Archivo diario: noviembre 14, 2018

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Pearl’: Músculos y género

La ayudante de dirección, actriz y realizadora francesa Elsa Amiel, cosecha del 79, debuta en el largometraje con esta ‘Pearl’ y es la quinta mirada de mujer de esta Sección Oficial. En ella, se sumerge en un microcosmos no especialmente frecuentado por el cine, y menos aún por ellas, el del culturismo femenino.

Sigue a una atleta, Léa Pearl, que intenta alcanzar un codiciado trofeo, el de Miss Heaven, para el que se ha estado preparando duramente cuatro años. Pero justo en ese momento, su ex pareja reaparece con su hijo al que renunció, en aras de dicha disciplina deportiva, al nacer.

De entrada un tema atractivo e insistimos poco tratado en el cine, como el de este deporte, ligado aquí a la renuncia a la maternidad. Otro asunto aún, en pleno siglo XXI, más que tabú. Pero lamentablemente ‘Pearl’ – de 80 minutos de metraje, escrita por la propia Elsa Amiel y Laurent Lariviére, con una muy buena fotografía de Colin Léveque – desaprovecha esta interacción y deja demasiados cabos sueltos en un guión irregular que concede más tiempo del deseable al espectáculo, en detrimento de la profundización de la historia, especialmente el trato por el cuidado del hijo.

Pero tiene hallazgos que la hacen atractiva, pese a su factura, tratamiento convencional y carencias ya comentadas. Como el doloroso esfuerzo muscular de esculpir cuerpos hasta el límite. Como el cinismo machista y despiadado de un entrenador – excelente, como siempre, Peter Mullan – para el que el fin justifica todos los medios.

Como el que la fortaleza corporal puede ir ligada a una dependencia, pasividad y fragilidad emocional. Como la edad. Como un niño encantador e inteligente – tres de momento, en la Sección Oficial, el hijo del protagonista de ‘Vivir deprisa, amar despacio’, la hija del de ‘Dovlatov’ y este – que puede ser cruel con un ser tan cachas como vulnerable parafraseando a un progenitor detestable.

Una propuesta insatisfactoria, pero que descubren a una cineasta a seguir y que merece ser vista.

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Joy’: ¡¡¡Basta ya de maltrato animal!!!

Quien esto firma, recomendó en sus Hojas de Ruta ‘Joy’, de la realizadora austriaca de origen iraní Sudabeh Mortezai y segunda vista en el Concurso de hoy, pues sus referencias de páginas independientes eran espléndidas y se había hecho con dos Premios en Venecia, el Europa Cinemas Label y el recién estrenado Hearst Film Award a la mejor directora mujer.

Además, la película se rodó tras escuchar ella el testimonio de un grupo de mujeres atrapadas en las redes de la prostitución. Es decir, estos casos reales sirvieron de base al argumento en el que las protagonistas de ficción se encuentran cuando una está a punto de liberarse de la deuda que la ata a su madame y la otra, recién llegada de Nigeria, se rebela contra tal destino.

Pues bien, apenas comenzada la proyección hay una escena, rodada en vivo y en directo, en el que un nativo está desplumando a una gallina viva, mientras el animal se revuelve de dolor y él, además, la va sumergiendo en un líquido pastoso mientras tiene un cuchillo de grandes dimensiones. Esta firmante no esperó a ver más y abandonó la sala.

Para quien esto firma, no hay tema, ni asunto, ni argumento, ni pretensiones de veracidad, ni NADA DE NADA que justifique el maltrato, la tortura, la explotación, el uso, el abuso, el sufrimiento y el asesinato de seres sintientes de la especie que sean en las filmaciones o rodajes. Para quien esto firma, una propuesta de cine – más aún con los medios y técnicas para evitarlo – que perpetre tal barbarie pierde todo su valor artístico.

Hora es ya que un Certamen que se precia de contenidos radicales y transgresores y de activismo fílmico por los derechos humanos, haga lo propio con los derechos de los animales no seleccionando en su programación ningún título que los lesione. Hora es ya, porque, lamentablemente, en cada edición, esta firmante debe salirse de alguna sesión por esta causa. Y en cada edición, esta firmante lo consigna debidamente en las entradas de este blog.

¡¡¡Atención, pues, animalistas y personas de bien, absténganse de ver ‘Joy’!!! Advertid@s quedan.

¡¡¡BASTA YA DE MALTRATO ANIMAL EN EL CINE, DERECHOS YA PARA LOS ANIMALES!!!

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Vivir deprisa, amar despacio’ : El amor en los tiempos del sida

En el mismo París de los años 90 en que l@s protagonistas de ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo, enfermos reales o potenciales del virus entonces mortal de necesidad, militaban activamente contra un gobierno, presidido por François Mitterand, contra unos laboratorios y contra asociaciones “oficiales” que les traicionaron y dejaron en la estacada, los personajes centrales de esta película que nos ocupa se encuentran y se enamoran, con todas sus consecuencias y circunstancias vitales de por medio.

132 minutos de metraje. Escrita y dirigida por el autor, guionista y realizador Christophe Honoré, cosecha del 70, correctamente fotografiada por Remy Chevrin y con numerosos temas musicales de la época como unos elementos dramáticos más, su historia narra el romance ya citado, tan intenso como atípico, tan inviable como gozado y sufrido, entre un escritor enfermo, próximo a cumplir los 40, y un joven estudiante bretón a quienes rodean el adorable hijo del primero, con una amiga, no ex pareja, su amigo periodista – ese que tod@s quisiéramos tener – y la pandilla, novia incluida del segundo.

Marcada por la luz y por la sombra; por los contrastes de quien se sabe sin futuro y de quien lo tiene todo por delante; por la sofisticación parisina y la naturalidad bretona; por el amor a los libros y al cine; por ingeniosos y cultivados diálogos, señas de identidad de la mejor cinematografía del país, se niega a ser activista sino que. por el contrario, es profundamente individualista, aunque no por ello menos hija de su tiempo. Luego, también política.

De hecho, es un relato mucho más sentimental que erótico, pues la distancia que separa a los dos amantes y sus respectivos entornos – que acierta a describir muy bien – además del avance imparable del ominoso mal, no les permite disfrutar de su relación en toda su plenitud física. De ahí, las conversaciones telefónicas y las postales que se intercambian.

Habitada por el encanto, pero al tiempo sumergida en una negrura que tiene tanto de afirmativa como de fatalista, no carece de defectos. Como, por ejemplo, cierta dispersión en su relato; algunas tramas secundarias que restan tiempo al núcleo central; uso excesivo en ocasiones de los temas musicales… Aunque tales contradicciones la hacen más compleja, por otra parte, y menos lineal. Su final es contundente y su reparto, sólido. Con especial énfasis en los trabajos de Vincent Lacoste y para quien esto firma, sobre todo, Denis Podalydés. Aunque Pierre Deladonchamps – ‘El desconocido del lago’ – les de la réplica más que dignamente.

Debe verse, deben verla.