Archivo mensual: noviembre 2015

SEFF, XII Edición. Toma 9. ‘Suite armoricaine’: Et in Arcadia ego

Una profesora de Historia del Arte, cuya memoria es frágil y la ronda la amnesia. Una vuelta al antiguo hogar familiar de Rennes. Unas clases que analizan los trazos de los genios. Una inscripción de un cuadro, que sirve como epígrafe. Un alumnado tan atípico como respetuoso.

Un joven de orígenes dudosos. Una joven ciega inteligente y autónoma. Una progenitora, sin rumbo y sin ley, que acosa y que invade. Un pasado común, un encuentro inesperado. Un secreto que avergüenza. Un lugar de lectura que sirve de refugio.

Unas fotos que desvelan. Una juventud no tan dorada. Unos meses en otra ciudad. Un paisaje tan hermoso como vivo. Unas hierbas contra el miedo. Unas situaciones desde dos perspectivas. Un abuelo sabio y sanador. Unas vidas que se cruzan. Un misterio a resolver. Un pasado que no se congela. Una cartografía reveladora. Una historia que surgió de repente. Unos matices autobiográficos.

suite armoricaine

Una mujer reacia a las distancias cortas. Otra que le reprocha que nunca supo darse. Fragmentos de vidas, de días y de meses. Un curso tan especial como irrepetible. Recuerdos en imágenes y sueños. Una realizadora en una Sección de hombres. Unos títulos de crédito que recogen hasta el último figurante. Unas vistas con arboles que quitan el aliento. Un metraje de 145 intensos y líricos minutos. Una región, Bretaña, y una lengua olvidada. Una generación viviendo al límite. Nosotros-as, los-as de entonces, ya no somos los-as mismos-as. Unas amistades que nunca volverán.

Una fotografía preciosa de Tom Harari. Una música, que no lo es menos, de Eric Duchamp. Una escritura de la propia directora. Un guión que te obliga a recomponer las piezas. Una puesta en escena serena y elegante. Un reparto impecable, creíble y entregado. Una cineasta, que también es geógrafa, y ha estado con nosotros-as. Una cinta compleja, cultivada y magnética. Una reseña, esta, mezcla ecléctica de lo visto y lo oído en una sesión única y en el encuentro posterior.

Una película que no pueden, ni deben, perderse, ‘Suite armoricaine’, Sección Oficial. Una firmante, Pascale Breton. Un Premio Fipresci en Locarno. Una mirada de mujer que le ha provocado a quien esto firma el primer flechazo del Concurso. Escrito queda.

SEFF, XII Edición. Tomas 7 y 8: Arsénico y champán…

De las tres películas vistas ayer en la Sección Oficial, dos de ellas tienen más de un denominador común, aún siendo radicalmente distintas. Hablamos, por orden cronológico de proyección, de la coproducción entre Inglaterra, Hungría y Francia, ‘The childhood of a leader’, de Brady Corbet y de la también coproducción entre Francia, República Checa y Bélgica, ‘Madame Marguerite’, de Xavier Giannoli.

Ambas están ambientadas también en uno de estos países citados, Francia y en los años 20. Ambas están estructuradas en capítulos o epígrafes. Ambas se centran en ambientes cultural y socialmente privilegiados. Ambas tienen una espléndida factura y equipos técnicos muy cualificados que les dan soporte.

Ambas están coescritas por sus propios directores y sendas mujeres. Mona Fastvold, en el primer caso y Marcia Romano, en el segundo. La primera está basada en un relato de Sartre y la segunda en un personaje real, la soprano estadounidense Florence Foster Jenkins, a cuya figura dedicará su próximo film, Stephen Frears, con Meryl Streep de protagonista.

Pero aquí acaban sus semejanzas… La primera remite a la infancia, tan disciplinada como conflictiva, de un futuro gobernante autoritario, trasunto de Hitler. Y la segunda a un microcosmos mundano y cultivado, donde se rinde pleitesía a la belleza, a través de la música. En la primera, las rabietas de un niño, en momentos históricos claves, son las protagonistas. En la segunda, la obsesión de una aristócrata melómana por cantar frente a la lógica aplastante de su carencia absoluta de facultades.

