Archivo anual: 2020

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 23. ‘Viajeros’, temporadas 1, 2 y 3: Los últimos vestigios intactos

Tres hombres y dos mujeres, el orden de los factores no altera el producto, son los personajes principales de esta ficción muy coral. A saber: Grant, también llamado Mac como abreviatura de su apellido MacLaren (3468), que se encarna en un agente especial del FBI y líder del equipo; Trevor (0115), uno de los veteranos, físico e ingeniero, que se encarna en un deportista adolescente; Philip (3326), historiador, que se encarna en un adicto a la heroína; Marcy (3569), médica cirujana, que se encarna en una limpiadora de una biblioteca con cierta discapacidad mental y Carly (3465), estratega y luchadora del equipo, que se encarna en una madre maltratada y separada. Fuente: Wikipedia

Ellas y ellos son l@s viajer@s que proceden de un futuro con todos los adelantos científicos y tecnológicos, pero cuya forma de vida es muy hostil, áspera y terrible, como consecuencia de horrores cuyas raíces están en el pasado, en el presente para nosotr@s del siglo XXI, el 21 como le llaman. Las cifras son sus denominaciones de origen y se encarnaron en tales personas, a las que llaman huéspedes, cuando a ellas y ellos les tocó morir.

Ellas y ellos se definen como: «Nosotros, los últimos vestigios intactos, juramos deshacer los errores de nuestros antepasados, sanar la tierra y recuperar lo perdido arriesgándonos a no nacer. Venimos de un futuro donde la vida está aniquilada para salvar a la humanidad, para cambiar el mundo» Su Gran Jefe es un ente llamado Director, a quien nunca vemos. Por cierto, son prioritariamente vegan@s…

Se rigen por protocolos, de los que los seis principales son: 1) La misión es lo primero 2) Deja el futuro en el pasado 3) No quites una vida, ni la salves, a menos que se te ordene 4) No te reproduzcas. 5) En ausencia de dirección, debes seguir con la vida de tu anfitrión y 6) No te pongas en contacto con otros equipos a través de la red profunda, salvo en casos de extrema urgencia. A lo largo del relato, iremos viendo si los cumplen o no… Su primera misión es desviar la trayectoria de un asteroide llamado Helios, destinado a impactar contra la tierra y causar una masacre sin precedentes.

Pero habrá bastantes más- alguna de las cuales les impactará por la semejanza casi profética con la situación sanitaria que estamos sufriendo – que el jefe supremo les encargará a través de mensajer@s infantiles, a las que se añadirán nuev@s viajer@s – amig@s y enemig@s – anfitriones-as y personas con las que mantendrán vínculos amistosos, afectivo-eróticos, de rivalidad, tensión y odio, además de los lazos intensos que se establecen entre ell@s mism@s.

Heredarán las vidas y circunstancias, también adicciones, de las personas a las que encarnan, junto con sus seres queridos. Tendrán que ser muy sutiles, y no siempre serán capaces…, para mantener el pulso entre las antiguas, y nuevas identidades a fin de preservar su secreto. Desarrollarán personalidades nuevas que les enriquecerán tanto como les crearán conflictos y…

Tres intensas y absorbentes temporadas que te sorprenden continuamente y no te permiten acomodarte. Desde la intimidad hasta la macropolítica. L@s protagonistas, principales y secundari@s, crecen, evolucionan y se desarrollan ante nuestra mirada. Es sutil, inteligente, compleja y lúcida en sus tramas y subtramas que no requieren de grandes efectos especiales para enganchar. No los necesitan.

34 episodios. Doce en la primera, otros tantos en la segunda y diez en la tercera con el ritmo ad hoc en cada capítulo – de aproximadamente 45 minutos de duración – bien sean trepidantes o intimistas. Creada por Brad Wright, quien también los dirige junto a Andy Mikita, William Warring, Nick Hurran y Martin Wood.

Quien también los ha escrito junto a Ashley Park, Pat Smith, Gillian Muller, Amanda Smith-Kolic y Mika Collins. Su excelente fotografía la firma Adam Lastiwka. De su reparto, tan sólido y solvente, destacamos a Eric McCormack, MacKenzie Porter, Nesta Cooper, Jared Abrahamson, Reilly Dolman y Patrick Gilmore. Fuente: FilmAffinity.

Estrenados respectivamente en Netflix, una producción original de la plataforma y considerada una de sus joyas ocultas, en 2016, 2017 y 2018. Esperando fervientemente la cuarta…

Ni se les ocurra perdérsela.

Avances críticos de la programación del SEFF 2020: Cinco confirmadas de la Sección Oficial

El Festival de Sevilla, SEFF 2020, abordará su decimoséptima edición del 6 al 14 de noviembre. Una edición que, en estos tiempos oscuros, distópicos e insidiosos del virus, ha apostado por «su carácter presencial en unos momentos difíciles para el sector, coherente con su apuesta por el cine en las salas, que garantiza plena seguridad a la hora de acoger las proyecciones y su vocación de servicio a cineastas y espectadores. La decisión permite mantener un centenar de empleos directos y multiplicar así el impacto económico proyectado en otros sectores claves de la ciudad»

Puestas así las cosas, esta entrada se propone analizar críticamente, de manera independiente a las referencias del Certamen – que, por supuesto, son dignas de consideración, pero con extractos o titulares de páginas prestigiosas y relevantes especialistas – los avances de la programación que la organización nos hace llegar puntualmente a los medios, en sus distintas Secciones. Sin pretensiones de exhaustividad, pues es imposible abarcar una oferta tan amplia y compleja.

