Archivo diario: noviembre 10, 2013

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma VI: ‘Stray dogs’

Hay jornadas en el Festival en que coinciden dos películas con temas y estilos diferentes, pero con puestas en escenas similares. Hoy, por ejemplo, han tocado los planos fijos. Así en la española de Fernando Morais,  ‘Los chicos del puerto,’ integrada en Las Nuevas Olas, y en la protagonista de esta entrada, de la Sección Oficial, la franco-taiwanesa, Gran Premio del Jurado en Venecia y con críticas superlativas, ‘Stray dogs’, de Tsai Ming-Liang.

Esta apuesta por una planificación lenta, morosa, en la que la cámara permanece y se mantiene en una escena durante minutos. O, lo que es lo mismo, abarcando y produciendo el efecto de una gran profundidad de campo, sea teniendo como motivo el paisaje o a los personajes, sea en primer plano o integrados en el entorno, es una de las señas de identidad del realizador y la película que nos ocupan. Incluso hasta la exasperación, incluso hasta la deserción, escalonada pero palpable,  de un buen número de espectadores.

La historia, inequívocamente oriental, aunque la coproduzca Francia, sigue a un hombre al que acaba de abandonar su mujer y malvive en un contenedor junto a sus dos hijos. Estos prueban comidas en los supermercados, especialmente en una gran superficie, y vagan libremente por ahí. Entre tanto, el padre trabaja sujetando una pancarta -anuncio de una inmobiliaria – junto a una autopista, mientras rumia su dolor y desgarro ante su pérdida amorosa. Pero, inesperadamente, ocurrirán cambios en estas vidas marginales.

Esta sinopsis, así expuesta, parece dinámica pero nada más lejos de la realidad. No será quien esto suscribe quien niegue a la cinta una gran belleza plástica y una intensidad emocional, incluso extrema, en el protagonista masculino. No será quien esto suscribe quien le niegue cierto lirismo y una peculiar captación de ambientes diversos, en una urbe hostil a su ciudadanía más desfavorecida. No será quien esto suscribe quien le cuestione sus narrativas y estéticas transgresoras de fondo y forma.

Sí, pero… todo ello se ve nublado cuando el ejercicio de un estilo llevado al límite devora al propio relato, a lo que debería ser un mínimo desarrollo de los personajes y sus interrelaciones e incluso a la comprensión de sus conductas y reacciones. Todo ello es postergado aquí en aras de planos eternos e inamovibles sean de un espacio, sean de la naturaleza, sean de grandes superficies, sean de rostros en el acto de mirar, o devorar comida o llorar, o cantar o limitarse a ser pequeños puntos dentro de un gran entorno.

Y todo ello a las cinco de la tarde…

SEFF Xª Edición. Sección Oficial.Toma V: ‘10.000 noches en ninguna parte.

Su rodaje duró diez años. No trabajamos con guión. Empezamos en Berlín y acabamos en Madrid. Improvisamos sobre biografías, emociones. La mirada de Ramón me hace actriz. Parece que nos deja libres, pero nos ata en corto. En Alemania rodamos en las horas brujas, al amanecer y antes del atardecer. Me paso todo el tiempo jugando y flotando. En París corríamos de verdad, porque nos persiguió la policía en el metro. Cuesta mucho financiar un proyecto así. Las ciudades a las que siempre has querido ir, te encuentran al final del camino. Compuse la banda sonora dos años después. Ella se lanzó a bailar en la Gran Vía. Aunque muestra el lado oscuro, es sobre el perdón…

images

Frases como estas, transcritas con mayor o menor fidelidad pudieron oírse esta mañana en la multitudinaria rueda de prensa posterior a la proyección de ‘10.000 noches en ninguna parte’, de Ramón Salazar junto al que estuvieron sus protagonistas Andrés Gertrúdix, Nawja Nimri, Susi Sánchez y Lola Dueñas. La historia trata sobre las tres vidas paralelas, y radicalmente distintas entre sí, de un joven en las tres ciudades citadas.