"The Childhood of a Leader"

“The Childhood of a Leader”

En la primera, la diplomacia y la política. En la segunda, el arte. El tratamiento en la primera es austero, de puro formal, y apenas si se interesa por la evolución y el desarrollo de sus personajes. Bajo una aparente sutileza, se esconde, desde la opinión de quien esto firma, una línea narrativa esquemática y plana, que da un giro de 180 grados en su efectista y grandilocuente final. Su reparto es irregular pues ni Bérénice Bejo, ni aún menos Robert Pattinson, funcionan demasiado bien. Liam Cunningham y Yolande Moreau, son los mejores.

La segunda es, por el contrario, compleja, divertida y burbujeante. Muy brillante formalmente y con un gran mimo por sus personajes, en general muy bien definidos hasta los-as más secundarios-as. Es satírica y mordaz, pero siente compasión por el autoengaño que sufre su protagonista, una inmensa Catherine Frot, y contiene muy buena observación de ese microcosmos muy particular en el que el verdadero talento se alía con el fraude y la mentira. Su banda sonora contiene piezas inmortales servidas por voces privilegiadas, excepto en el caso ya citado.

Tan semejantes y tan diferentes… Las dos caras de una época y un país. Tan letal como el arsénico ejemplificado en la gestación de un líder ferozmente destructivo y tan dorado como el champán de un mundo que supo dar lo mejor de sí mismo en creatividad y talento.

SEFF, XII Edición. Toma 6: El silencio de los corderos

Quien esto firma quiere alertar que en la notable película ‘Paradise’, coproducción germano-iraní, de la Sección Las Nuevas Olas, vista ayer por la mañana y firmada por el realizador Sina Ataeian Dena, hay un innecesario y brutal asesinato en directo de un cordero, a diez minutos del final de su proyección.

En efecto, a quien esto firma le estaba interesando mucho la historia que cuenta de una joven maestra de primaria residente, con su hermana embarazada, en un barrio no demasiado recomendable de Teherán. Una joven maestra que afronta y se desespera ante la burocracia que, en función de su sexo, dilata especial e ilógicamente los procedimientos requeridos para conseguir un piso y ser independiente.

Una joven maestra harta de la oscuridad y tristeza de la obligatoria indumentaria femenina – vista incluso en ‘modelos’ diferentes en los escaparates de las tiendas de la capital – y que se permite, aún velada, cambiarlo por otros atuendos algo más coloridos cuando está al abrigo de miradas ajenas. Una joven maestra que es cómplice, y testigo, del severo adoctrinamiento de las pequeñas alumnas, sometidas a las normas de conducta y ‘moral’ religiosas, incluso en el recreo. Pero que, pese a todo, no consiguen arrebatarles su vitalidad y alegría.

Una joven maestra  a través de cuyos ojos nos es dado contemplar, por contra, la libertad de movimientos y juegos de la que gozan los chicos. Las calles de hombres. Un motorista que la sigue mientras va en el autobús. Dos niñas desaparecidas. Con una puesta en escena impecable y una narrativa sin desmayo, sin clichés, ni tópicos, ni tremendismos… hasta el asesinato intolerable – expresamente para ser filmado, en el único plano gratuito de la cinta – de un animal hermoso e inocente. En ese momento, quien esto firma abandonó la sala.

No es de recibo que  el cine, cualquiera que sea su nacionalidad, con medios tan sofisticados como rudimentarios y elementales para evitarlo, se permita perpetrar estos hechos criminales y aberrantes. No es de recibo. Por ello, como animalista, quien esto firma es aquí la voz de la víctima sin ella, de todas las víctimas que no la tienen, y expresa su más enérgico rechazo hacia la promoción y exaltación de estos actos feroces y salvajes y su difusión, y respaldo, en Festivales como este. Escrito queda y avisados-as quedan.

 

 

SEFF, XII Edición. Toma 5. ‘Mustang’: Cinco hermanas

Esta coproducción franco-turco-alemana, ‘Mustang’, Sección EFA, dirigida por Deniz Gamze Ergüven, obtuvo seis premios en la Seminci, incluyendo la Espiga de Plata y, el de la Mejor Película en Sarajevo. Además tiene nominaciones a los Europeos, también Mejor Película y Discovery. Asimismo está preseleccionada a los Oscar. De 97 minutos de metraje. El guión lo coescriben su realizadora y Alce Winocour. La fotografían muy bien David Chizallet y Ersin Gok. La estupenda partitura se debe a Warren Ellis.

