Archivo mensual: noviembre 2013

SEFF Xª Edición.’Las Nuevas Olas’ y Selección EFA: Cinco mujeres. Toma II

Coproducción entre Georgia, Alemania y Francia, ‘In bloom’, de Nana Ekvtimishvili y Simon Grob, presentes en el Festival, ha sido premiada en Sarajevo, en Berlín y es candidata al Oscar por su país. La acción se sitúa en la ciudad de Tibilisi, la capital georgiana, en 1992. El escenario político viene marcado por la reciente caída de la URSS, por la guerra al acecho y por una sociedad injusta, clasista, desigual y ferozmente misógina.

En tal entorno, dos íntimas amigas de catorce años, inteligentes, nada convencionales y fuertes, hacen lo posible por superar las dificultades inherentes al hecho de ser mujeres y, en el caso de una de ellas, guapa y deseable. Con familias sometidas al orden convencional, con hermanas mayores y sus pandillas que responden al rígido esquema sexista, aunque sean atípicas en lo que respecta a ciertas libertades sexuales…

Con esos mimbres, las chicas tienen el mejor apoyo la una en la otra. Juntas sobrellevan lo mejor que saben y pueden una vida cotidiana restrictiva y gris. Pero cuando una es pretendida por un niñato mafioso local y su chico le presta una pistola. Pero cuando esta misma niña es raptada y obligada a casarse y no ‘respeta’ el mandato de su nuevo estado… entonces todo estallará.

Ambos directores describen muy bien la situación y la evolución de los acontecimientos hasta los trágicos derroteros finales. Estamos ante una película absolutamente pro-mujeres y que denuncia la feroz injusticia, discriminación y opresión de que son especialmente víctimas en este tipo de sociedades. Y también ante un fidedigno y lúcido retrato de dos adolescentes que preservan su amistad y defienden sus derechos contra viento y marea, incluso en las circunstancias más adversas. Si llegara a estrenarse, no se la pierdan. Es un consejo.

SEFF Xª Edición. ‘Las Nuevas Olas’ y ‘Selección EFA’: Cinco mujeres. Toma I

‘Grand Central’, incluída en la Sección Las Nuevas Olas, es el segundo largometraje de la guionista y realizadora Rebecca Zlotowski – París, cosecha del 80 – y se trata de una coproducción franco-austríaca, que participó en ‘Un certain regard’, del Festival de Cannes. Incluye en su reparto a la imparable Léa Seydoux( ‘La vida de Adéle’), a Tahar Rahim( ‘Un profeta’, ‘Perder la razón’) y al gran Olivier Gourmet(‘El ejercicio del poder’).

La historia sigue a un hombre que se gana una comisión, rozando la ilegalidad, contratando a un equipo masculino para un trabajo muy peligroso en la cental nuclear de la localidad en la que residen. Una vez allí, les enseña nociones básicas de seguridad y sólo les transmite parcialmente el riesgo que corren de ser contaminados y, en el caso de uno de los jóvenes novatos, de enamorarse de la mujer de otro. Las consecuencias no se harán esperar…

La directora, también coguionista junto a Gaëlle Macé, ha pretendido un paralelismo entre los efectos secundarios radioactivos y los de una relación prohibida y clandestina. Al tiempo, intenta una crítica y una crónica del día a día laboral de los protagonistas en un lugar de características tan letales y nocivas. Pero sólo lo consigue a medias.

La visión del interior del infierno nuclear- tan mortífero e inseguro, tan susceptible de un escape o de adherirse a un traje que se supone protector, pero no lo es tanto – no está mal y consigue transmitir la fragilidad humana en tal entorno. Pero también se nos antoja un fallo de escritura el que gente sin experiencia se integre en él, a toda costa y a todo coste.

