Esto le motivará al aprendizaje y a la apertura, mientras el matrimonio de su colega hace aguas…

Esta única, lamentablemente, ópera prima del actor se presentó en Sundance 2010, fuente, la indispensable FilmAffinity, y en ella apuntaba maneras que el tiempo, la vida y la irreversible muerte truncaron. Sólo de pensarlo dan escalofríos… Pero retomando el asunto y, aunque la puesta en escena acuse el origen teatral y el realizador novato no se muestra excesivamente hábil en el manejo de la cámara – de hecho, la cinta es muy estática – sí se crece en las distancias cortas y se muestra como un buen observador de la naturaleza humana y de sus interrelaciones.

Así, en la amistad masculina. En la evolución, no solo de las parejas, sino de los personajes. En el proceso de enamoramiento entre dos seres tan especiales y, a la vez, en el deterioro conyugal galopante de la otra pareja. Pero, sobre todo y sobre tod@s en ese protagonista, en ese personaje adorable, tan tierno y desmañado, tan abierto y tan determinado a ser merecedor del afecto de su amada. A ser mejor por y para ella. A ese hombre le ha prestado, además, su inmenso talento como actor, sin ningún tipo de divismo. Ese talento por el que siempre, siempre, siempre le añoraremos.

Y si a él se le añade un reparto como los ya mencionados John Ortiz y Daphne Rubin-Vega, junto a la excelente Amy Ryan, la historia se enriquece. Tan sólo acusar el esquematismo algo misógino – imputable al autor de la obra – con que se trata al personaje de la primera y una reacción de la segunda bastante antagónica a la que pueda tener una mujer en su situación y hasta ahí puede leerse…

En resumen, una pequeña y modesta, pero apreciable cinta independiente que, con todos sus defectos señalados, merece verse. Porque es un documento. Porque es un homenaje a un actor único e irrepetible, cuya pérdida  rompió nuestros corazones cinéfilos. Porque es y será su primera y última mirada tras la cámara. Honren a Philip Seymour Hoffman. Véanla.

‘Mi amigo Mr Morgan’: Otro americano en París…

Como Gene Kelly, como Marlon Brando… Sin nada que ver con el antológico musical de  Minnelli, ni con el desgarrado  tango de Bertolucci. Pero tampoco con la alleniana, ‘Midnight in Paris’. En esta película de la alemana Sandra Nettelbeck, producción de su país, basada en la novela de Françoise Dorner, tiene a un protagonista británico, Michael Caine, interpretando a un estadounidense en la capital francesa. Para seguir con esta particular Torre de Babel, está dialogada en inglés y en francés indistintamente en su versión original.

Quien esto suscribe, desconoce el libro en el que se basa esta cinta, cuyo guión corre también a cargo de la realizadora, pero la historia tiene algunos ecos lejanos – muy, muy lejanos, las comparaciones pueden ser odiosas… – con ‘Amour’, de Haneke y con ‘Rojo’, de Kieslowski. En la relación del protagonista, Jean- Louis Trintignant con su mujer en la ficción, Emmanuelle Riva en la primera. Y en la del mismo actor francés con una muy joven Iréne Jacob en la segunda, en este caso mucho más tangencial que en la película que nos ocupa e igualmente relevante.

El hilo argumental podría describirse como sigue. Profesor de filosofía jubilado, residente en la capital francesa desde hace años, en la que falleció, en circunstancias trágicas, su amada y añorada esposa, a quien recuerda a su lado e imagina su presencia, conversando con ella continuamente. Hombre solitario y pesimista, solo se relaciona con una amiga nativa con la que intercambian idiomas, pues no domina, en absoluto, el suyo de adopción. Pero, cuando conoce casualmente en un autobús a una chica que enseña baile en una academia, sus vidas darán un giro tan radical como inesperado.

