Archivo mensual: octubre 2015

‘La cumbre escarlata’: La llamada de la sangre

El productor, guionista y realizador mexicano Guillermo del Toro, cosecha del 64, tiene una sólida reputación a sus espaldas como creador de atmósferas, como ilustrador de terror y fantasías firmadas por él mismo o por terceros. En esta su última propuesta no decepciona en el aspecto formal. No solo, pero fundamentalmente. Otra cosa es el guión, plagado de oquedades.

‘La cumbre escarlata’ es un fascinante ejercicio de estilo, en el que la puesta en escena lo fagocita todo. Una puesta en escena barroca, refinada, suntuosa y deslumbrante. Una puesta en escena atenta a cualquier detalle en el que cada objeto, sea mobiliario, prenda de vestir, color – para no hablar de edificios, interiores y exteriores, tan recargados y excesivos – posee un significado y un lenguaje únicos e intransferibles.
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Todo ello está al servicio de un gótico intensamente personal. Brillante y espectacular. Tan refinado como apabullante. Tan estilizado como habitado por la desmesura. Una superproducción exquisita, con unos efectos especiales admirables, que no ha escatimado los recursos de un cuantioso presupuesto.

119 minutos de metraje. Su guión lo firman el propio realizador junto a Matthew Robbins y Lucinda Coxon. Su bellísima fotografía, Dan Laustsen y su hermosa banda sonora, Fernando Velázquez. Su historia sigue a una escritora estadounidense de principios del siglo pasado, de la alta sociedad y nada convencional.

Huérfana de madre, muy unida a su progenitor, ve con reticencia el amor que le profesa un médico de su misma clase, mientras avanza en el texto de su novela. Pero un seductor noble inglés, que busca inversores para una maquinaria de su invención, conseguirá enamorarla y se trasladará con él a una casa. Una casa con vida, sangre y existencia propias , en la que su cuñada es la dueña y señora, en su aspecto más inquietante.

Las influencias de Hitchcock son visibles. ‘Rebeca’ y ‘Encadenados’, por ejemplo. Pero también, como se ha señalado acertadamente, hay homenajes a la productora inglesa Hammer y a Mario Bava. Su tratamiento de los fantasmas es peculiar. Sigue, salvo en dos excepciones, encarnándolos como monstruos que, pese a todo, no dan miedo. No son hostiles y su existencia no es cuestionada. Personajes importantes del relato, han formado parte de la vida de los y las protagonistas desde siempre.

En su escritura reside su mayor debilidad. La trama está llena de sugerencias osadas y explícitas, sin los necesarios preámbulos, como hechos consumados. Como los personajes, rehenes de sí mismos, salvo en el caso del de la excelsa Jessica Chastain, que se adueña fácilmente de la función, sin que los correctos Tom Hiddelston y Mia Wasikowska puedan hacer nada por remediarlo.

Como los dos tríos amorosos – pues de amor, de amor oscuro, más que de terror, se trata aquí  – deslucidos por tener a uno de sus vértices desdibujado. Tampoco es creíble la rápida fascinación de una mujer independiente por un hombre tan turbio y que pase a ser, casi sin transición, poco más que una lánguida doncella en la inigualable, terrible y magnífica mansión conyugal, que merece capítulo aparte, y es la gran estrella de la historia.

O ese final, que se prometía circular y sugerente, y resulta ser decepcionantemente gore. O el que no se desarrolle ese tierno, pero tan aterrador de apariencia, espectro materno… Y algunos otros, que hubieran sido estupendos-as secundarios-as, por derecho propio.

Bella, desaforada, irregular, magnética e imperfecta. Con todos sus defectos y por todas sus virtudes, no deberían dejarla escapar.

‘En cartelera’: Dioses, fantasmas y planetas

La cartelera que se renueva mañana tiene tres películas en versión original, en todos o en algunos pases. Dos de ellas, estadounidenses. Una de terror y otra de ciencia ficción y son las estrellas de esta semana, pues el prestigio y la popularidad de sus realizadores ha generado muchas expectativas.