En cuanto al romance, otro tanto de lo mismo. Y, lamentablemente, explota los encantos y la sensualidad de la protagonista en el sentido más objetal y gratuito del término. Tratándose de una mirada de mujer tras la cámara, resulta más penoso aún. Desaprovecha, pues, la historia, el tema y a los personajes. Una pena.

SEFF Xª Edición. ‘Las Nuevas Olas’ y ‘Selección EFA’: Cinco mujeres. Prólogo.

Aparte de las vistas en la Sección Oficial – la sugerente pero imperfecta, de Claire Denis, en ‘Les salauds’ y la potente y reconocida con el Premio al Mejor Guión, ‘The selfish giant’, de Clio Barnard – quien esto suscribe ha tenido ocasión de ver además cuatro películas realizadas por otras tantas mujeres en la Sección ‘Las Nuevas Olas’, una de ellas en régimen de co-dirección. Y una más, de la Selección EFA, la italiana, ‘Miele’, de Valeria Golino.

Nos referimos, respectivamente, a la franco- austriaca, ‘Grand Central’, de Rebecca Zlotowski. A la sueca ‘The reunion’, de Anna Odell. A la francesa, ‘La bataille de Solferino’, de Justine Triet y a la coproducción entre Georgia, Alemania y Francia, ‘In bloom’, de Simon Grob y Nana Ekvtimishvili, también incluída en la Selección EFA.

Por otra parte, ya dejamos constancia en nuestra Hoja de Ruta a tal efecto de las directoras – pocas presentes en el Certamen… integradas en otras Secciones cuyas películas la abajo firmante no ha podido ver. Hablamos de la eslovaca, ‘My dog killer’, de Mira Fornay, también en la de la EFA. En la de Focus Europa: Portugal, Rita Azevedo Gomes con ‘La venganza de una mujer’, Margarida Gil con ‘El fantasma de Novais’ y Salomé Lamas con ‘Tierra de nadie’. Y en el Panorama Andaluz, Marina Aguirre con ‘Jimmy Dakar Soul, Rocío Mesa con ‘Orensanz’, Isabel Ocampo con ‘Piratas y libélulas’ y, por supuesto, María Cañas, a quien el Certamen le rindió el homenaje de una retrospectiva.

Se analizarán las vistas, una a una, en cinco Tomas. Aunque no necesariamente en el mismo orden seguido en el primer párrafo de esta entrada introductoria.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Tomas finales: ‘La gran belleza’

Vista ayer por la tarde, a la abajo firmante no le había dado tiempo a hacer la crítica de esta película cuando hoy los teletipos anunciaban que se le habían concedido los Premios de la Crítica Andaluza, ASECAN, el de Eurimages a la Mejor Coproducción Europea y el de Mejor Actor para su protagonista. Esta cinta franco-italiana, candidata por su país a los Oscar, es el séptimo largometraje de Paolo Sorrentino – Nápoles, cosecha del 70 – en la que ha querido revisitar ‘La Dolce Vita’ felliniana en versión contemporánea.

En la sinopsis que proporciona el Festival en su página web se la describe, entre otras cosas, como «un retrato despiadado de la esperpéntica y decadente jet set romana». Y así es y además » bajo la mirada empapada de gin tonic del escritor de vuelta de todo, Jep Gambardella» , un eminente Toni Servillo, justamente reconocido en el Palmarés. Personaje, lúcido y corrosivo, que, sin embargo, no escapa a los usos, abusos y costumbres de una clase social con la que tiene una implacable relación de amor-odio. De esto último, sobre todo.

Así, con el potente y diabólico talento visual y la desmesura barroca que le caracterizan, el realizador – coguionista también, junto a Umberto Contarello – hace desfilar ante nuestros ojos a esa impresentable fauna, supuestamente refinada y obscena en sus pulsiones por las apariencias, el dinero, la eterna juventud, la belleza proporcionada por el bisturí, las convenciones y rituales varios en los marcos incomparables de hermosas villas y palacios tan decadentes como ell@s. Con el fondo de una ciudad de la que exprimen su dolce vita, pero cuya realidad política y social les es ajena.