La Sección Oficial ha adelantado hasta el día de hoy cinco de sus títulos, con tan sólo una mirada de mujer en régimen de co-dirección entre ellos. De momento. Son, a saber:

‘El año del descubrimiento’, de Luis López Carrasco. Es un documental de 200 minutos de metraje, coproducción hispano-suiza, fechada en este año como todos ellos. Se centra en las contradicciones de la España de los 90, y del año 92 más específicamente. Entre la Expo sevillana y los Juegos Olímpicos de Barcelona, diez años después de la subida al poder de Felipe González, el país parece moderno y efervescente. Pero… las protestas por el cierre de fábricas y el desmantelamiento industrial en Cartagena coexisten también con tales fastos. Concursó también en la Sección Oficial del Festival de Rotterdam.

Se ha escrito sobre ella: «Asume una postura con una valentía y un respeto por el espectador que son poco habituales» Fernando E. Juan Lima, OtrosCines.com; «Recupera la memoria, da voz a los protagonistas indignados y humillados y escucha a la gente de su generación que padece los efectos de aquel desprecio… Una película histórica monumental con protagonistas anónimos. Una película soberana que confirma la marcha imparable de uno de los grandes creadores de nuestro cine» Miguel Martín Maestro, El Antepenúltimo Mohicano.

‘Gagarine’, de Fanny Lyotard y Jérémy Troullh. Francia, 95 minutos. Una ópera prima que mezcla géneros para describir, de forma singular y transgresora, sin caer en los tópicos al uso, la periferia de un barrio francés, al que hace referencia el título, multirracial, insalubre y propenso al justo estallido social. Concursó en Cannes.

Fabien Lemercier ha escrito en Cineuropa sobre ella: «Basándose en un hecho real, Lyotard y Troullh consiguen trasplantar un relato muy arraigado… y de una dimensión onírica ingrávida. Una mezcla y representación simbólica y fuerte del barrio que une pasado, presente y futuro y da la espalda a los clichés»

‘Ondina’, de Christian Petzold, coproducción germano-francesa de 90 minutos. Consiguió el Premio a la Mejor Actriz para Paula Beer y el FIPRESCI de la Prensa Cinematográfica en Berlín. Es un drama romántico singular en el que una historiadora, que da conferencias sobre el desarrollo urbanístico de Berlín, es abandonada por su amante y se propone asesinarlo y regresar a las aguas…

Se ha escrito sobre ella, en resúmenes de críticas publicadas en FilmAffinity, una referencia imprescindible además de las ya citadas : «Juega a las metáforas, pero sin exagerar… Un bello paseo por el amor y la muerte» Luis Martínez, El Mundo; «Funciona mejor a nivel teórico que práctico, pero es admirable que se tire al vacío sin red al celebrar la naturaleza irracional del amor… los surrealistas más militantes la aplaudirían» Sergi Sánchez, La Razón; «Recuerda a ‘Romeo y Julieta’ y ‘La forma del agua’, tan opaca como hipnótica», Nando Salvá, El Periódico; «Tiene estilo y elegancia narrativa, pero se queda corta pues su material es flojo y su mensaje turbio» Peter Debruge, Variety.

‘Siberia’, de Abel Ferrara. Coproducción entre Italia, Alemania y México, de 92 minutos. Un drama psicológico, ambientado en la naturaleza, en el que un hombre, tan solo como atormentado, bucea en su interior para encontrarse a sí mismo y a la paz que anhela. Concursó también en Berlín.

Se ha escrito sobre ella, nuevamente en extractos de críticas recogidas de FilmAffinity: «Desmedido, fútil, metafísico, ridículo y magnético. Todo a la vez… Solo cabe rendirle pleitesía o aborrecerlo para siempre» Luis Martínez, El Mundo; «Ferrara y Dafoe se pierden en Siberia. Pretende ser enigmática y mística, pero se queda en confusa» Nando Salvá, El Periódico; «Una narrativa dislocada, disfrazándose de metafísica de tocador, que nunca está a la altura de sus pretensiones» Sergi Sánchez, La Razón…

Y ‘Sweat’, de Magnus von Horn, Polonia-Suecia, 100 minutos. Describe tres días en la vida de la morivadora fitness Sylwia Zajac quien, en pleno éxito en las redes sociales y con el respaldo de su entorno, busca intimidad.

Han escrito sobre ella, de nuevo extractos recogidos de FilmAffinity: «Es refrescante ver una película que no se suma a un linchamiento de las redes sociales, sino que lo observa todo como un trabajo a tiempo completo» Marta Balaga, Cineuropa; «Una de las películas más matizadas y satisfactorias con el fenómeno de la fama moderna» Wendy Ide, Screendaily; «A pesar de su considerable respeto por su heroína, nunca logra una reflexión profunda sobre los temas que plantea» Jessica Klang, The Playlist…

Pues ya lo saben. Este aperitivo no ha hecho más que empezar. Continuará…

Seis años de seis días…

A Vita Lirola, que lo hizo posible.

