‘Reencontrar el amor: Física y química

 

Sobre Lisa Azuelos, una de las miradas fílmicas de mujer que nos ha brindado la cartelera estival, nos cuenta Wikipedia, otra de las páginas imprescindibles de consulta e información, que es francesa, de la cosecha del 65, realizadora, guionista y productora e… hija de la cantante y actriz Marie Laforet. Ha declarado a propósito de esta película que «no va sobre el eros, el deseo carnal, sino sobre el ágape, una atracción que no se rige tanto por la consumación como por la comunión» y que «yo creo que el eros, hoy en día, ya no se lleva. Ahora se busca más el vínculo, la verdadera intimidad» Notas de la directora en la ficha técnica de los Cines Verdi.

La historia se centra en un abogado de éxito, felizmente casado y con hijos, que una noche conoce a una escritora, separada y con un hijo, por la que se siente fuertemente atraído. Pero ella no quiere tener nada que ver con hombres comprometidos y él no está dispuesto a traicionar a su esposa, ni a poner en riesgo la estabilidad familiar. Este dilema deberá ser resuelto cuando los sucesivos encuentros demuestren que su magnetismo mutuo va in crescendo.

La apuesta de la cineasta – que aquí interpreta con solvencia a la cónyuge del protagonista – es tan arriesgada como, pese a sus declaraciones anteriormente transcritas, a contracorriente. Porque resulta difícil imaginar que, en el microcosmos sofisticado, liberal y lujoso en el que se mueven los personajes, la química entre dos seres más que afines, pese a sus diferencias, y la intensidad de la pulsión mutua de fusión espiritual, le ganen la partida a la física de la consumación carnal.

Él y ella, ella y él, se desean enormemente pero, pese a la efervescencia de su conexión y el alto voltaje que desprenden – muy bien descrito y filmado, por cierto, el proceso de enamoramiento, puesto que de esa cosa llamada amor trata este relato- prefieren ser fieles a sus principios. Y, además, mezclan la llamada realidad con la fantasía, con el imaginario cuántico de un universo paralelo en el que las cosas podrían funcionar de otra manera.

Y todo ello, Lisa Azuelos sabe contarlo más que aceptablemente. Apoyada en su propio guión, sabe embaucarnos – en el sentido más decente del término – con una puesta en escena tan osada que se acerca al filo del celofán, pero que sabe reírse, al tiempo, de sus propias audacias. Contando con una pareja protagonista sobrada de encanto y buen hacer. La impecable y deliciosa Sophie Marceau y el excelente y adorable – sólo un pero, demasiado mayor para este personaje – François Cluzet. Atención a ese final, otra curiosa pirueta.

En fin, un romance diferente. Imperfecto, pero digno de ser visto. Ustedes mism@s…

‘Las vidas de Grace’: Hij@s de la ira…

Destin Daniel Cretton es un ciudadano estadounidense nacido en Hawái, en la cosecha del 78, y residente en California, donde se formó como guionista, productor, editor y realizador. Un corto realizado previamente fue el embrión de esta película, su segundo largometraje, que concursó en los Festivales de Valladolid y Locarno y que ha obtenido prestigiosos reconocimientos y el aplauso mayoritario de la crítica de su país.

La historia sigue a una joven que trabaja, junto a otr@s compañer@s de su edad, en un centro para adolescentes conflictiv@s y vulnerables. Muy volcada en su labor de supervisión y en l@s intern@s, la llegada de una chica con la que conecta en su lado más oculto, le provoca una removida emocional que tendrá determinadas consecuencias para su futuro.

El material narrativo que tenía entre manos el realizador era explosivo. Resultaba difícil conjurar tópicos, clichés y baratos sentimentalismos, a priori, en un tema como este de la rehabilitación juvenil, tan tratado y tan maltratado, tan proclive a excesos de todo tipo. Pero Destin Cretton ha sabido esquivar y eludir estos peligros, con un guión, escrito por él mismo, muy medido y complejo a la vez, aunque siempre al filo. Porque esta historia requería pasión e intensidad. Y las tiene, pero también humor, ironía y lucidez. Desbordante de emotividad, pero contenida en su expresión.

