Archivo mensual: diciembre 2016

Recordatorio urgentísimo: Un evento que no hay que perderse…

Mañana, martes 27 de diciembre, a las 19 horas, en La Casa del Libro de Sevilla, calle Velázquez, presenta su novela ‘Cenzontle’, editada por Samarcanda, nuestro amigo  -y que fuera, con Manuel de Medio, excelente coordinador de actividades de la librería, a los que la tertulia de cine les debe tanto – el periodista y autor José Iglesias Blandón.

Un libro que ha sido descrito como “una nouvelle cuya atractiva estructura formal “activará”a cualquier-a lector-a provocando que… construya, interprete, deconstruya, especule… Una obra sobre la condición humana: relaciones interpersonales, la pérdida, la soledad, la enfermedad, proyectos profesionales frustrados o la dictadura del día a día”.

El autor estará acompañado por el escritor José Carlos Carmona, por la periodista y escritora Ana de Haro y por el editor Daniel Pinilla.

Promete muchísimo y no se lo pueden perder bajo ningún concepto.

‘Belleza oculta’: Tiempo, amor y muerte

El subtitulado de esta crítica alude a los tres conceptos abstractos, que nos conectan universalmente, según el mensaje del protagonista de ‘Belleza Oculta’ , un ejecutivo publicitario de éxito, al personal de su empresa.

Tres años y una tragedia personal después, de ese hombre lleno de vitalidad, entusiasmo y energía no queda nada. Dos compañeros y una compañera de trabajo – uno, además, su socio – idean un arriesgado plan para demostrar su incapacidad y, de paso, salvar la agencia, que se va a pique, junto con sus empleos. Pero lo inesperado se hará presente.

Producción estadounidense de 94 minutos de metraje. La dirige David Frankel, cosecha del 59, que tiene en su filmografía ‘El diablo viste de Prada’. La escribe Allan Loeb y firma su partitura el conocido Theodore Shapiro. Su fotografía está a cargo de Maryse Alberti.

Dentro de la pretenciosa y manipuladora trama de este relato, el realizador y su guionista podrían haber elegido la honestidad al afrontar un delito de deslealtad amistosa y profesional por parte de los tres colegas citados, con el humor y la causticidad de los que hizo gala en la citada ‘El diablo… . Porque, por mucho que lo enmascaren, de eso se trata.

O profundizar en los daños devastadores, a nivel vital, laboral y emocional, del duelo por una pérdida tan sensible. O incluso arriesgar descaradamente por la vertiente fantástica, como una suerte de metáfora del lado oscuro de estas fiestas llamadas entrañables…

Pero no. Muy al contrario, ha perpetrado un indigesto mejunje con todos esos elementos tratados de la peor, más artera y más ramplona manera posible. De la forma más intoxicadora, chantajista, lacrimógena y calculadora posible, con la vista puesta en la taquilla no demasiado exigente en estas fechas…

Y ha implicado en esta deshonesta operación a un reparto de lujo que hace lo que puede, que es más bien poco…, con los, por llamarlos de alguna manera, personajes que le han caído en suerte. Así Edward Norton, Michael Peña, Keira Knightley, Kate Winslet y un sobreactuado Will Smith. Tan solo la elegancia e ironía de Helen Mirren se salvan de la quema generalizada.

Escrito queda. No apta para diabétic@s. En fin…

‘María y los demás’: El trabajo invisible

A quien esto firma le ha sorprendido la calificación de esta película como comedia, si bien que añadiéndole el calificativo de dramática. Porque, desde una mirada violeta como la suya, los pocos momentos festivos o más ligeros son siempre, o casi siempre, a costa de la protagonista. Nunca con ella. Nunca se da el humor en pie de igualdad.

Un personaje, la María del título, que sufre de una falta de reconocimiento absoluta y lacerante en todos los ámbitos de su vida. De una incomprensión radical de un entorno masculino ferozmente egoísta – padre enfermo de cáncer y dos hermanos, uno viviendo en Inglaterra aunque de visita – que dan por sentado que es a ella, la única hija y sin pareja, a quien le toca hipotecar su vida velando por la salud del padre y viviendo con él.