La noche del 8 al 9 de octubre de 2014 esta firmante la pasó en blanco. La noche del 8 al 9 de octubre de 2014 estaba a punto de iniciar un viaje que hoy, en estos tiempos del virus, no hubiera sido posible. Un viaje en avión de muchas horas que ella, siempre retenida en tierra por sus animales y no es una queja, nunca había hecho. Un vuelo transoceánico tan lleno de nervios como de expectativas. Un viaje, un sueño, que le regaló su hija Vita Lirola: seis días en Nueva York. En la mejor compañía y con la mejor guía posible.

Un viaje, un vuelo, que resultaron más que agradables y en el que no faltaron los entusiastas aplausos del pasaje al tomar tierra. Luego, en el autobús hasta la Ciudad, ya comenzaron las referencias míticas. Atravesar de noche la New Jersey de Los Soprano…

… Y cruzar Manhattan bajo las hipnóticas luces de los rascacielos, bajo esos cielos soñados y esos edificios míticos, que refulgían ante una viajera boquiabierta e incrédula por estar allí, camino de nuestro apartamento en Madison Avenue – que respondía a los mejores clichés, con unas vistas desde su azotea que cortaban la respiración – cedido por la generosa hospitalidad de Gail Freund y John Glatt, una deuda de gratitud permanente.

La Nueva York de quien esto firma, una de las muchas posibles, fue la de la inmersión absoluta en todas sus mejores referencias literarias y, sobre todo, cinematográficas. En todo su glamour, su hermosura y su leyenda. La Nueva York de quien esto firma no defraudó sus expectativas, sino que las agigantó y no era nada fácil. Tan reconocible y tan nueva en sus calles, sus barrios, sus parques, sus estilos arquitectónicos, sus alturas, sus vistas, sus islas, sus iconos, sus mitos, sus rincones, su Zona Cero, sus estaciones, sus ruidos, sus silencios… que la hicieron vibrar con intensas emociones estéticas y sensoriales.

Aquí están sus crónicas, pálidas e inevitablemente esquemáticas, escritas a trompicones en mi Tablet, por orden cronológico:

https://sevillacinefila.com/2014/10/12/seis-dias-en-nueva-york-una-aclaracion-imprescindible/

Seis días en Nueva York. Contrastes

Seis días en Nueva York. Otros mundos

Seis días en Nueva York. Naturaleza y Arte

Seis días en Nueva York. Horas de Museo

Seis días en Nueva York. Memoria, Libertad y Justicia

Seis días en Nueva York. Glorias y miserias

Seis días en Nueva York. Delicias urbanas

Seis días en Nueva York. En la cima…

Seis días en Nueva York. Recapitulación y cierre

Gracias Vita Lirola. Gracias Gail, gracias John. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Falling’: Pater familias

Quien esto firma, quiere comenzar esta entrada por algunos extractos de reseñas críticas positivas – a cargo de expert@s muy cualificad@s – de esta película recogidos en su ficha de la imprescindible página, de consulta siempre obligada y de servicio público cinematográfico de primer orden, FilmAffinity. Para que ustedes los tengan en cuenta. Dicen así:

«Es una película intensa, bien contada, pensada y sentida que escarba en sensaciones dolorosas» Carlos Boyero, El País. «Un buen drama familiar que aborda la vejez, en este caso unida a un proceso de demencia senil… tratada con enorme sensibilidad, extrañamente conmovedora» Oti Rodríguez Marchante, ABC.

«Una honestidad brutal, una película bella y sobria, un viaje de la infancia a la vejez… profunda y reveladora reflexión en torno a los enigmas que esconden los afectos» Beatriz Martínez, Fotogramas. «Interesante. Un debut en la dirección brutal, honesto y tierno» Irene Crespo, Cinemanía.

Quien la filma, debutando tras la cámara, escribe su guion, interpreta y compone su banda sonora es el sobresaliente actor, también poeta, músico y pintor, Viggo Mortensen, cosecha del 58, que disfruta de la triple nacionalidad estadounidense, danesa y argentina, que ha sido tres veces nominado a los Oscar, cuatro a los Globos de Oro y una vez a los Goya. Fuente: Wikipedia, otra página de consulta obligada.

Flamante Premio Donostia en la reciente edición del Festival de San Sebastián, recordamos sus inolvidables composiciones en títulos tales como ‘Alatriste’, (2006), ‘Promesas del Este’ (2007), ‘Capitán Fantástico’ (2016) o ‘Green Book’ (2018), entre tantos otros. Ha declarado que esta de ‘Falling’ es una historia que llevaba dentro desde hace muchos años, que tiene muchos tintes autobiográficos, pues sufrió las demencias de sus padre y padrastro y que comenzó a escribirla tras la muerte de su madre. Está dedicada a sus dos hermanos más jóvenes.