Así pues, lo vemos en la capital francesa con una amiga muy especial, en Berlín confraternizando en todos los sentidos con dos mujeres y un hombre y en Madrid, en el lado más sórdido, sobreviviendo a una dura situación familiar. En el ya citado libérrimo ‘guión’, que también firma el director, pasamos de unas situaciones a otras casi sin solución de continuidad o con un finísimo hilo conductor.

No cabe duda de que Ramón Salazar – Málaga, cosecha del 73 – ha hecho un giro arriesgado en su filmografía y lo cierto es que la cinta tiene destellos y hallazgos brillantes y cuenta con un excelente equipo técnico-artístico. Pero también lo es que con esos mimbres no se sostiene una historia. Pero también lo es que ese material narrativo debería pecar de contención y no de excesos ‘líricos’ o pseudopoéticos. Pero también lo es que la puesta en escena se convierte en su peor enemiga cuando juega a la ingravidez y a la sutileza. Pero también lo es que la improvisación, por trabajada que haya sido, se resuelve en contra de la coherencia y consistencia de lo narrado. Pero tampoco vale el todo vale. Pero también le sobran pretensiones, pretenciosidad y le faltan ironía y sentido del humor. Lástima.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma IV. Un cuaderno por abrir…

Esta crónica no va a sentar precedente y será la excepción que confirme la regla. Pero también podría haberse titulado ‘Un episodio en la vida de una bloguera que cubre el Festival’. Ocurrió que esta tarde quien esto firma estuvo presente en la muy estimulante rueda de prensa que ofreció el director bosnio Danis Tanovic – responsable de ‘Un episodio en la vida de un chatarrero’ – que fue generoso y se extendió en las respuestas a las cuestiones que le planteamos las personas acreditadas asistentes. La actividad tuvo lugar a las 16.30 y a las 17.15 estaba programado el pase de prensa de la coproducción entre Alemania, Austria, Francia y Hungría, ‘El gran cuaderno’, del realizador de este último país, János Szász.

uploads-articles-thumb-d5052-venta_taquilla_alameda2_resize_460_auto (1)

Pues bien, una vez finalizado el encuentro con Tanovic, quien esto suscribe se dirigió al cine donde proyectaban la citada película. Y con la apertura de estas sesiones a un amplio espectro de público, coincidiendo con el fin de semana, la sala estaba a rebosar y no había ningún sitio. Pese a ello, la amabilidad de Miguel Ángel Parra logró mi acceso, aunque fuera de pie.

La historia sigue a dos gemelos varones de 13 años cuya madre, a fin de preservarlos de los efectos de la segunda conflagración mundial en su país, les abandona – con la promesa de volver- en casa de su abuela en una granja alejada. La mujer es vengativa y cruel y los maltrata. Ante la hostilidad del entorno, los niños deciden fortalecerse con duras pruebas físicas, mentales y emocionales. Mientras, van dejando constancia de su cotidianidad allí y de cuanto ven en el gran cuaderno a que hace alusión el título.

Obtuvo el Gran Premio en Karlovy Vary y adapta una novela homónima de la prestigiosa Agota Kristóf. Venía precedida de tanta expectación como de división de opiniones de la crítica a su paso por otros Festivales. Y lo cierto es que, hasta donde quien esto suscribe pudo verla, la puesta en escena resultaba lineal y plana, pese a los duros acontecimientos que cuenta. Responsabilidad, sin duda, del abuso de la voz en off. Un exceso que denota tanto la falta de recursos visuales, como un erróneo enfoque del respeto a la obra de partida.

Pero quien esto suscribe abandonó la sala en el momento justo en el  que confluyeron la incomodidad de su posición y la perturbación de su sensibilidad, ante los ataques de los simpáticos hermanos a ciertos animales de la granja como parte de su entrenamiento. En fin…

(NOTA: La foto que ilustra la crónica es del gabinete de prensa del Festival y su autor, Antonio Acedo)