Pero también del “amigo” separado y con dos hijas, que únicamente la quiere para copular. Pero también de su propio jefe, que no la valora como debiera. Una ausencia de afecto llamativa y dolorosa, en la que lo más amable que recibe son migajas de atención, o ironía condescendiente, por parte incluso de sus cuñadas y hasta de sus propias amigas.

En la que sus sentimientos no son ni tomados en serio, ni tenidos en cuenta. Especialmente, de nuevo, en el caso de los hombres de la familia para los que ella está a su servicio y que la subestiman descaradamente, además.Y esto se hace extensivo a la nueva novia del progenitor.

Pero, claro, estas bombas de relojería  las lanza Nely Reguera, cosecha del 78, con una sutileza y una contención dignas de encomio. Con unas sabiduría y complejidad impropias en una debutante. Con una lucidez, tan delicada como dolorosa, reflejando la crisis de una joven volcada en los demás, que ni siquiera la aprecian… y olvidada de sí misma.

90 minutos de metraje. El guión lo escriben la propia directora, Valentina Viso, Eduard Solá, Roger Sogues y Diego Ameixeiras. La fotografía, de Aitor Echeverría, y la música, de Nico Casal, sirven muy bien al relato. Como lo hace también un impecable reparto, en el que destaca una prodigiosa Bárbara Lennie nuevamente nominada al Goya a la Mejor Actriz, después de hacerse con él por ‘Magical Girl’, de Carlos Vermut.

Y hablando de Goyas, este relevante retrato, tan preciso, tan lamentablemente cotidiano y tan universal, está también nominado al Mejor Director Novel. Pero en este año, intensamente masculino, es dudoso que lo consiga. E injusto. Prémienla ustedes como merece yendo a verla. No lo lamentarán.

‘La comuna’: La ley de la ventaja

El director y guionista danés Thomas Vinterberg, cosecha del 69, es uno de los fundadores del Movimiento Dogma 95 con el que, cita de la imprescindible Wikipedia, “se buscaba recuperar la pureza del cine, estableciendo estrictas reglas para simplificar la producción de películas”. Una propuesta subversiva, radical y transgresora que dio lugar, en su caso, a un título tan notable como ‘La celebración’ (1998). Luego, su filmografía abandonó tales postulados.

‘La comuna’, de 107 minutos de metraje, está escrita por él mismo y por Tobias Lindholm. Bien fotografiada por Jesper Toffner y su partitura se debe a Fons Merkies. Ambientada en los años 70 y basada en experiencias autobiográficas, su historia sigue a un matrimonio, con una hija preadolescente, que, en la disyuntiva de tener que vender la casa familiar de él, deciden compartirla con amistades y otras personas con reglas y gastos compartidos. Pero…

Resulta lastimoso comprobar cómo un realizador de talento, un nórdico con capacidad para el drama y los conflictos en las distancias cortas, desperdicia un material que podría haber sido tan corrosivo como sugerente. Porque un experimento de convivencia tan singular en sus características, merecía otro guión, otro enfoque y otro tratamiento.

Pedía a gritos una mirada crítica e irónica sobre esos burgueses cuarentones jugando a un modus vivendi alternativo, tan bienintencionado como inverosímil. Pedía a gritos, y se queda solo en la superficie, una visión impía de la radical desigualdad entre hombres y mujeres en tal experimento.

Aunque sí lo enfoca en el protagonista masculino, un tipo tan odioso como prepotente e insensible, con la ley de la ventaja siempre a su favor. Si tal retrato,  – de lo mejor de la película, junto al paralelo desmoronamiento de su cónyuge, la gran perdedora, tan generosa como inútilmente heroica, en su aceptación de la cínica deslealtad conyugal – lo hace una mujer, la masacran.