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Su historia narra la de cinco hermanas huérfanas, de edades comprendidas entre los 12 y los 16 años, que viven en un hermoso pueblo al norte de Turquía, junto al Mar Negro, con su abuela y su tío. Felices, espontáneas e inocentes gozan de libertad y disfrutan con sus estudios, aficiones y juegos acuáticos con las amistades y los-as compañeros-as del colegio. Solo la marcha de una joven y muy querida profesora a Estambul, las entristece. Pero la maledicencia se cernirá sobre ellas y pronto les harán pagar el hecho de ser mujeres en un país ferozmente misógino y especialmente severo y rígido en su entorno.

La realizadora tiene la inteligencia, y la sabiduría, de mostrar esta espiral terrible contra unas criaturas limpias e indefensas, paulatinamente. Una espiral opresiva y represora, en función de los estrictos roles y normas prescritos a su sexo, que hasta entonces no habían padecido, ni experimentado. Pero que ellas, pese a rebelarse e intentar leves escapadas, la viven, incluso al principio, como un juego más. Muy unidas, pese a estar enclaustradas y  habérseles prohibido ir al colegio, se divierten en la intimidad, asumiéndolo como una actitud pasajera, de la mejor manera posible.

Claro que no lo es… Progresivamente se les van recortando sus mínimas libertades, sumergiéndolas en un férreo gineceo doméstico con vistas a sus futuras bodas que, no hace falta ni escribirlo, serán concertadas. Entre el estupor y el humor primero y una cierta alarma después, asisten, impotentes, burlonas y resignadas al destino que las personas adultas pretenden hacerles cumplir a toda costa. Cualquier negociación será imposible. Y todo irá a peor.

Quien esto firma, que ha visto varias cintas, muy estimables casi todas, sobre el infierno en la tierra que estos fundamentalismos oscurantistas les reservan a las mujeres, es la primera vez que recuerda un tratamiento así. Tan luminoso y pletórico de fuerza, encanto y energía juvenil – servido por unas actrices prodigiosas, singularmente la pequeña, mirada, voz y motor del relato – frente al terrible fanatismo adulto. El efecto, si cabe, es aún más demoledor. Una película extraordinaria que nadie, nadie, nadie, debería perderse.

SEFF, XII Edición. Toma 4: Dos amigos

Dos amigos con nombres propios. Dos amigos llenos de talento. Dos amigos, de los que el mayor de ellos le doblaba la edad al menor. Dos amigos y colegas. Dos amigos, en el que uno, y su revista, le confirieron una nueva dimensión crítica en Europa a la obra del otro. Dos amigos cuya creatividad tomó derroteros muy diferentes. Dos amigos cuyos vínculos se estrecharon con una larga entrevista, que  devino en un libro imprescindible.

Dos amigos, uno inglés, residente en Estados Unidos y el otro, francés. Dos amigos universalmente conocidos y reconocidos. Dos amigos cuya filmografía perdura. Dos amigos llamados Alfred Hitchcok y François Truffaut. De tales hombres, de tales cineastas, trata la cinta, de Special Screening , dirigida por  Kent Jones – de 80 minutos de metraje, con guión de su firmante y de Serge Toubiana y música de Jeremiah Bornfield – ‘Hitchcok/Truffaut’, que conmemora, precisamente, el cincuentenario de la obra mítica e imprescindible del segundo en homenaje al primero.

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Y así en este filme, tan cuidado, inteligente, divertido y estimulante, nos es dado oír las grabaciones originales de ese documento, único e irrepetible, en el que un maestro del cine interpela a otro sobre su ‘modus operandi’ fílmico, con una intérprete de por medio. Nos es dado, asimismo, ver las imágenes de estos dos hombres y de esta mujer, en torno a una mesa y a una grabadora, sonrientes y cómplices.

