Archivo mensual: junio 2014

‘Vistas y no vistas’: “The lunchbox”

Con esta pequeña gran sorpresa hindú, con esta pequeña joya – escrita y dirigida por Ritesh Batra, en su prometedor debut cinematográfico –  ha ocurrido lo que lamentablemente  es tan común en esta ciudad. Y es que se proyectó, doblada, sin referencias, ni promoción previa, ni fichas técnicas informativas, ni lugar para que el boca-oreja, que avisara de su calidad e interés, se hiciera efectivo. Resultado, no duró ni dos semanas en cartelera.

La historia sigue a una joven y aislada ama de casa con una hija que, como tantas otras en Mumbai, envían por un método muy particular de mensajería el almuerzo – de ahí el título, la caja del almuerzo, una especie de fiambrera con varios envases de aluminio para que tengan cabida diferentes platos – a los centros de trabajo de sus maridos.

Pero un azar caprichoso provoca que la comida llegue al destinatario erróneo, a quien toman por el verdadero. El hombre, un funcionario a punto de jubilarse, solitario e introvertido, recibe con un inesperado placer tan exquisitos manjares y le deja una nota de agradecimiento a la mujer. Nota a la que ella responde y de ahí sigue una correspondencia singular que les cambiará y les hará consciente de las carencias de sus vidas.

Asombra la mirada tan madura, sutil, cohesionada y redonda en una ópera prima. Asombra un guión tan elegante como sensible que permite que los personajes se descubran, evolucionen y palpiten ante nuestros ojos. Asombra que no haya caído en tentaciones autorales y sea, a pesar de y precisamente por ello, una obra tan personal e intransferible. Asombran su madurez narrativa, su ritmo interno, sus matices, su sentido del humor, su ausencia de clichés exóticos y costumbristas.

Asombra que con una factura tan austera y minimalista, localizada en pocos interiores y apenas exteriores, se pueda contar tanto. Asombra que se pueda contar tanto, decía, sobre una sociedad tan clasista, estratificada, burocrática y profundamente patriarcal que recluye – esas escenas de la cocina, ese plano, esas conversaciones con una tía invisible… – y relega a las mujeres, enclaustrándolas en cárceles domésticas y a los mayores, aunque no lo sean tanto, por ‘improductivos’.

Asombra la descripción del ambiente en la oficina, del recién llegado que rompe clichés. Asombra una relación tan etérea y a la vez tan sólida, tan platónica y tan intensa. Asombra el buen hacer del reparto. Asombran ese final y los minutos que lo preceden. Asombra que haya durado tan poco en la cartelera…

Pues eso, nadie debería perdérsela. Háganse con ella como sea y hagan votos para que los cinéfilos cines de verano le den una nueva oportunidad.

 

 

 

‘En cartelera’: Viernes 13 y l@s vampir@s

 

En este viernes, 13 de todos los terrores y supersticiones, aunque en este caso procedan del área anglosajona, no podía faltar una oferta ad hoc en los títulos de estreno. Y así es. Doblada, en un único cine sevillano, pero está. Se trata de la primera incursión del conocido cineasta Jim Jarmusch en el mundo vampírico, ‘Solo los amantes sobreviven’. Coproducción entre Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Chipre cuenta la historia de tres seres de la noche en un mundo desolado. Obtuvo el Premio Especial del Jurado la pasada edición de Sitges y sus críticas han sido, con algunas excepciones, muy positivas.  Entre su lujoso y sofisticado reparto destacan Tom Hidsleston, John Hurt, Tilda Swinton y Mia Wasikowska. Se impone verla…

Y un thriller perverso, ‘Las dos caras de enero’, basado en una novela de Patricia Highsmith, es el esperado debut en la dirección del guionista de la aclamada ‘Drive’, Hossein Amini, con banda sonora de Alberto Iglesias y con otro sugerente trío de intérpretes, Viggo Mortensen, Oscar Isaac y Kirsten Dunst. Ha gustado mucho, en líneas generales y está claro que no hay que perdérsela.

