Archivo mensual: mayo 2014

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Eros y Tanatos

La penúltima sesión de la segunda temporada de nuestra tertulia de cine registró otro lleno, pese a la coincidencia con el partido Sevilla-Benfica, final de la Europa League. Tres películas que comentar. La polaca ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski. La francesa ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie y la estadounidense, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée. La crítica invitada, otro lujo, fue Mila Fernández Linares e incluso tuvimos el honor de contar también con Miguel Olid, cuya generosidad y apoyo a La Palabra y la Imagen agradecemos siempre.

Nuestra anfitriona no defraudó, todo lo contrario. Hizo gala tanto de conocimientos como de fluidez expositiva, aliñados con sentido del humor y una desarmante naturalidad. Sobre la primera cinta citada, hubo unanimidad sobre sus cualidades, calidades y valores. Su complejidad y densidad, condensadas en 80 minutos de metraje, fueron destacadas. Así como su factura clásica, su bellísima fotografía en blanco y negro, las excelentes interpretaciones de las protagonistas, su impecable ambientación, la historia dentro de la Historia.

La Polonia de los sesenta, los horrores de la guerra, el lado más oscuro de la vida frente a la protección del claustro. Las raíces, la identidad, las religiones, el miserable y criminal colaboracionismo de la ciudadanía del país respecto a sus compatriotas judíos. Pero también la sensualidad descubierta,  el amor, la decisión, la fortaleza de una chica tan joven que quiere saber para escoger y la autodestrucción, otra opción terrible, de su única pariente, una mujer aniquilada. Y ese final…¿abierto o meridianamente claro?.

De la devastación al Eros. A la visibilización transgresora y sin tabúes de la homosexualidad masculina. La francesa, segunda cinta europea de la tarde, cuyo cine reivindicó nuestra maestra de ceremonias frente al norteamericano, también tuvo muchas y certeras aportaciones. Con las precisiones de su no proyección en la Clausura del Festival sevillano, del que fue la ganadora, y la censura encubierta de su proyección en una única sesión, la última de la noche en su estreno comercial en nuestra ciudad. Se habló de su mezcla de géneros, cine negro, thriller, amour fou. De su localización única. De su clima claustrofóbico en ocasiones, pese a su idílico escenario. Del cruising, que no es un deporte acuático… De la promiscuidad. De sus personajes. De la pasión devoradora de quien es testigo de un crimen y se entrega al asesino. Del detective. De esos desconocidos y sus juegos en el lago. De su complejidad y de su intensidad…

‘Dallas Buyer´s Club’ dio mucho y bueno de sí. La historia de este fascinante personaje real a quien le diagnosticaron el sida y un mes de vida y logró, contra viento y marea, sobrevivir siete años más gustó mucho, en general. Por descontado, los más que merecidos Oscar a Matthew McConaughey y a Jared Leto. La epidemia. Las vidas que se cobró en los ochenta antes de los antivirales. Sus treinta y seis millones de víctimas. La industria farmaceútica buscando únicamente la rentabilidad. El perverso sistema de seguros médicos solo para pudientes. La sanidad más clasista y privada. La FAD. Los Clubs que el, los protagonistas, promovieron también con miembros beneficiarios con posibles.  Supervivientes y antihéroes en lucha contra el perverso establishment de la salud, tan excluyente y elitista.

El miércoles 4 de junio, a la misma hora y en el mismo lugar, será nuestra próxima cita y el cierre de esta brillante segunda temporada. Para celebrarlo debidamente, hemos escogido tres. Con algunos condicionales. Si la estimulante hindú, ‘The Lunchbox’, de Ritesh Batra, sigue en cartelera una semana más, será una de ellas. Dos más, a ver si se estrenan…, que tienen las mejores referencias. La rumana, ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer y la israelí, ‘Llenar el vacío’, de Rama Burshtein. Si se nos quedaran inéditas, está pendiente también ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales y un debate sobre los últimos booms taquilleros de nuestro cine. Con Borja de Diego, otro etiqueta negra, como crítico invitado.

Sólo resta agradecer, como siempre, a Manuel de Medio, a La Casa del Libro, a Mila Fernández Linares y a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial por hacer posible de nuevo otra velada enriquecedora y estimulante. Con los claxons, las tracas, los cánticos y los gritos de incontenible alegría que celebran la victoria sevillista de música ambiental, finalizo esta crónica. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Ida’: Hacer justicia

En la fecha del estreno de esta fascinante coproducción polaco-italo-danesa, hace ya casi mes y medio, quien esto suscribe no la reseñó por circunstancias ajenas a su voluntad,  que no vienen al caso. Ahora, cuando mañana, en nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’, será una de las tres películas a debatir, cree llegado el momento de registrar su impresión crítica de esta, hay que insistir, más que notable obra.