Nos es dado, además, el privilegio de escuchar a ilustres colegas de ambos, tales como, nada menos y entre otros, que Martin Scorsese, Richard Linklater, Wes Anderson, James Gray, David Fincher u Olivier Assayas, analizando la obra hitchockiana, mientras en pantalla aparecen esas escenas antológicas, que comentan con tanta sabiduría como lucidez. Mientras en pantalla aparecen Janet Leigh, Kim Novak, James Stewart, Ingrid Bergman, Grace Kelly o Cary Grant.

Nos es dado constatar el alcance del conocimiento y de la devoción que del y por el entrevistado sentía el entrevistador. Nos quedan para el recuerdo frases míticas del primero, tantas… Una, como ejemplo: ‘Un rostro no es nada, si la luz no lo toca’. Y también que no hubiera rodado como su colega cierta famosa escena de ‘Los cuatrocientos golpes’. Nos es dado disfrutar de unos títulos de crédito a la manera del protagonista y una banda sonora a la manera Herrmanniana.

Tras esas cincuenta horas de conversaciones, cincuenta años ha, los dos realizadores se hicieron muy amigos. Dos amigos. Mantenían contactos telefónicos y epistolares muy frecuentes y se consultaban sobre sus rodajes y proyectos. Ambos abandonaron este mundo, en el que siguen tan vigentes, con solo cuatro años de diferencia. Pero, mientras el primero era octogenario, al segundo lo fulminó un tumor cerebral implacable, con tan solo 52.

Este documental, de visión obligada y más que emotiva para cinéfilos-as, estudiantes, mitómanos-as y estudiosos-as es un auténtico regalo, una joya que no deberían perderse bajo ningún concepto.

SEFF, XII Edición. Toma 3: ¿Y fueron felices…?

Como dice el muy cualificado crítico y amigo, Enrique Colmena, – quien, por cierto, ha apreciado bastante esta película de la Sección Oficial, de la que ahora vamos a ocuparnos, así que tomen buena nota – al italiano Matteo Garrone, cosecha del  68, no se le puede acusar de repetirse. Ahí están, para confirmarlo, filmes suyos tan dispares como ‘Gomorra’, ‘Reality’, y esta ‘El cuento de los cuentos’, otro de los títulos que compite por el Giraldillo de Oro.

Basada libremente en la novela homónima del autor del siglo XVII, Giambattista Basile,  y ambientada en esta época, el Barroco.  Narra las historias cruzadas de tres reinos, sus monarcas, y sus vínculos familiares, relaciones y circunstancias, ejemplificando en ellos, al tiempo, algunos temas que nos afectan en nuestra cotidianeidad contemporánea.

125 minutos de metraje. La han escrito, además del realizador, Edoardo Albinati, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso. Su hermosa fotografía es de Peter Suschitzky. Su partitura del gran Alexandre Desplat. Tiene un estupendo trabajo, además, del equipo técnico, de producción y del departamento de efectos especiales. Y un reparto de lujo en el que destacan, entre otros-as, Salma Hayek, Vincent Cassel, John C. Reilly o Alba Rohrwacher.  Solo que…

Solo que a quien esto firma la ha dejado fría e indiferente . Solo que quien esto firma, piensa que le sobran metraje y cierta pomposidad.  Solo que quien esto firma, pese a destacar su oscuridad y sordidez a la contra, la ha encontrado bastante plana en las historias y en el enfoque de sus protagonistas. Solo que quien esto firma, cree que ha desaprovechado, también él, también aquí, una oportunidad de oro de cuestionar los esquemas sexistas en los temas tratados como la maternidad, el matrimonio, la relación con los hijos-as, de los y las diferentes, la vejez, el imperativo por la juventud y la belleza, la tiranía de una forma de Estado…

En efecto, el rechazo al deterioro del cuerpo y a los estragos de la edad solo se les adjudica a las mujeres. Así como las pulsiones maternales. Pero el poder omnímodo es masculino y ellos sí pueden exhibir sin traumas, ni complejos, el paso del tiempo. Puesto que del género fantástico se trataba, y de una versión libre de una obra, hubiera sido mucho más estimulante y enriquecedor, hubieran ganado sus personajes en complejidad, de haber dado una vuelta de tuerca a esos esquemas, cuestionándolos. Una pena.