En las dos versiones, original y doblada, tenemos un drama basado en la relación real de amistad entre dos conocidas y prestigiosas escritoras galas, Simone de Beauvoir y Violette Leduc. Hablamos de la franco-belga, ‘Violette’, de Martin Provost, con Emmanuelle Devos y Sandrine Kiberlain en los papeles de ambas. Muy buenas referencias y, dadas la historia y los personajes, de visión obligada.

Para terminar, el disgusto de la ausencia en nuestras pantallas de la greco-franco-alemana, ‘Meteora’, de Spiros Stathoulopoulos, sobre el amor imposible entre una novicia y un monje, en el marco de la región griega que da nombre al filme. Combina animación e imágenes reales y ha suscitado una apasionada división de opiniones a las que, lamentablemente, no podremos, de momento, sumar la nuestra.

‘Maléfica’: Un mundo al revés…

Paco Ibáñez, much@s lo recordarán, puso música y voz, entre otros poetas, a José Agustín Goytisolo en ‘El lobito bueno’, donde soñaba con un mundo al revés en el que los lobitos fueran – lo son, siempre… – buenos, las brujas hermosas – lo son, siempre… -, los piratas honrados y los príncipes malos – alguno hay… -. Este precioso poema y tema se le vino a la cabeza a quien esto suscribe mientras veía la ‘Maléfica’ disneyana, el revés de la trama  del original del cuento de Charles Perrault, La Bella Durmiente’, que la Compañía llevara al cine en dibujos animados en el año de gracia de 1959.

En este caso, la dirección de este filme fantástico corre a cargo del estadounidense Robert Stromberg y recrea la historia del hada malvada del relato. Y lo hace remitiéndose a su país de la ciénaga, a su infancia, a su primer amor, un humano traicionero que llegó a ser rey y que tuvo andando el tiempo una preciosa hija sobre la que recayó su maldición pero… la literalidad es lo contrario de esta historia.

Quien esto suscribe, que no suele frecuentar este tipo de género, estuvo rodeada en la sesión a la que asistió de much@s espectadores-as menores de siete años acompañad@s por sus mayores. Quien esto suscribe, se temió lo peor y terminó asumiendo que quizás fuera la banda sonora adecuada a tal proyección. Pero quien esto suscribe hubo de rendirse a la evidencia de que est@s pequeñ@s cinéfil@s dieran toda una lección de saber estar, que para sí la quisieran much@s adult@s, en una sala. No se oyó ni una tos, ni un comentario. Ni siquiera el crujir de las palomitas. Asombroso.

Porque lo cierto es que estaban absorbid@s en una historia tan diferente a la que les contaron. En una historia tan diferente a la que inscribieron en la memoria colectiva de tantas generaciones infantiles. Porque lo cierto es que esa magnífica villana – a la que Angelina Jolie le presta todo su poderoso y refinado magnetismo, toda su ironía, todo su encanto, energía y sensibilidad – es revisitada en clave feminista. Y su lado oscuro es producto de la traición, del desamor y de la pérdida de la inocencia. Porque lo cierto es que, contra todo pronóstico, crea vínculos con la víctima de su hechizo y que este es roto con sorpresa final. Porque lo cierto es que ella es la dueña de la función, pese al carisma y al talento de Elle Fanning.

Además hay guiños para quien sepa verlos. Ahí está ese trío magnífico de hadas buenas – las inefables otrora llamadas Flora, Fauna y Primavera – bajo los rasgos de Imelda Stanton, Juno Temple y Lesley Manville, grandes- y el príncipe torpe, despistado y no tan aguerrido. Y el rey cobarde y sí, maléfico. Y el pájaro-hombre-dragón, leal escudero de la protagonista.   Pero también el precioso tema, que suena en los créditos finales, de su predecesora, ‘Eres tú mi príncipe azul’.

No es una película redonda, tiene desmayos de ritmo, un abuso de efectos especiales en detrimento de los propios personajes y del relato mismo. Se podían y debería haber sacado mucho más partido a sus luces y a sus sombras. Pero su factura es magnífica, por momentos resulta absorbente y ofrece una alternativa al personaje central de contar su propia versión de unos hechos que el cuento patriarcal nos sustrajo. De hacer posible el mundo al revés.