Y luego, además, está otro hándicap felizmente resuelto. Porque no pertenece a un subgénero – aunque haya buenos títulos en él – tan trillado como el de profesores- as enfrentad@s a un alumnado hostil o de terapeutas que trabajan con grupos juveniles de las mismas características. Aquí, aún cuando est@s profesionales formen parte de la plantilla del centro, no protagonizan el relato. Ni siquiera toman siempre las decisiones correctas. En este caso, la interacción se da entre iguales, aunque las reglas, el principio de autoridad y el orden jerárquico estén, como no podía ser menos…, presentes.

Esta es una película independiente y valiosa, que se ha estrenado en unas fechas pésimas. De hecho, ya se comentó en la anterior entrada sobre la cartelera que puede verse, una semana después, sólo en las dos últimas sesiones y con una única copia, para toda la ciudad, en versión original. Tiene tantas cosas por las que hubiera merecido mejor suerte y por las que merece ser vista…

Tantas como una factura impecable; una emoción tan poderosa como púdica; una historia de amor preciosa entre dos desarraigados; un cuidado estudio de caracteres; un mimo por sus personajes; una ternura y una dureza que no se ocultan y, entre muchas más, un reparto tan creíble como ajustado, en el que destaca una maravillosa Brie Larson. Una apuesta sin paliativo por unas criaturas seriamente heridas que luchan por sobrevivir, sin intoxicaciones, ni chantajes sentimentales. Háganle un hueco en sus vidas cinéfilas y no se la pierdan.

 

‘En cartelera’: Tres miradas de mujer, amistades, amores y ausencias…

 

Entre los estrenos de esta semana contamos con tres cintas dirigidas por otras tantas realizadoras. Lo que, añadido a las dos de la pasada, contabilizan cinco miradas fílmicas de mujer en apenas catorce días. Un hecho excepcional del que nos congratulamos. Una de ellas pueden verse, además, en versión original. Sin olvidarnos de la de Maria Sole Tognazzi, ‘Viajo sola’, ya reseñada en este blog y que quien esto suscribe les recomienda, como lo hace con la también registrada en Sevilla Cinéfila, ‘The extraordinary tale’, que tiene a otra cineasta, Laura Alvea, como codirectora junto a José F. Ortuño. No se las pierdan, porque pueden desaparecer de la cartelera de un momento a otro. Sobre todo, la segunda.

Volvemos a la actualidad… La primera, que se proyecta en el Avenida en versión original, es ‘Mi amigo Mr Morgan’, de la alemana Sandra Nettelbeck sobre la amistad romántica entre un profesor jubilado y una joven. Con el inmenso Michael Caine de protagonista. División de opiniones entre la prensa especializada, sobre todo referidas a la improbabilidad de tal relación. No obstante, habrá que verla y comprobarla, claro, porque a esta directora le debemos un título muy estimable, ‘Deliciosa Martha’.

Ya doblada, está la inglesa ‘Belle’, de Amma Asante, un drama de época que refiere una historia real y que ha sido descrita como «una mezcla de Jane Austen y los horrores de la trata de esclavos británicos» por Justin Chang, en Variety. Dato recogido de la imprescindible página de consulta FilmAffinity. La crítica anglosajona se le ha rendido y es evidente que se impone su visión.

La tercera es la canadiense ‘Gabrielle’, de Louise Archambault. Sobre una joven discapacitada psíquica, con el síndrome de Williams, que pretende vivir y amar como una chica normal, pese a las resistencias de su entorno. Interpretada en su mayor parte por personas con esta limitación, ha sido, en general y con alguna excepción, bien valorada. Hay que apuntársela también.

Y de entre las miradas masculinas tenemos, asimismo en versión original, la única dirigida por el añorado e inolvidable, Philip Seymour Hoffman. Fechada en 2010, también la protagoniza junto a Amy Ryan y a un largo elenco. Narra la historia de un solitario conductor de limusinas neoyorquino, a quien le preparan una cita a ciegas. Ha recibido elogios y reservas, a partes iguales, pero está clarísimo que no hay que dejarla escapar.