Premio de la Crítica en Toronto, varios en Gijón, Mejor Película en los Certámenes de Varsovia y Londres, es la cuarta en la filmografía de su realizador y guionista, Pawel Pawlikowski, Polonia, cosecha del 57. Con 80 minutos de metraje, la historia sigue a una joven novicia a punto de tomar los hábitos y que recibe noticias del exterior que la hacen ponerse en camino para descubrir secretos inesperados de sus raíces, de sus orígenes y de la destrucción de su familia en los tiempos oscuros de la ocupación nazi en su país.

Una chica que no conoce nada del mundo exterior, que no sabe más que del microcosmos del claustro,  de sus oraciones, de sus hábitos piadosos, de sus reglas, de sus compañeras, de sus superioras y de sus silencios. Una chica que no sabe que es hermosa, que ignora las dulzuras del placer y del deseo. Una chica absolutamente ingenua e inocente, preservada también de las tinieblas del hecho de vivir, e inmersa en sus certezas religiosas y existenciales.

Y es a esta chica, una maravillosa Agata Trzebuchowska, a quien le es dado conocer el lado más sombrío de la Historia en  el descubrimiento de su verdadera historia, a través de la única pariente viva que le queda, y que la requiere, otra espléndida Agata Kulesza. Dos mujeres, una devastada por la pena, la vergüenza y la culpa, aún siendo otra víctima más. Y otra, tan virgen en todos los sentidos, como fuerte y decidida a saber y a experimentar cueste lo que cueste.

El realizador las pone cara a cara con la horrible verdad, con la vida, con el pasado y con una comunidad cómplice de hechos terribles. Pero también con la sensualidad y con el amor, con una decisión a tomar y con un camino a seguir. Y lo hace con una puesta en escena admirable. Elegante, serena, clásica, con planos amplios y elevados, en los que ninguno sobra, por encima de los personajes. Con una profundidad de campo, tan densa y estilizada a la vez. Con silencios que todo lo dicen y diálogos que los secundan. Con un aroma expresionista, casi documental, pero con una intensidad dramática notable.

Tiene una prodigiosa fotografía en blanco y negro de Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski, un guión redondo y una intensidad tan poderosa que corta el aliento, siendo, al tiempo, tan lejana a cualquier efectismo. Emocionante y devastadora reflexión sobre la fe, los horrores de la guerra y las opciones tanto individuales como colectivas, con todas sus consecuencias, entre otras tantas sugerencias como la habitan, es una joya singular de visión absolutamente obligada para l@s amantes del mejor cine.

A modo de recordatorio…

 

Pasado mañana – miércoles, 14 de mayo, a las 19.30 horas, en La Casa del Libro, de Sevilla – tendrá lugar la próxima sesión de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. Debatiremos sobre las películas ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski, ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean-Marc Vallée y ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie. Nuestra crítica invitada, todo un lujo, será Mila Fernández Linares. No os la podéis perder. Os esperamos.

‘Aprendiz de gigoló’: El proxeneta, el chulo y las clientas…

El actor y realizador John Turturro – neoyorquino, de la cosecha del 57 – tiene en su haber, con esta su última propuesta, cinco películas detrás de la cámara. Cada una de ellas parece, en su temática, muy diferente a la anterior. Aunque sí haya un hilo conductor, una vocación de estilo transgresora e indie, esta cinta es sensiblemente inferior a las anteriores. Especialmente a sus notables, ‘Mac’ e ‘Illuminata’.

La historia sigue a dos amigos judíos insertos en una comunidad de su religión bastante ortodoxa en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Uno librero y el otro fontanero. Cuando el primero se ve obligado por la crisis a cerrar su establecimiento y su despampanante dermatóloga le insinúa que necesita a un hombre para hacer un trío con su mejor amiga, otra mujer espectacular, le propone al segundo lo que puede ser el negocio de sus vidas…

Con este material Turturro tenía, como realizador y como guionista, un filón para mostrar, en clave de comedia, las relaciones de compra-venta que se establecen entre las personas en una sociedad en la que prima el más salvaje neoliberalismo. Para mostrar, en clave de comedia, la verdadera inversión de roles entre hombres y mujeres. Para mostrar, en clave de humor negro, el verdadero rostro de la explotación más antigua del mundo.

