Archivo mensual: septiembre 2016

En cartelera: Señora Jones, señor Jones

Dos Jones, mujer y hombre sin lazos familiares, coinciden efectivamente entre las novedades de la cartelera de este viernes que les adelantamos hoy. Una es una producción británica y la otra, estadounidense que, junto con otra compatriota y una brasileña, se proyectan también en versión original subtitulada, en todas o en algunos días y sesiones. Consulten siempre horarios.

La primera es la inglesa ‘Bridget Jones´s baby’, de Sharon Maguire, así sin la obvia traducción castellana del título. Nueva entrega de la saga de la ahora ejecutiva de la editorial y en lo que llaman ‘estado de buena esperanza’ . Con el inevitable conflicto entre dos amores, encarnados por el leal Colin Firth y por la novedad de Patrick Dempsey. Ella, ya lo saben, es Renée Zelweger. Reservada para fans.

La segunda es la norteamericana ‘Los hombres libres de Jones’, de Gary Ross. La historia real de un granjero sureño antiesclavista, que creó un Estado propio. División de opiniones, pero puede tener su interés. Protagonizan Matthew McConaughey y Keri Russell.

La tercera es la también producción USA, ‘Morgan’, un thriller de ciencia ficción, que supone el debut fílmico de Luke Scott, hijo del mítico Ridley. Sobre una criatura de inteligencia artificial, que sobrepasa límites y expectativas, generando conflictos. Contraste de pareceres, pero no hay que obviarla.

La cuarta es la brasileña ‘Boi neon’, de Gabriel Mascaro. Un vaquero, rodeo, dos mujeres, toros y caballos. Sus críticas son excelentes, pero el trato dado a los animales deja mucho que desear. Al menos, en la ficción. Ustedes mismos-as.

Como colofón, la italiana ‘Suburra’, de Stefano Sollima, en versión doblada. Crónica mafiosa y muy crítica sobre la Roma más corrupta. Referencias irregulares, pero… habrá que comprobarlo.

Y la comedia española ‘El futuro ya no es lo que era’, de Pedro Barbero. Sobre un falso adivino, con vocación de actor, que va tener que afrontar una tesitura que puede cambiar su vida. Protagonizan Dani Rovira y Carolina Bang. Las reseñas han sido inmisericordes. Ustedes mismos-as.

 

Dos de terror: Escalofríos…

 

A Pelado, Toro de la Peña 2016. Contigo, amigo. Contra el ritual de terror al que te someterán mañana. Contra la barbarie que nos envilece como país y ensucia nuestra democracia.

 

De antemano disculpas, porque esta tampoco va a ser una entrada convencional. La pasada semana quien esto firma tuvo ocasión de ver dos películas, de muy distinto signo y cualidades, pero con el denominador común del terror. En sus dos variantes, el thriller y el fantástico. El epígrafe de escalofríos se refiere a las gélidas temperaturas de las salas y a la experiencia religiosa de ser la única espectadora en una de ellas, con el miedo añadido subsiguiente.

Las dos son producciones estadounidenses del año en curso, dirigidas por ciudadanos extranjeros. A saber, ‘No respires’, del uruguayo Fede Alvárez, cosecha del 78 y ‘Nunca apagues la luz’, del sueco David F. Sandberg, de la cosecha del 81. En las dos, el guión lo firman los propios realizadores conjuntamente con Rodo Sayagues, en el primer caso, y Eric Heisserer, en el segundo. Sus fotografías están firmadas respectivamente por Pedro Luque y Marc Spicer. Y sus bandas sonoras por los conocidos Roque Baños y Benjamin Wallfisch. 88 y 81 minutos de metraje.

Digámoslo sin reservas. ‘No respires’ es bastante mejor. Aunque quien esto firma, no la haya valorado tanto como la mayoría de la muy cualificada gente de la crítica que conoce quienes, aunque señalen sus defectos, se han dejado impactar por su tratamiento y puesta en escena.

En efecto. Esta historia de dos chicos y una chica muy jóvenes que trapichean y malviven con robos no demasiado ambiciosos y que ven el golpe de su vida en atracar a un ciego millonario por una indemnización, no deja de ser potente y atractiva.