La primera es ‘La cumbre escarlata’, de Guillermo del Toro. Sigue a una escritora que se debate entre dos hombres y que va a parar a una casa encantada. Las referencias son, en general, muy positivas para su estilizada y suntuosa factura gótica, para su atractivo trío protagonista Mia Wasikowska, Jessica Chastain y Tom Hiddelston, pero más tibias en lo que respecta a su guión. En cualquier caso, está clarísimo que hay que verla.

La segunda la firma nada menos que Ridley Scott. Hablamos de ‘Marte'(‘The martian’). Sobre un astronauta, miembro de una misión al citado planeta, que es dado por muerto y se encuentra aislado en un entorno hostil donde tendrá que ingeniárselas para sobrevivir. Sus referencias son excelentes. En su país, ha cautivado a crítica y público. Protagonizan Matt Damon y, de nuevo, la imprescindible Jessica Chastain. No hay que perdérsela bajo ningún concepto.

La tercera en proyectarse en vos es la coproducción entre Reino Unido y Nueva Zelanda, mezcla de western, thriller y comedia, ‘Slow West’, de John Mclean. Narra la historia de un joven aristócrata escocés quien, en el siglo XIX, viaja al Oeste para reunirse con su amada y allí conoce a un forajido muy particular. Protagoniza Michael Fassbender. Se hizo con el Gran Premio del Jurado en Sundance, sus reseñas son muy buenas y debe verse.

Doblada tenemos otra singular coproducción entre Bélgica, Francia y Luxemburgo, ‘El Nuevo, Nuevo Testamento’, de Jaco Van Dormael. Sobre un dios humanizado y desagradable con su familia, que vive en Bruselas. Hasta que su hija, harta de él, le gasta una jugarreta desvelando un secreto. Heterodoxa y rompedora, sus reseñas son en general positivas y no debe obviarse.

Para finalizar, dos españolas. La primera, en coproducción con la República Dominicana, es ‘El rey de La Habana’, de Agustí Villaronga. Ambientada en la Cuba de los años 90 sigue a un chico marginal y al trío que forma con dos mujeres muy distintas en los bajos fondos de la ciudad. Pésimas críticas.

La segunda, entre la comedia romántica y dramática, es una historia de vida y amores cruzados entre treintañeros-as, ‘Los miércoles no existen’, de Peris Romano, basada en su homónima obra teatral. Eduardo Noriega, Inma Cuesta y Alexandra Jiménez están al frente del reparto y ha cosechado división de opiniones.

Y la inédita es la española ‘Amama’, de Asier Altuna. Sobre las diferencias generacionales en una familia de un caserío vasco. Concursó en San Sebastián y obtuvo contraste de pareceres.

Rectificando. Esta película ‘Amama’ sí puede verse en varios pases en el cine Nervión. Gracias y mis disculpas. Es una alegría constatar que en esta semana no hay ninguna inédita.

 

 

‘El club’: Noche oscura del alma

Un pueblo remoto de la costa chilenaCuatro hombres y una mujer, que forman una peculiar comunidad, viven allí en una casa- residencia. Apenas si se tratan con los vecinos. Sus existencias están regladas en el día a día. Así, rezan, cantan y apuestan en las carreras de galgos de la localidad. Uno de ellos entrena y, por descontado, explota al suyo propio, todo un campeón. Tales gentes no son como las demás, sino lo que se da en llamar personas sagradas. O lo que es lo mismo, cuatro sacerdotes y una monja, su cuidadora, desterrados por sus superiores a una suerte de exilio. La llegada de dos extraños, uno primero y el otro después, provocará un revulsivo en el precario equilibrio que mantienen.

98 minutos de metraje. Su realizador es Pablo Larraín – ‘No’, ‘Post mortem’…, cosecha del 76 -. Su guión lo firman Guillermo Calderón y Daniel Villalobos y su perturbadora fotografía, Sergio Armstrong. Gran Premio del Jurado en Berlín y 9 nominaciones a los Fénix, incluyendo Mejor Película y Mejor Director. Concursó en San Sebastián en la Sección competitiva ‘Horizontes Latinos’.

