Archivo mensual: noviembre 2014

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma IV: El pequeño poeta

Nadav Lapid – Tel Aviv, cosecha del 75 – es el responsable de la muy esperada cinta israelí, pero incluida en el Festival por estar coproducida con Francia, ‘The kindergarten teacher’ (La profesora de jardín de infancia). En la rueda de prensa posterior a la proyección, comentó que el germen de su historia es autobiográfico pues siendo un niño de 4 o 5 años, dictaba poemas – como su protagonista – a su niñera, pero que a los seis decidió que la poesía no era una ‘carrera decente’.

Le vino a su memoria cuando abrió un cajón de su cuarto en la casa familiar y se encontró con varios de sus escritos infantiles, que ha utilizado para la película. ‘La poesía en Israel es marginal, la gran derrota del espíritu y su censura respecto a temas ‘no gratos’ es difícil de predecir’ declaró y, por ello, considera a su profesora de ficción como ‘una yihadista de la poesía contra la trivialidad’.

Pero respondió con un rotundo NO a la pregunta de quien esto firma sobre si le hubiera gustado tener una maestra como ella y no le hizo comentario alguno ante su protesta animalista por su asociación unilateral de España con las corridas – hay un verso dedicado a ellas- y por la escena en la que la ‘enseñante’ aplasta a una hormiga, tras mostrársela al niño…

Como ya tienen la sinopsis, hay que decir que la cinta arranca bien pero luego se dispersa con un deficiente guión plagado de ambigüedades ideológicas y de flagrantes contradicciones – que no complejidad – en el retrato de esta mujer obsesionada por preservar la llama poética y de la creación literaria en su alumno y que no duda en transgredir la ley a fin de alcanzar su objetivo. Lástima.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma III. ‘Turist’: Hombres, hombres…

Premio del Jurado, en Un Certain Regard, en Cannes y seleccionada a los Oscar por Suecia, esta película de Ruben Östlund es otra de las sorpresas agradables que nos ha deparado la oferta de hoy de la Sección Oficial. La historia sigue a una familia aparentemente idílica, los cónyuges y sus dos hijos que llega a una estación de esquí francesa para pasar allí seis días de vacaciones. Con las mejores expectativas, no imaginan lo que literal y metafóricamente se les viene encima…

Dividida en epígrafes, que señalan cada uno de las jornadas que allí están, el drama se intuye al venírseles encima una avalancha, mientras almuerzan en la terraza de la estación. La reacción automática de la madre, ante el peligro, es proteger a los niños. La del padre, desentenderse, y huir. A partir de ahí, y de la no asunción del progenitor de su escapada y la negativa a discutirlo con su pareja, a la que cuestiona su versión de los hechos, se abre una importante fractura entre ellos, que afecta a los chicos e implica a terceras personas.

Ruben Östlund describe muy bien estas catarsis en cadena entre el drama, la sátira y el thriller psicológico, tan inquietantes como paródicos. Con esa estación de esquí y esas pistas, a la vez hermosas y amenazadoras. Muy bien filmada, con elegancia y poderío, convierte al paisaje y a la nieve en algo tan inabarcable como claustrofóbico. Y, desde luego, en un elemento dramático de primer orden. Otro mérito añadido de la estupenda fotografía que firman conjuntamente Fredrik Wenzel y Fred Arne Wergeland.

Pero también sabe manejarse bien en los interiores, en las distancias cortas, en la intimidad de una familia en plena crisis. Disecciona las relaciones interpersonales con sorna y lucidez, al tiempo que arroja una mirada sabia y divertida a la condición masculina, a sus miedos, inseguridades, faroles, fachadas y vulnerabilidad enmascaradas por una pretendida fraternidad colectiva, que oculta tanto un vacío existencial como el temor a ser despojados de su lugar en el mundo de los afectos. Y ese final tan abierto y sugerente…

El reparto, impecable y aunque le sobren algunas secuencias, es una cinta más que recomendable. Véanla.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial.Toma II. ‘Amour fou’: Estrellas fugaces

De esta ‘Amour fou’, coproducción germano-austriaca- luxemburguesa, dirigida por la guionista y realizadora Jessica Hausner – cosecha del 72, Giraldillo de Oro en el SEFF, 2010, por ‘Lourdes’… -; de esta ‘Amour fou’, decíamos, presente en Cannes y primera en proyectarse de las cuatro cintas de esta Sección Oficial dirigidas por mujeres, ha escrito Justin Chang en ‘Variety’ (fuente de FilmAffinity) que es «una comedia de salón de Jane Austen dirigida por Michael Haneke».