Una historia en la que se nos relata el viaje de un anciano ferozmente conservador, que pretende cambiarse de casa y al que acecha la locura senil, hasta el sur de California donde vive su hijo varón con su marido y la hija adoptiva de ambos. Las radicales diferencias ideológicas, políticas y generacionales entre los dos se harán muy presentes y extensivas al resto del grupo familiar, mezcladas con los recuerdos del pasado.

Esta firmante, pese a reconocer los valores de la película puestos de relieve al principio de este texto por gentes tan documentadas, no logró conectar con ‘Falling’ como esperaba y hubiese deseado. No lo hizo, entre otras cosas, por el rechazo integral que le produjo el anciano pater familias – cazador, machista, racista, homófobo, autoritario, prepotente, hosco, insensible… – catálogo viviente de las peores señas de identidad y maltratador psicológico, que nunca se permite exhibir debilidades, demostrar afecto o ninguna clase de empatía. El público asistente, sin embargo, celebraba la mayor parte de sus «salidas» – algunas divertidas, hay que reconocerlo – con abundantes risas…

Tan odioso personaje, según el criterio de quien suscribe, no tiene antagonista que lo cuestione. Salvo apenas una vez, y de refilón, su propio hijo tras demasiados agravios y humillaciones. Es una elección narrativa discutible a su entender. Entre la exasperación de las confrontaciones directas y tan respetuoso sometimiento, hay demasiados matices que se pierden.

Ocurre también que hay otras subtramas y caracteres que ni se tocan por los omnipresentes y feroces soliloquios del patriarca, tanto en el pasado como en el presente. Todo palidece ante ese carácter infernal, todo gira en torno a su eje. Nos quedamos sin saber cómo es la relación entre el matrimonio gay, entre esos dos hombres sensibles e interesantes. Cómo llegaron a la adopción de la niña inteligente y singular. Qué vida llevó la progenitora después o los rasgos de su personalidad apenas entrevistos. Igualmente en el caso de la hermana y sus hija e hijo tan peculiares… Todo ello, además, de que le sobra metraje.

Coproducción entre Canadá y Reino Unido, de 112 minutos, fechada este mismo año. Ya se ha escrito que su escritura y su banda sonora, adecuada al drama que se nos narra, se deben también al propio Mortensen, cuya interpretación es tan contenida como excelente. La fotografía simplemente correcta es de Marcel Zyskind. Del reparto, destacar a un grandioso Lance Henriksen, Terry Chen y las presencias siempre estimulantes de Laura Linney y de nada menos que David Cronenberg.

Escrito queda. La pelota, en sus tejados, aunque lo suyo sea que decidan por sí mism@s viéndola.

‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre’: Dos días en Nueva York

Esta firmante va a comenzar esta crítica por el final. Esta firmante va a recomendarles encarecidamente la visión de esta película, a la que todos los reconocimientos le son debidos, Gran Premio del Jurado en Berlín, Premio Especial del Jurado, en el apartado Drama, en Sundance y Premio TVE Otra Mirada en San Sebastián. Y no serán los únicos. Al tiempo…

Esta firmante se siente orgullosa de otra mirada fílmica de mujer singular y extraordinaria. Esta firmante se ha estremecido ante ese ojo de la cámara sensible, lúcido, inteligente, realista, áspero, dramático y conmovedor, pese a ser tan insobornable y bronco, sobre el viaje a Nueva York – desde su Pennsilvanya de origen – de dos adolescentes, primas y amigas, para conseguir el objetivo de la interrupción del embarazo de una de ellas, decisión sobre su cuerpo y su vida que en su Estado le niegan.

Una Nueva York exenta de glamour y de referente icónicos y apenas entrevista más que a través de autobuses, metros, salas de espera, consultas, quirófanos y estaciones. Una Nueva York más bien sombría y nada hospitalaria, en la que no hay más asideros para estas chicas, con la única dirección de la clínica como referencia, que el dinero que no tienen porque todo, en una sociedad tan ultraliberal y en una sanidad copada por los seguros médicos, tiene un precio.

La realizadora no hace militancia, ni toma partido, ni enfatiza, ni subraya, pero su compromiso es innegable. La realizadora le toma el pulso a un tema, reconvertido en espinoso, en el que la legítima decisión de la mujer se ve interferida por el puritanismo de su país, pero también documenta las posturas a la contra más razonables, las otras opciones posibles, aunque inviables para la protagonista. A un tema en el que la inquebrantable decisión de una joven de 17 años debe superar prueba, tras prueba, entrevista tras entrevista, pago tras pago, hasta llegar a ese momento final en el que todo acaba.

Y también nos es dado ver donde todo comienza. En las circunstancias familiares, laborales y sentimentales de esta misma chica, que son descritas con mano maestra con apenas un par de pinceladas, Desde esa canción que canta al principio, con esa letra… En dos adolescentes que no se tienen más que la una a la otra y que deben asumir indignidades y abusos, sutiles o burdos, masculinos, a fin de que un accidente no se convierta en una cadena perpetua, En dos cuerpos que no controlan, que no son enteramente suyos, que se les rebelan, sobre todo al personaje central.