Pero el guión deja bastante que desear y sus excesos – aún siendo una de las señas de identidad del género – le pasan factura. Inquietante y tensa, sabe ser sutil y brutal cuando conviene. Pero roza el gore, el invidente es una especie de Robocop y uno de los jovencitos, el equivalente a los protagonistas de las películas de acción. Por más que le dan…incólume. Con todo, véanla.

‘Nunca apagues la luz’ es bastante más deficiente. En su fondo y en su forma. Una pena porque la historia de la versión oscura de una amiga real, devenida en fantasma tan brutal como desvalido, tenía posibilidades. Contenía líneas temáticas interesantes que podrían haberse desarrollado y valores como los de la lealtad, las críticas a instituciones mentales, servicios sociales, la maternidad diferente y un hombre solidario, la pareja de la joven y autónoma hija, también muy singular. El niño aparte, claro.

Con sus defectos, puede tener una visión. Y hasta aquí, la sesión doble de quien esto firma.

‘Tarde para la ira’: Que las bestias (humanas) mueran…

No deja de ser curioso que, de las referencias cinematográficas posibles que quien esto firma tenía antes de ver esta película, no estuviese entre ellas una a la que, pese a ser muy distinta – de tono, de estilo, de tratamiento y de entorno – se asemeja más, a su parecer, en el nudo gordiano de su compleja trama. Hablamos de la notable ‘Accidente sin huella’, cuyo título original es ‘Que la bestia muera’, producción de 1969 firmada por Claude Chabrol.

El poderoso debut del actor Raúl Arévalo tras la cámara, está estructurado en epígrafes, o capítulos, que se refieren a lugares y a personas. Bar, barrio, Ana, Curro, Juanjo…, que y a los que frecuenta el protagonista. En los primeros, además, se desenvuelven los personajes principales. Están muy bien descritos. Desprenden credibilidad y verosimilitud, sin incurrir en el costumbrismo populista, pero tampoco en el distanciamiento afectado y artificioso.

Hay dos partes claramente diferenciadas en ella, casi dos relatos fílmicos en sí mismos. Quien esto firma, va a intentar describirlos sin caer en spoilers. Una, en la que vemos a un hombre tímido y solitario, enamorado sin esperanza de una mujer infelizmente casada con un presidiario, a punto de salir de prisión, y con un niño pequeño. Un hombre que chatea con ella y se integra en su ambiente familiar. La cafetería de su hermano, que se convierte en uno de sus mejores amigos, la partida de cartas y un largo etcétera, que rezuma calidez y cercanía sobre personas que, tras pasados algo borrascosos, han sabido encontrar su lugar en el mundo.

Y otra, radicalmente distinta, en la que el personaje central se descubre, paso a paso ante nuestros ojos, como otro muy diferente que busca, en un viaje tenso e inquietante, con el marido de Ana como guía, la satisfacción de un pasado sin resolver en una tarde para la ira, que no deja títere con cabeza. Hasta el punto de que, una vez que ha terminado, sientes la necesidad de repetirla – al menos eso le ocurrió a quien esto escribe – con todas las piezas encajadas.

92 minutos de metraje. El excelente guión lo firman el propio realizador y David Pulido. Magníficas la fotografía de Arnau Valls Colomer y la banda sonora de Lucio Godoy, con canciones de Miguel Poveda y José Manuel Soto. El reparto, se sale, encabezado por un espléndido Antonio de la Torre, pero también con los talentos y registros interpretativos de Luis Callejo, Alicia Rubio, Ruth Díaz,  Manolo Solo, Font García

Potente, magnético, complejo, intenso, furioso, brutal y lúcido retrato del pasado siempre presente; de la culpa y de su ausencia o negación; de la obsesión justiciera del ojo por ojo y del dolor y la devastación que encubre. De unas gentes entrañables, que no son lo que parecen.  De un hombre solo y profundamente herido.

Estamos ante un filme del que van a salir varias nominaciones a los Goya. Estamos ante una obra que descubre el talento de un cineasta a seguir. Estamos ante una película que nadie debería perderse.

‘En cartelera’: Hombres airados

De las ocho películas estrenadas hoy en nuestra ciudad, seleccionamos seis. Comenzando, como siempre, por las que se exhiben en versión original subtitulada, en todas o en algunas de sus sesiones. Consulten cartelera y los días y horarios correspondientes.