 

Vistas y no vistas: ‘A 20 pasos de la fama’

Cuando hicimos la reseña del excelente documental sobre Antonio Vega que realizó Paloma Concejero, saludamos la coincidencia – tan rara en esta ciudad…- de su exhibición con la de otro, también de género musical, aunque radicalmente distinto en temática, fondo y forma. Se trataba del estadounidense, ‘A 20 pasos de la fama’, de Morgan Neville, igualmente responsable del guión. Comoquiera que el que nos ocupa apenas si duró dos semanas en cartelera, queremos integrarlo dentro de esta sección, por así decirlo, como una manera de registrar su paso por una sala sevillana en versión original. Además, puede servir de orientación por si los cines de verano de la Universidad o de la Diputación lo programaran.

Su realizador, escritor y productor, cosecha del 67, obtuvo el Oscar en su categoría hace muy pocos meses por este filme, distinguido previamente con numerosos e importantes reconocimientos. En él hace un homenaje a las coristas que acompañan a las estrellas, sean solistas o grupos , siempre a 20 pasos de la fama. Y se ha escrito así, en femenino, porque la mayoría de ellas – aquí, también, el sexismo manda – son mujeres y, tampoco es casual, afroamericanas. El director conoce muy bien el mundo del show business y ha puesto al servicio de esta cinta un valiosísimo archivo, que abarca varias décadas doradas de la música norteamericana.

Estas mujeres, a la vez secundarias y fundamentales, son retratadas colectiva e individualmente, e incluso glosadas por sus jefes. Jefes universalmente conocidos y reconocidos como Bruce Springsteen, Stevie Wonder o Mick Jagger.  También nos son mostrados los antecedentes de tales coros, en los años 50-60, compuestos de chicas blancas muy recatadas en todos los sentidos. Así, hasta la incontenible irrupción de estas mujeres de color, con voces prodigiosas y vibrantes y sensuales, otro tributo al machismo de la industria, bailes y coreografías. Absolutamente arrolladoras y poderosas, pero… a 20 pasos de la fama hasta que algunas, con desigual fortuna, decidieron iniciar una carrera en solitario.

En este punto, ellas se hacen oír, no solo musical sino personalmente, y se revelan sus ambiciones, frustraciones, miedos, esperanzas, sueños así como sus diferentes personalidades contrastando su pasado y su presente. Y no deja de ser irónico que, precisamente un documento tan brillante y potente, pase de puntillas sobre las razones del hecho de que prácticamente NINGUNA de ellas ha conseguido el éxito como solista. Porque no se nos antoja casual sino que la industria no lo ha permitido, indirectamente, como una forma de ‘blindaje’ a las estrellas ‘oficiales’.

Lo mismo puede decirse de su clamoroso silencio respecto al sádico maltratador Ike Turner, del que se limitan a declarar que era ‘posesivo’ con Tina y con ‘sus’ chicas, las llamadas ‘Ikettes’.  Le falta valor y honestidad en estos aspectos y puede ser explicado por el miedo, el falso respeto o la inconsciencia. Pese a todo, una cinta vibrante y absolutamente disfrutable con todos los sentidos y no digamos en lo que a canciones, actuaciones en directo y voces prodigiosas se refiere… Háganse con ella o hagan votos para su reestreno este verano.

‘Amor sin control’: Entre las piernas

La adicción al sexo se ha tratado en el cine desde diferentes perspectivas. Así, la  misógina y cínica de Lars Von Trier , ‘Nymphomaniac’, la sombría, dramática e intensa de Steve McQueen, ‘Shame’, e incluso, años ha, la fallida mezcla de drama, comedia y thriller de Manuel Gómez Pereira, ‘Entre las piernas’. A estos títulos, y otros más, que no consignamos por razones obvias, se les une esta ópera prima del guionista, actor y productor independiente norteamericano, Stuart Blumberg, cosecha del 69.