En la solidaridad de quien es capaz de delinquir y dejarse sobar para conseguir una liquidez que no tienen en una ciudad que nunca duerme y en la que no les es permitido un techo para dormir. En ese cuestionario que tanto (nos) revela – y a ella misma – con las respuestas que dan título al filme: Nunca, casi nunca, a veces, siempre. En tantas otras cosas que verán por sí mism@s…

Producción estadounidense, fechada este año, de 101 minutos de metraje. Su escritura se debe también a su directora, la guionista, productora y cineasta neoyorquina Eliza Hittman, cosecha del 79, de la que es la tercera de su filmografía. Más mujeres prestigiosas enriquecen su ficha técnica: en la espléndida fotografía – tan rugosa, áspera y quirúrgica como la historia que cuenta – debida a Héléne Louvart y en la banda sonora tan sutil en sus presencia y ausencia que firma Julia Holter. En el reparto brillan con luz propia las prodigiosas y magnéticas Talia Ryder y, sobre todo, Sidney Flanigan.

Dura, desabrida, sin anestesia, dolorosa, emocionante. Absorbente, en sus silencios, miradas y planos tan cercanos, en su corporeidad. Un poderoso drama, una joya absoluta de visión imprescindible.

Háganse el regalo de no perdérsela.

Hasta siempre, querida Cristina

Escribir que Cristina Abad, madrileña afincada en Sevilla, era -¡¡¡escribirlo en pasado, desde esta tarde en la que su ausencia se ha hecho irreversible!!!- periodista dedicada a la comunicación corporativa, Master en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad hispalense, subdirectora de la revista cinematográfica Fila Siete, codirectora del ciclo Personas y Personajes, ponente en jornadas, debates, mesas redondas y presentaciones de películas y crítica documentada y experta, entre un largo etcétera… con ser tanto, sabe a poco.

Y sabe a poco porque es solo un pálido reflejo de una personalidad generosa, amable, bondadosa, culta, cultivada, habitada por la elegancia, la lucidez, el encanto personal y el sentido del humor. Era una crítica excelente, analítica, documentada, atenta al detalle, comprometida con el hecho cinematográfico desde el conocimiento, la inteligencia y la sensibilidad de las que estaba sobradamente dotada. Y sabía transmitirlo con sencillez y erudición, con una tan rigurosa como compleja naturalidad.

Tuvimos ocasión de comprobarlo en la tertulia Luis Casal Pereyra donde nos regaló, en más de una ocasión, lecciones de cine y de vida. Como muestra y recuerdo este ejemplo, del que traigo el enlace:

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Temporada 6: La hora de las mujeres

Pero también, con – se insiste – sus probadas bondad y generosidad, tan empáticas y solidarias, estuvo ahí, pese a tener que dejar un compromiso previo, en el homenaje al querido Luis. Aquí su enlace:

Tertulia de cine Luis Casal Pereyra. Temporada 5: A flor de piel…

En otro orden de cosas, esta firmante nunca olvidará su templanza, su serenidad, su talante tan ecuánime, en las salidas de las proyecciones del SEFF ante la arrolladora intensidad de quien esto firma en sus comentarios de las películas. ¡¡¡Cuanto te echaremos de menos en el Festival, en la tertulia, en el cine y en la vida, querida Cristina!!!

Hace dos semanas, tan solo dos semanas…, un amigo común me alertó de tu extrema gravedad. La maldita enfermedad maldita hizo mella en ti, recién llegada de tus vacaciones, y no te dio más que esos catorce días de tregua. Tan agresivo y violento fue su ataque. Poco después supe, por otra amiga común, de tu entereza admirable ante el terrible diagnóstico: «estad tranquil@s, que yo estoy tranquila» le transmitiste. Y respondías, ya casi sin fuerzas, a los wasaps y mensajes de cariño e interés que te enviaban.

El mío, en el que te emplazaba a la próxima edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla: «Vamos palante que nos tenemos que ver en el próximo SEFF del 6 al 14 de noviembre. TÚ PUEDES. Besos enormes» no llegaste a leerlo. Y no pudo ser. Maldita enfermedad maldita. Maldito 2020. Tan joven, tan hermosa por dentro y por fuera, tan valiosa, tan válida, tan valiente…

«La vida no es noble, ni buena, ni sagrada» escribió Federico en su ‘Oda a Walt Whitman’. No lo ha sido contigo. No lo ha sido con quienes te queríamos y ahora solo nos quedan tu recuerdo y la desolación más absoluta.

Gracias por cuanto nos diste. Allí donde estés, llévate todo nuestro cariño, nuestra estima y nuestro respeto.

Hasta siempre, querida Cristina.

‘En busca de Summerland’: Historia y mitos

Otra mirada cinematográfica de mujer en este verano que, cuando se escriben estas líneas ha dado ya paso al otoño, diferente, tan diferente…, pero que, sin embargo, sigue la tónica estacional de la proliferación de estrenos de realizadoras en nuestras carteleras.

Para lo mejor, porque las descubrimos y nos permite seguir sus trayectorias y para lo peor, pues, al ser temporada baja, son menos vistas. En cualquier paso, esta siniestra distopía en la que vivimos – y en la que nada tiene ya nada que ver con lo de antaño – lo ha cambiado todo, aunque la tónica citada persista.