Para ir terminando, de una ausencia fatalmente irreversible como la de este actor, hay que registrar otra – esperemos que sólo temporal… – entre la oferta de esta semana. Se trata de la coproducción entre Francia, Bélgica y Luxemburgo, ‘The last diamond’, de Eric Barbier. Un atracador en libertad vigilada, una experta en diamantes, una subasta y un golpe muy arriesgado. Con la atractiva pareja protagonista de Bérénice Bejo e Yvan Attal. Se la ha juzgado como entretenida y de buena factura, pero algo superficial.

Y como post data, van a permitir a la firmante que les recomiende la visión de la norteamericana independiente, ‘Las vidas de Grace’, de Destin Cretton. Proyectada únicamente en versión original, estrenada hace solo una semana y ya reducida a las dos últimas sesiones. Muy pronto, podrán leer la crítica en el blog. Mientras tanto, no se la pierdan. Es un consejo.

‘Mil veces buenas noches’: Los ojos de Rebecca

El título de esta película – coproducción entre Noruega, Irlanda y Suecia, firmada por el guionista, realizador y reportero gráfico noruego, Erik Poppe, cosecha del 60 – remite a la frase de despedida, en la escena del balcón, de Julieta a Romeo.  Y también a las veces que la protagonista, Rebecca, fotógrafa que documenta las atrocidades de zonas en conflicto, se despide de su familia antes de iniciar uno de sus peligrosos viajes, del que no sabe si volverá indemne.

La cinta arranca, de una manera poderosa e impactante, con el personaje central siendo testigo, con su cámara, del siniestro y terrible ritual de la preparación de una terrorista suicida. Ritual que registra paso a paso, y cuyo proceso sigue en el coche que las traslada hasta su mortífero objetivo. Entonces… el impacto de la onda explosiva la alcanza. Tras este grave accidente, vuelve a casa y el marido le plantea un ultimátum porque no quiere, son sus palabras, acabar reconociendo su cadáver en la morgue de cualquier país extranjero. Ella accede, pese a tener muchas propuestas – es una excelente y reconocida profesional – pero el equilibrio doméstico y conyugal, tienen dos hijas, será desde entonces más que precario.

Una de las claves temáticas de la historia es la difícil conciliación de las vidas laboral y familiar, más aún cuando se trata de trabajos de riesgo y, sobre todas las cosas, cuando se trata de una mujer. En este caso, además, es tramposamente esquemática y tendenciosa en su enfoque, pues incluye un incidente peligroso, de escasa credibilidad, que implica a la mayor de las niñas. Tal asunto proporciona argumentos al esposo quien muestra su carácter más autoritario, frente al rostro civilizado y comprensivo del inicio. La ambigüedad de un guión – del propio realizador, junto a Harald Rosenlow Eege – que hace aguas por demasiados flancos, es más obvia aquí. A un hombre, nunca se le plantearía semejante cuestión… A las pruebas, y a los hechos, hay que remitirse.

Luego está la vertiente moral de combinar la vocación con los principios. De levantar acta de los abusos de poder, de la violencia indiscriminada y del terror, que se abaten siempre sobre l@s más débiles. Y de hacerlo con una desbordante pasión en la mirada. Con un sentido de la ética, de la estética, de la justicia y de la oportunidad. Con el coraje requerido para desvelar el horror anteponiéndolo a la propia seguridad e integridad físicas, a la propia supervivencia. En esto sí se destaca y se ‘redime’ a la protagonista frente a su ‘egoísmo’ doméstico. Aún así, resulta paternalista y bastante insatisfactorio.

La fotografía, de John Christian Rosenlund, como no podía ser menos, es espléndida. Pero la puesta en escena, resulta demasiado preciosista y evanescente para el material narrativo que tiene entre manos. Demasiados juegos de cámara… Más florituras y disgresiones de las necesarias, en un relato que pedía a gritos concisión y rotundidad. El noventa por ciento de su interés, reside en una espléndida Juliette Binoche. En su rostro, en sus gestos, en sus registros, en sus matices, en su espléndido talento para convertir su mirada en la mirada de su personaje, en los ojos de Rebecca.

‘Barbacoa de amigos’: Antoine y l@s chic@s …¡¡¡a la mesa!!!