Todo lo demás, falla estrepitosamente. El ritmo, las situaciones absurdas, las interrelaciones mutuas y de la hija con los progenitores… Las reacciones del grupo. Lo forzado y tramposo de muchas historias, con especial acento en las dramáticas. La nula entidad de sus personajes y su inconsistencia, que también perjudica el trabajo de un reparto más que digno.

En fin. Una pena.

‘Nominaciones Goya 2017’: Masculino plural

Los Premios por antonomasia del cine español se han olvidado este año de las cineastas en su más amplia acepción. Así lo reflejan las nominaciones. A saber:

Ninguna en Mejor Película.

Ninguna en Mejor Dirección.

Solo una en Mejor Dirección Novel, Nely Reguera por ‘María (y los demás)’.

Solo una en Mejor Guión Original, Isabel Peña quien, junto al realizador Rodrigo Sorogoyen, firma el de ‘Que Dios nos perdone’.

Ninguna en Mejor Música Original.

Ellas sí entonan bien, pues en Mejor Canción Original tenemos los temas ‘Ai, ai, ai’, de Silvia Pérez Cruz por ‘Cerca de tu casa’, de Eduard Cortés y ‘Muerte’, de Zeltia Montes, por ‘Frágil equilibrio’, de Guillermo García López.

Una categoría adscrita a ellas es la de Mejor Dirección de Producción. Las nominadas son Manuela Ocón, por ‘El hombre de las mil caras’ de Alberto Rodríguez; Pilar Robla, por ‘La reina de España’ de Fernando Trueba y Sandra Hermida Muñiz, por ‘Un monstruo viene a verme’ de Juan Antonio Bayona.

Ninguna en Fotografía.

Ninguna en Montaje.

Ninguna en Dirección Artística.

Ninguna en Sonido.

Ninguna en Efectos Especiales.

Ninguna en Mejor Documental.

Ninguna en Mejor Película Iberoamericana.

Ninguna en Mejor Película Europea.

Ninguna en Mejor Cortometraje Documental.

Una en Mejor Cortometraje de Ficción, Susana Casares por ‘La invitación’.

Una en Mejor Cortometraje de Animación, Valle Comba Canales por ‘Uka’.

Son mayoría, en cambio y como era de esperar, en los apartados clásicos de Diseño de Vestuario, Maquillaje y Peluquería.

Escrito queda…

 

 

‘Paterson’: El dios de las pequeñas cosas

Esta película comienza un lunes y termina en otro. Esta película trata de un conductor de autobús que escribe poemas. Esta película trata de una mujer cuya creatividad se vuelca en su hogar y en su indumentaria, decorándolo y pintando todo en blanco y negro.

Esta película trata de un perro adorable, sabio y expresivo, llamado Marvin, que contempla con cariñosa sorna a la pareja con la que convive. Esta película trata de dicha pareja que se ama, que se respeta, que se admira y que se potencia mutuamente. Esta película comienza cada uno de sus capítulos con ella y él en la cama, sin que contenga ni una sola escena de sexo.

Esta película refleja el día a día en el bus 23, que conduce el protagonista, y en el que se reflejan personas y conversaciones que retratan a la fauna local. Esta película trata de un hombre tierno y sensible apellidado Paterson, que vive en la ciudad del mismo nombre. Esta película también da a conocer a personajes ilustres y-o famosos nacidos allí. Esta película muestra también hermosos paisajes, frente a los que suele escribir el personaje central y el bar donde suele ir.

Esta película registra el proceso creativo de un trabajador, que debe ganarse la vida en un oficio que también le gusta. Esta película da cuenta de su singular producción literaria , de su temática y de la poética de lo cotidiano. Esta película filma una semana en la que los días son solo aparentemente iguales, pero cada uno es distinto. Esta película es tan lírica como irónica.

