Archivo diario: noviembre 8, 2022

SEFF 2022, 19 Edición. Secciones Oficial e Historias Extraordinarias, ‘Le pharaon, le sauvage et la princesse’ y ‘Everybody loves Jeanne’: Animaciones con encanto, aunque…

Dos películas francesas nos ocupan aquí. Una coproducida con Bélgica, la citada en primer lugar, y otra con Portugal. Una enteramente animada y otra mixta. Una realizada por un maestro del género casi octogenario, Michel Ocelot, y la otra por una también profesional en esta modalidad fílmica, Céline Devaux de 35 años, que debuta con ella en el largometraje.

La primera remite a una cuentacuentos de la actualidad que, ante una audiencia infantil muy entregada y participativa, les narra tres historias: Una ambientada en el Antiguo Egipto, otra en la Edad Media y la tercera en la Turquía del siglo XVIII. La segunda en la actualidad. En la primera las mujeres están vistas en referencia a los hombres, padres y enamorados, sin ostentar ningún poder, ni rebeldía alguna, salvo en el caso de la madre de la princesa de la primera historia.

En la segunda, el personaje central es la Joanne del título que, al fracasar un proyecto medioambiental que removía el plástico del mar idea suya y en la que se implicó personalmente, se ve arruinada y debe viajar a Portugal para intentar vender el piso que les legó su madre, otra madre más bien deficiente, por decirlo de alguna manera suave, a su hermano y a ella. Pero en el aeropuerto se topa con un ex compañero de instituto entrometido y más bien irritante y sin embargo…

Escrito de otra manera. Ambas, radicalmente distintas, poseen el encanto de la animación para personas adultas. Infinitamente superior la primera, en sus tres cuentos, con una excelencia, una gracia, un ingenio y una brillantez en sus imágenes extraordinarias y, pese a ello, se queda cortita en cuanto a que mantiene los roles tradicionales de género en ellas.

En la segunda, la imaginación, la creatividad y el humor de esa mezcla funciona muy bien. Es francamente divertida, pero también es una pena que sucumba a un final más bien convencional en lugar de seguir con la mirada crítica y a veces corrosiva de Jeanne.

La primera, coproducción entre Francia y Bélgica, como se ha citado antes, de 80 minutos de metraje, escrita y dirigida por Michel Ocelot, además de sus valores reseñados, tiene una estupenda música de Pascal Le Pennec.

La segunda, como se ha escrito al principio, es una coproducción entre Francia y Portugal, de 95 minutos de metraje, también escrita y realizada por Céline Devaux. Cuenta con una buena fotografía de Olivier Boonjing y una buena partitura de Flavien Berger. De su reparto, destacar a los estupendos Blanche Gardin y Laurent Lafitte cuya química cómica funciona muy bien. Así como valorar la presencia de Marthe Keller aunque sea en un rol especial y algo ingrato.

En cualquier caso, se agradece la apuesta del Festival por este género algo que viene ocurriendo desde hace ya varias ediciones. Sólo pedir que las temáticas sean algo más osadas y transgresoras. Pero, bueno, hay que darles una oportunidad porque el disfrute está garantizado en ambas.

Escrito queda.

SEFF 2022, 19 Edición. Historias Extraordinarias, ‘Plan 75’: No es país para viej@s

La guionista, montadora y directora japonesa Chie Hayakawa, cosecha del 76, ha sido debutar en el largometraje con la película que nos ocupa y besar al santo. Efectivamente, obtuvo una Mención Especial del Jurado de la Cámara de Oro en Cannes y fue preseleccionada para representar a su país en el Oscar a la Mejor Película Internacional.

Ella estuvo, por cierto, presentando ‘Plan 75’ en la sesión de anoche pero a esta firmante le fue imposible quedarse al debate, aún sintiéndolo mucho. La historia remite a un futuro muy cercano, y lamentablemente muy realista, en el que el gobierno japonés, frente al envejecimiento de su población, ha aprobado una ley, materializada en el Plan del título por la que empresas y entidades ofrecen a las personas ancianas – a partir de los 75 años, de ahí el nombre del proyecto – una eutanasia activa, indolora y presuntamente segura y aséptica, «sin selección, sin examen médico y sin permiso de la familia. Cuanto más sencillo sea, mejor».

A cambio, les proporcionan una cantidad para que, a todos los efectos, antes de la «intervención» puedan cumplir sus últimas voluntades y deseos. A las personas jóvenes que «venden» y reclutan a est@s mayores en residencias o comedores sociales, pese a hablarles e informarles personal o telefónicamente, les sugieren que no se impliquen con ell@s. Por eso las llamadas, a estos efectos, tienen un tiempo limitado precisamente por, y a sabiendas de, la soledad que sufren sus «clientes».

Una vez hecho el «trabajo» se reparten los objetos personales de quienes fueron víctimas, porque sus «consentimientos» no fueron libres, de esos asesinatos legales, de quienes fueron inducidos a una eutanasia forzada. Pero dentro de este sistema aterrador – y lo más desasosegante es que aparece como tan cercano… – también hay grietas.