Desde estas mismas páginas, nos hemos hecho eco más de una vez del género cinematográfico por derecho propio que suponen las reuniones amistosas con cualquier tipo de motivos. Pues bien, el cine francés es especialista en él y así nos ha ofrecido títulos tales como ‘Pequeñas mentiras sin importancia’, de Guillaume Canet, ‘La cena de los idiotas’, de Francis Veber o ‘Cena de amigos’, de Daniéle Thompson, entre un largo etcétera. A ellas se suma esta ‘Barbacoa…’ dirigida por Eric Lavaine que es, además, responsable del guión junto a Héctor Cabello Reyes.

Nos cuenta la historia de Antoine, un impecable Lambert Wilson, quien lleva una vida sana, deportista y ordenada, excepto por su propensión al adulterio con jovencitas, que tiene una mujer médica y un grupo de amistades incondicionales. Pedaleando con ell@s, previamente a la celebración de su 50 cumpleaños, sufre un infarto fulminante del que sobrevive, pero que le hace cambiar radicalmente sus usos, costumbres y prioridades.

La cinta, que tiene una buena factura, y un reparto coral que funciona muy bien, no carece de algunos valores. Como el de incidir en un grupo humano de edad madura, raramente tratado en el cine, con ironía, frescura y credibilidad no exentas de ciertas críticas al clasismo y a la marginación que conlleva la pérdida de poder adquisitivo, en dos de los miembros de este colectivo amistoso. También insinúa el deterioro que conlleva el paso del tiempo, el carpe diem luego de la cercanía de la muerte y la infidelidad. En general, tiene un desarrollo y una trama que no insultan la inteligencia.

Pero… rehuye ciertas aristas, es previsible, acomodaticia en su resolución de los conflictos dramáticos y, salvo en el caso de una de las mujeres del grupo más integrada con los varones, margina a las mujeres – incluso a la del protagonista…- sin darles ni voz propia, ni identidad, ni evolución. Son, sencillamente, las esposas, ex esposas o las casuales amantes de ellos. Una carencia que afecta a la cohesión del conjunto, le resta complejidad y le añade esquematismo. Pues eso.

‘En cartelera’: Tres protagonistas, una ausencia y un rescate

 

Mañana, segundo viernes de agosto, tres personajes de mujer ejercen el protagonismo entre las ofertas más interesantes de la cartelera. Pero en uno de los casos se trata de un rescate. Más vale tarde que nunca… Y en otro, de una casi segura ausencia. Ojalá quien esto suscriba se equivoque. Dadas las características experimentales de la cinta, es de temer que no.

Concretando. En versión original, también doblada, se exhibirá la coproducción entre Noruega, Irlanda y Suecia, ‘Mil veces buenas noches’, de Erik Poppe. Sobre una reportera gráfica en zonas bélicas a quien su marido e hijas dan un ultimátum, dada la peligrosidad de su profesión. Protagonizan la magnífica Juliette Binoche y Nikolaj Coster-Waldau. Sus reseñas son excelentes y obviamente habrá que verla.

También en su propia lengua, y asimismo con las mejores referencias críticas, nos llega la felizmente recuperada norteamericana ‘Las vidas de Grace’, de Destin Cretton. Acerca de una joven supervisora en un centro de acogida para adolescentes vulnerables y problemátic@s, que se ve confrontada a su propio lado oscuro. De visión obligada.

La tercera en cuestión, que muy lamentablemente se nos quedará inédita, es un fascinante recorrido por tres décadas en la vida de una mujer singular sobre el fondo de cuadros del pintor Edward Hopper. Se trata de la austriaca, vista en el Festival de Cine Europeo de nuestra ciudad, ‘Shirley. Visiones de una realidad’, de Gustav Deutsch. Transgresora, hermosa y más que estimulante.

Tres mujeres nada convencionales, tres mujeres comprometidas y valientes. Dos de ellas, con profesiones de riesgo. Las tres observadas por miradas masculinas. Tendremos ocasión de conocer a Rebecca y a Grace, pero a Shirley… es más que dudoso. Esto es Sevilla, no lo olviden.

