Archivo mensual: noviembre 2014

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XVI. ‘Le meraviglie’: Naturalismos…

 

Quien esto firma, preguntó a la realizadora de esta cinta, coproducción entre Italia, Suiza y Alemania  – Gran Premio del Jurado en Cannes y Premio Especial del Jurado en este Festival -, Alice Rohrwacher, si no consideraba maltrato animal – en una película, incluida también en la Sección Europa Junior – el que sirviera, como regalo y diversión para las niñas de la historia, un camello al que, además, mantuvieran atado a  una suerte de rueda giratoria. Sin contar con las abejas, que de ellas hablamos luego. Todo ello, pese al rótulo de que ‘No se ha maltratado a ningún animal durante el rodaje’, al final de los títulos de crédito. Pero el mensaje de la ficción es justo el contrario. Salió por la tangente…

Pero no lo hizo cuando quien esto firma le preguntó por la complaciente mirada con la que finalmente suscribe el comportamiento del padre tiránico de su historia. Un padre patrón tiránico y explotador con sus hijas y especialmente con la mayor, presente en el Certamen, y Mejor Actriz, ex aequo con la Arielle Holmes,  de ‘Heaven knows what’. A eso sí respondió que «le parecía un hombre justo» y «que se identificaba mucho con él».

La directora posa una mirada nostálgica y algo esquemática, aunque bellamente mostrada, sobre el crepúsculo de una forma de vida rural, representada en esta familia de apicultores con cuatro hijas. Posa una mirada sentimental y tópica sobre un orden de cosas patriarcal y explotador de especies no humanas, comenzando por las propias abejas. Posa una mirada crítica, pero llena de clichés, sobre los mass media que contaminan la elemental inocencia de quienes subsisten, contra viento y marea, en pequeños núcleos no urbanos, de sus propios recursos.

Una verdadera pena, para quien esto firma. Que no para el filme, que ha sido consagrado ya con muy importantes reconocimientos, entre los cuales el de este Festival. Una verdadera pena, porque le falta carga de profundidad y autocrítica y le sobran sentimentalismo y autocomplacencia. Una verdadera pena, porque generaba las máximas expectativas y sabe retratar bien la intimidad del núcleo familiar, incluida la llegada del nuevo miembro. Una verdadera pena porque acierta con el retrato de la mujer y las niñas. Porque el reparto funciona muy bien. Una verdadera pena, porque se estrella con su óptica sobre el equipo televisivo…

Pero juzguen ustedes mism@s cuando se estrene y véanla.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XV. ‘Aimer, boire et chanter’: Adiós, maestro, adiós…

 

Alain Resnais, un clásico indiscutible del cine – y no sólo del francés o de la Nouvelle Vague – con títulos como ‘Hiroshima, mon amour’, ‘On connait la chanson’, ‘El año pasado en Marienbad’ y tantos otros, nos dejó el pasado 1 de marzo, a los 91 años de edad. Su legado fílmico lo constituye esta película que nos ocupa, que obtuvo en el pasado Festival de Berlín los Premios Fipresci y Alfred Bauer.

La historia sigue a un grupo de amig@s, tres parejas entre ell@s, se enteran que un personaje importante en sus vidas padece una enfermedad terminal, que prefiere mantener oculta. Así que deciden invitarle a unirse a ell@s, integrándole en una representación teatral que se proponen llevar a cabo en la campiña de Yorkshire, donde se alojan, y que está en fase de ensayos. A partir de ahí, determinadas revelaciones y secretos saldrán a la luz.

Es estimulante comprobar como un cineasta tan denso e intenso como Resnais fue evolucionando hacia una ligereza, nada forzada ni simplista, sino muy cuidada y compleja, con el paso del tiempo. En los últimos años experimentó con el musical. Y también con la comedia aportando a su puesta en escena técnicas de diseño gráfico o del cómic, como si de un joven veinteañero se tratase.

