SEFF, XII Edición. Toma 3: ¿Y fueron felices…?

Como dice el muy cualificado crítico y amigo, Enrique Colmena, – quien, por cierto, ha apreciado bastante esta película de la Sección Oficial, de la que ahora vamos a ocuparnos, así que tomen buena nota – al italiano Matteo Garrone, cosecha del  68, no se le puede acusar de repetirse. Ahí están, para confirmarlo, filmes suyos tan dispares como ‘Gomorra’, ‘Reality’, y esta ‘El cuento de los cuentos’, otro de los títulos que compite por el Giraldillo de Oro.

Basada libremente en la novela homónima del autor del siglo XVII, Giambattista Basile,  y ambientada en esta época, el Barroco.  Narra las historias cruzadas de tres reinos, sus monarcas, y sus vínculos familiares, relaciones y circunstancias, ejemplificando en ellos, al tiempo, algunos temas que nos afectan en nuestra cotidianeidad contemporánea.

125 minutos de metraje. La han escrito, además del realizador, Edoardo Albinati, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso. Su hermosa fotografía es de Peter Suschitzky. Su partitura del gran Alexandre Desplat. Tiene un estupendo trabajo, además, del equipo técnico, de producción y del departamento de efectos especiales. Y un reparto de lujo en el que destacan, entre otros-as, Salma Hayek, Vincent Cassel, John C. Reilly o Alba Rohrwacher.  Solo que…

Solo que a quien esto firma la ha dejado fría e indiferente . Solo que quien esto firma, piensa que le sobran metraje y cierta pomposidad.  Solo que quien esto firma, pese a destacar su oscuridad y sordidez a la contra, la ha encontrado bastante plana en las historias y en el enfoque de sus protagonistas. Solo que quien esto firma, cree que ha desaprovechado, también él, también aquí, una oportunidad de oro de cuestionar los esquemas sexistas en los temas tratados como la maternidad, el matrimonio, la relación con los hijos-as, de los y las diferentes, la vejez, el imperativo por la juventud y la belleza, la tiranía de una forma de Estado…

En efecto, el rechazo al deterioro del cuerpo y a los estragos de la edad solo se les adjudica a las mujeres. Así como las pulsiones maternales. Pero el poder omnímodo es masculino y ellos sí pueden exhibir sin traumas, ni complejos, el paso del tiempo. Puesto que del género fantástico se trataba, y de una versión libre de una obra, hubiera sido mucho más estimulante y enriquecedor, hubieran ganado sus personajes en complejidad, de haber dado una vuelta de tuerca a esos esquemas, cuestionándolos. Una pena.

 

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