Pero no hay nada de eso. Es una cinta tan sosa como desganada, de fondo y de forma, con una puesta en escena bastante plana. Tan sexista – aunque, eso sí, revele el lado más tierno de unas clientas más que comprensivas – en su visión de las mujeres. Tan estereotipado y sonrojante el contraste entre esos clichés de hembras ‘privilegiadas y liberales’ que encarnan Stone y Vergara, frente al dechado de modestia y virtud judía que representa Vanessa Paradis. Por no hablar del penoso personaje de Liev Schreiber. Y, además, teniendo en cuenta su tema, nada sensual, ni erótica. Sólo Woody Allen se salva de la quema y también se le podía haber sacado más provecho. En fin…

‘En cartelera’: Cinco ausencias…

 

Casi como cada semana, los estrenos nos deparan la constatación impenitente de estar en un lugar donde la oferta de estrenos nunca es completa. Donde en la única sala – ¡¡¡ en una ciudad de casi un millón de habitantes!!! – en la que se proyecta en versión original, la programación- salvo honrosas excepciones- es cuanto menos irregular y arbitraria. Donde muchos de los títulos más interesantes que sí nos llegan se exhiben en pocas sesiones o en los locales menos adecuados. Y esta no es la excepción… Cinco ausencias, ojalá que se tratara solo de retrasos, ha contabilizado este blog. Pasamos a detallarlas.

La primera, vista en la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo, es la española, coproducción con Francia y Alemania, ‘10.000 noches en ninguna parte’, del malagueño Ramón Salazar. Una cinta transgresora, tan sugerente como pretenciosa, sobre vidas paralelas, con toques oníricos. Su interesante reparto incluye a Najwa Nimri, Lola Dueñas y Andrés Gertrudix. La segunda es la británica, ‘Mi vida ahora’, de Kevin Macdonald, acerca de una catástrofe imprevista en el curso de unas vacaciones campestres. Las críticas no le han sido propicias.

La tercera, otra europea, es la francesa, ‘Un castillo en Italia’, de la actriz y realizadora Valeria Bruni Tedeschi, quien también la protagoniza. Da cuenta de la decadencia de una familia de la alta burguesía. Ha cosechado división de opiniones. La cuarta es una cinta independiente norteamericana, que viene precedida de numerosos reconocimientos y a la que las reseñas le han sido favorables, con ciertas excepciones. Se trata de ‘En un lugar sin ley’, de David Lowery, sobre un hombre en fuga buscando a su familia perdida, en la Texas de los años 70.

Concluimos con la curiosa, y basada en un comic de ciencia ficción, ‘Rompenieves’, de Bong Joon-ho. Surcoreana, en coproducción con Francia, la República Checa y Estados Unidos. Con tintes apocalípticos y mucha acción se ha ganado los favores de la prensa especializada. Seguimos, pues, estando, como espectadores-as y crític@s, en una injusta e inaceptable inferioridad de condiciones.

‘Carmina y amén’: Honrarás a tu madre

Quien esto suscribe, confiesa que se enfrentó a la visión de esta segunda entrega de la saga familiar León-Barrios, con bastantes reticencias y reservas.  En primer lugar, porque los costumbrismos al uso, según los cánones televisivos, – o, incluso, según los docudramas castizos – no son su fuerte, sino todo lo contrario. Porque abomina, además, de la trampa autocomplaciente y acrítica que subyace en determinados presuntos retratos de ciertas capas populares. En los determinados presuntos retratos de la fauna de las barriadas – sevillanas, en este caso – a golpe de sal gruesa y humor tópico, que buscan las cosquillas de un público adepto sin cuestionar usos y costumbres, sino jaleándolos. Sin bucear en las causas, pero mostrando las más previsibles y facilonas pautas de conducta.

Algo, y mucho de ello, hay en ‘Carmina y amén’, pero no sólo… Porque en esta historia de humor negro, que está rompiendo las taquillas, hay más riesgo de fondo y forma que en la primera. Porque también hay un ejercicio de ficción sobre los personajes reales y sus circunstancias. Porque es ingeniosa y brillante en sus diálogos y transmite credibilidad. Porque resulta, por momentos, más que divertida.

Porque sus personajes no son de una pieza, sino que están más elaborados. Porque juega bien con elementos surrealistas e incluso aporta destellos del mejor esperpento ibérico. Porque está habitada por una galería de mujeres singulares, fuertes y supervivientes. Porque su reparto le funciona. La química madre-hija, el personal familiar y el del vecindario… Pero, sobre tod@s por una inmensa Yolanda Ramos, justamente premiada en Málaga y que va camino del Goya. Si no, al tiempo. Porque el giro final te sorprende y te impacta…

Pero aún así, las reservas en quien esto suscribe son más poderosas que las adhesiones, por las razones anteriormente descritas. Paco León, y lo demuestra con creces en la magnífica escena del entierro, puede y debe ser más ambicioso, tanto a nivel de relato – dotarle de una mayor cohesión y unidad y desembarazarse de tópicos lugares comunes- como a nivel estilístico. Es un reto que debe asumir como cineasta. Como el realizador de talento que esperamos que sea.