La primera es la islandesa ‘Sparrows’, de Rúnar Rúnarsson. Concha de Oro en el pasado Festival de San Sebastián, describe el proceso de adaptación de un adolescente que vive con su madre y es enviado a pasar una temporada con su padre en los fiordos. Ha gustado bastante, con algunas reservas, y debe verse.

La segunda es la india ‘Masaan’, de Neeraj Ghaywan. Un drama de historias cruzadas, que contiene críticas al sistema de castas y al profundo machismo imperantes en el país. Tampoco hay que obviarla.

La tercera es la estadounidense ‘Blood father’, de Jean-François Richet. Una joven, su novio traficante relacionado con el hampa y su padre, ex presidiario, que hará lo imposible por salvarla. La han descrito como un buen thriller de acción de Serie B. Así que no hay que perdérsela. Protagonizan Mel Gibson, William H. Macy y Diego Luna.

La cuarta es ‘Gernika’, de Koldo Serra. Describe un triángulo amoroso durante el feroz bombardeo de la ciudad. Referencias irregulares, pero…

La quinta es la argentina ‘El espejo de los otros’, de Marco Carnevale. Un restaurante singular de Buenos Aires, con una sola mesa y unos clientes muy especiales. División de opiniones, pero…

Y la sexta es el muy celebrado debut tras la cámara del actor Raúl Arévalo, ‘Tarde para la ira’, sobre los fantasmas de un pasado que golpean donde más duele.Protagoniza Antonio de la Torre. De visión obligada.

‘La espera’: Dos mujeres

Dos mujeres se encuentran por primera vez en un imponente caserón, inserto en un espectacular paisaje siciliano, los días previos a la Pascua. Ambas son francesas, aunque una es italiana por la vía conyugal y de adopción. Podrían ser madre e hija, pero es un hombre lo que tienen en común.  Hijo de la una y pareja de la otra. Un joven al que esperan, aunque solo la mayor sabe que no vendrá… Otro varón adulto, asistente de la anfitriona, es el inquieto testigo de esta ficción.

Las dos guardan un duelo en sus corazones. La primera, por una trágica pérdida. La segunda, por una presunta traición. Tímidas al principio, va instalándose entre ellas una intimidad creciente. Una complicidad especial, preñada de secretos y silencios. Sus intereses son diversos, aunque logran instalarse en un territorio físico y emocional impreciso en el que, aún saliendo de sus respectivas zonas de confort, se sienten a gusto y relajadas. Sin embargo, ese precario equilibrio no tardará en quebrarse.

El italiano Piero Messina, cosecha del 81, debuta en el cine con esta historia, fechada en 2015 y de 100 minutos de metraje. Firma también su guión, junto a Giacomo Bendotti, Ilaria Macchia y Andrea Paolo Massara. Su bellísima fotografía se debe a Francesco Di Giacomo. Basada libremente en dos cuentos de Pirandello.

Ayudante de realización de Paolo Sorrentino, posee su sello autoral, aunque sus temáticas sean tan diferentes. La elegancia de su puesta en escena,  su profundidad de campo, su gusto por los detalles, sus planos tan abiertos y grandiosos, dan como resultado una factura suntuosa y deslumbrante. Tan impecable en los momentos íntimos, como en la descripciones visuales de las costumbres de una región tan atávica.

Incurre sin embargo, aunque no tanto como su, a juicio de quien esto firma, sobrevalorado mentor, en algunos excesos que nada añaden al relato. La procesión final, por ejemplo. Y, a veces, la frontera con el esteticismo autocomplaciente es muy difusa.

Pero ese formalismo no le impide crear una atmósfera especial entre dos mujeres profundamente heridas, pero que son capaces, en sus interrelaciones mutuas, por sutiles que sean, de reencontrar un cierto consuelo y, pese a todo, especialmente en lo que se refiere a la mayor, una reconciliación con el placer y la vida.

Ha contado para ello con una actriz prodigiosa, Juliette Binoche, y con una compañera que no la desmerece, Lou de Laáge. Entre ambas, sobrio y ajustado Giorgio Colangeli.