Quien la filma y firma su escritura, y debuta con ella en el cine, es la dramaturga, guionista, directora teatral, escritora y cineasta británica Jessica Swale, cosecha del 82, ganadora de un prestigioso premio, el Oliver, a su obra dramática ‘Nell Gwynn’, que protagonizó precisamente el personaje central de esta película, la excelente Gemma Arterton.

Ambientada en la II Guerra Mundial, sigue a una escritora solitaria e insobornable que redacta su tesis doctoral sobre folclore y mitología en la costa de Kent donde vive. Considerada la rara avis del pueblo al transgredir todas las convenciones sociales y sufrir el hostigamiento de la chiquillería local en su propia casa, se ve forzada – con gran disgusto por su parte – a acoger a un niño, Frank, estupendo Lucas Bond, como parte del programa de evacuación de los menores hacia localidades alejadas de las grandes ciudades, muy peligrosas para ell@s durante la contienda.

Pese a los resquemores y hostilidad iniciales por parte de ella, se irá estableciendo progresivamente un estrecho vínculo de complicidad y afecto entre ambos. El chico conseguirá que abra su corazón, en el que guarda la nostalgia incurable de un amor del pasado, y hará realidad una leyenda celta, la Summerland del título original, más ajustado e idóneo que el innecesariamente explícito castellano. Además sus orígenes le generarán una sorpresa inesperada. Ella, por otra parte, estimulará sus conocimientos, su curiosidad científica y su creatividad.

Descritas así las cosas, puestas en contexto, quien esto firma ha experimentado sensaciones encontradas ante ella. Por una parte, ha valorado su mensaje feminista ante una relación lésbica interracial que elude los tópicos al uso del amor prohibido, pese a la época en la que se desarrolla, para centrarse en el fuerte vínculo afectivo-erótico de dos mujeres independientes que se separan porque el objetivo vital de una es incompatible con el de la otra. Y esta última lo y la respeta.

También ha disfrutado con su factura impecable. Con los hermosos paisajes y con el tratamiento, a nivel de puesta en escena, en los que la historia y el mito se entrecruzan. Con la química entre la mujer y el niño. Con eso tan inglés de integrar al diferente, ex-céntric@ – la diferente, aquí – en una comunidad cerrada, aunque merezca los reproches y el cruel acoso infantil pero que está también llena de humor. Con el inicio y el final tan circulares en los que la incredulidad se trastoca en sorpresa.

Pero… debería haber incidido más en los pormenores de un romance, muy superficialmente tratado en flashbacks, insólito en tiempos de guerra. En la situación de las mujeres en ella, especialmente de las que no se ajustaban a la heteronormativa vigente. En la de la niña cómplice de Frank, muy estimulante y prometedora, a la que no rescata en la conclusión. Más rigor y menos azúcar, quizás. Aunque no resulte especialmente empalagosa.

Producción británica fechada este año, de 99 minutos de metraje. Ya hemos escrito que el guion corre a cargo también de la realizadora. Su hermosa fotografía se debe a Laurie Rose y su bella banda sonora a Volker Bertelmann. El reparto muy sólido, marca del país, en el que, aparte de Gemma Arterton y Lucas Bond, ya citados, podríamos destacar a la gran Penelope Wilton ( ‘Downton Abbey’ ) en un corto papel, a la carismática Dixie Ejerickx o a Gugu Mbatha-Raw.

La ingrata cartelera de nuestra ciudad apenas si le ha dado una semana… Pero consúltenla porque aún puede verse en alguna sesión suelta. Y merece una oportunidad.

Nueva normalidad en serie (s). Episodio 22. ‘Cormoran Strike’. Temporada 1: Joanne y Robert

Joanne es la mundialmente conocida como J. K. Rowling, escritora, productora de cine, filántropa y guionista británica, de la cosecha del 65, autora de la mítica serie de libros de Harry Potter, entre otras muchas obras. Pero no solo eso…

Es también una feminista convencida que ha sufrido y sufre una intolerablemente injusta caza de brujas – liderada, entre tantas otras, por gentes que le deben fama, carrera y fortunas – por luchar contra el borrado de su sexo. Por afirmar que «Si el sexo no es real, no hay atracción hacia el mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida de las mujeres a nivel mundial se borra».

Y también que, como superviviente de abusos y violencia machista, considera un peligro para las víctimas que sus espacios dejen de ser exclusivos para ellas. Tal afirmación generó aplausos para su maltratador y verdugo… Esto expresado muy esquemáticamente, puesto que no es el tema de esta entrada y ya ha sido tratado, con todo el rigor y magisterio, por compañeras muy cualificadas del Movimiento.

Robert, Robert Galbraith, es su alias, o seudónimo, para su otra saga literaria. La de las, hasta ahora, cinco novelas policíacas protagonizadas por el detective Cormoran Strike y su ayudante, luego socia, Robin Ellacott. Estos libros han dado lugar a la producción audiovisual que nos ocupa, cuya primera temporada consta de siete episodios, de aproximadamente una hora de duración, que recogen los tres primeros libros de la serie en su mismo orden cronológico.

