Archivo diario: noviembre 10, 2018

SEFF XV Edición. Sección Oficial. ‘Ray & Liz’: Viaje al cuarto de unos padres

El británico Richard Billingham, cosecha del 70, es un prestigioso fotógrafo, pintor ganador de un Turner y profesor de arte, cuyo debut en el largometraje es esta película que nos ocupa – de 107 minutos de metraje, escrita por él mismo, con una magnífica fotografía de Dan Landin y un reparto más que notable y creíble, en el que destacar a los excelentes Tony Way y Ella Smith –  un retrato de ficción basado en hechos reales, de sus padre y madre que ya habían sido objeto de otros trabajos suyos tanto en imágenes como en cortos.

Unos progenitores, situados en los márgenes sociales en la época particularmente salvaje con este tipo de colectivos como la thatcheriana de los años 80, malviviendo de subsidios y préstamos, con sus dos hijos de cuyas necesidades básicas sencillamente se despreocupan. El padre alcohólico, la madre algo menos pero igual, pasan gran parte de sus días, bien durmiendo, bien bebiendo, bien fumando, bien, en el caso de la mujer, resolviendo puzles, sin ejercer ningún tipo de vigilancia y cuidado hacia los menores.

Y esta es precisamente la violencia, las violencias. Una violencia  – aquí, como en otros asuntos, este filme rompe muchos esquemas – pasiva, pero terrible. De desatención y desafecto en todos los sentidos, que provoca un grave riesgo en el pequeño. Una violencia institucional que lo permite y tolera, vía servicios sociales, hasta que casi es demasiado tarde. Una violencia compatible con el amor a los animales – a quienes nunca se daña, antes al contrario – pero a los que se utiliza demasiado en el relato y eso, para quien esto firma, es siempre agresivo.

Una violencia que tampoco se da entre una pareja que, superficialmente hablando, se tratan bien y de la que ella parece ser la más fuerte, por decirlo de alguna manera. Una violencia que alcanza a otro ser adulto vulnerable. Una violencia de clase y reflejada en la miseria más extrema. Un estado de cosas que genera la empatía con el niño indefenso de otras gentes trabajadoras que viven solo algo mejor…, pero en el paraíso para el chico. Sobre todo, porque le muestran el cariño del que carece en casa

Una situación extrema que alcanza al padre, visto años después, que envejece postrado en una cama, bebiendo sin parar y sin apenas comer, rodeado de unas moscas a las que va rescatando y dejando libres su vecino y único “cuidador” quien sostiene que ellas tienen derecho a vivir, como todo el mundo, excepto los negros…

Desoladora y terrible, inquietante y con una excelente puesta en escena, se toma su tiempo para narrar estos hechos. Pero – aunque le sobre algo de metraje – nunca es tiempo muerto, sino que los acontecimientos se suceden aunque la vida parezca pasar apenas por encima de ciertas personas.

Ni lo duden. Véanla.

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Donbass’: Los desastres de la guerra

De acuerdo con Wikipedia, en el feroz conflicto armado entre Ucrania y Rusia, lo que llevó a la ocupación del este del territorio del primer país citado, fueron además las radicales diferencias internas entre las autoridades ucranianas, de uno y otro signo, beligerantemente pro y antisoviéticas. En él perecieron 65.000 personas y más de 6.000 fueron heridas, fuentes de la ONU. Fue llamado Guerra en el Donbass y duró un año, de 2014 a 2015, pero los acuerdos de paz fueron muy frágiles.

Con estos mimbres, el bielorruso de nacimiento Sergei Loznitsa, de la cosecha del 64, ha filmado una película – de 120 minutos de metraje, que también ha escrito y que está muy bien fotografiada por Oleg Mutu – recreando para la ficción una serie de videos domésticos sobre el tema que tienen el denominador común de la guerra y del espacio citados anteriormente. Además de una suerte de giro cíclico que une el principio con un final imprevisible.

Dado este enfoque, en el que además no se nos dan más datos del asunto – por eso quien esto firma los ha buscado en Wikipedia – y dada también la brevedad obligada de esta crónica, decir que ‘Donbass’ resulta tan impactante a veces, como satírica y caricaturesca otras. Tan feroz como corrosiva, en lo que se refiere a la crítica a unas autoridades corruptas y sus partidari@s – que viven privilegiadamente frente a la extrema miseria de la mayor parte de la población – y a los dos bandos – o más… – que se acusan mutuamente de fascistas.

Pero también, precisamente por ese terreno tan confuso y deliberadamente oscuro en el que se mueve, resulta dispersa, caótica, irregular y a menudo carente de una lógica interna y coherencia narrativas.

Aún así, merece verse.