En este, como en los otros casos ya mencionados, el enfoque es radicalmente distinto. De hecho, su título original, ‘Thanks for Sharing’, da pistas – frente al bobalicón castellano de ‘Amor sin control’ – porque la historia sigue a varias personas que ingresan en una clínica de desintoxicación externa, que se comprometen a seguir las reglas y a compartir ( ‘Gracias por Compartir’, sería su traducción literal) en grupo, sus historias, vivencias y las vicisitudes por las que atraviesan en ese duro proceso personal de plantar cara a su principal problema.

Así pues, este es un relato más coral que los anteriores y centra su desarrollo en la evolución de los personajes y, sobre todo, en la concepción de tal adicción como una enfermedad sin paliativos.  Una enfermedad, o grave trastorno si lo prefieren, que el imaginario patriarcal, presente en la izquierda y en la derecha, ha banalizado a menudo hasta mostrar incluso su admiración  y envidia -sobre todo, si son varones…- por y hacia quienes lo padecen. Además  es bien sabido que estas prácticas de desintoxicación se originan en el germen de Alcohólicos Anónimos y su terapia de Los Doce Pasos.

Este es un punto fuerte de la cinta, su sentido de lo comunitario, de la solidaridad y empatía de personas consumidas por un deseo devorador e implacable que se ayudan mutuamente a liberarse y a crecer, pese a las recaídas y contradicciones que afrontan en una ciudad, N.Y., tan llena de tentaciones. De personas que intentan ser fieles a sí mismas con todas las consecuencias.

Pero… su contrapartida es que no acaba de encontrar un tono entre el drama y la comedia. Que, pese a su vocación de coherencia, es previsible y más ligera de lo deseable. Que algunas tramas ý caracteres estén habitad@s por ciertos tics y clichés. Que resulta demasiado recatada para lo que está narrando. Aunque se agradece que obvie un happy end romántico al uso.

El reparto cumple y habría que destacar al tándem Robbins-Ruffalo, pero se valoran asimismo las presencias y el buen hacer de Joely Richardson, Josh Gad , Alecia Moore y Patrick Fugit. Pero Gwyneth Paltrow resulta tan esquemática como su protagonista,” la chica”, que no está desarrollada como tal, sino solo intuída.  Y es una pena, porque había material para hacerla mucho más compleja.

Una cinta, pues, bienintencionada e interesante, aunque irregular. Un retrato colectivo de unas personas luchando contra la maldición de esa pulsión ingobernable que sienten entre las piernas.

No solo cine: Lecturas violetas

Cinco mujeres – convocadas por una, Olga – nos dimos cita ayer por la tarde en la librería Relatoras. El motivo, sentar las bases para un club de lectura feminista y el libro a debatir, un clásico, ‘Una habitación propia’, de Virginia Woolf. Así que, junto a la anfitriona, María José, Mercedes, Mónica, y la abajo firmante, quienes no nos conocíamos de entrada y con diferentes recuerdos de una obra que algunas acababan de leer, otras lo habíamos hecho hace años y no tuvimos tiempo material de revisitarla y otras estaban en ello, iniciamos el encuentro.

relatoras

Dada la biografía de la autora, se sugirió el estigma del suicidio referido a las creadoras como forma de difuminar sus cualidades literarias. Este argumento fue rebatido, pues ocurre otro tanto en los escritores masculinos que tuvieron tan desgraciado fin y eso no invalida el reconocimiento público ni en unos, ni en otras. Otra cuestión sería, se comentó, el malditismo y aún así…

Muy controvertido fue el tema de la maternidad. A propósito de las clarividentes ideas de Virginia sobre lo esencial de la habitación propia y la independencia económica para las mujeres de cara a elaborar una obra. A propósito de tales argumentos, pues, se constató el hecho de que, aún ahora, en pleno siglo XXI, apenas si en los hogares, tradicionales o no, había cuartos especiales de trabajo o creación para ellas. Y también a este respecto, la hipoteca de la maternidad de cara al futuro profesional y laboral de nuestro sexo. Aún ahora, de nuevo, nuestro sexo no es libre para decidir tener o no hij@s. No del todo, la presión del entorno está ahí.