Algo de eso hay – pues es rica en sugerencias, a la par que enteramente personal-   y también, según el comentario del crítico y amigo, Enrique Colmena, comparte algunos presupuestos narrativos con Aki Kaurismäki. Incluso quien esto suscribe le encuentra similitudes, en su luz y tratamiento del color, con ‘La marquesa de O’, de Eric Rohmer, obra muy citada en esta película, precisamente…

Y es precisamente así porque tiene como protagonista a su autor, el poeta romántico Heinrich von Kleist, del que la cinta hace una libérrima semblanza y de cuya muerte autoinflingida a los 34 años, se cumple el aniversario número 203 en pocos días. A partir de la historia real, cuyos personajes centrales coinciden en nombres y algunas circunstancias…, Hausner construye un relato singular, peculiar e intransferible, lleno de sabia e irresistible ironía.

Así pues, corre el año de gracia de 1811, en Berlín y el citado creador es presa del mal de vivir. De una incurable melancolía, que le lleva a desdeñar la existencia y alcanzar la inmortalidad a través del suicidio. Pero busca compañera para tan trágica tesitura hasta que, por una pirueta del destino y tras varios intentos fallidos, la encuentra.

La mirada de la directora sobre este asunto se posa sobre una ciudad,  un país, una clase y una época con sus convulsiones políticas, económicas y sociales, a ciertos descubrimientos de las ciencias del cuerpo y del alma,  a las que nos hace asistir a través de los salones aristocráticos que frecuentaba el autor. Ejemplificados en el hogar de la encantadora y tímida dama, una de las que corteja para tal fin, pese a estar ella casada y ser madre de una hija.

La mayoría de las secuencias se desarrollan en interiores, en veladas musicales – cuyos temas remiten también a la fugacidad de la vida – con la omnipresencia del perro de la familia – en casa de la tía del autor, también hay otr@…- y de la joven criada, atendiendo a las necesidades de sus dueños, callada y silenciosamente. Sólo una vez oiremos su voz.

Filmada con mimo, delicadeza y elegancia.  Dotada de un peculiar hieratismo que confronta al frenesí romántico y estiliza las rígidas convenciones sociales, incluyendo los roles de las mujeres en ellas. Mujeres, algunas, capaces de oponerse a las pretensiones autodestructivas del atormentado, pero egocéntrico y narcisista escritor. Con la figura de un marido, otro regalo de la realizadora, más que comprensivo. Y con un final, tan trágico como paradójico, que hubiera hecho las delicias de Stendhal.

Ineludible mencionar a todo el excelente reparto, a su irreprochable y hermosa puesta en escena, servida maravillosamente por la fotografía de Martin Gschlacht. Una película diferente y notable, llena de talento y encanto que no deben perderse.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma I: La Casa Rusia…

La soviética ‘Leviathan’, de Andrey Zvyaingtsev , uno de los cineastas claves de su país, León de Oro en Venecia por ‘The return’ , venía precedida de las mejores referencias en Cannes, donde consiguió el Premio al Mejor Guión. Guión, por cierto, que firma el propio realizador junto a Oleg Negin.  Tiene 141 minutos de metraje, una notable fotografía de Mikhail Krichman y una enérgica y potente banda sonora de Philip Glass. Aunque muchas de sus escenas se resuelvan con el sonido ambiental, debido a Andrey Dergachev.

La historia sigue a un mecánico, casado en segundas nupcias con una mujer mucho más joven que él y que tiene un hijo de su anterior matrimonio. Vive en un pueblo costero, al norte de Rusia, en un entorno humilde, pero de enorme belleza. El alcalde del pueblo se vale de su posición y de triquiñuelas legales para arrebatarle los terrenos de su hogar y taller con el fin de explotarlos turísticamente. En su ayuda y para evitar tan indigna expropiación, llega un amigo, abogado de Moscú, con las ideas claras y muchas pruebas documentales contra el edil. Pero su presencia complicará aún más la situación.