O lo que es lo mismo, tres dedicados a ‘El canto del cuco’, dos a ‘El gusano de seda’ y otros tantos a ‘El oficio del mal’. Fechada en 2017, es una producción de BBC One, BBC, Brönte Film and TV que puede, y debe, verse en HBO. Los guiones de los episodios los firman Tom Edge, Ben Richards y la propia autora.

Han sido dirigidos por Michael Keillor, Kieron Hawkes y Charles Sturridge. Su muy cuidada fotografía se debe a James Friend, Hubert Taczanowski, Gary Shaw y Maja Zamojda. Y su acertada banda sonora es de Adrian Johnston. Del reparto, muy sólido y convincente – tod@s ingleses-as, la única condición de la autora, algo acertado y comprensible – como es marca de las producciones del país, destacamos a la pareja protagonista Tom Burke – visto en series como ‘Casanova’ o ‘Los mosqueteros’ – y Holliday Grainger, vista en series como ‘Los Borgia’ o ‘Bonnie and Clyde’. Fuentes: FilmAffinity y Wikipedia.

Algunas cosas que, sin incurrir en spoilers, conocemos a lo largo de las tramas de la pareja protagonista. Una pareja protagonista cuya química es uno de los grandes valores de la serie, cuyo primer encuentro es impactante y cuyo vínculo va creciendo sin caer en tópicos, ni clichés, románticos al uso. Sus afecto y estima mutuos son progresivos y se relacionan – aún siendo él el jefe y ella la ayudante – en pie de igualdad, pese al escalafón laboral que les separa.

Cormoran es «el producto de un polvo rápido», en palabras de su progenitor, entre este, una estrella del rock a quien no ve…, y una supermodelo de fin trágico a quien adoraba. También una hermanastra encantadora, que aparece fugazmente, y que se preocupa por él. Tras la muerte de su progenitora, se enrola en el ejército de misión en Afganistán. Salva su vida milagrosa y casualmente -tendrán la ocasión de ver la dramática escena – pero pierde una extremidad, lo que le provoca secuelas físicas y psicológicas.

Tiene una relación tormentosa con una mujer, que se rompe ya en el primer episodio, y ha abierto esa pequeña agencia. Desordenado, caótico, tenaz, bondadoso, inteligente, culto y sensible, se mueve más por la empatía que por las ganancias en los casos que acepta. Es un hombre querido en general, aunque tenga enemigos peligrosos, y transita con soltura por todos los entornos. Incluso el policíaco ortodoxo a través de un inspector con el que comparte información.

Robin es inteligente, lista, de rápidos reflejos y hermosa por fuera y por dentro. Está prometida en matrimonio con un tipo más bien desagradable que la quiere, pero que no la merece. Abandonó sus estudios de psicología, una de sus pasiones junto a la investigación, por un suceso muy traumático, ya se verá cual. Empática, bondadosa y sensible, es capaz de abandonar un trabajo prometedor por seguir su vocación. Fuerte, segura y determinada pone orden en el despacho, y hogar, de Cormoran y le aporta su imprescindible punto de vista en los casos que comparten.

Ambos nos introducen en microcosmos tan antitéticos, dentro de una Londres llena de magnetismo y contrastes, como el universo de modelos y fotógrafos, el de la escena literaria y el del pasado del protagonista en los que los secretos, las mentiras, las traiciones, la crueldad, el engaño, la belleza, el horror, el peligro, la ternura, la ferocidad, el bien y el mal coexisten. Ella, él y unos personajes secundarios muy bien tratados y trazados, que logran asquearte y conmoverte. Que mantienen siempre tu atención.

No es innovadora, ni extraordinaria, pero posee una factura impecable y está habitada por el encanto y el interés. Súmense a Joan, Robert, Cormoran y Robin y VÉANLA.

‘Las niñas’: Una mochila muy pesada

«La herencia de la educación es una mochila muy pesada». Son palabras de Pilar Palomero – escritora, guionista, documentalista, cortometrajista y cineasta aragonesa de la cosecha del 80, cuya ópera prima es esta que nos ocupa – a Begoña Piña, en una magnífica entrevista del pasado día 4 de este mes de septiembre, que puede, y debe, leerse en Público.

Una entrevista en la que ambas mujeres diseccionan ese tiempo de contrastes – los años 90 donde está ambientada esta historia con muchos tintes autobiográficos – en la política, en el país, en lo público, en lo privado y en lo que se refiere a la socialización de niñas y mujeres.

La entrevistadora citada lo expresa muy bien en un párrafo que esta firmante suscribe en su integridad: «El rancio y venenoso modelo de la mujer ama de casa sumisa y obediente… y el otro patrón de la mujer excesivamente sexualizada que dominaba en la sociedad distorsionaron el paso de la infancia a la adolescencia de millones de niñas españolas»

En efecto, nada más cierto. Muy esquemáticamente, y sin ninguna pretensión sociológica, los Juegos Olimpicos de Barcelona, la Expo de Sevilla, la Unión Europea, la prosperidad coexistiendo con la crisis en la escena política, junto a los coletazos de la movida, los llamados todavía «crímenes pasionales», las presuntas «libertades» individuales impregnadas de machismo y heterosexismo en la cotidianidad, el cine o la televisión… formaban un totum revolutum que integraba también la represión más oscurantista en los centros religiosos y en entornos cerrados, ferozmente conservadores y nada permeables a los cambios.