 

SEFF, XII Edición. Toma 2: Madre e hija

Vaya por delante que, a juicio de quien suscribe, ‘Mia madre’, Sección EFA, no es la mejor, ni la más redonda, película de su firmante, el italiano Nanni Moretti.  A esta historia de una directora de cine políticamente comprometida e inmersa en una crisis existencial, con su madre gravemente enferma… A esta historia de una realizadora, trasunto y alter ego del cineasta, le sobran metraje, reiteraciones y contención ante la inminente pérdida. Y, por contra, le falta, lo que sí tenía la extraordinaria ‘La habitación del hijo’,  intensidad, desgarro y conmoción.

Pero posee muchas cualidades más que apreciables y dignas del talento y la sensibilidad del realizador. Como, por ejemplo, la inversión de roles de género, sin trazos gruesos sexistas, con el personaje central, la espléndida Margherita Buy. Ella es un sujeto en el ejercicio de su trabajo, de su profesión y de sus libertades, con todas las consecuencias.

Ella dirige y protagoniza su existencia, aunque sienta desmoronarse su vida. Ella está al cargo de su equipo de rodaje, pero también de su familia, en igualdad de condiciones con un ex marido y padre que comparte, y algo más, el cuidado de su hija, una encantadora y lista adolescente tan bien encarnada por Beatrice Mancini.

Aunque atenta a su evolución, los cuidados y la atención básica de la progenitora se los procura su hermano, un inédito, tierno y solícito Nanni Moretti. Ella toma las decisiones en su esfera afectiva y laboral, sean o no acertadas. Pese a su carácter difícil y perfeccionista, que no va en su detrimento,  todo lo contrario, no está dibujada esquemáticamente, sino con una amplitud de miras, comprensión y lucidez notables.

Los varones, sensibles. Las mujeres, fuertes y asertivas, pero nunca duras. La madre, una antigua y valorada profesora de disciplinas ahora lamentablemente en desuso, y tan básicas para una educación en valores e integral. Un hijo amante y generoso que es capaz de ver más allá del futuro laboral y estar con ella hasta el fin. Un rodaje tan divertido – gracias al desternillante talento de un sensacional John Turturro, que no duda en reírse de sí mismo, arrancándonos incontenibles  carcajadas – como duro. El cine dentro del cine, las tripas de una filmación…

102 minutos de metraje. La escriben Nanni Moretti, Francesco Piccolo y Valia Santella. La fotografía, muy bien, Arnaldo Catinari. Tiene una música hermosa, con unos preciosos temas, que subrayan sabiamente lo narrado. Habitada por la tristeza y la melancolía. Por una desolación no catártica, pero que la sobrevuela en todo momento. Su mirada es la de una mujer que no se resigna a una pérdida inevitable, de una mujer hecha pedazos, pero que no se rinde. Pese a las carencias citadas, lo que cuenta, y como lo cuenta, es valioso, relevante y nos concierne. Véanla.

SEFF, XII Edición. Toma 1: Padres e hijos

Los franceses Philippe – cosecha del 48 guionista, profesor, productor y montador, además de un realizador prestigioso – y Louis Garrel – cosecha del 83, actor y ahora también guionista y realizador – comparten vínculos de sangre. Además sus dos últimas propuestas fílmicas, y la primera tras la cámara del segundo, concursan en la Sección Oficial y compiten por el Giraldillo de Oro en el Festival.

Padre e hijo, pues, y rivales en esta ocasión. Y lo hacen, curiosamente, con sendas historias – aunque sean muy distintas en sus enfoques y lenguajes – sobre triángulos amorosos. La del progenitor, narrada a su vez por Louis, la protagonizan un hombre y dos mujeres. La del hijo, la que ahora nos ocupa, que inaugura el Certamen, dos hombres y una mujer.

‘Two friends’ (‘Les deux amis’) concursó en Cannes, en la Semana de la Crítica,  donde esta comedia romántica triangular fue muy bien recibida. Había una expectativa en quien esto escribe por verla y degustarla en su narrativa y puesta en escena definida como una nouvelle nouvelle vague… Las etiquetas son eso, etiquetas, pero esta obligaba y mucho.