La cinta es sugerente y se deja ver bien, pero también insatisfactoria en su conjunto. Sus líneas temáticas recorren los caminos del duelo, la pérdida, la amistad, el amor, la familia, las relaciones familiares, la soledad, la culpa… Puestas así las cosas, resulta complicado conferirle un tono suave al conjunto. Pero Nettelbeck lo hace. Y no siempre le sale bien, porque está manejando un material altamente inflamable que hubiera requerido una mayor intensidad y consistencia, un orden en las prioridades narrativas, y no lo, ni las tiene.

Rueda con elegancia, eso sí, y a veces te dejas llevar por sus promesas, por lo bien que resuelve ciertas escenas. Por la química entre la pareja protagonista, por la sutileza de su vínculo siempre en el filo y sobre tod@s, y sobre todo, por el talento y el empaque de Michael Caine, su alma máter. Tiene una mirada sensible y empática, y eso se le agradece, al lugar fuerte e integrador, positivo y consecuente, sin clichés, de las mujeres en lo que respecta a las relaciones. Aunque no resulta nada simpático el esquematismo con el que despacha al personaje de Gillian Anderson, sí tiene al de Justin Kirk, otro acierto, para cuestionar al mitificado pater familias que nunca ejerció y enfrentar a su progenitor con su rostro menos complaciente. El giro final puede ser tan atrayente como chocante… algo abrupto sí que es.

Pues eso, pros y contras. No es ni de lejos tan redonda como su notable, ‘Deliciosa Martha’ pero merece una visión.

 

 

 

92 días, un verano, 12 + 80 miradas de mujer…

 

Este es, por derecho propio, el verano de las cineastas. Pero no se solivianten, ni piensen que la autora de estas líneas ha perdido el norte y las cuentas. De momento, no. Pero es que, a las doce miradas de mujeres que hemos visto y veremos desde finales de junio hasta el comienzo oficial del otoño, aproximadamente el 21 de septiembre, hay que añadirle las de las 80 realizadoras de nuestro país -tres de ellas, andaluzas – que filmaron ese hermoso documental colectivo llamado ‘Yo decido. El tren de la libertad’.

Siguiendo con las directoras españolas que han estrenado en estos meses, tenemos a Belén Macías, con ‘Marsella’. A Isabel Coixet, con ‘Mi otro yo’. A la sevillana Laura Alvea quien , junto a José F. Ortuño ha codirigido, ‘The extraordinary tale’. Para terminar con Chus Gutiérrez, que llegará a nuestras pantallas muy pronto con su ‘Ciudad Delirio’.

Continuamos con las europeas. Como la italiana, Maria Sole Tognazzi y su ‘Viajo sola’. La francesa Lisa Azuelos y su ‘Reencontrar el amor’. Su compatriota, Lorraine Levy y su ‘El hijo de otro’. La británica Amma Asante y su ‘Belle’. Y la alemana Judith Kaufmann quien, junto a George Maas, es responsable de ‘Dos vidas’.

Finalizamos este recuento con la canadiense Louise Archambault, con ‘Gabrielle’. La estadounidense Jennifer Westfeld, con ‘Un plan perfecto’. Y la israelí Rama Burshtein, con ‘Llenar el vacío. Muchas de estas cintas están reseñadas, o próximas a hacerlo, en Sevilla Cinéfila.

Aunque no se nos oculta que el estío es temporada baja, cinematográficamente hablando, es muy de agradecer que tantas miradas de mujeres, con temáticas y géneros diversos, nos permitan degustar un tipo de cine diferente y estimulante. Que se nos permita conocerlas, seguirlas y valorarlas como realizadoras.

 

‘Gabrielle’: La fuerza de un ser menor…

 

Gabrielle Marion-Rivard es una actriz y cantante, que se hizo justamente con el Premio a la Mejor Actriz de su país, Canadá, por su trabajo en esta película que lleva su nombre. Ella padece el llamado síndrome de Williams, una discapacidad psíquica, con determinados síntomas físicos y rasgos faciales, que se suman a un retraso intelectual, del desarrollo mental y cursa también con ciertas cardiopatías. De la personalidad de quienes lo padecen, se dice que es entusiasta, desinhibida y amigable.