Estamos ante una obra mayor a la que resulta difícil describir sin superlativos ni obviedades. Hipnótica, demoledora, absorbente, cáustica, negrísima, brutal, desasosegante y durísima. Pero también, por momentos, divertida. Con un sentido del humor tan irónico y oscuro como el color de esas almas perdidas e infames. Como el color de sus pecados. Como el color de esos gravísimos delitos que han cometido mediante los abusos de todo tipo, la complicidad con los verdugos y la crueldad contra seres inocentes, no solo humanos-as, a los que destruyeron irremisiblemente.

Valiéndose de una soberbia puesta en escena, en la que imágenes, encuadres y paisajes revelan la turbiedad moral que los habita, Larraín, en efecto, nos los muestra en toda su aterradora impunidad. En toda la extensión de su ausencia de remordimiento. De su autoengaño. De su cinismo. “Nosotros llevamos una vida santa” le dice la mujer a quien se permite, en el ejercicio de su autoridad y de un legítimo derecho, interrogarles, confrontarles y cuestionarles en su pacífico y más que relajado ‘purgatorio’. La mirada de ese otro es también, en parte, la nuestra. Tan incrédula como horrorizada. Tan pasmada ante un escándalo cuyas raíces, pese a todo, no conviene atajar.

Porque el realizador es tan honesto como lúcido y se niega a un final complaciente y catártico. ¡¡¡Y qué final…!!!  Deja a sus personajes – compuestos por intérpretes en la plenitud de su talento como Antonia Zegers, Roberto Farias, Alfredo Castro, Alejandro Goic, Marcelo Alonso, Alejandro Sieveking o Jaime Vadell – en la incógnita de una existencia que ya no será exactamente la misma, pero sin una resolución superior.

Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 4 de noviembre. Una cinta extraordinaria, intensa y despiadada, sarcástica y cruel, dolorosa y terrible, que nadie, en su sano juicio, debería perderse.

 

‘Taxi-Teherán’: Fundido en negro

Conviene recordar, antes de entrar en detalles críticos, que el realizador de esta película, el iraní Jafar Panahi, cosecha del 60,  ha sufrido cárcel y torturas. Que ha hecho huelga de hambre. Que le fue retirado el pasaporte. Que está condenado, desde el 2010, a 20 años de inhabilitación para filmar, salir de su país o ser entrevistado.

Todo ello “por actuar contra la seguridad nacional y hacer propaganda contra el Estado”, pese al clamor internacional en contra. El Oso de Oro que ganó en la pasada Berlinale por ‘Taxi-Teherán’, solo ‘Taxi’ es su título original, fue recogido entre lágrimas por su sobrina, que interviene decisivamente en ella. En este mismo Certamen obtuvo también el Premio Fipresci.

Este hombre íntegro y valiente, este ciudadano comprometido con las libertades y con los derechos de las mujeres, ha rodado clandestinamente, con la que nos ocupa, tres cintas más desde que está en dicha aberrante situación. Aquí se sirve del ardid de ejercer como taxista improvisado, situando la cámara oculta en el salpicadero del vehículo, para observar al paisanaje que en él se sube y, de paso, tomarle el pulso político, económico y social, a través de la ciudadanía que lo sufre, a un régimen dictatorial y represor.

Así que van sucediéndose los personajes en ese transporte público que allí gente desconocida puede compartir. Como partidario y detractora de la ‘ejemplarizante’ pena de muerte. Como un hombre herido accidentalmente camino del hospital, con su esposa, que requiere del móvil del conductor para favorecerla en su testamento.