En este último escenario – en el año de gracia de 1992, en su Zaragoza natal – sitúa la directora la historia de una niña de 11 años – muy probablemente su alter ego, muy probablemente la niña que ella fue – hija de madre soltera, aunque supuestamente viuda, y su algo prematura iniciación a la adolescencia a través de una chica nueva y rebelde, compañera de colegio, y de las hermanas mayores de sus condiscípulas. Un proceso en el que descubrirá las mentiras y las hipocresías adultas.

La mirada de Pilar Palomero es tan demoledora como sutil, exquisita, cuidadosa y emotiva de fondo y forma, de puesta en escena, enfoque y narrativa. Sensible, inteligente, lúcida y contundente, sabe combinar sabiamente el relato más íntimo con el político de la educación sentimental y sexual de una generación de mujeres, la suya propia.

Desde el microcosmos monjil – tan represor – hasta el de las discotecas -y su aprendizaje temprano de una feminidad estereotipada y objetal – las niñas, estas niñas, aquellas niñas tan niñas… debieron conciliar lo irreconciliable.

Debieron crecer y madurar pese a esas contradicciones tan tóxicas como alienantes. Especialmente en el caso de la tierna y adorable protagonista, una prodigiosa Andrea Fandós, en cuya mochila además está el ser el fruto del «imperdonable» pecado de una madre – estupenda como suele Natalia Molina – tan cariñosa como estricta, exhausta de trabajar, para librar a su hija de su destino, de su culpa hasta que… Y ese final.

100 minutos de metraje. Su guión lo escribe también la realizadora, que ha introducido además, con gran acierto, muchas escenas en las que ha trabajado con su excelente reparto de chicas prácticamente improvisando. La magnífica fotografía la firma otra mujer, Daniela Cajías. Y la estupenda banda sonora se debe a Juan Carlos Nayas.

Biznaga de Oro a la Mejor Película, Mejor Fotografía y Premio Feroz de la Crítica en el Festival de Málaga. Seguirán lloviéndole reconocimientos. Todos le son debidos. Y oiremos hablar mucho de ella en los próximos Goya.

Una joya, un debut deslumbrante. Ni se les ocurra perdérsela.

En cartelera: Tres miradas de mujer, dos historias lésbicas y una mirada masculina

Cuatro son las películas a destacar de entre la oferta de estrenos de este viernes 11 de septiembre, en el que tantos aniversarios se conmemoran… De nuevo, tres miradas de mujer – las realizadas por ellas suelen proliferar en esta estación estival – y una de hombre. A saber, las comentaremos por este orden, una francesa, una británica – que podrán verse también en sus versiones originales subtituladas – y dos españolas.

La primera es ‘Un diván en Túnez’, de Manele Labidi Labbe. Entre el drama y la comedia sigue a Selma quien, tras estudiar varios años en Francia, abre su propia consulta psiquiátrica en Túnez. Ahí constata las dificultades de su práctica y las diferencias culturales además del hecho de tener que enfrentarse a un pasado que creía haber dejado atrás. División de opiniones entre quienes la consideran un fresco y lúcido psicoanálisis del país y quienes la asemejan a un culebrón árabe. Pero, desde luego que hay que verla.

La segunda es ‘En busca de Summerland’, de Jessica Swale. Otro drama, ambientado en la II Guerra Mundial, en el que uno de los niños evacuados de las ciudades por la contienda va a parar a un pequeño pueblo y a casa de una escritora solitaria atormentada por un amor del pasado. Aunque ella se resiste a aceptarlo, el chico va ganándose poco a poco su confianza y consiguiendo que abra su corazón. Ha cosechado buenas críticas, en general, con algunas reservas y sido considerada como «una historia de amor lésbico con una mirada feminista». Así que no hay que perdérsela.

La tercera es ‘Salir del ropero’, de Ángeles Reiné. Una comedia en la que los planes de boda de una abogada española, afincada en Edimburgo, peligran por el anuncio de su abuela de hacer lo propio con su pareja de toda la vida, otra mujer. Debido a la ultraconservadora familia del novio, intentará hacer todo lo posible para impedir esa unión con ayuda del nieto de la otra. Con un reparto muy atractivo en el que destacar a Ingrid García Jonsson, Verónica Forqué, la añorada Rosa María Sardá en su despedida del cine, Candela Peña o David Verdaguer. Las referencias son negativas, pero… se le puede dar una oportunidad.

Y la cuarta es ‘Un mundo normal’, de Achero Mañas. Una historia, una road movie, en la que un excéntrico director de teatro decide robar el ataúd de su madre recién fallecida y llevarlo al mar como quería la finada. Su hija le acompaña para tratar de impedírselo y…. Protagonizan Ernesto Alterio y Gala Amyach, hija del director. Buenas críticas y no hay que obviarla.

Pues ya lo saben. Consulten horarios y sesiones y VAYAN AL CINE.