Esta película está escrita y dirigida por el ya clásico del cine independiente norteamericano Jim Jarmusch. Esta película está bellamente fotografiada por Frederick Elmes. Esta película está maravillosamente interpretada por Adam Driver, pero Golshifteh Farahani no le va a la zaga. Esta película viene precedida de reconocimientos y nominaciones varias. Esta película está dedicada a la memoria de la perra Nell, que interpreta en ella al delicioso Marvin.

Esta película es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia de cine del miércoles, 11 de enero. Esta película debe ser vista.

No solo cine: El debate pendiente VII

Séptima edición de El debate pendiente que, cada año, organiza Clásicas y Modernas, asociación para la igualdad de género en la cultura. El de esta noche, en la Facultad de Comunicación hispalense, se centró en torno a “La recepción de las obras culturales y artísticas de las mujeres en los medios de comunicación”. Pertinente, necesario e imprescindible.

Sus ponentes fueron, por este orden, Alejandro Luque, escritor y periodista de MSur; Remedios Zafra, escritora y profesora de la Universidad de Sevilla y Laura Freixas, escritora y presidenta de la asociación citada. Presentó y moderó Carmen G. de la Concha, escritora y editora.

Ni una veintena de personas en el Salón de Grados del recinto, que debería haber desbordado su aforo… Advertir que como quien esto firma no quiere alargarse mucho, ni hacer una crónica al uso, pero sí reseñar tan apasionante velada, va a resumir – imperfecta y esquemáticamente – las muy sabias, complejas y relevantes intervenciones.

Unos datos que nos dejó la introductora. De los libros publicados, solo el 20% están escritos por mujeres. De cada 100 reseñas literarias, solo 15 se dedican a obras de autoras. El Premio Cervantes solo lo han ganado 4. El Nobel de Literatura solo 16. El Nacional de Narrativa lo ha obtenido Cristina Fernández Cubas, pero desde Carme Riera, que lo logró en el 95, hasta este año, los galardonados habían sido hombres. La faja de un libro de la mexicana Elena Garro, precursora no reconocida del realismo mágico, la identificaba como “mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges”… Se retiró por las protestas feministas.

Alejandro Luque certificó la muerte de los medios de papel, aunque la gente los considere vivos. Y los que, como él, se dedican además de a su actividad profesional, a darle visibilidad a colectivos y personas discriminadas en ellos, saben mucho del esfuerzo extra, sin compensación económica, ni correspondencia por parte de l@s interesad@s, que supone. Porque hay una mayor exigencia, pero también un menor consumo y la rentabilidad necesaria para el mantenimiento es inviable. El servicio público va unido al negocio indefectiblemente.

Remedios Zafra, autora de ‘Un cuarto propio conectado’, resaltó a internet como un punto de inflexión para la recepción de obras de mujeres, que ahora leen más que los hombres y son más creadoras. Pero alertó de que también en ella se dan  identidades conservadoras y estereotipadas, porque el poder no cede ningún privilegio. Lo más visto no es lo más valioso, pero se confunden. Y, además. los hombres convierten su afición en trabajo, pero el trabajo de las mujeres es mayoritariamente percibido como afición. Hay que potenciar entonces la mirada crítica y feminista en las redes y difundirla.

Laura Freixas diseccionó, con ejemplos muy clarificadores, los mensajes patriarcales de la crítica literaria, mayoritariamente masculina. Un protagonista hombre representa la realidad humana universal. En el caso de ellas, a su sexo. ‘Las idénticas’, en feliz definición de Celia Amorós.

Los sujetos son solo masculinos y las mujeres objeto e inspiración. No son universales, no encarnan al género humano y no están individuadas. La mejor literatura, para estos críticos, está escrita por hombres y  las escritoras son definidas en tanto que mujeres, en relación a lo afectivo o sentimental, desvalorizadas.

Pese a todos estos estereotipos y clichés, hay que reivindicar la autoría de las mujeres, creando personajes femeninos diferentes, universales y no deberíamos sentirnos rebajadas porque nos lean otras. Porque el problema de que nuestra producción artística no les llegue a los hombres es de ellos mismos, de sus prejuicios y no ocurre al revés. La Guerra Civil ha sido objeto de muchos escritos, pero no las experiencias del embarazo, del parto o de la maternidad, infinitamente más mayoritarias. Sigamos leyendo y creando.