Estamos ante un filme majestuoso e imponente, que bascula entre el drama, una feroz crítica política y los dardos envenenados, de una ironía demoledora, sobre un paisanaje que ahoga en alcohol, fuerza bruta y violencia, su frustración ante las desigualdades y el intolerable abuso de poder, representados en la corrupción y el matonismo de las fuerzas vivas y sus cómplices.

Ante un filme que retrata un paisaje de una enorme y abrupta hermosura, que se convierte en un personaje más. Ante un filme cuyo arranque, que combina sabiamente la profundidad de campo en planos sobre el entorno y las personas tan densos como estilizados, es tan sutil como explícito sobre el polvorín en el que se asientan esas vidas y, muy especialmente, el protagonista que no cede a las presiones, ni se rinde fácilmente.

Pero también ante un filme cuyas desmesuras y reiteraciones posteriores, sus trazos gruesos sobre el villano de la función y sus sicarios – si bien que pretendidamente satíricos – le pasan factura. Un filme que, paradójicamente, peca por defecto en las distancias cortas, en las que promete y no cumple. Que, pese a su grandiosidad y a la trágica historia que nos cuenta, no consigue emocionar – al menos, no a quien esto firma – más que en muy excepcionales momentos. Que describe un status quo muy patriarcal, sin condenarlo. Que contiene numerosos tics misóginos. Que niega la voz y la palabra a un personaje femenino que, de haber sido desarrollado, le hubiera conferido mucha mayor complejidad.

Que abandona sus matices y sutilezas iniciales en beneficio de excesos narrativos. No se le puede negar a su responsable valor y honestidad, ni interés a la película, pero hubiera sido lícito pedirle, además, mayores autocontrol, capacidad de sugerencia y carga autocrítica.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Apertura: Sangre fácil…

Manuel Gómez Pereira – especializado sobre todo en comedias, aunque también tentara el thriller con ‘Entre las piernas’ – convierte su debut en el género policíaco  con esta ‘La ignorancia de la sangre’,  en un más que deficiente apertura del Festival. Incomprensible la inclusión de esta película en un Certamen que gusta de poner el acento en el cine más inquieto, y en los lenguajes, e historias, más transgresores.

Basada en la obra homónima de Robert Wilson, sigue a su personaje, el jefe de homicidios sevillano Javier Falcón, que investiga paralelamente un crimen relacionado con bandas rivales de la mafia rusa y el secuestro, presuntamente a manos de una de ellas, del hijo de su amante. Al tiempo, el terrorismo islámico extiende sus garras sobre personas muy queridas para él, unidas a su vez por lazos de sangre. Y el Centro de Inteligencia vigilará sus pasos desconfiando de sus lealtades…

Esta historia, algo rocambolesca ya de por sí, está pobremente llevada al cine por un realizador en sus horas más bajas. Eso, por decirlo suavemente. Porque es que ni siquiera tiene una buen montaje o un ritmo aceptables. El guión es pésimo; los diálogos sonrojantes; la lógica y la cohesión internas brillan por su ausencia y la falta de verosimilitud y credibilidad planean sobre todo el relato, salpicando al lujoso y teóricamente solvente reparto.

Y ello afecta sobre todo al trío Botto, Vega, San Juan, pero también a Escribano, quienes parecen ignorar de qué va el asunto y ponen caras y poses – no siempre adecuadas a lo que se supone que están viviendo…- de circunstancias a lo largo del metraje. Normal, teniendo en cuenta que encarnan personajes de cartón piedra. Para no entrar en otras «nimiedades» como el retrato que hace de los servicios de inteligencia y del funcionamiento de la policía. Esto unido a los clichés sobre los mafiosos del este y los fundamentalistas. Con la Sevilla más tópica y difusa, de fondo.

Pues eso, la ignorancia de la sangre. Escrito queda.