Precisamente por ello, para quien esto escribe, ha sido una decepción completa. No solo eso.  La ha encontrado misógina, irritante y hueca. Un ejercicio de estilo con demasiados ‘dejá vu’ estéticos, que se presume libre y, salvo por algunos momentos y ráfagas brillantes, es tan vacía de contenido, como de escritura.

Las miradas, mayoritariamente masculinas, de la prensa especializada han elogiado, están en su derecho, su singularidad transgresora y poética. Quien esto escribe, por el contrario, la ha visto desde la perspectiva de su protagonista, la única verdaderamente adulta, sensible y con sustancia, del presunto trío que no es tal.

Y no lo es porque los dos varones, un casanova de vía estrecha y un pasivo agresivo, no dan la talla, en ningún caso, más que para acosarla – la escena de la estación es escalofriante – para faltarle al respeto, para no asumir que un NO quiere decir NO. Para complicarle la vida de la peor y más cruel manera posible.

Pero el realizador debutante, miren por donde, siente una fascinación y una ternura infinitas, complacientes y acríticas por tales impresentables. En realidad, la cinta es un canto a la amistad entre estos dos sujetos tan dispares, de cuya disparidad física, y de carácter, ni siquiera se saca ningún partido fílmico.

La chica, y sus difíciles circunstancias, son solo la excusa. Nunca es percibida por ellos más que en su ‘misterio’ o en su belleza, o en su sensualidad -otro cliché más – y, a todos los efectos, como propiedad de quien, supuestamente, la ‘ama’ . Y, además, se la hace incurrir, en el tramo final, en una suerte de ‘síndrome de Estocolmo’ más bien forzado, aunque generoso.

La única relación que se describe, todo lo deficitaria que se quiera, pues los protagonistas lo son, es la los dos hombres inmaduros y planos, que se pretenden tiernos y son banales, básicos y previsibles. Aunque les rodee un halo romántico y existencialista, no tienen ni carne, ni sustancia. Son una pobre y triste parodia de los Jules et Jim, o de los Belmondo, Godard y Truffaut de antaño…

100 minutos de metraje. Escrita por su director y Cristophe Honoré. Fotografiada bellamente por Claire Mathon. Su excelente música se debe al gran Philippe Sarde. Los actores, el propio Garrel y Vincent Macaigne, hacen lo que pueden, pero carecen de vida. Por eso la chica, una estupenda Golshifteh Farahani, se los merienda sin problemas a los dos. Ella sí le insufla un trágico y romántico lirismo a un relato tan tramposo.

Mais non, Monsieur Garrel, mais non…

 

SEFF, XII Edición: Algunas de las opciones de Sevilla Cinéfila

Quien esto firma, no ha tenido ocasión de hacer este año las hojas de ruta-guías del Festival que sí hizo en pasadas ediciones. Pero sirva esta entrada, mucho más modesta, para registrar algunas opciones de este blog sobre los títulos programados. Tales opciones son tan legítimas, personales e intransferibles como las que puedan hacer cualquiera de ustedes, por supuesto.

En tales opciones, en principio, son todas las que están. Pero no todas las que son, ya que la fastidiosa coincidencia con películas de la Sección Oficial, que verá al completo, programadas por la tarde casi a diario, ha hecho forzosa la exclusión de algunas de mucho interés. Al menos, sobre el papel, ya que todo es muy azaroso con este tipo de cine…

Así que, brevemente, comenzamos con la ‘Mia Madre’, de Nanni Moretti, a la que la crítica no le ha concedido la consideración de título mayor del cineasta italiano, pero que tiene el atractivo irresistible de ver a la espléndida Margherita Buy, como alter ego del realizador, afrontando a la vez una crisis matrimonial y la enfermedad materna.

El sábado quien esto firma, aunque no pueda estar presente, honrará la Marcha Estatal contra las Violencias Machistas que tendrá lugar en Madrid, con la visión de la turca, coproducida con Francia y Alemania, ‘Mustang’, de Deniz Gamze Ergüven, en el que se describe la opresión feroz a la que son sometidas por su abuelo y su tía, trasuntos de una sociedad radicalmente misógina, cinco hermanas huérfanas. Le han llovido todos los premios y ha sido preseleccionada a los Oscar. Lamentablemente, hay pocas miradas de mujer presentes este año, pero sí que todas son, en principio, absolutamente recomendables.