‘Aimer, boire et chanter’ participa de todo ello sin menoscabo de sus señas de identidad propias. A modo de opereta o de vodevil tan teatral como estilizado, tan sutil como pícaro, tan irónico como caústico explora las relaciones humanas, con el final como telón de fondo. No es lo mejor de su filmografía, pero sí un divertimento inteligente y frívolo que le honra como despedida. Con estupend@s actores y actrices en el reparto, comenzando por su pareja Sabine Azéma, tales como André Dussollier, Sandrine Kiberlain o Hippolyte Girardot. La elegancia y el humor de una obra póstuma. Hónrele viéndola. Adiós, maestro, adiós.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial.Toma XIV. ‘La sapienza’: Alta cultura…

 

Esta crónica va dedicada a los críticos y amigos Enrique Colmena y José Luis Jurado, periodista bien conocido, quienes, en un día particularmente difícil para mí, supieron compensar mi bloqueo con sus aportaciones ilustradas y cinéfilas sobre esta cinta. Agradecerles también su empatía y solidaridad. Así como a l@s demás acreditad@s y profesionales como Mila Fernández Linares, Borja de Diego, Juan Antonio Hidalgo, Juan Antonio Pérez López, Paco Casado, Alejandro Reche o Antonio Sánchez Marrón, entre otr@s, por su apoyo en momentos tan duros. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

 

De Eugéne Green, cosecha del 47, firmante de esta película francesa, nos cuenta Wikipedia que es estadounidense nacionalizado francés. Añade que, además de cineasta, es autor dramático y profesor de interpretación y declamación para jóvenes intérpretes en las técnicas del teatro barroco. Es un hombre muy ilustrado, cuya vasta cultura impregna toda su obra.

Como es el caso de ‘La sapienza’, – pocos títulos tan adecuados… – que concursó en Locarno, y que es una cinta, por sus características, reservada para determinados circuitos y para Festivales. En ella se nos cuenta la historia de un matrimonio maduro. Él, arquitecto de renombre, y ella, socióloga y psicóloga especializada en ambiente y personas marginales o excluidas. Ambos franceses, con su pareja en crisis.

Así que el marido decide viajar a Italia, decidido a escribir sobre Borromini. Ella le acompaña y en Stresa, junto al Lago Mayor, conocen a dos hermanos adolescentes que les harán separar sus caminos. La mujer permanecerá junto a la chica, aquejada de un mal nervioso, y el marido mantendrá sus planes acompañado del chico, que estudia también arquitectura. Los cuatro se enriquecerán y evolucionarán, a nivel personal, y en sus relaciones respectivas, tras esta experiencia.

La puesta en escena de este relato – al que se ha comparado nada menos que con el equivalente japonés de Ozu – es básicamente teatral o teatralizada con diálogos recitados y distantes cara a la cámara – a la manera de Oliveira, salvando las distancias, según la aguda observación de Enrique Colmena – combinados con otros más dinámicos y vibrantes sobre las bellezas, que cortan el aliento, de un paisaje y unas obras de arte únicas. Como las debidas especialmente al mencionado Borromini y a Bernini documentadas e ilustradas por comentarios expertos, cultivados y eruditos, que se agradecen enormemente.

Pero también la hermosura de un paisaje como el de Stresa, en el Lago Mayor italiano, junto a los Alpes. Todo ello servido por la excepcional fotografía de Raphael O´Byrne. O que se hable indistintamente francés, italiano e inglés. Y el mimo por unos personajes únicos y singulares, estimulantes y atípicos. Sobre todo el precioso de la mujer, inteligente, empática, cálida, solidaria encarnado maravillosamente por Christelle Prot Landman. Sin desmerecer en absoluto a Fabrizio Rongione, Ludovico Succio y Adriana Nastro.

Todo ello no significa que su visión sea fácil, nada de eso. Ni que no pueda resultar lenta, o aburrida, o desconcertante, o incluso chocante, pero merece la pena verse por sus muchas cualidades y por su riesgo. Y por su apuesta decidida por los valores de la inteligencia, la comunicación y la cultura.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XII + I. ‘Bird people’: En tránsito

Para mi gata, Lolita, compañera de vida, miembro de mi familia no humana, que nos dejó ayer, jueves, 13 de noviembre, de 2014, de cuya jornada hago ahora la crónica. Luchaste, luché, luchamos por tu vida. Pero nos venció la Parca enemiga…

Pascale Ferran – París, cosecha del 60 – comentó en rueda de prensa posterior a la proyección de su última propuesta cinematográfica, ‘Bird people’, que » le apetecía, tras la anterior ‘Lady Chatterley’ (2oo6), hacer una película que describiera desde una visión, no sólo realista, del mundo en el que vivimos. Es decir, que lo describiera también desde una perspectiva fantástica e imaginativa las aspiraciones y los sueños de la gente».