SEFF, XI Edición: A modo de prólogo…

 

A partir de las 12.30 de esta mañana, en sólo unas horas,  con la proyección para acreditad@s de la cinta española, ‘La ignorancia de la sangre’, de Manuel Gómez Pereira, dará comienzo la undécima edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Se ofertarán más de un centenar de películas – entre largometrajes y cortos; de las cuales, un gran porcentaje de estrenos – agrupadas en las Secciones Oficial, Las Nuevas Olas (Ficción y No Ficción), Resistencias, Selección EFA, Special Screenings, Focus Europa: Austria, Tour/De Tour, SEFF para toda la familia y Joven, Panorama Andaluz, Short Matters…, Jornadas, Encuentros, Exposiciones, Mesas Redondas y otras actividades paralelas.

A partir de las 12.30 de esta mañana, en sólo unas horas, la titular de este blog se sumergirá en un universo radicalmente distinto al de su vida cotidiana. Otras miradas, otros paisajes, otros países, otros lenguajes, otras historias, otras sensaciones, otras emociones, otras presencias, otros espacios y otros mundos formarán parte de su día a día. De todo ello, intentará darles cumplida cuenta en Sevilla Cinéfila. Que el interés que el programa de este año tiene, sobre el papel, se confirme con creces. Que así sea.

En sólo unas horas, dará comienzo la auténtica Fiesta del Cine de esta ciudad. Hola, Festival.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 3: Isla mínima, nivel máximo…

Esta segunda sesión de la tercera temporada de nuestra tertulia ha alcanzado esta tarde-noche, en la que lucía una casi luna llena de atrezzo, cotas difícilmente mejorables. El encuentro con Rafael Cobos, coguionista de ‘La isla mínima’, multitudinariamente avalado en nuestra sede de la Casa del Libro, resultó toda una revelación y un taller de guión en sí mismo.

En efecto, contar con uno de los mejores escritores cinematográficos de este país como invitado de honor es ya todo un lujo. Pero si, además, es un hombre culto e ilustrado, preciso y articulado, lúcido y contundente,  que tuvo la generosidad de regalarnos toda la sabiduría que atesora en su oficio. Que tuvo la enorme generosidad de guiarnos por los laberínticos meandros de esa isla mínima tan compleja, de esas marismas tan turbulentas y de esos paisajes tan abiertos como claustrofóbicos que la habitan, entonces… ya es el no va más. Como así fue.

Y lo hizo con sabiduría y humor. Con los puntos sobre las íes, pero lleno de matices. Revelándonos claves desde la gestación del proyecto mismo, hasta el resultado final. El antes, el durante y el ahora de una cinta más que sugerente que tod@s l@s presentes queremos revisitar de nuevo. Ahora se impone otra visión, ahora que ya tenemos otra mirada, ahora que hemos resuelto algunos enigmas y detalles desde dentro. Desde una posición privilegiada, la suya, que nos ha allanado el camino.

Para mayor fortuna, y como era de esperar, tal invitado tuvo un auditorio a su altura. En el que estaban tres representantes de la crítica andaluza. En el que miradas, voces, preguntas, observaciones, comentarios y matices brillaron y enriquecieron aún más el debate y la charla. Desde el respeto y la estima, pero sin obviar ciertas reservas críticas. Y, sobre todo, descubriendo los ángulos inéditos, las luces y las sombras, de un relato fílmico tan poliédrico y singular.

Entre uno y otr@s, de interpelado a interlocutores-as, he aquí algunas de los temas -¡¡¡tantos y tan interesantes!!! – que se trataron. Como su conexión con la coreana ‘Memories of murder’ y su distancia con la serie de culto, ‘True Detective’. Como las aguas dulces y saladas de las dos Españas. Como la subtrama eliminada de una historia de amor. Como otra sugerida. Como la admiración por Charlie Kauffman o Paul Schrader. Como ese final, tan claro y tan oscuro, tan confuso para un@s y tan meridiano para otr@s. Como que las marismas son un personaje más. Como que el mejor guión es el que no se nota.