Como la de la de la lituana Alanté Kavaïté, con ‘The summer of Sangaile’, Mejor Dirección en Sundance, sobre el intenso romance entre dos adolescentes muy distintas durante un verano. O como la versión libre y contemporánea de las bodas de sangre lorquianas, que hace Paula Ortiz en ‘La novia’. O como la imposible tesitura de una chica de 17 años, embarazada y sin apoyo alguno de su entorno, que plantea Micah Magee en la coproducción entre Alemania, Grecia y Estados Unidos en ‘Petting zoo’.

O como la comedia negra con tres personajes centrales, un forense, su hija anoréxica y una terapeuta espiritista, que aborda la polaca Malgorzata Szumowska en ‘Body‘, Oso de Plata en Berlín. O como la también comedia, paradójicamente sobre la depresión de una joven madre trabajadora y esposa sobrepasada por sus obligaciones, la alemana ‘Hedi Schneider is stuck’, de Sonja Heiss. O como la intransferible visión de la terrible y voluntariamente desaparecida belga Chantal Akerman, en un diálogo imposible con su madre en ‘No Home Movie’.

Y los compromisos de la francesa, ‘La ley del mercado’ de Stéphane Brizé. O del pasado más combativo y cuestionado de la franco-suiza, ‘A german youth’ de Jean-Gabriel Périot. O de la dolorosa y dura escisión de una profesora generosa en la coproducción franco-brasileña-argentina, ‘Paulina’, de Santiago Mitre. O del horror sin paliativos de ser mujer en Teherán en la germano-iraní, ‘Paradise’, de Sina Ataiean Dena.

Pero también los mitos cinéfilos de la franco-estadounidense ‘Hitchock-Truffaut’, del crítico Kent Jones, sobre la legendaria entrevista que dio lugar al libro. O la singular visión de Peter Greenaway sobre la estancia de su ilustre colega e ídolo, Sergei Eisenstein, en México. O lo que es lo mismo, ‘Eisenstein en Guanajuato’.

Hay muchos  festivales posibles… Pero todos están en el SEFF.

Nota aclaratoria: Reiterar, por si hacía falta, que esta es una selección radicalmente subjetiva y que no tienen por qué compartirla. Que quien esto firma, va a verse toda la Sección Oficial y parte de Las Nuevas Olas, y les dejará cumplida constancia de sus impresiones en las crónicas correspondientes, por ello no ha entrado en detalles. Que, además, como mujer feminista, ha priorizado la visión de las miradas de las realizadoras y que, como animalista, va a obviar determinados títulos muy sospechosos de haber perpetrado maltrato, e incluso asesinato, de animales durante sus rodajes. Escrito queda.

‘La Palabra y la Imagen’. Temporada 4. Sesión 2: Cuerpos y almas

No cabía un alfiler en la cuarta planta, sala de actividades de La Casa del Libro,  esta tarde-noche. Un verdadero récord de asistencia en nuestra tertulia de cine, La Palabra y la Imagen. La gozosa confluencia de dos películas más que notables a debatir,  de recomendaciones para el inminente Festival de Cine Europeo y de la sorpresa añadida de la presentación de una nueva revista cinematográfica, han sido determinantes en el éxito de esta convocatoria.

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Además del crítico invitado… Un lujo y un honor contar, por segunda vez, con este muy cualificado representante de la generación de relevo. Álvaro de Luna, en efecto, estuvo con nosotros-as en febrero de 2014 glosando títulos de David O. Russell, Scorsese y Polanski. Estudiante de Filosofía, cosecha del 91, director y redactor jefe de http://www.mundocritica.com, colaborador de Filmaffinity y de diferentes medios de Alcalá de Guadaira, donde vive, es ya todo un experto en el Festival donde, la edición pasada, fue jurado de las Nuevas Olas.

Y a fe que supo estar más que a la altura de dos cintas densas, intensas y radicalmente distintas entre sí, con dos introducciones muy completas y documentadas de cada una de ellas.  Dos cintas que dan cuenta, entre otras muchas cosas relevantes, de los males del cuerpo la una y de los del alma, la otra.