Y a fe que en ‘Bird people’ ha intentado un cambio radical de registro. La historia de un ejecutivo norteamericano alojado en París, en el Hilton junto al aeropuerto, de paso hacia Dubai para cerrar unas negociaciones y de una camarera de dicho hotel, joven, dulce y solitaria, quienes- sin conocerse- experimentarán profundos cambios en sus vidas. Quien esto firma, no puede concretar más para no desvelar las sorpresas inesperadas que nos depara este filme.

Un filme que tiene un arranque más que estimulante y prometedor, siguiendo con la cámara a las personas que viajan y a sus pensamientos. Gentes en tránsito, en los llamados no lugares, a las que vemos impacientarse, esperar, hablar por los móviles, jugar con artilugios digitales, dormitar… Hasta detenerse en los protagonistas. Cada uno, por separado. Cada uno, en los lugares opuestos de la escala social. Él, visibilizado, hipercomunicado e imprescindible en su esfera de actuación. Ella, invisible en su trabajo y siempre con la carga añadida de cubrir los huecos de las compañeras ausentes.

La mirada sensible e inteligente de la realizadora, quien también ha coescrito el guión junto a Guillaume Bréaud, se posa en estos dos seres insatisfechos de una modo contrapuesto. Al hombre – muy bien, Josh Charles – le hace estallar tras un amago de ataque de ansiedad que le lleva a replantearse su vida y quemar sus naves. En clave realista. A la mujer – muy bien, Anaïs Demoustier – le hace literalmente volar por los aires… Hasta aquí. la abajo firmante puede leer.

Valor, imaginación y creatividad no pueden negársele a Ferran. Otra cosa es que la transición de un plano a otro esté conseguida. Para la abajo firmante, no lo está, aunque aprecie algunos detalles divertidos y tiernos en ella. Y, desde luego, ha estimado el trabajo extraordinario con esas aves adorables, y tan invisibles, los gorriones. Son mágicas algunas de sus apariciones. Y no solo se han hecho con efectos especiales, sino con los de verdad. Magnífica la fotografía de Julien Hirsch y estupenda música de Beatrice Thiriet.

Así que ya saben. Escrito queda. La pelota, en sus tejados. Mejor véanla.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma XII. ‘Mr Turner’: La vida imita al arte

La cita que titula esta crónica es del genial Oscar Wilde tomada de su célebre ensayo, ‘La decadencia de la mentira’. Y tal aserto podría aplicarse también a la obra del biografiado en esta película del prestigioso realizador británico Mike Leigh. Un cineasta de probado talento hace un retrato diferente de uno de los grandes genios de la pintura. Diferente e incluso desconcertante.

Porque no es hagiográfico, ni al uso. Porque describe a su protagonista con un naturalismo, que no oculta incluso sus aristas más toscas y groseras. Porque lo desvela en sus miserias. Como en su relación con su criada, basada claramente en el abuso de poder, aunque ella le dejara hacer. En sus egoísmos, como en su relación con su ex mujer y sus hijas, a las que desprecia, y de las que se hace un retrato caústico y divertido. O en sus devociones y lealtades, como la que mantuvo con su padre, un referente imprescindible en su vida.

Pero también con sus colegas, hacia los que sentía tanto respeto como ambivalencia. Los mismos que ellos le dispensaban a él. Pero también con la Academia, por la que fue tan consagrado como repudiado. Pero también en su búsqueda incansable de paisajes, de costas, de mares y navíos, entre otras materias creadoras. Pero también en su rechazo a comerciar con su arte y en su inveterada firmeza en ceder su obra a su país. Pero también en su negativa a dormirse en los laureles y en su decisión de seguir innovando, pese al rechazo de su entorno y de su época. Pero también en su genio de precursor del impresionismo y hasta de la pintura abstracta.