Con sus excesos y sus oquedades, una película sensible, hermosa y singular que debe verse.

‘Cerca de tu casa’: Estafas

Desde el comienzo de la llamada crisis en nuestro país, más de 300.000 personas, siendo prudentes, han sido desahuciadas de sus hogares. Con la misma reserva, casi un centenar de ellas se ha quitado la vida por esta causa.  Por contra, el rescate de la banca, con dinero público, ha superado los 50.000 millones de euros, otra cifra comedida, de los que apenas un 5% ha sido recuperado. Privatizar las ganancias, socializar las pérdidas: Juego para la Banca.

Eduard Cortés – Barcelona, cosecha del 59, ‘La vida de nadie’, ‘Los Pelayos’, ‘Otros días vendrán’ – ha llevado al cine este drama, nada menos que en clave de musical. ‘Cerca de tu casa’ es la tercera de las que se han rodado en España sobre este tema tras la pionera ‘Techo y comida’, del andaluz Juan Miguel del Castillo y el documental  ‘La Granja del Paso’, de Silvia Munt. En esta reseña se hablará exclusivamente de la que nos ocupa, sin establecer comparaciones.

Antes que nada, comentar que el género elegido no frivoliza para nada el desahucio. Por el contrario, lo llena de dignidad, lirismo y una honda tristeza. Esto se debe, sobre todo, a la magnífica banda sonora, justamente premiada en el Festival de Málaga, y a la preciosa voz de Silvia Pérez Cruz, autora de la partitura, cantante y protagonista. Contiene números musicales muy notables en su estilización y belleza.

Pero también fallos de guión, esquematismos, clichés y trazos gruesos en el retrato de los personajes. Especialmente en el de Adriana Ozores, que la actriz salva con su talento. Pero es lastimoso que los personajes más antipáticos de la función sean, precisamente, mujeres. La directora del banco, la actriz citada, la policía frente a su sensible compañero y hasta la limpiadora de la sucursal con su línea de diálogo racista e insolidaria. Tan lamentable como misógino.

Porque esta historia de pareja joven con niña a la que echan de su casa, que se va a vivir con los padres de ella, que sienten las presiones porque a estos, a su vez, pueden desahuciarles, engañados-as en su buena fe… posee la suficiente fuerza dramática para no incurrir en arquetipos. Y tiene un reparto – Lluis Homar, Ivan Massagué, Manuel Morón, la propia Pérez Cruz – que no los necesita y que hubiera agradecido un tratamiento más contenido y sutil.

93 minutos de metraje. El guión lo coescriben el realizador y Piti Español. La excelente fotografía se debe a David Omedes.

Valiente y necesaria, por momentos muy emocionante y conmovedora. Con todos sus defectos y por sus cualidades, no se la pierdan.

 

‘En cartelera’: Producto nacional

De las diez películas de estreno de ayer, cuatro son españolas. Y una de ellas en una situación especial. Antes de comentarlas, nos centraremos, como es habitual, en una selección de aquellas que se exhiben en versión original. En todas o en algunas de sus sesiones. Consulten la cartelera.

La primera es la ópera prima italiana ‘La espera’, de Piero Messina. Dos mujeres, una espera y una relación que se estrecha. Ha sido en general bien acogida, con algunas reservas, y es evidente que no hay que perdérsela. Unanimidad en los elogios a la interpretación de Juliette Binoche.

La segunda es el thriller de terror estadounidense ‘No respires’, de Fede Alvárez. Unos ladrones, un ciego millonario y, aparentemente, el golpe perfecto… Ha gustado bastante, en general, y debe verse.

La tercera es la coproducción entre Reino Unido y Usa, ‘Criminal’, de Ariel Vromen. Entre el thriller, la acción y la ciencia ficción, un producto de entretenimiento que no ha convencido. En su lujoso reparto, Kevin Costner, Gary Oldman, Tommy Lee Jones y Jordi Mollá. Ustedes mismos-as.

La cuarta es la española a la que nos referíamos al principio. ‘El elegido’, de Antonio Chavarrías. Rodada en nuestro idioma, inglés, ruso, francés y algunas frases en catalán sigue a Ramón Mercader, el futuro asesino de Trostky, sus peripecias y cambio de identidad para acceder a su víctima. Se la ha valorado y no hay que obviarla.