Y así se muestra también en esta historia, que ha dirigido otra mujer, en este que ya viene siendo el verano de las cineastas. La realizadora, en este caso, es Louise Archambault, quien consiguió también el premio del cine canadiense a la Mejor Película. El guión, a cargo también de la directora, nos muestra el día a día de un coro de personas heterogéneas y de edades diversas pero con el denominador común de tener las limitaciones físicas y psicológicas antes aludidas. El coro, que pertenece al centro donde much@s de ell@s están intern@s, además prepara un gran acontecimiento. Actuar junto a un veterano cantante, ídolo nacional, en el contexto de un festival musical.

Entre ell@s, están la protagonista, Gabrielle, y un compañero, Martin- excelente Alexandre Landry, que no es discapacitado, pero sabe representar a su personaje con la máxima credibilidad y convicción – con el que comparte una gran complicidad y una atracción mutua. Cuando el deseo que les une se traduzca en contacto físico, el entorno terapéutico, familiar y afectivo mostrará sus resistencias, con algunas excepciones. Entorno, en este caso, familiar del que también la cinta nos da cuenta, a través de algunos de sus personajes, y que no vamos a desvelar lógicamente aquí.

La realizadora revela sus valores más positivos en las distancias cortas y es valiente al mostrar escenas de intimidad sexual entre ambos jóvenes. Valiente y convincente. Como lo es en el hecho de trabajar con minusválid@s psíquic@s, quienes no siempre ‘dan’ bien en el cine y de l@s que se ha abusado por intoxicación ternurista o emocional. No es este el caso, afortunadamente. Antes al contrario, los muestra naturales y relajad@s, sin necesidad de subrayar carencias, sino afirmativamente. Cantando y muy bien, por cierto. Las canciones, en versión original subtitulada, como debe ser, aunque la película esté doblada.

Pero… no mide bien el ritmo. En el guión hay tiempos muertos, reiteraciones, y más de una subtrama insuficientemente desarrollada. Así, las de la madre y hermana de Gabrielle aunque el personaje de esta última sea muy bonito y hubiera merecido una mayor atención por sí misma… y el de la primera, despachado muy, muy esquemática y superficialmente. Además, quien esto suscribe se sintió muy dolida con ese tema misógino y machista, que interpreta el coro junto al ídolo,  en la escena de la gran performance. Lástima porque es la mirada fílmica de una mujer y el final es abierto y curioso. En cualquier caso, con sus pros y sus contras, merece verse.

‘En cartelera’: Patios, superwoman y hombres al límite…

 

Solo tres cintas a reseñar dentro de la atonía y el letargo estivales. Entre el drama, la comedia, la acción y el thriller. Una francesa, otra coproducción franco-norteamericana y la tercera anglo-estadounidense. La primera, que podemos verla en su versión original, es ‘En un patio de París’, de Pierre Salvadori. Narra la historia de un músico que lo abandona todo para ser portero en un edificio. En ese bloque vive una sexagenaria comprometida, con la que acabará creando un vínculo. Diversidad de opiniones, aunque se ha destacado la interpretación de la pareja protagonista, Catherine Deneuve y Gustave de Kervern. Habrá que verla…

La segunda es la, a juzgar por su realizador, trepidante, ‘Lucy’, de Luc Besson, sobre una mujer que pasa de víctima a vengadora, de vulnerable a desarrollar superpoderes. Con Scarlett Johansson y Morgan Freeman al frente de su reparto, ha dividido a la crítica. Como a Claudia Puig, de USA Today, que la califica como ‘un thriller de acción con estilo, que es deslumbrante y absurdo a partes iguales’. Fuente: Filmaffinity. Habrá que comprobarlo… o no.

Y la tercera es otro thriller dramático que ha interesado, en general. Se trata de ‘Locke’, de Steven Knight. Un hombre con una modus vivendi afortunado a punto de perderlo todo… Se impone verla. Buen fin de semana.