Mucho debate para el tema de la lactancia. Su voluntariedad o no. Su hipoteca para nosotras o no. Argumentos y nombres propios del Movimiento apostando por una u otra opción. El egoísmo o la generosidad, presunto y presunta, del hecho de tomar uno u otro camino. El hijo o la hija no debían ser satanizad@s, no son l@s enemig@s. Cierto, pero – sin estar socializadas las tareas que realizan las mujeres en el trabajo doméstico, producción y reproducción y cuidado de la infancia, dependientes y enferm@s – pueden ser los instrumentos de nuestra opresión.

Más temas. El talento de Woolf. Su estilo inconfundible, fluido, lírico y poético. Tan aparentemente simple y tan complejo. Sus monólogos. Su recreación de la novela. Su ironía, su sensibilidad. Sus trastornos emocionales. Alguna apuntó su cinismo en el sentido literal del término , pero el resto estuvo en desacuerdo. Su padre, los padres represores y autoritarios. Las novelistas victorianas. La familia. Jane Austen escribiendo a escondidas en el salón familiar. El ambiente intelectual en el que se desenvolvió y la educación universitaria que no le permitieron tener. El grupo de Bloomsbury. Leonard. Sus relaciones con otras mujeres. Tantas otras cosas…

Una hora densa, que pasó volando. La semana que viene – seguimos rompiendo esquemas en la periodicidad y en las propuestas – se analizarán unos poemas de Alejandra Pizarnik. Gracias a la librería Relatoras por acogernos, a una de sus encantadoras titulares por hacernos las fotos y a Olga, María José, Mercedes y Mónica por ser interlocutoras tan estimulantes y lectoras de hondo calado. Gracias por una velada literaria intensamente violeta. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘Todos están muertos’: Pues sí…

 

Elena Anaya, protagonista de esta cinta, asistió a su preestreno sevillano en el cine Avenida atendiendo amablemente a los medios, en una rueda de prensa posterior a la proyección. Rueda de prensa en la que defendió a la película – Premio Especial del Jurado en el Certamen malagueño y mejor BSO – y a su personaje, que le valió el galardón a la Mejor Actriz.

Se trata de la ópera prima de Beatriz Sanchís, responsable asimismo del guión, en la que se cuenta la historia de una ex estrella de un grupo de rock que vive confinada en su casa, con su madre y un hijo adolescente, que desaprueban su comportamiento irresponsable y errático. Pero la progenitora, que tiene contactos con la santería, trama, con la ayuda de una amiga ‘profesional’ un golpe de efecto espiritista para hacerla reaccionar. Así que, repentinamente, un ausente se hace visible solo a ojos de la antigua cantante, desencadenando toda una serie de situaciones y revelando un oscuro secreto familiar.

Quien esto firma ha leído reseñas de este filme, por parte de especialistas cualificados que le merecen el máximo respeto, bastante elogiosas y, aunque inciden en sus carencias, lo califican de original, arriesgado, creativo y un largo etcétera. Quien esto firma no puede discrepar más de estas visiones apreciativas. Y a fe que le hubiera gustado coincidir en el aprecio hacia una mirada de mujer debutante, tan escasas en nuestra industria cinematográfica.

Pero, lamentablemente, no ha sido así. Donde ell@s ven riesgo, quien esto firma ve osadía. Donde ell@s ven originalidad, quien esto firma, pose e impostura. Donde ell@s ven creatividad, quien esto firma, pretenciosidad. Donde ell@s ven señas de identidad, quien esto firma, ínfulas autorales. Donde ell@s ven una película absorbente, quien esto firma la encontró mortalmente aburrida…

Y aún hay más. El guión no se sostiene. Apenas si se describe la evolución de los personajes. Ni siquiera una actriz tan excelente como Anaya da lo mejor de sí misma, pese al premio…, con un personaje tan esquemático y tan injustamente tratado, pese a ser una víctima. Duele que lo haya escrito una mujer para otra, duele. La mezcla de géneros entre el drama, algún toque de comedia, indie y fantástico es más bien indigesta. Los caracteres son tópicos, aunque pretendidamente a contracorriente. Los diálogos, penosos. ¿A qué seguir?. Escrito queda.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Y décimo…

 

La abajo firmante pide disculpas por el imperdonable olvido de una sesión extraordinaria de nuestra tertulia dedicada monográficamente al Festival de Cine Europeo de Sevilla, que ya fue consignada en estas páginas con su crónica correspondiente.