Mike Leigh ha registrado, escrito y filmado, muy bien todas estas señas de identidad del hombre y del artista, encarnado por un portentoso Timothy Spall, Mejor Actor en Cannes, y con el incontestable buen hacer del resto del reparto. Con una banda sonora, que subraya y no se impone, de Gary Yershon. Con una prodigiosa fotografía de Dick Pope que refleja la luz, el color y los matices de un creador único e irrepetible. Con una producción muy cuidada y una suntuosa puesta en escena. Con un equipo técnico sobresaliente.

Pese a todo ello, le sobra metraje y no es, desde la opinión de quien esto firma, su película más redonda. Aunque, desde luego, está más que claro que no hay que perdérsela.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Tomas X y XI: Hogar, amargo hogar…

Una película catalana, en su versión original subtitulada al castellano, y una película indie, o algo similar, totalmente estadounidense, pero coproducida con Francia, en la Sección Oficial de ayer, que incluyó también a la muy esperada, ‘Mr Turner’, de Mike Leigh, a la que le dedicaremos una entrada aparte. Las dos cintas citadas comparten, siendo radicalmente distintas, un cierto, por llamarlo así, descarnamiento argumental. Se nos dan los mínimos datos posibles del pasado – en la segunda, aún es más evidente – y antecedentes de los personajes y de sus circunstancias. También el que sus protagonistas, aunque el primero no sea un homeless, viven en la calle y todas sus itinerarios y peripecias en ella, transcurren bajo presión. Y con sordidez, todo hay que decirlo.

Nos referimos a ‘El camino más largo para volver a casa’, de Sergi Pérez, y a ‘Heaven knows what’, de Ben y Joshua Safdie. En la primera, un hombre se levanta de la cama, aún vestido, y con un aspecto lamentable. No responde a su móvil, que suena insistentemente, y llama a su perro Elvis, descubriendo que está enfermo. Al no tener coche, lo carga en brazos y finalmente encuentra un taxi que le lleve a una clínica veterinaria de donde, cuando van a atender al animal exangüe y deshidratado, se marcha. En el interín, descubre que ha olvidado las llaves de su casa e iniciará un recorrido compulsivo y errático, en pos de las personas que pueden tener una copia, y eludiendo a quienes le buscan y necesitan hablar con él.

Es una cinta bien hecha, con un clima y una atmósfera desasosegantes, que van in crescendo. Bien interpretada pero absolutamente deficitaria en guión, puesto que no se nos da la menor información sobre su hosco y bastante odioso, por cierto, protagonista – un excelente Borja Espinosa – y es el-la espectador-a quien tiene que intuirlo todo. Además, hay reacciones bastante ilógicas y prescindibles. Las de la chica del bar y la de la perrera, por poner dos ejemplos.

Por transgredir el lenguaje y la narrativa al uso, no todo vale. Además la animalista que esto firma, estuvo inquieta y ansiosa por el perro todo el metraje, pues su ‘dueño’ le confiere un trato bastante cruel. Ningún trauma real, ni de ficción, justifica el maltrato animal. Eso está clarísimo. Y aunque al final, y en la rueda de prensa que quien esto firma se perdió, aclaran que no sufrió y estuvo bajo supervisión veterinaria… el hecho de que estuviera drogado casi todo el tiempo, no es de recibo y podía habérsele evitado.

La segunda está basada en los diarios de una indigente de 19 años, sin hogar y toxicómana, sobre su vida en el lado más oscuro de N.Y. Así que el filme da cuenta de su día a día, con sus compañero@s, su pareja – un tipo especialmente desagradable, por cierto -, sus amistades, los traficantes, sus espacios, sus tugurios, sus bebidas, sus chutes, su búsqueda del dinero – vía mendicidad – para conseguir las dosis, sus cuelgues, individuales y colectivos…¿a qué seguir?. De ella y del resto del grupo sólo tenemos, aparte de lo citado, un dato: su chico ha formado parte de un fracasado grupo de heavy metal. Nada más. Los diálogos, ya pueden figurárselos. Pues eso.

