Archivo diario: junio 19, 2014

‘Violette’: La escritura y la vida

De cuantas maneras imaginó la abajo firmante que estos retazos de la biografía adulta de Violette Leduc – escritora a la que admira profundamente y la mayoría de cuyos libros ha leído – iban a ser plasmados en el cine, con un énfasis especial en su amistad con Simone de Beauvoir, – feminista, pensadora, filósofa, teórica y Maestra a la que admira profundamente – nunca hubiera podido acertar con el tratamiento de fondo y forma que Martin Provost – actor, guionista y realizador francés de la cosecha del 57 –  le ha dado. Ha roto absolutamente todos sus esquemas. Y lo ha hecho para bien.

El que la abajo firmante especulara sobre cómo hubiera sido una mirada fílmica de mujer sobre esta historia no invalida, en absoluto, todo lo contrario, esta propuesta. Una propuesta nada hagiográfica, absolutamente desprovista de cualquier tic al uso en este tipo de género. Sin concesiones a lo sentimental, pero profundamente emotiva. Con un personaje, además, tan extremo y radical en su escritura y en su vida. Con una mujer – ‘La bastarda’, en su propia autodefinición, pero también ‘La hambrienta’ –  intensa, apasionada, ávida de afecto, conflictiva, profundamente erótica y sensual. Una mujer sin tabúes en unos años de censura, represión y oscuridad.

Tiene una muy acertada división en epígrafes, a modo de capítulos, con los nombres de las personas claves de su vida personal y literaria en esos años, y también del lugar donde finalmente se instaló. No hay más voz en off que sus textos, tan potentes y descarnados. La puesta en escena es muy austera y casi minimalista, aunque a veces nos regale los preciosos paisajes de la Provenza y otras se detenga en planos fijos y detalles de interiores sutilmente descriptivos de personas y ambientes. Desfilan por ella gentes como Maurice Sachs, Jean Genet, Jacques Guerin o Gaston Gallimard. Pero, sobre tod@s, está De Beauvoir.

La relación con ella es el hilo conductor del relato. Una relación que, pese a basarse en una pasión no correspondida, se mantuvo hasta la muerte de Leduc. Porque Simone se enamoró a primera lectura de la ‘sinceridad intrépida’, poderosa y transgresora de un talento dolorosamente singular y extremo. Su ánimo, su inquebrantable determinación, su generosidad sin concesiones, le permitieron que se desarrollara y tomara forma en una obra que  obtuvo finalmente el reconocimiento, si bien que tardío.

Una hermosa historia de unas creadoras, y de sus compañeros,  que emergían contra su propio tiempo gris y plomizo. Una historia de solidaridad entre dos mujeres radicalmente distintas en su escritura y en su vida, pero unidas inextinguiblemente por un fuego común, la conciencia de su propio ‘segundo sexo’ en una y el de la ‘ilegitimidad’ en la otra. Unas actrices – inmensa Emmanuelle Devos, sobria y sensible, Sandrine Kiberlain – que lo dan todo. Unas escritoras que hicieron época.  Una amistad única y valiosa. Una protagonista tan atormentada como conmovedora. Una mirada masculina sensible, respetuosa y singular dejando constancia de todo ello. Una película que merece ser vista y estimada en toda su integridad. Ni se les ocurra perdérsela.