Y las hay en tres jóvenes también, a su vez, obligados a participar, directa o indirectamente, en la aniquilación de una generación considerada, a niveles sociales, económicos y políticos, como material de desecho. Uno con su tío ausente, que vuelve al hogar tras muchos años y acepta sacrificarse y dos chicas que se vinculan afectivamente con la protagonista – una inmensa, eminente, Chieko Baisho – quien se queda sin trabajo de camarera en un hotel, sin su mejor amiga, sin el apoyo de su familia y sin recursos por lo que decide, como les vende el stablishment, «elegir su muerte, ya que nadie puede elegir su vida». Pero…

La mirada de la realizadora se posa sobre una sociedad, sobre un país en el que las personas mayores ya no tienen sitio, en el que la productividad lo domina todo, en el que la asepsia al promocionar el exterminio de personas sanas, lo contamina y lo pudre todo moralmente. Aunque extraiga, tras tanta oscuridad, un atisbo de esperanza en su conclusión.

Y lo hace con elegancia, con sutileza, sin cargar las tintas, con esa impronta tan delicada sobre lo que verdaderamente importa, sobre las pequeñas cosas que hacen amable la existencia, tan deudora de los mejores cineastas, de los grandes clásicos, de su país. No es cualquier cosa para una debutante y eso la convierte en una directora a seguir.

Coproducción entre Japón, Francia y Filipinas, de 112 minutos de metraje. La fotografía muy bien, adecuando las tonalidades del relato, Hideo Urata. Destacan también en su reparto Hayato Isomura, Taka Takao y Yumi Kawai.

Deberían verla y sentirse interpelad@s por ella, sea cual sea su edad.

SEFF, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Fairytale: Espectros

El prestigioso director de cine y guionista ruso Aleksandr Sokúrov, cosecha del 51, tiene en su haber títulos tan aclamados, y también algunos controvertidos, como ‘El arca rusa’ (2002), ‘Padre e hijo’ (2003) o ‘Aleksandra’ (2007), entre una larguísima filmografía, que incluye también una trilogía sobre el poder dedicada respectivamente a Hitler, Lenin y al emperador Hirohito.

Viene esto último al caso porque en la singularísima última propuesta suya que nos ocupa saca a pasear a los espectros de Churchill, Hitles y Stalin. Y también el de Jesucristo, aunque con él no se atreve… Sólo, muy timida e irónicamente, le muestra postrado en una suerte de lecho diciendo que está muy cansado y dolorido, cuando esta firmante cree recordar que es Stalin quien le insta a levantarse a lo que él le responde que su Padre lo arreglará todo…

Para comenzar por el principio, la sinopsis de la imprescindible página de consulta FilmAffinity nos comenta que «A partir de un uso avanzado del deep fake – «una técnica de animación que permite editar videos falsos de personas que aparentemente son reales… el resultado real de dicha técnica es un video muy realista pero ficticio», fuente: la también imprescindible página de consulta Wikipedia – los fantasmas de Hitler, Churchill, Stalin e incluso Mussolini e incluso Jesucristo cobran presencia histórica, se explican chismes y recuerdan sus premisas ideológicas en un paisaje irreal y dantesco, sobre las ruinas de la vieja Europa»

Es exactamente así, con unas imágenes, unos efectos especiales y una puesta en escena tan deslumbrante, hipnótica y sugerente como oscura y siniestra, estos políticos, que van por triplicado pues cada uno de ellos tiene a dos hermanos idénticos, aunque con diferentes atuendos, conversan, se critican, monologan, arengan a «sus» masas y esperan el veredicto de Dios en sus Juicios Finales.

Así Churchill apela al Imperio y a su famosa frase de «sangre, sudor y lágrimas», se angustia mucho por su soberana y habla por teléfono, o por un curioso artefacto que simula serlo, preguntando por ella y asegurando que la esperan…

Así Hitler lamenta no haber incendiado París, se apropia de Wagner, ve judíos por todas partes, cita frases de ‘Mi lucha’ y lamenta estar rodeado de comunistas. Así Stalin ironiza sobre él, y también sobre Lenin…, pero, de alguna manera, confraterniza con Churchill por aquello de que derrotaron al nazismo. Así Mussolini siente nostalgia de la Gran Italia asegurando que volverá y también confraterniza, de alguna manera, con el Führer.

Así entre paisajes y decorados alucinatorios va transcurriendo este relato fílmico lleno de ironía y por momentos muy divertido, aunque sus diálogos son, si bien brillantes y agudos, reiterativos. Como las situaciones e interacciones de los personajes. Un poco de contención y algún recorte de metraje le hubieran venido muy bien.

Coproducción entre Rusia y Bélgica, de 78 minutos de metraje. El brillante e ingenioso guion es del propio realizador. Un gran chapeau a todo el equipo técnico-artístico, a la dirección de arte, a sus actores que prestan las voces, a los efectos especiales y a la música.

Deberían verla.