Hay una suerte de mística, y hasta de lírica, de esta forma de vida que, pulsión autodestructiva aparte, no tiene el mayor interés.  Ni talento, ni creatividad, ni relevancia alguna. No aporta nada en ningún terreno. Ni ético, ni de lenguaje fílmico, ni estético. Sobre todo, cuando es retratada de esta manera, como si supusiera un valor en sí misma, sin precedentes, ni causas, ni pasados, ni motivaciones. No es eso, no es eso. Quedan advertid@s.

 

SEFF, XI Edición. Sección Oficial.Tomas VIII y IX: Postales desde el filo

En esta jornada, la Sección Oficial nos ha ofrecido dos películas muy diferentes en temáticas y estilos, pero con el denominador común de mostrar situaciones y personajes al límite y de que ambas, aún cuando exhiban credenciales europeas – de Italia y Francia, concretamente – son inequívocamente made in USA.

La primera es ‘Hungry hearts’ y la firma el italiano Saverio Costanzo. Su historia comienza cuando ambos protagonistas – excelentes Adam Driver y Alba Rohrwarcher, Copas Volpi al Mejor Actor y a la Mejor Actriz, en Venecia – se conocen al quedar encerrados en el servicio de un restaurante chino y su química, tras superar algunas situaciones embarazosas y divertidas, es inmediata. Tras contraer matrimonio, al quedarse ella encinta y nacer su hijo, la relación entre ellos, por desacuerdo respecto a la crianza del bebé, se tornará angustiosa y dramática.

Un comienzo prometedor, junto a un clima y una puesta en escena claustrofóbicos e inquietantes, que se malogran por el esquematismo de sus planteamientos y la progresiva insania de la mujer tendenciosamente representada como vegana, no por animalismo, sino por proteger al bebé de los ‘venenos exteriores’. Así que el hijo no crece y pierde peso por los mejunjes de verduras, semillas y aceites purificadores que le da la madre, oponiendo a este régimen el «saludable» de la suegra cuya casa está llena de cabezas de ciervo disecadas y de armas… Por si esto fuera poco, la protagonista interpone además una denuncia falsa de maltrato. Penoso.

Como penosos son los presupuestos de la segunda. La francesa, ‘The smell of us’, de Larry Clark. Otro americano en París, haciendo siempre la misma película, tras ‘Kids’ y ‘Ken Park’ . Sólo que cada vez más pretendidamente osada, cada vez rizando más el rizo de la supuesta audacia y, a la postre, vacuidad más absoluta. En esta un@s skaters de buena familia ocupan su tiempo fornicando, prostituyéndose y consumiendo todo tipo de sustancias ilegales. Sus hermosos cuerpos se ven confrontados con los estragados de sus clientes-as de la tercera edad. Sin apenas guión, reiterativa, plana, mirándose al propio ombligo y directamente insultante. Absténganse.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Tomas VI y VII: Lentitud y frenesí

La jornada de la Sección Oficial de ayer estuvo marcada por las características opuestas de dos películas radicalmente distintas. La lentitud de una, frente al frenesí de la otra. La crónica de unas gentes explotadas y miserables, frente a la de una familia de estatus privilegiado. Un fresco social, frente a una historia intimista. Personajes de edad avanzada frente a niñ@s y adult@s jóvenes. Política frente a intimidad. Macro y microcosmos.

Hablamos, respectivamente, de la portuguesa, ‘Cavalo Dinheiro’, de Pedro Costa y de la italiana, ‘Misunderstood’, de Asia Argento. La primera, cuyo título alude al nombre del caballo del protagonista, y consiguió el Premio al Mejor Director en Locarno, recupera a un personaje de otra cinta del realizador. En ella, a modo de docudrama testimonial, diálogos, monólogos y escenas que muestran sombríos pasadizos y una suerte de hospital, se da la voz a un hombre y una mujer principalmente, de Cabo Verde. Rememoran las condiciones de vida tan paupérrimas que han tenido en un país entre la dictadura de Spínola y la Revolución de los Claveles.

El filme muestra bien a las claras con unos lenguajes y narrativas deliberadamente no realistas y transgresores, la explotación colonialista y de clase que sufren estas gentes de color, víctimas de entre las víctimas. Pero cuando la morosidad se convierte en estilo per sé, sin añadir nada al mensaje, éste se diluye. Es lo que aquí ocurre. La carga crítica se ve fagocitada por una puesta en escena pretenciosa, lenta y aburrida. Lástima.