 

 

 

‘El pasado’: Familias…

Del guionista y realizador iraní Asghar Farhadi, cosecha del 72, valoramos enormemente su multipremiada – Oscar y Globo de Oro Mejor Película Extranjera, César, Oso de Plata en Berlín y un largo etcétera – ‘A separation’, aquí titulada ‘Nader y Simin, una separación’. Esta que ahora nos ocupa, ‘El pasado’, es la sexta de su filmografía e incide asimismo en la temática de vínculos rotos y familias desestabilizadas, en sociedades cerradas y claustrofóbicas. Aunque hay diferencias apreciables…

La historia sigue a un hombre que viaja de Teherán a París para firmar el divorcio, tras cuatro años separado, a petición de su esposa francesa, quien vive allí con sus dos hijas, una de ellas adolescente. Marie quiere regularizar su situación con Samir, padre de un hijo, y cuya mujer está en coma. Cuando el protagonista vuelve al hogar que compartieron se encuentra con una situación incandescente, llena de tensión y de secretos, en la que se verá implicado, muy a su pesar.

Para empezar, sorprende gratamente que se  relaje, comparativamente hablando, el orden de cosas patriarcal con un ex marido que no es integrista, sino presuntamente todo lo contrario. Con una pareja que, pese a su deshonestidad conyugal, tampoco es el hombre, compañero o padre estricto que parece. Con una mujer aparentemente libre en su vida, con independencia económica, trabajo y apertura en sus relaciones afectivas.

Pero, claro, todo ello tiene un reverso. El círculo vicioso de desórdenes emocionales, incomunicación y claustrofobia doméstica está ahí afectando dolorosamente a l@s adult@s y a l@s niñas. Secretos que se revelan, parentescos sorprendentes… Los personajes no siempre son exactamente lo que parecen, ni lo que se da por establecido.

Y ahí, donde el talento del director tendría que haber brillado más mostrándonos la paradójica complejidad de las relaciones humanas, especialmente en sus vínculos más estrechos, fracasa lamentablemente en su intento embarullándolo todo, perdiendo el norte y el ritmo de la historia y complicándola – dramatizándola en su peor sentido – innecesariamente. Y eso que el reparto lo da todo, con especial mención para Bérénice Bejo, justamente premiada en Cannes. Una verdadera pena porque, pese a todo, estamos ante un cineasta valioso y a seguir.

 

‘Moliére en bicicleta’: Antagonismos…

Una montaje teatral buscando un actor. Un autor clásico, Moliére. Un personaje insobornable y ajeno a las vanidades humanas, Alceste. Una obra paradigmática. Un intérprete en la cima, que lo abandona todo. Un protagonista de serie famosa con mayores inquietudes. Una radiografía de la naturaleza humana, ‘El Misántropo’.

Una isla tan hermosa como aislada. Un hombre hosco y solitario. Un antiguo amigo, que llega de visita. Un colega y una oferta irresistible. Un talento para la seducción y la convicción. Un varón atractivo y carismático, revolucionando a una pequeña comunidad. Dos personalidades opuestas, pero con la misma llama. Unas cartas boca arriba. Un rechazo visceral. Una prueba y un pacto. Un plazo de cinco días para ensayar cara a cara.

Dos profesionales dando lo mejor de sí mismos. Unos alejandrinos que se le resisten a uno de ellos. Un intercambio de roles. Unas réplicas y contrarréplicas, que llenan el tiempo y el espacio compartidos. Unos paseos en bicicleta recitando y declamando, en clave tan fiel como naturalista. Unos paisajes que cortan el aliento. Unos diálogos, y unas situaciones, brillantes e ingeniosos. Unos versos inmortales que acercan a dos seres humanos. Un objetivo próximo a cumplirse.

Una mirada irónica sobre una pequeña localidad. Unas agudas observaciones sobre dos egos confrontados. Una extranjera enigmática y sugerente. Una mujer lúcida y atractiva, que sabe comprender al ermitaño. Una noche traidora, que todo lo cambió. Unas vidas que ya no serán las mismas. Un final tan incitante como paradójico. Unos actores excelsos. Un Lambert Wilson impecable, apuesto y elegante. Un Fabrice Luchini, absolutamente arrebatador. Unos quince minutos que sobran, casi al término del metraje.