Hasta ahí, nada que objetar, incluso nos son proporcionados momentos realmente antológicos. Véase a este respecto la visita de la presunta Santa, con los Cardenales a la mesa… Pero, al entender de la firmante, este exceso pasa factura, el ritmo se resiente y, junto a escenas brillantes y estupendos diálogos, otro punto fuerte, se cuelan tiempos muertos y baja el interés. Más misógina que misántropa, los personajes masculinos son más complejos, llega un punto en que es fácil desentenderse de estas criaturas sin alma y casi sin matices.

Y aunque el gran Gambardella-Servillo ejerza como un magnífico maestro de ceremonias, llega un punto en que se queda sin interlocutores y el film se deshace muy pronto de quien hubiera sido su perfecta cómplice. Pese a su magnífica factura, su espléndida fotografía y cualidades que no le faltan, a quien esto suscribe la dejó bastante fría y en minoría, por cierto, respecto de la opinión mayoritaria de la crítica presente en el Certamen. Ténganlo en cuenta cuando se estrene.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Tomas finales: ‘El desconocido del lago’

El francés Alain Guiraudie – cosecha del 64 – obtuvo con esta cinta el Premio de la Sección ‘Un certain Regard’, en el pasado Festival de Cannes y también la llamada Palma de Oro Queer, donde algunas de sus escenas de sexo explícito fueron piedra de escándalo. Calificada asimismo como una cinta de ‘porno negro’, es un thriller que tiene lugar en un ambiente – nunca mejor dicho…- y con unos protagonistas muy especiales.

En efecto, su historia se desarrolla durante un verano en el lago al que hace alusión el título. Allí, hombres homosexuales y bisexuales se reúnen para encontrarse, conocerse, seducirse, hacer el amor e incluso amistades platónicas. Pero, fundamentalmente, para practicar el llamado ‘cruising’, o sexo con desconocidos en lugares públicos o semipúblicos, con el morbo y el peligro añadidos que tienen estos espacios. Tal práctica se relaciona fundamentalmente con hombres, aunque no de forma excluyente.

Así que estos desconocidos se reúnen para unir al calor ambiental el fuego de sus cuerpos en ese ambiente tranquilo hasta que un joven aparece ahogado. Lo que parecía ser un desgraciado accidente, se convierte en un asesinato provocando la inquietud entre los habituales visitantes del lago. Especialmente en uno de ellos, que parece haber encontrado algo más que química erótica con quien puede ser el principal sospechoso. Mientras, un detective más que peculiar investiga el caso.

El realizador visibiliza sin ambages y de forma totalmente explícita, y puede que provocadora para mentes biempensantes, el sexo entre hombres, sus desnudos, su erotismo, su genitalidad… Esta es una de las principales y muy estimables apuestas de una cinta valiente, aunque insatisfactoria, desde el punto de vista de quien esto suscribe. No es la única. Sabe crear una atmósfera especial, incluso íntima, también amistosa y de camaradería, en un espacio abierto a plena luz solar y muy inquietante cuando lo cubren la oscuridad y la noche. Y mantener una lucha en la que Eros y Tanatos están implicados. El final es tan abierto como revelador a ese respecto…

Pero todo ello va acompañado por una narración plana, repetitiva y lineal en la que se reiteran imágenes, planos y situaciones innecesaria y gratuitamente. El detective, a fuer de peculiar, roza lo increíble. Y la lucha en la que se debate el protagonista, aunque este sea un filme coral, el deseo devorador y el amour fou que lo consumen, resultan también, aunque sugerentes, algo excesivos en relación al tono más que sereno del relato. Puede, seguramente sea así, que el director lo haya querido, desde un punto de vista no convencional y como un contraste rupturista. Puede… y es legítimo. Tanto como las objeciones críticas que se le hagan al respecto.