Se comenzó por Truman, de Cesc Gay. Sobre su tributo a la vida, a la amistad, a la generosidad, al humor. Pero también a la muerte, a la que mira cara a cara. A  la coherencia de una decisión irrevocable. A la dignidad de elegir el fin. A la crudeza de unos preparativos, con el protagonista presente. A dos hombres separados por muchos kilómetros y unidos en cuatro días intensos e irrepetibles.

A una mujer que ha estado y va a estar en lo peor y más ingrato. Al amor por los animales, ejemplificado en un perro anciano, el Truman del título que ya no está. Compañero de vida, segundo hijo, a todos los efectos del protagonista. A las visitas al veterinario, a la funeraria, a las posibles adoptantes…

Al nudo en la garganta que toda su proyección suscita y en las incontenibles lágrimas que provoca su final. A sus cameos. A su forma de filmar ciudades, interiores, exteriores y personas. A sus espléndidos Javier Cámara y Ricardo Darín. Al descubrimiento de Dolores Fonzi. A…

El club‘, de Pablo Larraín, no le fue a la zaga en impresiones. Turbia, durísima, con un humor muy negro, desasosegante, cruel, feroz. Con ese quinteto de todos los abusos, y cómplice de todas las iniquidades, en un retiro austral. También perros aquí pero, claro, nada que ver… Con la Iglesia hemos topado. Y con sus representantes terrenales más perversos. Con cuatro sacerdotes y una monja viviendo en comunidad lo que ella, sarcásticamente, llama ‘una vida santa’.

Con esa fotografía tan velada y vidriosa como las almas de sus protagonistas. Con esa víctima, con síndrome de Estocolmo, a la que hay que acallar, integrándola en una convivencia explosiva. Con esos dos extraños visitantes. Con esa solución final terrible para los animales. Con ese ‘inquisidor’ tan crítico como cómplice. Con ese reparto. Con esa conclusión tan abierta y nada complaciente como es debido. Con…

Algunos de los títulos que se mencionaron del SEFF. ‘Mia madre’, de Nanni Moretti. ‘La novia’, de Paula Ortiz. ‘Mustang’, de Deniz Gomze Ergüven. Todos los de  la EFA. Mucha atención a los de Nuevas Olas, Resistencia y Panorama Andaluz. ‘La academia de las musas’, de José Luis Guerín. ‘Blood of my blood’, de Marco Bellochio. ‘El cuento de los cuentos’, de Matteo Garrone.

‘Petting zoo’, de Micah Magee. ‘One floor below’, de Radu Muntean. ‘Body’, de Malgorzata Szumowska. ‘El tiempo de los monstruos’, de Félix Sabroso. ‘Hitchcok-Truffaut’, de Kent Jones. ‘No home movie’, en homenaje a Chantal Akerman, de cuya voluntaria marcha de este mundo, hace ahora un mes, aún no nos hemos repuesto. Pocas mujeres realizadoras, pero todas a tener en cuenta…

Y la revista, ‘Mise -en Scéne’, que nos presentó, en formato papel, aunque esté en digital y puedan encontrarla en Facebook y pronto en twitter, su director, Cristian J. Ceballos quien apuesta por un cine debilitado, periférico y al margen de las vías trilladas. Quien esto firma, ha podido ojear y degustar la rigurosa y documentada publicación, que han tenido a bien regalarle, y les recomienda encarecidamente su seguimiento.

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Nuestro próximo encuentro tendrá lugar el miércoles, 2 de diciembre. Debatiremos sobre la Palma de Oro del pasado Cannes, ‘Dheepan’, de Jacques Audiard, que entra este viernes, y sobre ‘La verdad’, de James Vanderbilt, que está en cartelera. Si saliera, tenemos como opción ‘Nadie quiere la noche’, de Isabel Coixet, que se estrena el día 27. E, ineludiblemente, de lo visto en el SEFF.

Gracias a La Casa del Libro, a José Iglesias Blandón, a Álvaro de Luna, a Cristian J. Ceballos y a los y las mejores tertulianos-as del mundo mundial por una velada extraordinaria. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
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