Como dos amigas y dos peces cuyo recipiente se rompe por un frenazo, pero se improvisa otro, con un destino que no debe obviarse. Como la ya citada sobrina del director, muy inteligente y divertida, quien filma a su vez con su cámara y expone las reglas que le imparten en la escuela de lo ‘filmable’ y ‘distribuible’ o no. Como una abogada amiga, como un vendedor de cintas ilegales, incluidas las del propio protagonista. Como un largo etcétera, en el que retrata con agudeza y lucidez, con generosidad y humor, un estatus quo opresivo en una urbe luminosa.

Como lo es también la mirada sabia y generosa de un hombre inteligente que rehúye, en este docudrama tan particular, tanto el costumbrismo que le acecha como los subrayados fáciles. No hay nada fácil, en efecto, ni facilón aquí. Muy al contrario. Esa cámara oculta, pero visible e identificable para ciertas personas, para ciertos-as pasajeros-as de un taxi único, con un conductor de lujo, sabe registrar, no solo el aspecto amable, pintoresco e irónico de un inicuo stablishment plasmado en sus habitantes, sino el lado oscuro y se funde en negro. Compruébenlo viéndola. No pueden perdérsela.

‘Las Sinsombrero’: ¡¡¡Chapeau!!!

Esta entrada es la excepción que confirma la regla de quien esto firma de no reseñar programas emitidos por televisión, por obvias razones de delimitar los contenidos de este blog. Pero la trascendencia de este documental – sin menoscabo de otros – su significado para la Memoria Histórica de este país, y para la Memoria Feminista en particular, ha hecho inevitable dejar constancia crítica de su emisión, ayer de 21 a 22 horas, en La 2 de TVE.

Esta película interactiva fue concebida “cuando una de sus realizadoras, Tania Balló, leyó el blog de una profesora del IES Tartessos de Málaga donde animaba a su alumnado a investigar por qué las mujeres de la Generación del 27 no tuvieron la repercusión de sus homólogos masculinos” Fuente: Sensacine. Así que, el año pasado, ella misma y Serrana Torres, junto a Manuel Jiménez, la produjeron, escribieron y filmaron en honor a estas grandes e ilustres desconocidas.

60 minutos de metraje. Producida por Intropía Media. Fotografiada por Pedro Sara. Su montaje se debe a Juliana Montañés. Su dirección de producción a Mariona Clavería. El sonido está a cargo de Carlos del Castillo y Diego Lara y su documentalista es David Fernández de Castro.

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Sigue, con imágenes de la época, voz en off, a veces las de las propias protagonistas, y el testimonio de expertas-os y de, en algún caso, familiares, la trayectoria de ocho creadoras excepcionales en los campos de las artes y del pensamiento. A saber, Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Josefina de la Torre, Marga Gil Röesset, Concha Méndez, María Zambrano, Maruja Mallo y Rosa Chacel. Ocho creadoras excepcionales y, en gran parte,  olvidadas frente al deslumbrante, y merecido, reconocimiento que se otorgó a sus colegas varones.

Este  documento, tan hermoso como emotivo y necesario, viene a paliar esta ausencia sangrante e injusta, discriminatoria, sexista e ignorante. Esta invisibilidad en antologías, libros de texto, estudios y bibliografías. Estremece pensar, y el documental así lo muestra, que ellas tuvieron la inteligencia, las capacidades y el talento de esos hombres excelentes con los que se relacionaron, pero infinitamente más valor y determinación para romper con las ataduras reservadas a su sexo.

En efecto. Porque – incluso en la efervescencia republicana, llena de promesas de justicia, ideales y libertades – ellas lo tenían aún todo en su contra. Si tan solo ir sin sombrero, atreverse a ir por la calle sin esta prenda, era ya todo un acto de rebeldía… Lucharon por sus ideas, publicaron en las mismas revistas que ellos, pintaron, esculpieron, pensaron, construyeron visiones del mundo, resistieron al fascismo y se exiliaron. Como ellos, pero sin ser reconocidas.

La puesta en escena es elegante, clásica y serena, pero llena de la intensidad , de la pasión y de la energía de las que son merecedoras esas damas tan extraordinarias. De visión obligada. Gracias Ernestina, Marga, Josefina, María, Concha, María Teresa, Rosa y Maruja, por vuestras vidas y obras, por ser tan generosas con este país tan desmemoriado e ingrato. Y a todo el equipo técnico-artístico de este más que notable documental por rescatarlas de las sombras del olvido.