Escribiendo estas líneas, ha saltado la noticia de que esta película que nos ocupa ha ganado el máximo premio del Certamen, el Giraldillo de Oro. Enhorabuena a Alain Guiraudie y a todo su equipo. Una apuesta, sin duda, valiente y transgresora, aunque discutible desde quien esto suscribe en los aspectos ya citados, del Jurado Oficial del Festival.

Nota a pie de blog…

De manera excepcional, quien esto firma escribe estas líneas para dejar constancia de que la falta literal de tiempo no le ha permitido publicar la crítica de ‘La gran belleza’, de Paolo Sorrentino, de la Sección Oficial, y de otras cintas notables vistas en el Certamen, pero que lo hará muy pronto. Para dejar constancia de que, independientemente de que, dentro de muy poco, conoceremos el Palmarés , quedan pendientes estas crónicas y el balance de lo visto, de la organización y comentarios sobre los Premios.

Asimismo les invito a participar en la tertulia también excepcional – como parte de la que hacemos sobre cine, ‘La Palabra y la Imagen’,  los primeros miércoles de mes – y monográfica sobre el Festival, que tendrá lugar el próximo miércoles, 20, a las 19. 30, en La Casa del Libro, de Sevilla en la que habrá vari@s crític@s invitad@s y entre tod@s l@s presentes comentaremos lo visto en el Certamen. Gracias.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma XII: ‘Les salauds’

Claire Denis – París, cosecha del 48 – tiene una filmografía singular e interesante, de la que hemos visto, entre otras, la notable ‘Una mujer en Africa’. La programación de su última propuesta en la Sección Oficial hizo a quien esto suscribe concebir expectativas que se han visto parcialmente defraudadas.

La trama sigue a un hombre quien, a instancias de su hermana, intentará investigar el suicidio de su cuñado y amigo, así como la peligrosa deriva de su sobrina adolescente. En su búsqueda se relacionará con una atractiva y enigmática mujer, amante de un villano mafioso y madre de su hijo, y descubrirá un submundo tan cruel como perverso.

La realizadora y guionista ha dotado a esta historia, justo es consignarlo, de una sugerente puesta en escena y de un clima tenso y elegante, añadiendo un toque de cruel glamour al clásico polar – film negro – francés y consigue por momentos crear un halo y una atmósfera desasosegantes. Esto sí. Pero también le faltan guión, desarrollo de la trama, construcción y evolución de los personajes y sus motivaciones. Y le sobran pretensiones, gratuidad impostada, efectismo formal vacío de contenido y, desde luego, una lastimosa misoginia.

Estas carencias alcanzan también a un reparto atractivo – Vincent Lindon, Chiara Mastroianni, Julie Bataille, Michel Subor y Lola Creton, entre otr@s – que debe apechugar con caracteres esquemáticos poblados de clichés. En fin…

SEFF Xª Edición. Selección EFA: ‘Alabama Monroe’

Esta película belga que nos ocupa, consiguió el Premio del Público en la Berlinale, dos en Tribeca, va a representar a su país en los Oscars y se ha hecho también con el mayor número de nominaciones para los Premios del Cine Europeo. A saber, Mejor Película, Dirección, Guión, Actriz y Actor. Esta película belga que nos ocupa batió récords de taquilla en Francia y por donde ha pasado. Y ha sido presentada en el Festival sevillano por su realizador y guionista, Felix van Groeningen, que se basó en una obra de teatro de su actor protagonista, Johan Hendelbergh.