De las tres de nuestro país restantes. la primera es el drama ‘Cerca de tu casa’, de Eduard Cortés. Un ¡¡¡musical sobre los desahucios!!!, centrada en un joven matrimonio con una hija de 10 años, que no los frivoliza. Arriesgada, elegante, irregular, fallida… son algunos de los calificativos críticos que le han adjudicado. Pero está clarísimo que hay que verla.

La segunda es ‘La puerta abierta’, de Marina Seresesky. Una madre y una hija, ambas prostituídas que viven en un infierno doméstico hasta que alguien aparece en sus vidas. Sus referencias son irregulares, pero con elogios unánimes a su reparto. Carmen Machi y Terele Pávez, especialmente.

Y ‘Lejos del mar’, de Imanol Uribe. Un drama arriesgado, de encuentros conflictivos, para no desvelar su argumento. División de opiniones, pero hay que darle una oportunidad. Protagonizan Eduard Fernández y Elena Anaya.

 

‘Elvis & Nixon’: Cara a cara

El 21 de diciembre de 1970, Richard Milhous Nixon, a la sazón presidente de los Estados Unidos de América, recibió en el Despacho Oval de la Casa Blanca a Elvis Aaron Presley, a la sazón la estrella más rutilante del rock universal. El mandatario poderoso frente al Rey.

No ha trascendido nada de la forma en la que se desarrolló la entrevista. Aunque sí su contenido, ya que el cantante quería una placa de agente federal encubierto para luchar contra los, a su entender, ciertos males de la juventud. Como la drogadicción. Y al político ese encuentro le serviría para remontar su ya maltrecha imagen.

46 años después, la productora y realizadora norteamericana Liza Johnson, cosecha también del 70, aborda esa efemérides haciendo ficción sobre lo que podría, o debería, haber ocurrido en el Día D y en las jornadas previas. Utilizando, además, a personajes reales del entorno de ambos protagonistas. El resultado es ‘Elvis & Nixon’.

86 minutos de metraje. Su estupendo guión lo firman Joey y Hanala Sagal y Carey Elwes. La excelente fotografía es de Terry Stacey y la sugerente banda sonora de Ed Shearmur. Tiene un impecable reparto, en el que luego nos detendremos.

La mirada de la directora no es ambiciosa, ni pretende serlo. Ni, mucho menos aún, una crónica de la década al uso. Pero deja entrever una  época atravesada por una generación contraria a una guerra injusta y experimentando con otros modos de vivir y con la psicodelia. Una época vista con una notable estrechez de miras por ambos personajes centrales. Ambos profundamente conservadores y patriotas en el peor sentido.

Liza Johnson hace una sátira irresistible de todo ello. Del empeño del cantante en organizar el encuentro, con la complicidad de un leal colaborador y de su único amigo de la infancia. De sus deseos de redimir a su país y a sus coétaneos-as de los peligros de las sustancias ilegales, mientras él mismo era un fanático de las armas y de las contiendas. Del impacto que provoca a su alrededor que le imposibilita salirse de su propio personaje. Aunque a veces- escena del aeropuerto… – le confundan con un mal imitador…

Pero también de un presidente torpe, obtuso y en sus horas bajas -de hecho, dimitiría cuatro años después, por el escándalo del Watergate – contemplado con sorna y resignación por sus dos más directos colaboradores, quienes ven en el encuentro una oportunidad de oro para subir su popularidad. Sobre el estricto protocolo que el Rey se salta en una entrevista descacharrante y sobre el choque de dos personalidades, a la vez tan afines y tan ajenas.

Divertida, irónica, brillante, cáustica, bien narrada y filmada, sutil, llena de observaciones críticas e inteligentes. Maravillosamente interpretada por un reparto en estado de gracia. Un reparto del que destacamos a dos actores eminentes, Kevin Spacey y Michael Shannon, que nos regalan un cara a cara extraordinario.

Pues esta película, que hubiera merecido mejor suerte, desaparece mañana de la cartelera. Así, que tienen solo hoy para verla o intenten hacerlo por otras vías. Pero no se la pierdan.