Como esa inolvidable persecución de coches, con el único sonido de los motores de fondo. Como los pros, los contras y ciertos datos del personaje de Nerea Barros. Como las diferencias con ‘Grupo 7’. Esta última, ‘más polifónica y golosa’. Como las conexiones de las víctimas de ficción con las reales del caso Alcasser, cuyo sumario se leyó íntegro nuestro invitado. Como los personajes de Raúl y de Javier al que ‘los muertos le están buscando’ según la falsa vidente. Como que crear a cuatro manos, aunque lo haga solo físicamente uno, está muy bien porque ‘dos cabezas piensan más que una’. Como que el escenario define y describe a la época y a los protagonistas. Como los planos cenitales y las fotos del arranque del filme.

Como esas niñas que cuentan una historia familiar de maltrato sugerido. Como una madre que representa un exilio social, personal y relacional y cuyo destino no desea para sus hijas. Como el personaje, que sabe a poco, de Antonio de la Torre. Como el de otro secundario memorable, Manolo Solo. Como Jesús Castro, mejor aquí que en ‘El niño’. Como ese equipo técnico impecable. Como Paesa y Roldán, sus nuevos objetivos. Como su lectura negra y política…

Gracias a la Casa del Libro, a Manuel de Medio, a los críticos amigos que tanto nos enriquecieron y aportaron, Jaime Fuertes, Álvaro de Luna y Miguel Olid Suero. A un@s tertulian@s difícilmente mejorables. Y, sobre todo, a Rafael Cobos, por una lección magistral de cine. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Post scriptum. La próxima sesión de nuestra tertulia tendrá lugar el miércoles, 3 de diciembre, a las 19.30, en nuestra sede de La Casa del Libro. Debatiremos sobre las películas, ‘Magical girl’, de Carlos Vermut, Concha de Oro y Mejor Dirección en San Sebastián, ‘Dos días, una noche’, de los  hermanos Dardenne, ambas en cartelera, y  ‘Loreak’ (Flores), de Jose Mari Goenaga y Jon Garaño, que se estrena mañana.

 

‘Dos días, una noche’: Horas decisivas…

Los hermanos belgas Jean Pierre y Luc Dardenne – cosechas del 51 y del 54, respectivamente – producen, escriben y realizan sus películas con tanta cohesión que se han definido a sí mismos – datos de Wikipedia – como «una persona con cuatro ojos». Y a fe que el resultado es memorable. Dos Palmas de Oro en su haber, por ‘Rosetta’ (1999) y ‘El niño’ (2005). Mejor Guión, en Cannes, por ‘El silencio de Lorna’ (2008) y, en este mismo Certamen, Gran Premio del Jurado por ‘El niño de la bicicleta’ ( 2011), entre otros numerosos reconocimientos.

Su cine nos habla de l@s desheredad@s de una sociedad salvajemente clasista donde impera la ley del más fuerte y cuya única religión, cuya única moral, es la rentabilidad económica. Por ello, sus personajes son siempre vulnerables y atraviesan situaciones límites, a la merced de proxenetas, instituciones, empresas o patrones sin escrúpulos. Como es el caso de esta cinta que nos ocupa.

‘Dos días, una noche’ remite al tiempo del que dispone la trabajadora de una fábrica, cuyo jefe directo ha planteado a la plantilla una disyuntiva perversa, con la crisis como excusa. Ella únicamente podrá conservar su empleo si el resto renuncia a una paga extra de 1000 euros. Previamente, la protagonista ha estado de baja por depresión y se enfrenta a una situación muy difícil para ella, al tener que pedirles a sus compañer@s, un@ por un@, en tal espacio de tiempo – un fin de semana, pues el lunes siguiente se votará por una u otra opción – que apuesten por su puesto de trabajo. Su marido la apoya y también una amiga y colega.

Los cineastas consiguen el milagro de una notable carga de profundidad con unos presupuestos narrativos aparentemente sencillos. Una mujer – inmensa, extraordinaria Marion Cotillard , que no se caracteriza, sino que se transmuta en el personaje – yendo de casa en casa pidiendo una oportunidad. En ese periplo, se nos muestran las singularidades individuales de sus interlocutores-as, sus hogares, sus proyectos con el dinero de la paga, sus necesidades, sus modos de vida, sus familias. Sus miedos ante el chantaje patronal, sus cobardías, su valor, su generosidad y sus pequeñas miserias.