Un realizador y guionista con oficio y maestría, Philipe Le Guay. Una bella banda sonora, de Jorge Arriagada. Una preciosa fotografía de Jean Claude Larrieu. Una película gozosa, inteligente y disfrutable que de ninguna manera deberían perderse.

No sólo cine: Crónica violeta

Un extraordinario regalo – así lo y la definió también la presentadora, de Ágora Feminista, – del Instituto Andaluz de la Mujer el traer a Sevilla a la Maestra y referente feminista, Marcela Lagarde. Nacida en  Ciudad de México, de la cosecha del 48, entre sus innumerables créditos están el ser investigadora, antropóloga, teórica, pedagoga, catedrática, escritora, ex diputada… Todo un regalo, sí, para las cerca de 200 personas – mujeres en su inmensa mayoría – que abarrotamos ayer el interior y los aledaños del salón de actos de la Casa de la Provincia de Sevilla.

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Fue recibida con aplausos y gritos de ‘Nosotras parimos, nosotras decidimos’ y saludada como ‘constructora de pensamiento y hacedora de palabras’. El tema de su charla fue “Retos futuros del feminismo” y comenzó su intervención agradeciendo al IAM y a todas las mujeres que lo hicieron posible – con especial mención a Carmen Olmedo – su contribución, a través de las instituciones, a la eliminación de la discriminación mediante el Plan de Igualdad y la Ley contra la Violencia de Género, verdaderos referentes andaluces para Iberoamérica. Treinta años hace ya… Mucho para las personas, poco para los procesos históricos.

Resaltó también el papel de lo que fue para ella la Escuela de Baeza, un verdadero ‘paraíso terrenal’ y pidió para esta ciudad el nombramiento por la ONU de Patrimonio Cultural e Histórico del Feminismo o, lo que es lo mismo, de la Humanidad. Enfatizó en la importancia del Movimiento de mujeres como constructor de la democracia moderna no patriarcal, o democracia genérica. Citó a una ilustre exiliada en su país, María Zambrano: “La  democracia es el orden en el que no solo es posible, sino que es un deber, ser persona” Y para serlo se necesitan dos condiciones. La igualdad y la individuación porque, sin ella, no hay autonomía, ni proyecto de vida propio.

Hizo un recorrido histórico desde Olympe de Gouges y su ‘Declaración de los Derechos de las Ciudadanas”, que les costó el cadalso a ella y a sus compañeras a manos del Terror de sus correligionarios masculinos. A ella se le debe la construcción, o la formulación , de un sujeto político femenino sin la referencia de su equivalente masculino. Luego, el Sufragismo y el voto de las mujeres y de ellas mismas como candidatas. Reivindicando los derechos al trabajo, a la educación y un largo etcétera, que costosamente fueron conseguidos. La segunda década del siglo pasado fue clave para el feminismo. Y en 1949 coinciden dos eventos fundamentales. La publicación de ‘El segundo sexo’, de Simone de Beauvoir y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La misma Declaración de Viena, de 1993, incluyó los de las mujeres. Sin ellos, no los hay humanos. Parafraseó a una amiga: “Las terrícolas nos volvemos humanas” y reivindicó la frase de “seres humanas”.

Porque, recordó, el Feminismo ha aportado la humanidad de las mujeres. Con el primero de los derechos, a la vida. A una vida libre de violencia. Y los Estados tienen que garantizarlos a través de la eliminación de la desigualdad y de la discriminación. Como, por el contrario, permiten la impunidad de los feminicidios en su país, México, y en tantos otros. Pekín, El Cairo, y su formulación del empoderamiento, sin el que la igualdad no es posible. La reivindicación del género y sus políticas, el mainstream. Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, que son estructurales. Fundamentales para la vida democrática.

Estos serían precisamente los retos feministas de ahora y del futuro. Profundizar en la construcción de los citados Derechos Humanos de las Mujeres. El Feminismo ilustrado que estudia, profundiza, enseña y transmite. Fortalecer la formación y las organizaciones de mujeres contra el patriarcado neoliberal que amenaza nuestros logros. Alfabetizar el feminismo, de la sensibilización a la profundización, las redes horizontales, la comunicación, la apertura a otros mundos, a otras sociedades, las alianzas, la globalización. Somos globales, no solo lo son nuestros enemigos. Nosotras también.

Y tanto, y tanto más… Tan sabia, lúcida y complejamente expuesto. Lo dicho, un regalo. GRACIAS, I.A.M., por hacerlo posible. GRACIAS, Marcela Lagarde, por otra lección magistral. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.