Post scriptum de justicia: Gracias a Vita Lirola, que me animó a escribir esta entrada. Gracias a ella, por dotar de contenido gráfico – enlaces, trailers, subrayados… – a mis textos. Gracias a ella, por crear el blog y por ser la otra mitad de Sevilla Cinéfila. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘En cartelera’: Oferta diversa y premiada

La cartelera que se renovó ayer, segundo viernes de octubre, es heterogénea y ecléctica. En dos de los casos, además, con películas reconocidas con importantes galardones. Comenzamos, como es habitual, por las que se proyectan en versión original, bien en todas las sesiones, bien solo en algunas, según las salas. Por ello, comprueben siempre los horarios. Son tres y una recuperación que quedó inédita el mes pasado.

La primera es la iraní, ‘Taxi-Teherán’, de Jafar Panahi. Un hombre valiente y comprometido, que ha pagado con la cárcel, con torturas y prohibición de salir del país su defensa de los derechos humanos y de los de las mujeres. Esta cinta consiguió el Oso de Oro y el Premio Fipresci en el pasado Festival de Berlín y en ella el realizador nos muestra diferentes aspectos de la realidad de su país, entre la ficción y el documental. A través de un taxi, que él mismo conduce, y que lleva una cámara en el salpicadero del coche. Viene precedida de excelentes críticas y su visión es obligada.

La segunda es la estadounidense, ‘Yo, él y Raquel’, de Alfonso Gómez-Rejón. Sobre un adolescente nada sociable, con un único amigo, cuyas ideas evolucionan cuando se ve obligado a relacionarse con una compañera de clase seriamente enferma. Mejor Película y Premio del Público en Sundance, llega con buenas referencias y no hay que perdérsela.

La tercera es la también norteamericana, ‘El coro’, de François Girard. Sobre un chico difícil, con una voz prodigiosa, enfrentado a su exigente profesor de música. Dustin Hoffman y Kathy Bates hacen los honores. División de opiniones, pero habrá que comprobarlo.

También de este mismo país ‘Una chica vuelve a casa sola de noche’, de Ana Lily Amirpour, que el SEFF programó recientemente en el Teatro Alameda, pero que permanecía inédita en las salas comerciales. Mezcla de indie, terror, vampiros y thriller, ha suscitado contrastes de pareceres, pero se impone verla.

Dos de habla española completan el panorama. La chilena ‘El club’, de Pablo Larraín, sobre cuatro sacerdotes ‘desterrados’ por un grave delito, junto a una cuidadora, que se ven cuestionados con la visita de un quinto ‘colega’. Gran Premio del Jurado en Berlín, sus críticas son extraordinarias y su visión, obligada. Es una de las elegidas para debatirla en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles 4 de noviembre.

‘La playa de los ahogados’, española, de Gerardo Herrero, con Carmelo Gómez al frente de su reparto, es un thriller policial ambientado en la costa gallega. Basado en la novela homónima de Domingo Villar no ha convencido del todo, pero…

Las inéditas son dos documentales y una de ficción. Los primeros, también de nuestro país, son el deportivo, ‘Barça Dreams’, de Jordi Llompart y ‘Muros’, de Gregorio Rocha, sobre los límites territoriales en clave política. La de ficción es la polaca ‘Life feels good’, de Maciej Pieprzyca. Basada en una historia real y de superación.

No solo cine: Descalzos, angélicos y feroces…

Esta va a ser una crónica sin pretensiones de acta notarial al uso – y, pese a ello, necesariamente traidora al espíritu y a la literalidad de lo que se comenta y reflexiona en actos como estos – sino, por el contrario, radicalmente personal y subjetiva, hecha de impresiones, recuerdos y retazos de palabras e ideas. Datos objetivos, no obstante. Se trata de dos eventos a los que asistió quien esto suscribe esta semana. Organizados por el Centro Andaluz de las Letras y que tuvieron lugar en su sede sevillana habitual de la Biblioteca Pública Infanta Elena.