Amén. Gracias a Clásicas y Modernas, a Carmen G. de la Cueva, a Alejandro Luque, a Remedios Zafra y a Laura Freixas por sus lecciones de literatura, de creación y de vida. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

‘Animales nocturnos’:… Y humanos misóginos

115 minutos de metraje. Su director y guionista es Tom Ford, cosecha del 61, quien ha adaptado la novela de Austin Wright. Su preciosista fotografía la firma Seamus McGarvey y su partitura, Abel Korzeniowski. Gran Premio del Jurado en Venecia y tres nominaciones para los Satellite Awards, incluyendo mejores película y director.

En la historia confluyen ficción y realidad en la medida en la que una mujer, marchante de arte, recibe una novela de su ex marido, en la que se sumerge y le impacta profundamente, a la vez que recuerda la relación con él y su fracaso conyugal, reeditado en el presente con su segundo matrimonio.

Tres planos narrativos se entrecruzan, pues, aquí, y ninguno de ellos tiene la menor consistencia. Sí, en cambio, una envoltura visual hermosa, superficial, epidérmica y sin atisbo alguno de autenticidad, cuyas pretensiones de trascendencia devienen en meras pompas de jabón. Incluso la historia más presuntamente dura del libro, no puede evitar el toque decadente de una rudeza de diseño.

Pero es que, además, su mensaje – por llamarle de alguna manera – es profundamente misógino. Desde las mujeres que exhiben sus cuerpos deformados por la edad y los kilos en una absurda performance  vacía de contenido. Pero nada de ancianos… Hasta el inicuo personaje de la madre de la protagonista, penita de Laura Linney.

También el personaje central, que arrastra una existencia tan infeliz como privilegiada, está atormentado por “haberle hecho algo terrible” a su ex. Pero, dadas las circunstancias, tanto como eso… En realidad, es el relato de una venganza de un hombre despechado – pero noble, generoso, sensible y él, sí, artista – aunque se le maquille como el justo castigo a una mujer “que acabará siendo como su madre”, que no llegó a pintora, tiene una vaga profesión, un marido guapo y casquivano y un modus vivendi tan glamuroso como inane.

De la gente guapa a la América Profunda, de la ficción a la realidad, de los fracasos afectivos en la juventud y en la madurez… Tom Ford desaprovecha un material narrativo, que podría haber sido interesante, sin la ampulosidad esteticista, marca de la casa y sin el sesgo sexista ya citado. Esa oquedad general se contagia a un reparto que no ofrece sus mejores interpretaciones. Quizás por la inconsistencia de sus personajes. Esto es aplicable a Amy Adams, Michael Shannon, Laura Linney, y a un desaforado Jake Gyllenhaal.

Escrito queda. Ustedes mism@s.

 

 

 

 

‘La doncella’: Falsas identidades

‘Falsa identidad’ es el título de la novela de la británica Sarah Waters, cosecha del 66,  que el surcoreano Park Chan-wook, cosecha del 63, ha adaptado en esta su última propuesta fílmica.  Y la ha filmado trasladando la acción desde la época victoriana del libro, a los años 30 de la Corea bajo la ocupación japonesa.

Y la ha filmado dividiendo la película en tres partes en los que se desarrollan las versiones de los mismos hechos del trío protagonista. Dos mujeres y un hombre. Lo que nos permite ver la otra cara de cada un@ de ell@s y confrontar sus percepciones.

Lo que nos permite ver el juego de engaños y equívocos con los que se interrelacionan entre sí. Una falsa doncella, un falso conde y una aristócrata muy rica, que carece de poder, subordinada a un tío despótico y despreciable, también él un personaje importante en la trama.