Esto siempre, excepto en un caso, desde la comprensión absoluta de sus diferentes situaciones. Nadie les juzga, nadie les condena y menos que nadie el personaje central, aunque les ponga en un incómodo brete. Las distintas personalidades también van aflorando, así como las diferentes situaciones, razas, algún ilegal…¡¡¡Tanto contenido y tan bien narrado, en esta sabia, lúcida, crítica y conmovedora propuesta fílmica de los Dardenne!!!. Una propuesta radical en su austeridad, honesta, nada esquemática ni simplista, ni pretenciosa.

Una mirada a la clase obrera belga, que contrapone y, de alguna manera, enfrenta a quienes están, teóricamente, en el mismo barco, pero también a expensas del abuso de poder, obvio o sutil, de quienes les emplean. Una conclusión tan coherente como afirmativa, lejos de tentaciones complacientes. Una obra mayor que bajo ningún concepto deberían perderse.

A modo de recordatorio…

 

Pasado mañana, miércoles, 5 de noviembre, a las 19.30 horas, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, tenemos una cita ineludible con nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’.

Debatiremos sobre la excelente película andaluza, ‘La isla mínima’, de Alberto Rodríguez y lo haremos – nada menos, todo un lujazo…- con el co-guionista de la misma, Rafael Cobos.

No podéis faltar. Os esperamos.

SEFF, XI edición. Sección Oficial: Hoja de ruta. Toma II

La sexta es ‘La meraviglie’, coproducción entre Italia, Suiza y Alemania, cuya firmante es la cineasta toscana Alice Rohrwacher. Gran Premio del Jurado en Cannes. La historia sigue a una familia de apicultores, y en especial a su hija adolescente, de la región de Umbría, cuya paz rural se verá alterada por la grabación allí de un concurso televisivo. Un drama metafórico con toques fantásticos que ha generado mayoritarias críticas positivas.

La séptima es la rusa, ‘Leviathan’, de Andrey Zvyagintsev, uno de los realizadores soviéticos de referencia. Demoledora crítica de la sociedad de su país, precedida de las mejores reseñas. Mejor Guión en Cannes. Sobre un alcalde corrupto que quiere arrebatarle sus tierras a un ciudadano.

La octava la firma otro peso pesado del cine, el británico Mike Leigh. Se trata de ‘Mr Turner’, una semblanza biográfica muy singular del genial pintor inglés, del que ha captado su luz única y que le valió el Premio al Mejor Actor en Cannes a su protagonista, el inmenso Timothy Spall.

La novena es israelí a todos los efectos, pero coproducida también por Francia. Hablamos de ‘The kindergarten teacher’, de Nadav Lapid, un cineasta muy apreciado y crítico con la sociedad de su país. Sobre una profesora de jardín de infancia que no reparará en medios, incluso los ilegales, para permitir que un precoz alumno muy dotado desarrolle sus talentos.

La décima es la sueco-danesa-noruega, ‘Turist’, de Ruben Östlund. Premio del Jurado en la Sección Un Certain Regard, de Cannes y seleccionada al Oscar por Suecia. Una familia de vacaciones en una estación de esquí, una avalancha de nieve inesperada y las reacciones de cada uno de los progenitores respecto a sus hijos, ante el peligro inminente. Muy buenas críticas.

La undécima no va a concurso, pero hay que verla. Se trata del cortometraje, de 20 minutos, del clásico, transgresor y heterodoxo maestro portugués, Manoel de Oliveira, ‘O velho do restelo’. Un hombre de 105 años que, según sus propias palabras, «filma contra la muerte» y que propone aquí un más que singular encuentro entre Don Quijote, Camoes, Castelo Branco y Teixeira de Pascoaes, en el jardín de la eternidad,  donde conversarán sobre el pasado y el futuro.

Para terminar, esta es simplemente una selección posible. No dejen de mirar el programa del Festival y hacer la suya propia. Y, sobre todas las cosas, no se pierdan esta verdadera y única Fiesta del Cine. Del mejor cine y de la mejor cosecha europea.