Paradójicamente, en la italiana ocurre justo al contrario. Es su frenesí lo que compromete su credibilidad y la misma carga crítica – aunque por motivos muy opuestos – a la que antes hacíamos alusión. La dirige Asia Argento y es una suerte de ajuste de cuentas, en clave de ficción, con su infancia. Hija del productor, guionista y realizador, Darío Argento y de la actriz y guionista Daría Nicololdi. Y Aria es el nombre con el que la inscribieron en el registro civil. Tal y como se llama su protagonista, la prodigiosa Giulia Salerno, desde ya una seria candidata al Premio a la Mejor Actriz de este Certamen.

La mirada de la directora transmite el desamor de una niña de 11 años postergada y rechazada por unos progenitores muy desequilibrados, que la desdeñan en beneficio de sus hermanas. Un padre egocéntrico, narcisista – director de cine famoso, por más señas…- y terriblemente supersticioso. La madre frívola, egoísta y distante. Ambos con un (mal) carácter de mil demonios. Esto lo cuenta, Argento, no quien esto suscribe. La niña se ve obligada continuamente a emigrar de una casa – ¡¡¡ y qué casas, que decoración y colores, que envidiaría el Almodóvar de la primera época!!! – a otra, o a quedarse en la calle, porque ninguno la quiere. Sus únicos amigos son una compañera de colegio y un gato negro al que adoptó.

Si esta historia se hubiera narrado con cierta mesura, habría resultado demoledora. Pero la realizadora – quizás por un mecanismo de defensa, el mismo que le hace decir a su alter ego infantil, mirando a cámara, que no es una víctima- lo convierte en grandguiñolesco y lo despoja, con sus excesos, de gran parte de su potencial crítico, irónico y emotivo. Una pena. La función la salvan Salerno y el resto de niñ@s. Tan crueles, con pocas excepciones, como l@s adult@s, pero mucho mejor retratad@s.

SEFF, XI Edición. Selección EFA.’El capital humano’: Valor y precio

Esta cinta italiana, ‘El capital humano’, de Paolo Virzi, está preseleccionada a los Premios de la Academia del Cine Europeo. Además, ganó 7 David de Donatello y puede representar a Italia en los Oscar. Quien esto firma, la ha visto esta misma tarde con la sala llena – pese a ser lunes – y quiere romper, comentándola, con su inveterada costumbre de registrar prioritariamente las de la Sección Oficial.

Un accidente en la víspera de Navidad. Un ciclista es arrollado por un turismo que se da a la fuga. En este drama resultan implicadas dos familias. La de un millonario especulador y la de un modesto agente inmobiliario, cuyos hijos mantienen una relación sentimental. Al tiempo, tres estudiantes están a punto de saber quien gana un importante galardón, uno de ellos el chico de oro citado. En una noche clave, nos serán mostrados los movimientos de tres de las personas implicadas y también la identidad del- la responsable del atropello y las conclusiones finales.

La historia, algo toscamente resumida en los términos antes citados, está basada en la novela homónima del norteamericano Stephen Amidon, ambientada en Connecticut. Su título alude » al valor, en términos de indemnización, de un fallecido» (sinopsis de la página correspondiente del SEFF). Sobre el financiero ha declarado el realizador que «es un digno representante de esa criminalidad que, como ocurrió en la crisis de 2008, puede llegar a destruir la economía de naciones enteras o, por lo menos, a despojar a los ingenuos de sus bienes»

Esta frase revela claves de un relato fílmico  que es, al tiempo, un thriller y una demoledora crítica social. Los privilegios de una clase, y de sus mimados y caprichosos descendientes. Los advenedizos que sueñan en ser como ellos, arriesgando todo su capital por sentirse iguales a quienes les desprecian tanto como les utilizan.

Una esposa insatisfecha, pero ignorante de los manejos del marido, que se lanza a un mecenazgo cultural. Una joven responsable y un chico que no está a la altura. Otro joven maldito y marcado, cuyo talento corre pareja con su fragilidad. Un romance inesperado y una concatenación de acontecimientos que desembocará en tragedia. Una pirueta del destino que hará que el dinero cambie de manos. Unas gentes que nunca pierden… El mismo día, de la noche de autos, desde tres vivencias diferentes.