Y a fe que fue una velada no solo multitudinaria sino extraordinariamente glamourosa, por la calidad de sus debates y por la presencia excepcional de varios crític@s etiqueta negra presentes en el Festival y, caso de Lourdes Palacios, además como jurado. Así que, además de la querida amiga citada, contamos como maestr@s de ceremonias a l@s también amig@s y compañer@s,  Juan Antonio Pérez López, Mila Fernández Linares, Borja de Diego y Juan Antonio Hidalgo. En una fecha tan emblemática como el 20-N. Del año pasado, claro.

Hablamos, entre otras muchas de las cintas proyectadas en el Certamen, de ‘Jimmy P’, de Arnaud Desplechin, de la ganadora del Certamen. De ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie y la polémica por su exclusión de la sesión de clausura. De la decepción de ‘The Inmigrant’, de James Gray. De la potencia de la injustamente olvidada en el Palmarés, ‘The selfish giant’ , de Clio Barnard. De ‘Miele’, de Valeria Golino. Por supuesto, de ‘La gran belleza’, de Paolo Sorrentino, premiada por la crítica andaluza, de ASECAN, y al Mejor Actor para el gran Toni Servillo. Y, desde luego, de ‘Alabama Monroe’, de Félix Van Groeningen.

En resumen, una velada inolvidable de imperdonable olvido subsanado en esta entrada. Gracias a l@s crític@s amig@s por hacerla posible, a Manuel de Medio, a La Casa del Libro y a l@s mejores tertulian@s del mundo. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 2: Nueve encuentros…

Es justo y necesario hacer un balance recordatorio de esta segunda temporada de una tertulia de cine más que estimulante y enriquecedora, resumida en nueve encuentros que tuvieron lugar desde octubre del pasado año hasta ayer, miércoles, 4 de junio.

Joaquín Ritoré fue el anfitrión del arranque del curso, en octubre, y , aunque tras el verano no teníamos títulos elegidos, se comentaron sobre todo ‘Hanna Arendt’, de Margarethe von Trotta, y ‘El último concierto’, de Yaron  Zilberman. Pero también, ‘Perder la razón’, de Joachim Lafosse y ‘Expediente Warren’, de James Wan.

En noviembre, el titular fue Jaime Fuertes, quien comentó ‘La herida’, de Fernando Franco pero, al no haber visto ‘La vida de Adéle’, de Abdelatiff Kechiche, se encargó de comentarla Miguel Olid Suero, quien participaba como tertuliano.

Juan Antonio Pérez López presentó las dos cintas de diciembre. A saber, ‘Blue Jasmine’, de Woody Allen y ‘Weekend’, de Andrew Haigh.

En enero, Miguel Olid Suero hizo los honores a ’12 años de esclavitud’, de Steve McQueen y a ‘De tal padre, tal hijo’, de Hirokazu Koreeda.

Álvaro de Luna se encargó en febrero, previo recuerdo al inolvidable Philip Seymour Hoffman, de ‘La gran estafa americana’, de David O. Russell, de ‘El lobo de Wall Street’, de Scorsese y de ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski.

Marzo fue para Ángel Pérez Guerra quien hizo las introducciones de ‘Alabama Monroe’, de Félix van Groeninger y de ‘Nebraska’, de Alexander Payne.

Carlos Jordán González presentó en abril ‘La mujer del chatarrero’, de Danis Tanovic, ‘Her’, de Spike Jonze y ‘Philomena’, de Stephen Frears.

Mila Fernández Linares se hizo cargo en mayo de ‘Dallas Buyer´s Club’, de Jean Marc Vallée, de ‘Ida’, de Pawel Pawlikowski y de ‘El desconocido del lago’, de Alain Guiraudie.

Y ayer, 4 de junio, Borja de Diego clausuró la temporada con ‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales y ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer.