‘Viajo sola’: Hotel, dulce hotel…

La realizadora italiana, Maria Sole Tognazzi – Roma, cosecha del 71, hija de los actores Ugo Tognazzi y Franca Bettoja – es la responsable de esta cinta que nos ocupa, tercera de su filmografía – cuyo guión ha escrito junto a Iván Cotroneo y Francesca Marciano – que incluye también un corto y un documental en homenaje a su padre. A propósito de esta su última propuesta cinematográfica ha declarado que: «Quería dibujar esa frontera que existe entre la libertad y la soledad», que «la maternidad no es una receta infalible para la felicidad», y que «el gran lujo en la vida es que cada uno entienda sus propias reglas para ser feliz», en una muy interesante entrevista al diario Público, fechada el pasado día 1, y firmada por Begoña Piña.

En el enlace citado, define a su protagonista – la excelente Margherita Buy, que ganó el David Di Donatello a la Mejor Actriz por este trabajo – como «una mujer independiente y libre, que ha tomado sus propias decisiones». Así, es una ‘inspectora de incógnito’ que viaja por cuenta de su empresa para evaluar los servicios de los hoteles más lujosos del planeta, alojándose en sus suites, y decidir si son merecedores de las estrellas que lucen. Eficiente y cuidadosa, realiza un trabajo impecable, que le gusta, por estar soltera y no tener hij@s. Un trabajo incompatible con una vida familiar al uso e incluso con una vida familiar atípica. Incompatible para una mujer, claro…

De hecho, es inevitable la asociación con el personaje de George Clooney en la notable cinta de Jason Reitman, ‘Up in the air’. Pero… las diferencias entre ambos son abismales. El primero, cínico y amoral, hace el trabajo sucio a cuenta de corporaciones, aún más crueles, sin sentir ninguna empatía por l@s afectad@s, trabajadores-as a l@s que notifica sus despidos. Pero la heroína de este filme juzga a empresas, sin más efectos colaterales que la pérdida de prestigio y tiene una red de relaciones de la que carece su referente fílmico.

En efecto. Estamos ante una mujer voluntariamente sola, pero no aislada. Su universo afectivo está cubierto por su hermana, sus sobrinas, su ex, con el que mantiene una estupenda complicidad, e incluso es receptiva a encuentros en sus lugares de trabajo con un hombres atractivo y una mujer interesante. Encuentros que la realizadora ha tenido la inteligencia de que no deriven en romance en el primer caso y que nos depare una impactante sorpresa en el segundo. Un azar que casi hace tambalear su equilibrio vital, casi…

Una película que se deja ver muy bien. Que tiene una factura muy cuidada. Que nos muestra los pormenores de un trabajo más que curioso y, de paso, la atmósfera de lujo que conlleva, además de lo que es preceptivo exigir como clientes-as en dichos establecimientos. Pero que no es superficial, en absoluto. Antes al contrario, reivindica para las mujeres otra forma de vida opuesta a la mayoritaria. Ahuyenta los tópicos y fantasmas de la soledad en ellas, convirtiéndola en enriquecedora y deseable.

Su protagonista no es perfecta, claro, pero es cálida y encantadora y sabe resolver sus conflictos. Ante la crisis emocional, se reafirma en su modus vivendi, en su independencia, singularidad y autonomía. Esto es muy estimulante y de agradecer en los malos tiempos que corren. La Buy está sobresaliente, pero también el resto del reparto en el que destacamos a Stefano Accorsi y Fabrizia Sacchi, con la presencia de Lesley Manville.   Quizás le falte, su tono es otro…, alguna intensidad. Pero es, sin duda, la mirada afín y lúcida de una mujer  sobre otra, que no deben perderse.

‘En cartelera’: Amores y ausencias…

 

En este viernes, en el que se inaugura agosto, la atonía estival se hace presente en la cartelera. Tan sólo una cinta en versión original y apenas dos más ‘visibles’ para el público más cinéfilo. Curiosa, y felizmente, dos de ellas están realizadas por mujeres. Y, lamentablemente, seguir constatando la tónica de que las salas menos adecuadas siguen albergando películas independientes y ajenas para la mayoría de sus espectadores-as, mientras que las céntricas no tanto… También, por descontado, continúa la lista negra de las ausencias.