Su director, en su encuentro con la prensa de esta misma mañana (viernes 15 de noviembre de 2013), comentó, entre otras muchas cosas, que le tomó dos años escribir el guión, porque se emocionaba y lloraba mientras lo hacía. Que tenían mucho miedo e inseguridades respecto a la reacción del público. Que el estreno en Bélgica fue espectacular y que cree que se debió a que el producto final es bueno, que las piezas encajan y ese es uno de los secretos de su conexión con el público.  Que la música es más aún que otro elemento dramático fundamental. Que la película es parte de lo que experimentan los personajes. Que el humor es muy importante, como medio para hacer más tolerable el drama. Que es ‘una montaña rusa emocional’…

La historia describe ocho años en la vida de una pareja en la que ella es tatuadora y él toca el banjo en un grupo de country en el que la protagonista llegará a ser la voz, preciosa voz…, solista también. Que se aman apasionada mente, que se casan y que tienen una preciosa hija. Y que, de pronto, contra todo pronóstico, se ven zarandeados por una devastadora tragedia.

Con estos mimbres, y hasta ahí puedo leer para no reventarles el argumento a quienes lo desconozcan, la cinta pudo ser tan temible como los dramones que nos deparan las sobremesas del fin de semana ciertas cadenas. Con estos mimbres, acechaba la amenaza de convertirse en un producto de serie B facilón y burdo. Con estos mimbres, era difícil conjurar estos y otros peligrosos derroteros de intoxicación sentimental y sensiblera.

Pero con sus defectos, que los tiene, van Groeningen ha conseguido una película poderosamente emotiva. Desacomplejadamente sentimental. Valiente y osada en su acercamiento a lo más descarnado del dolor humano, a la intimidad más lacerante. Con saltos temporales que conjuran el riesgo de la linealidad del relato, haciéndolo más imprevisible e intenso. Recorrida por un humor desarmante. Habitada por una energía y vitalidad muy de agradecer. Con una música country de una buena banda, que te hace vibrar. Por todo ello y mucho más, esta ‘montaña rusa emocional’, más grande que la vida, merece ser vista.

SEFF Xª Edición. ‘Las nuevas olas’: ‘E agora? Lembra-me’

Al estar las proyecciones de la Sección Oficial dispersas a distintas horas del día, sólo hemos dado cuenta – y es mucho… – de lo visto en ella. Pero aquí y ahora, cuando son las dos y diez minutos de la madrugada del viernes, 15 de noviembre, mientras se escriben estas líneas, es justo dejar constancia de la más que notable película  proyectada esta misma noche. Se trata de ‘E agora? Lembra – me’. Su guionista y realizador es el portugués Joaquim Pinto, cosecha del 57, que tiene entre sus créditos haber coordinado el equipo de sonido en filmes de Manoel de Oliveira, Raúl Ruiz y Werner Schroeter.

Sobre el papel, la sinopsis sigue al protagonista, él mismo y a su marido, Nuno Leonel -con quien ha compartido, además, la fotografía, el montaje y el sonido, aparte de ser ambos personajes centrales de la cinta – en el diario de un año de un cineasta seriamente enfermo de VIH, y hepatitis C, que se somete a tratamientos ortodoxos y experimentales.

Sobre el papel, hemos escrito. Porque es mucho más. Es un recorrido de 164 minutos de duración a través de la vida, del cuerpo, de la mente, del intelecto, de los recuerdos, de los miedos, de las inseguridades, de las fortalezas, de los síntomas, de los efectos secundarios físicos, mentales y emocionales minuciosamente descritos y sentidos. Del día a día, de la búsqueda y curiosidad sin límites por esos virus que corroen su organismo. De los viajes, de las dudas, de las teorías, de las lecturas, de las amistades presentes y las perdidas para siempre. De la sexualidad, de su pareja, de la observación de la naturaleza y las criaturas no humanas que la habitan. De sus cuatro perros y un largo, complejo y hermoso etcétera de un hombre culto, de talento y sensible que no se rinde nunca ante la adversidad.

Y a fe que Joaquim Pinto sabe expresarlo y transmitirlo en unas imágenes que pueden ser tan realistas como abstractas. Unas fascinantes imágenes que pasan de la intimidad más cercana a las visiones más entomológicas de insectos, libros, grabados, documentos y tratados. Que pasan del cuerpo a cuerpo con su marido, en el sexo, siempre en el amor, en los cuidados cotidianos y tratamientos, o de las de ambos con sus perros, tan amados y atendidos, a sus viajes y estancias en hospitales y sus críticas a la política de los recortes, especialmente los sanitarios, por los que se ve directamente afectado.