Solo resta agradecer a estos nombres propios, tan cualificados-a, su valiosa y enriquecedora  contribución a esta segunda temporada de nuestra tertulia de cine. A Manuel de Medio, siempre y a La Casa del Libro, que nos acoge generosamente. Y, desde luego, a l@s mejores tertulian@s del mundo mundial porque sin ell@s este curso no hubiera sido posible. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

El miércoles, 1 de octubre, volveremos a encontrarnos. Y aunque se hará un balance global de lo visto en el verano, sugerimos tres títulos. A saber, primero y principal, ‘La isla mínima’, del sevillano Alberto Rodríguez– ‘Grupo 7’ – , que se estrenará el 26 de septiembre, y es un thriller localizado en las marismas del Guadalquivir . ‘Mi otro yo’, de Isabel Coixet, sobre un robo de identidad, que entra el 27 de este mes y ‘Condenados’, de Atom Egoyan  que estará en las salas la emblemática fecha del 18 de julio. Nos vemos entonces y el mejor verano para tod@s.

 

La Palabra y la Imagen. Temporada 2. Fin de curso: Presencias y ausencias…

La abajo firmante agradece enormemente las presencias con las que La Palabra y la Imagen ha contado esta tarde. Por ello os rinde un tributo de reconocimiento, porque habéis estado ahí dando vida y estímulo a una sesión que, dada la calidad de las cintas a debatir, prometía muchísimo.

Gracias, Borja de Diego, crítico invitado, tan agudo como analítico. Gracias a Manuel de Medio, anfitrión y amigo, que nos ha acompañado toda la velada, interviniendo en el diálogo con su lucidez y experiencia habituales. Gracias a Mila Fernández Linares, por su intensidad y pasión. Y gracias a vosotr@s, tan buen@s oyentes como opinadores-as. Gracias a nuestra sede de la Casa del Libro. Y por compartir e invitarme luego, en esa oportunidad de estar más próxim@s antes del desierto cultural veraniego. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Esta crónica tan atípica, que ha comenzado por el final, no va a dejar de registrar, si bien esquemática e imperfectamente, retazos de lo comentado. La rumana ‘Madre e hijo’, de Calin Peter Netzer, suscitó mucho interés en su fondo y en su forma. Se diseccionaron las relaciones familiares tan intensas en el país de origen del realizador, la clase de los nuev@s ric@s, con poder e influencia, que la película retrata tan bien.

Se habló de las madres asfixiantes y sobreprotectoras que anulan a sus hij@s. De la magnífica actriz protagonista, del sólido reparto, de los pros, pocos, y los contras de una mujer tan de una pieza que, sin embargo, se redime para algun@s en el tramo final. De un hijo miserable y abúlico, inmaduro e irresponsable. De una nuera que se revela en la estupenda escena de las dos mujeres cara a cara. De las verdaderas víctimas, de su dignidad, comprensión y empatía, pese a su rabia y dolor. De chantajes, intoxicaciones, mentiras y manipulaciones.

‘Hermosa juventud’, de Jaime Rosales, generó un vivísimo debate, incluso entre quienes aún no habían tenido ocasión de verla. Y es que este demoledor retrato generacional de aquell@s a quien esta crisis-estafa ha abocado a la exclusión social, no dejó a nadie indiferente. La forma de vida de la pareja protagonista, sus familias respectivas, las madres tan distintas, la situación límite y sin futuro en la que se encuentran pero que no les impide tener móviles y ordenadores con los que estar comunicad@s.

La manera en la que el director utiliza la tecnología como elipsis para contar la historia. La maternidad, que cambia a la chica y la acerca a su progenitora. El maldito paro y el círculo vicioso en el que integra a sus víctimas. Las situaciones sin salidas. Las contradicciones entre vocación, cualificación y supervivencia. Pero es aún peor si no tienes las herramientas de la educación.

Nuestra próxima cita será el miércoles 1 de octubre. Y aunque a tan largo plazo no se pueden elegir los títulos a comentar, pusimos el acento en ‘La isla mínima’, del sevillano Alberto Rodríguez – ‘Grupo 7’ – que se estrena el 26 de septiembre, en ‘Mi otro yo’, de Isabel Coixet, que entra a finales de este mes y en ‘Condenados’, de Atom Egoyan, que verá la luz en las salas una fecha señalada, el 18 de julio. Buen verano.