Dos presentaciones de sendos libros. El primero, por orden cronológico, ‘El niño descalzo’, de Juan Cruz, a quien acompañó el director del CAL, Juan José Téllez y el segundo, ‘Los ángeles feroces’, de José Ovejero, de quien hizo la introducción su colega Sara Mesa. Dos veladas, dos escritores y dos voces narrativas tan diferentes como a tener en cuenta. Lo mismo cabe decir del presentador y de la presentadora quienes, sabia y lúcidamente, supieron hacer los honores y reconducir cuanto los protagonistas dijeron por la vía de un diálogo hecho de preguntas propiamente dichas, sí, pero también de análisis, interpretaciones y matices.

Se habló, entonces, de niños descalzos, de nietos que permiten el regreso a la infancia propia, pero también a la perdida de su propia hija, y a la del padre y abuelo autor. Pero también de aquellos que son ángeles feroces, ajenos a las normas sociales, y de la ética de la crueldad. De que la niñez puede ser la magdalena proustiana, el territorio del hombre – y de la mujer, aunque no se dijera… – de que, a través de ella, se prolonga la alegría de vivir, de existir. Pero también de aquella que vaga sin rumbo y sin ley, en los márgenes más miserables de la sociedad.

Se habló, entonces, de una autobiografía disimulada en otras biografías. Pero también de quien cuya vida es ajena a la de sus personajes. De una geografía humana en la que cabe mucha cultura y de otra en la que caben lecturas políticas hechas de luchas individuales, de causas concretas. Se habló de un libro lleno de miradas y buenos consejos. Pero también de otro que resulta tan adictivo como desasosegante, tan complejo como fluida es su lectura. Se habló de testamento de vida, de la necesidad de vivir a quemarropa. Pero también de gentes proscritas o no que se limitan a estar y a ser, sin motivaciones aparentes algunas y con objetivos muy concretos, otras.

Se habló de impostura social, de sensibilidad y no de sensiblería. De la infancia como edad descalza. Pero también de una joven cuya sangre, muy codiciada, le aportaba la inmortalidad y la eterna juventud. Se habló de delaciones, de crímenes verbales. Pero también de silencios y de enigmas. Se habló de ‘periodismo de alquiler’, de la ruptura de la conversación, a nivel mediático, en 140 caracteres. De que el otro ya es el contrario. De tertulianos como hooligans. De la opinión que precede, aunque no debería…, a la información.

Pero también de personajes que escapan al autor. De sueños con mujeres orladas de fuego, que generaron una novela singular. De intemporalidad, pero en el presente. De una ciudad en la que pudieran reconocerse muchas. De una ciudad tan cercana como distante. De que la radio es, junto a la prensa de papel, el mejor medio, porque obligan al respeto. De que en internet no hay fijación, ni selección, solo acumulación. Pero también del entramado de personajes y situaciones que construyen un texto. Pero también de que ahora solo son posibles los objetivos específicos…

Como norma de obligado cumplimiento, agradecer al Centro Andaluz de las Letras, a la Biblioteca Infanta Elena, a Juan José Téllez, a Sara Mesa, a Juan Cruz y a José Ovejero, estas dos veladas enriquecedoras e incitantes. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada cuatro: Lecciones de cine… y de literatura

Respaldo mayoritario de público a la sesión inaugural de la cuarta temporada de nuestra tertulia de cine, ‘La Palabra y la Imagen’. La ocasión, la película a debatir, y el invitado, lo merecían con creces. Pues, aunque ha sido un verano afortunadamente pródigo en buenas cintas, la reposición de la extraordinaria y casi maldita de Fernando Fernán Gómez, ‘El mundo sigue’, el pasado julio, hizo que su elección como centro de nuestro coloquio fuera inapelable.