Comenzamos por la italiana, ‘Viajo sola’, de Maria Sole Tognazzi, que se proyecta en versión original. Sobre una ejecutiva de éxito, la excelente Margherita Buy, que se replantea sus prioridades vitales. División de opiniones críticas. La segunda mirada de una realizadora de esta semana es la de la francesa Lisa Azuelos, con ‘Reencontrar el amor’. Un romance muy sui géneris, protagonizado por François Cluzet y Sophie Marceau. Referencias muy contrastadas. Pero, claro, habrá que verlas.

Una mezcla de romance, drama y comedia ambientado en el universo musical, ofrece la independiente norteamericana, ‘Begin again’, de John Carney. Keira Knightley y Mark Ruffalo son sus anfitriones. A la prensa especializada de su país le ha gustado bastante y es evidente que no hay que perdérsela.

Tras tanto amor, dar fe de dos ausencias. La de la semana pasada, ‘El lobo detrás de la puerta’, del brasileño Fernando Coimbra, un drama de intriga en torno a la desaparición de un niño, que cuenta con impecables referencias. Como la segunda, la española, del cineasta gallego Xavier Bermúdez, ‘El oro del tiempo’. Pues eso, que nos quedamos sin verlas…

 

‘Asómate al Patio’: Agosto

 

Una amplia y variada oferta es la que nos reserva el Cine de verano de la Diputación sevillana, ‘Asómate al patio’ en el agosto que estamos a punto de estrenar. Y aunque se repitan algunos de los títulos ya proyectados en julio tales como ‘El médico alemán’, la argentina de Lucía Puenzo, muy recomendable, que inaugura el mes, viernes, 1. O la irregular y divertida, aunque misógina y reservada a los fans de Woody Allen, ‘Blue Jasmine’ con una excelsa Cate Blanchett. El sábado, 2. Y, para completar este primer fin de semana, el domingo, 3 podrá verse la francesa, ‘El ejercicio del poder, de Pierre Schöller. Muy, muy lúcida, demoledora e interesante. No se la pueden perder. Si les parece, consulten las críticas de estas cintas en el blog.

A partir de aquí, la selección es personal e intransferible por parte de quien esto suscribe, teniendo en cuenta que sobre gustos… Así que les remitimos al martes, 5, y a la chilena, ‘Gloria’, de Sebastián Lelio, un más que estimulante retrato de una dama. El jueves 7, la causticidad, brillantez y talento de Scorsese, en ‘El lobo de Wall Street’, con un enorme DiCaprio. Cerrando otra semana con una obra maestra también estadounidense, ‘El apartamento’, de Billy Wilder. De visión y revisión obligadas, el domingo, 10.

El lunes siguiente, día 11, una cinta desasosegante, transgresora e intensa que no deben perderse. Se trata de la española, ‘La herida’, del sevillano Fernando Franco, con una inmensa Marian Álvarez. Los Coen firman otra película más que recomendable, ‘A propósito de Llewyn Davis’, el jueves 14. Y otro fin de semana de lujo con las proyecciones, el sábado 16 de la norteamericana, ‘Mud’, de Jeff Nichols y el domingo 17, de la francesa, ‘Moliére en bicicleta’, de Philippe Le Guay. No se las pierdan.

Suma y sigue… El lunes, 18, la notable mexicana, ‘La jaula de oro’, de Diego Quemada-Díez. El martes, 19, la inclasificable francesa, ‘Guillaume y los chicos a la mesa’, de Guillaume Galienne. El jueves, 21, la estadounidense, ‘Dallas Buyers Club’, de Jean- Marc Vallée, con los justamente oscarizados McConaughey y Leto, que repite proyección el sábado, 23. Y el domingo 24 broche de oro con la francesa, ‘La vida de Adéle’, de Abdellatif Kechiche. Hay que verlas.

Y de la semana en la que finaliza el mes destacamos el miércoles, 27 la estimulante ‘Her’, del norteamericano Spike Jonze, con un Joaquin Phoenix en estado de gracia. El jueves, 28,  la delicatesen estadounidense, ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson, que repite proyección el sábado, 30.Mientras que el viernes, 29, destaca la francesa,’El pasado’, de Asghar Farhadi. Que las disfruten.