No estamos aquí, de nuevo hay que advertirlo, ante un ejercicio cinematográfico apto para todos los públicos, ni paladares. De hecho, hubo bastantes deserciones a lo largo de su proyección. No resulta fácil aprehender toda su riqueza y carga de profundidad. No resulta siempre asequible por su ausencia de referentes clásicos y al uso, tanto en el terreno del documental como en el de la ficción. Pero…  sumergirse en la belleza y singularidad de su propuesta, en su conmovedora y hermosa crónica de un hombre dando cuenta de la vida por la que está luchando, de las facultades y la salud que está intentando no perder, es enriquecerse como persona y como amante del cine. Tómenlo en consideración, no lo lamentarán.

SEFF Xª Edición. Sección Oficial. Toma XI: ‘The selfish giant’

En este segundo miércoles de noviembre y primero del Certamen, que ya enfila su recta final, el concurso nos ha regalado otra película notable. Se trata de la inglesa, ‘The selfish giant’, dirigida y escrita por una mujer, Clio Barnard. En ella se adapta muy libremente el relato homónimo de Oscar Wilde.

La historia sigue a dos amigos procedentes de familias desestructuradas y paupérrimas y de personalidades muy distintas. El hiperactivo Arbor, que se niega a tomar la medicación, no encaja en el colegio y es indisciplinado y conflictivo  y el tranquilo y amable Swifty quien, aunque le secunde, lo hace críticamente y parece ser el único capaz de calmarle y de tener un cierto ascendiente sobre él. Decididos a mantenerse por sí mismos y a ayudar a sus familias, a instancias del primero, comienzan a robar material para un chatarrero que también organiza carreras de caballos. Pero todo estallará…

Comparada con Ken Loach en su aproximación a las formas de vida más duras y desfavorecidas, la realizadora – al menos, en esta cinta- es aún más implacable en su retrato del paisaje y paisanaje de los submundos de las alcantarillas sociales. Todo es hosquedad, miseria, explotación, ausencia de futuro, desesperanza y delincuencia. Salvo… y, aunque sea una cinta coral pero, fundamentalmente, de protagonistas masculinos de todas las edades,  son las dos madres de los chicos – una de ellas, con un marido violento y alcohólico – las figuras fuertes, cálidas y compasivas que sacan adelante a sus hogares y familias con los exiguos recursos de que disponen y contra viento y marea.

Pero sobre todo, y sobre tod@s, está el personaje de Swifty, ya citado, el complemento del irascible Arbor, adorable y sensato dentro de lo que cabe, dadas las circunstancias extremas en las que se mueve. Con un sentido de la amistad a todo riesgo y contra sí mismo, amante de los animales y, sobre todo, de los caballos por los que siente una empatía especial.

La realizadora registra este microcosmos desolado implacablemente, sin paliativo alguno. Para ello, se sirve de una puesta en escena cuyos colores y texturas grises, desnudas, lluviosas y hostiles, sitúan y encuadran perfectamente el relato. Un relato de abusos laborales, de explotaciones infantiles, de explotaciones entre adultos, de pequeña, gran y peligrosa delincuencia, de gentes que, por nacimiento, son carne de cañón y de cárcel. De explotación de animales, de caballos concretamente, por parte de todos y sobre todo, por parte de personas sin escrúpulos egoístas, avariciosas y usureras a quienes otros hacen el trabajo sucio.

Una película potente, demoledora, descarnada, redonda y sin fisuras que tiene uno de los finales más emotivos que a quien esto suscribe le ha sido dado contemplar en mucho tiempo. Con un equipo técnico y un reparto que la sirve a la perfección. No se les ocurra perdérsela.