Retrata a dos jóvenes sometidas al poder absoluto de sendos varones quienes, a su vez, se enfrentan entre sí por la posesión de una de ellas. Retrata las abismales desigualdades  de clase, de sexo y también la que condena las opciones afectivas diferentes. Retrata perturbadora, y explícitamente, el erotismo en muchas de sus variantes, pero sabe diferenciar muy bien la sexualidad igualitaria de la opresora.

Retrata el macrocosmos de un país bajo un cruel colonialismo, a través de dos microcosmos radicalmente opuestos en la escala social. Retrata paisajes e interiores de una belleza y refinamiento singulares. Tiene una puesta en escena hermosa, elegante y arrebatadora, en la que la podredumbre moral y lo poético se dan la mano.

145 minutos de metraje. El guión lo escriben el director y Jun Seo-kyung, sobre el libro citado. La maravillosa e hipnótica fotografía es de Chung Chung-hoon y la excelente partitura de Cho Young-wuk. El reparto lo borda, impecable. Premio del Público en Sitges y varias nominaciones de asociaciones de críticos como Mejor Película de habla no inglesa. Es una de las elegidas para debatir en nuestra próxima tertulia del miércoles, 11 de enero.

Un prodigio visual y narrativo. Un regalo de buen cine que nadie, en su sano juicio, debería perderse.

‘Sully’: El héroe bajo sospecha

Es sabido que Clint Eastwood, cosecha del 30, es un clásico viviente, y que cada uno de sus estrenos genera enormes expectativas -más aún por su condición de octogenario – aunque no siempre acierte. Quien esto firma ha tardado en ver esta su última propuesta por una serie de circunstancias, que llegaron a hacerle temer que se la perdería. Acaba de hacerlo esta tarde y aquí está ya su reseña.

El cineasta, patriota ultraconservador donde los haya, ha vuelto a retratar aquí a otro héroe americano, aunque mucho menos siniestro que el marine de ‘El francotirador’. Un héroe de muy distinto signo puesto que, como piloto civil, logró salvar a 155 personas aterrizando en el río Hudson en el frío enero de 2003, cuando los motores del aparato que conducía – en el vuelo 1549 de US Airways – fallaron sin apelación posible, al impactar unas pobres aves contra ellos.

Un héroe bajo sospecha, un héroe en apuros,  puesto que fue sometido a una investigación, junto a su copiloto Jeff Skiles. Exhaustiva y pertinente, pues tenía dos aeropuertos cercanos donde teóricamente podría haber tomado tierra. Así se lo indicaron desde las torres de control. Los datos teóricos y los simuladores del vuelo condenaban su decisión tan arriesgada, que podía haber costado muchas vidas, pero…

Eastwood sabe narrar muy bien estos pormenores tan contradictorios, en los que un hombre – dos, en realidad –  aclamado popularmente es puesto en cuestión a nivel profesional, algo que conlleva suspensión de empleo y sueldo y quebrantos económicos familiares, de los que le da cuenta su esposa, una estupenda Laura Linney.

Tanto es así que casi prefiere no excederse en la épica y espectacularidad del amerizaje y sus momentos previos  – que están filmados con mucha solvencia, en cualquier caso; impresiona ver al pasaje en las alas del avión esperando a los equipos de salvamento o lanzándose a las gélidas aguas con chalecos salvavidas – para aportar un mayor equilibrio y coherencia al resto del relato. En opinión de quien esto firma, un acierto.

96 minutos de metraje. Guión de Todd Komarnicki, sobre el libro del protagonista, cuyo nombre completo es Chesley Sullenberger, conocido como Sully y Jeffrey Zaslow. Tom Stern sabe fotografiarla en todos sus matices y lo mismo puede decirse de la música que firman Christian Jacob y Tierney Sutton Band. Tom Hanks y Aaron Eckhart están espléndidos y todo el reparto funciona.

Puede que no sea una de sus grandes obras maestras, pero sí es una película muy sólida que firma un aclamado realizador de 86 años felizmente en activo. Véanla.