18 Festival de Cine de Sevilla, Toma 7, Sección Oficial ‘Memoria’: Ecos de otros mundos

Las comparaciones nunca fueron tan odiosas. Pero lo cierto es que las propuestas de este domingo en sus sesiones primera y segunda de la mañana y del mediodía, no pudieron ser más contrastadas. Al ritmo frenético de ‘Las gentiles’, de Santi Amodeo, ya reseñada en estas mismas páginas, le siguió la contemplación y la serenidad más transgresoras y radicalmente insobornables en el fondo y en la forma de esta ‘Memoria’ del productor, director y guionista del cine independiente tailandés Apichatpong Weerasethakul, cosecha del 70, que tiene en su haber títulos como ‘El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas’ (2010), Palma de Oro en Cannes y Premio de la Crítica en Sitges o ‘Cemetery of Splendour’ (2015).

Coproducción entre Tailandia, Colombia, México, Francia, Reino Unido y Alemania, de 136 minutos de metraje. Su extraordinaria, bellísima, fotografía la firma Sayombhu Mukdeeprom y su turbadora música, César López. Por tener una referencia, ciñámonos a la sinopsis de la imprescindible página de consulta FilmAffinity, de la que se extraen las fichas técnicas de las películas reseñadas en este blog. Dice así: «A Jessica, botánica británica establecida en Colombia, la despierta una noche un sonido como de otro mundo. La protagonista emprende un viaje hasta el corazón de la selva en busca del origen de ese ruido que solo ella parece oir y allí encuentra a un hombre que atesora toda la memoria del lugar»

En el reparto, además, se agradecen las presencias siempre estimulantes de Jeanne Balibar y Daniel Giménez Cacho. Premio

Dicho resumen aporta las información que el realizador va proporcionando, por llamarlo de alguna manera, a pinceladas y retazos pero lo que se muestra en la pantalla es infinitamente más complejo, sugerente y diverso. Porque se nos conduce por espacios como un hospital en la que la protagonista, una inmensa, maravillosa Tilda Swinton, visita a su hermana repentinamente enferma y hablan de un perro maltratado y abandonado al que la paciente llevó al veterinario y se lamenta de que con su mal no ha podido recogerlo.

Esta empatía con el animal es muy de agradecer cuando en el resto de filmes en general, ya veremos en el resto del Certamen en particular, el lenguaje y los insultos especistas campan por sus respetos. Así, en la anterior reseñada una de las madres de las chicas, que se supone encantadora y liberal, proclama su aversión por l@s gat@s y expulsa a un precioso azul rusa de su casa, a lo que la amiga de su hija le responde que está dispuesto a aplastarlo, De broma, claro, esto último… – cuando no directa o indirectamente el maltrato. Otro ejemplo más de la sensibilidad de su autor.

Porque se nos conduce, junto a su protagonista, a lugares tan distintos como bibliotecas, camillas donde una arqueóloga forense analiza los huesos de una chica joven, mesas de sonido donde un enigmático ingeniero intenta descifrar el que impactó al personaje central, que lo describe con toda precisión en sus componentes, formas y texturas, sintetizándolo para ella, a un restaurante donde nuevamente la golpea sin que sus acompañantes lo escuchen y…

… Y que todos ellos la conduzcan al viaje iniciático por una selva increíblemente hermosa donde esta mujer insomne encontrará a un hombre sin sueños, de sueño profundo, que le transmitirá telepáticamente sus sensaciones y pensamientos más íntimos y donde encontrará las claves que busca. Unas claves que se nos permite ver, como ecos de otros mundos, en una escena tan sorprendente como impactante, aunque siga habiendo más preguntas que respuestas. Aunque el final, como lo es toda ella, como es marca de la casa, sea tan abierto.

Estamos ante una película excepcional en la que, por cierto, una gran parte de sus pocos diálogos son en castellano. Estamos ante una película que rompe todas las convenciones narrativas al uso. Estamos ante una película hipnótica, mágica, profunda y absorbente, pero no apta para todos los públicos, gustos o sensibilidades. De hecho, hubo bastantes deserciones en la sala debido a su ritmo lento y a una puesta en escena – bellísima, con unos paisajes de montaña en su tramo final de una hermosura y majestuosidad que cortan el aliento – estática, de planos fijos con mucha profundidad de campo, que pueden desafiar la paciencia y la lógica.

Estamos ante una película por la que hay que dejarse fluir, olvidadndo esquemas fílmicos previos y abandonando las zonas de confort. Estamos ante una película que te regala serenidad y un aliento telúrico combinado con la modernidad. Estamos ante una película lírica y sensorial, que te hace conectar con otros universos y otras formas de vida, además de la de su lujuriosa naturaleza, que son invisibles pero están ahí. Déjense atrapar por ella y véanla.

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