¿Y qué mejor ocasión para hacerlo que en este principio de un curso que se promete excelente? ¿Y con quien mejor para glosarla e introducirla que con un maestro y un sabio como crítico invitado?. Nada más y nada menos que Rafael Utrera Macías, de cuyo inabarcable currículum destacamos su cátedra de Historia de los Medios Audiovisuales. Sus Cursos de Formación Cinematográfica y de Cine Español para extranjeros. Y, en general, entre un larguísimo etcétera su condición de experto, investigador, estudioso y autor en numerosas publicaciones sobre las relaciones entre el cine, su historia, y la literatura.

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Con tal anfitrión, la lección magistral de cine estaba prácticamente asegurada. Y así fue. Hizo una introducción compleja y extraordinariamente documentada, al tiempo que fluida y amena, sobre el contexto histórico, social, político y, por supuesto, fílmico, en el que se insertó una cinta tan rara avis en nuestro cine. Nos desgranó sus problemas con la censura, de producción, de presupuestos e incluso de elección de reparto. Datos curiosos como que, por ejemplo, los protagonistas en los que pensaba el realizador en un principio fueran Paco Rabal y Aurora Bautista, que no lo fueron por su elevado caché. Y que, además, pensaba filmarla en color.

El experto en literatura que es, como hemos comentado antes, también no pudo por menos que hacer la comparativa con la novela de Juan Antonio Zunzunegui  – al que insertó ideológicamente como falangista desencantado con el régimen, luego crítico – en la que se basa. Lo que el cineasta eliminó de la obra y lo que añadió. El carácter demoledor, social, político y nihilista de una escritura y de una mirada fílmica en un tiempo y en un país bajo el franquismo ‘desarrollista’.

Algunos temas que fueron surgiendo al hilo de esta exposición tan sabia, lúcida y exhaustiva. Como el reparto, los protagonistas y los-as secundarios-as de oro. Como la ludopatía del personaje principal, nunca tratada hasta entonces en el cine. Como el Madrid popular de entonces, tan bien plasmado. Como la familia.

Como las personalidades tan opuestas y enemistadas de las hermanas. Como la situación de las mujeres, tan alienante. Como la violencia machista. Como ese hermano. Como el personaje de Agustín González. Como las víctimas vistas sin épica, ni lírica, sino en sus miserias morales. Como el pater familias. Como tantas otras cosas imposibles de registrar, porque no pueden contenerse en este formato, en esta crónica inevitablemente esquemática e imperfecta.

Nuestra próxima sesión será el miércoles, 4 de noviembre. En ella debatiremos dos películas muy interesantes y con las mejores referencias. ‘El club’, de Pablo Larraín, que se estrena este mismo viernes y ‘Truman’, de Cesc Gay que lo hace el día 30.

Gracias a La Casa del Libro. A Manuel de Medio, siempre. A José Iglesias, que ha recogido con excelencia su testigo como nuevo coordinador de actividades de la librería. Muy, muy especiales a Rafael Utrera Macías por su magisterio literario y cinematográfico y por su extraordinaria generosidad con la tertulia. Todo un honor haber contado con él. A los compañeros de la crítica y amigos, Miguel Olid Suero y Juan Antonio Hidalgo, por su apoyo constante. Y, por supuesto, a los y a las mejores tertulianos-as del mundo mundial sin los-as que estas sesiones no serían posibles. Una velada memorable. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Importante: ‘La Palabra y la Imagen’ inaugura su cuarta temporada

Pasado mañana, miércoles,7 de octubre, a las 19.30, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, y en su cuarta planta, tendrá lugar la inauguración de la nueva temporada, también la cuarta, en este caso, de nuestra tertulia de cine ‘La Palabra y la Imagen’. Hay ya muchas ganas de retomar esta actividad, tras los tres meses de verano transcurridos desde la clausura del curso anterior, en junio.