Tres personajes y un accidente sin huella. Algo conocido, se dirán. No tal como lo ensambla, cohesiona, revela y desvela, Paolo Virzi en un magnífico guión que ha coescrito con Francesco Bruni y Francesco Piccolo. No tal como lo fotografían Jerome Almeras y Simon Beaufils. No tal como lo muestra en una puesta en escena tan elegante, densa e intensa como inapelable. No tal como lo interpretan un magnífico plantel de actores y actrices. Ellas, especialmente, notables personajes de mujeres. Así, con la gran Valeria Bruni Tedeschi – justamente premiada en Tribeca -, su tocaya, la Golino, Fabrizio Bentivoglio y el  maravilloso descubrimiento de Matilde Gioli, también galardonada en su país.

No tal como una disección de una sociedad en crisis y profundamente corrompida… De ninguna manera pueden perdérsela.

SEFF, XI Edición. Sección Oficial. Toma V: Beautiful people

«¿Para qué quieres ser Matisse, si ya eres Saint Laurent?» le pregunta Dominique Sanda a Gaspard Ulliel – en la ficción, madre e hijo – en esta biopic no autorizada del famoso modisto, frente a la versión ‘oficial’ de Jalil Lespert,  firmada por Bertrand Bonnello. O lo que es lo mismo, en este microcosmos chic y snob que retrata la película, un diseñador – por excelente y reputado que sea – equivale a un genio de la pintura… Definitorio.

Quien esto firma, se asomó a esta cinta con las expectativas derivadas de algunas referencias críticas y del hecho de ser la candidata a los Oscar por su país. Como también por la circunstancia, algo morbosa, hay que reconocerlo, de que el viudo, Pierre Bergé – industrial, mecenas, presidente de la Fundación YSL – les negara todo acceso a la documentación y archivos, así como a las colecciones, convirtiéndola en una cinta repudiada. Con, no nos engañemos, toda la publicidad añadida que este hecho conlleva. Por cierto, Bergé – pese a esta pataleta que, visto lo visto, no era para tanto – es un ciudadano interesante, comprometido con la izquierda y con el movimiento LGBT, que aquí aparece únicamente en su registro de hombre de negocios. Y de compañero fiel, por supuesto…

‘Saint Laurent’ abarca el período vital del protagonista en los años 60 y 70. Adicto al trabajo, a la belleza, a química y sustancias legales e ilegales, promiscuo y con una cierta inocencia perversa, se movía entre la adulación ajena, o la admiración sincera y con la fidelidad inquebrantable de l@s suy@s a quienes trataba tan cortés como egoístamente. Narcisista y egocéntrico, gustaba – a tenor del filme – de participar en fiestas interminables y glamourosas, donde el alcohol y otras drogas corrían con generosidad. También enclaustrarse en su casa museo o en su taller, sin solución de continuidad.

Puestas así las cosas, Bonnello muestra esta forma de vida, solo apta para privilegiad@s, en saltos temporales, con mínimas variaciones. Sólo un montaje paralelo en el que se contraponen las colecciones del diseñador con la efervescencia política  y popular del 68 en imágenes documentales de la época y del protagonista tiene un cierto interés. Lo demás es vacío, pompa de jabón. Con  una puesta en escena plana y reiterativa, carente de vitalidad, y un guión más que deficiente, que no desarrolla, ni hace evolucionar a los personajes, tratad@s como meros comparsas.

Esto, con un reparto tan prometedor, tiene delito. Tan sólo destaca Gaspard Ulliel, pese a lo esquemático de su YSL, y la escena de la estupenda Valeria Bruni Tedeschi. El resto, Léa Seydoux, Louis Garrel, la ya mencionada Sanda, más que desaprovechad@s. La inanidad más absoluta, con pretensiones de autoría y malditismo. Por cierto, elude la intimidad carnal o cualquier atisbo de relación sexual. Lo que, en un biopic como este, es tan sorprendente como chocante. Ustedes mism@s…