‘The extraordinary tale’: El País de Nunca Jamás…

Quien esto firma, debe reconocer que el tráiler de la cinta que nos ocupa le hizo esperar lo peor de una historia y de su tratamiento que, en dicho avance, le resultó un ‘dejá vu’ de la temible ‘Amélie’. Quien esto firma, prefirió reservarse lógicamente tal prevención hasta verla, cosa que hizo ayer mismo en la primera sesión y en su versión original inglesa. Quien esto firma, entró en la sala con todos los reparos y deseando, por la simpatía hacia un proyecto y hacia un realizador y una realizadora – el orden de los factores no altera el producto… – de esta ciudad, que se han empeñado en sacarla a flote contra toda lógica, en un tiempo récord, con todas las dificultades y con un presupuesto irrisorio, deseando decía que, al menos, no se confirmaran sus peores presagios.

Quien esto firma, es consciente de que, dada la oferta de la cartelera, juegan con todas las desventajas y que el fin de semana de su estreno es crucial para películas pequeñas como esta. Quien esto firma, pese a la defensa insobornable que cree y que pretende ejercer sobre la libertad de expresión crítica, se debatía entre la coherencia y la lealtad o el apoyo a un cine minoritario y arriesgado como el que ‘The extraordinary tale’ representa. Las líneas que siguen a este prólogo son un intento de reconciliar ambos presupuestos.

La indispensable página de consulta de Wikipedia describe ‘El País de Nunca Jamás’ la isla ficticia de la novela de J. M. Barrie, ‘Peter Pan’, como» una suerte de país imaginario donde los niños no crecen y solo existen la diversión y la felicidad«. Algo que encaja con este «cuento extraordinario», luminoso y oscuro, feroz e inocente, que han codirigido Laura Alvea – Sevilla, cosecha del 76 – y José F. Ortuño – Sevilla, cosecha del 77 – que, además, lo ha escrito. Algo que encaja, con matices, con la historia de chico más que atípico conoce a chica que aún lo supera y deciden convivir. E incluso con el efecto secundario indeseado y perturbador de tener un hijo. Pero no están preparados, especialmente en el caso de la chica, para asumir ciertas reglas…

Alvea y Ortuño han conjurado el ya citado ‘efecto Amélie’ con una mirada, tan tierna como tenebrosa, hacia dos seres desvalidos en las antípodas de las convenciones sociales llamadas adultas. Pero capaces de vivir, ser, gozar, sufrir, sentir y estar según sus propias, únicas e irrepetibles pautas. Han confrontado el efecto caramelo de un relato excéntrico y fantástico, ennegreciéndolo progresiva e implacablemente, pero sin hacerle perder ni un ápice de su candor. Cosa nada fácil, por cierto. Han dinamitado nuestra lógica en beneficio de la de sus criaturas y nos han permitido reconocernos en ellas de alguna extraña e inquietante manera.

Han conseguido que un tratamiento nada realista no resulte impostado, ni contenga imposturas, ni sea chirriante. Lo mismo se aplica a unos personajes que nos resultan tan lejanos como próximos y, al menos en lo que se refiere a quien esto firma, bastante conmovedores. Conmovedores en su desvalimiento, en su ignorancia del mundo, en su elementalidad para lo positivo, pero también para lo negativo. Y en su integridad en su lucha por conciliar placer y obligaciones, por adaptarse, dentro de lo que cabe y les cabe, a eso que llaman ‘una vida normal’.

Han cuestionado la ‘mística de la maternidad’. Han respetado a los animales, ya verán a lo que quien esto firma se refiere…, y lo han hecho saber en los títulos de crédito. Han situado a los protagonistas -estupendos Ken Appledorn y, sobre todo, Aïda Ballmann – en sus entornos domésticos e infantiles para hacernos entender sus comportamientos en el presente. Todo ello en 79 minutos de metraje. Vean esta película arriesgada y valiente, con sus desmesuras y defectos que las y los tiene. No se pierdan esta rara avis en un cine como el nuestro, tan acomodaticio, costumbrista y adocenado, con pocas excepciones. Abran sus ojos y sus mentes a este singular cuento tan deudor del País de Nunca Jamás.