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En principio, como cada otoño, pensamos debatir sobre lo visto durante las vacaciones. Pero la excepcional reposición, 50 años después de su estreno, de la extraordinaria película de Fernando Fernán Gómez, ‘El mundo sigue’ – cuya crítica tienen en el blog – ha hecho que centremos nuestro coloquio en ella. Lo que, en principio, no excluye que comentemos otras.

Para introducirla, un inmenso lujo y un inmenso honor, tenemos al catedrático jubilado, pero muy activo intelectual y culturalmente, de Historia de los Medios Audiovisuales en la Facultad de Ciencias de la Información, Rafael Utrera Macías. Entre su inacabable currículum, que excedería con mucho este espacio, está el ser experto en cine y literatura, socio fundador de la Asociación de Escritoras y Escritores Cinematográficos de Andalucía, ASECAN, del Equipo de Investigación en Historia del Cine Español y su Relación con Otras Artes, Eihceroa, de Cursos de Formación Cinematográfica, de numerosos libros y un larguísimo etc. Nos va a impartir, sin duda alguna, una lección magistral de cine.

Así que ya lo saben. Tienen una cita pasado mañana, miércoles, 7 de octubre, a las 19.30, en la cuarta planta de La Casa del Libro de Sevilla, en la calle Velázquez. La entrada es libre, por supuesto. De ninguna manera pueden perdérsela. LES ESPERAMOS.

‘Regresión’: Un paso en falso

Quien esto firma acudió a ver esta película con el máximo interés – el mismo día de su estreno, en la primera sesión – pese a sus referencias muy negativas. Quien esto firma tenía, respecto a ella, toda la disponibilidad y toda la intención de encontrarle valores, incluso a la contra de tantas voces especializadas a las que respeta. Quien esto firma se proponía mirarla con otros ojos, descubrir la cinta secreta y valiosa que en ella se escondía. Quien esto firma pensaba que era posible matizar sus impresiones críticas, como suele hacer. Pues no. Se equivocaba de medio a medio. Lamentablemente.
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Porque esta historia de 106 minutos de metraje, que ha escrito el propio realizador, que ha fotografiado Daniel Aranyó y cuya música la firma Roque Baños, es un auténtico despropósito de principio a fin. Basada en hechos reales y ambientada en los 90, sigue a un detective que investiga, junto a su equipo y a un psicólogo experto en regresiones, el oscuro caso de una joven adolescente víctima de abusos familiares y de una tenebrosa trama que implica a toda la comunidad en la que se mueven.

Sin anestesia, ni paños calientes. Está mal escrita, peor contada y pésimamente estructurada. Carece de coherencia narrativa y de ritmo interno. Para no hablar del armazón de un relato cuya lógica es inexistente y resulta deslavazado, disperso, sin garra, ni interés, ni clima o climax alguno. Intenta crear una atmósfera opresiva de fondo y forma y falla estrepitosamente. Sus personajes son de cartón piedra, desprovistos-as de vida y entidad propias. Así que el reparto está penosamente desaprovechado.

Un reparto más que atractivo, pero en el que ni Ethan Hawke, Emma Watson o David Thewlis pueden hacer gran cosa para evitar el desastre y sí, por el contrario, mostrar su más ínfimo registro interpretativo. Se mueven ante nuestros ojos cual los monstruos de sus pesadillas, como zombies, sin que las razones de sus actos, o de sus propias interrelaciones, nos sean mostradas con un mínimo de credibilidad. Y ese final… Tan tópico y previsible. Tan odiosamente misógino.

Alejandro Amenábar, cosecha del 72. Seis años de silencio para este resultado. Para este chirriante paso en falso, en el que también permanecen inéditas sus propias señas de identidad tras la cámara. Las mejores pero, si me apuran, también las peores. El hombre que sabía manejar los tempos del thriller y su puesta en escena. El hombre que nos hizo creer en los fantasmas, haciéndolos respirar tan vívidamente, con más peso específico que ‘los otros’… Ese hombre no es el mismo que firma esta cinta, a la que no le cabe alegar una vocación de maldita, incomprendida o de futuro culto. Ese hombre permanece ausente y tristemente desaparecido.