Archivo mensual: noviembre 2016

SEFF 016. Sección Oficial. Toma 9. ‘Mimosas’: La fe mueve montañas

‘Mimosas’ ha sido definida como un western sagrado. De hecho, su historia – de 96 minutos de metraje, cuyo guión se debe a su director, el franco-español Oliver Laxe, cosecha del 82, y a Santiago Fillol y con una impresionante fotografía de Mauro Herce – da cuenta de las peripecias de una caravana que acompaña a un hombre santo, anciano y moribundo, y luego a su cadáver, por el desierto marroquí del Atlas hasta su lugar de origen, donde pueda ser enterrado y honrado. Pero para los guías y una mujer sordomuda, hija de uno de ellos, será una dura prueba el empinado, pedregoso, resbaladizo y abrupto camino de las montañas.

Quienes, en realidad, ha debido de sufrir un infierno en semejantes rodaje y caminos, entre el calor más ardiente y las nieves invernales, son las mulas, caballos y burros atrozmente cargados con personas y fardos duros y pesados, que aparecen en el filme. Todas las veces que se escriba son pocas. Es de todo punto inaceptable el abuso y la explotación, no digamos ya la tortura y el asesinato, de animales en las filmaciones. En muchos países es, además, ilegal. Nunca estará justificado en nombre de la creación artística.

Este es un extremo fundamental para que quien esto firma se cuestione el valor de esta propuesta. Una propuesta dotada, sin embargo, de una belleza plástica impresionante, de unos paisajes tan vivos y majestuosos, otros protagonistas más…, que cortan el aliento y de una historia y de una puesta en escena singulares, sugerentes y a años luz de la narrativa más convencional y trillada.

Pero la espiritualidad de que hace gala se acerca peligrosamente tanto al fundamentalismo, aunque sea muy sui géneris, como a la misoginia que las teocracias conllevan. A una escena concreta, y muy brutal, de la que no va a hacerse spoiler, se remite. Y todo ello, junto al maltrato animal, resulta invalidante a despecho de sus más que estimables valores citados. Suena mucho, desde ya, como candidata a un galardón. Es evidente que, pese a todo y por todo, tienen que verla.

SEFF 016. Toma 8. Sección Oficial: Vínculos y familias

Una francesa y una húngara, radicalmente distintas de enfoque, fondo y forma, protagonizaron el concurso oficial de ayer con el único denominador común de los vínculos, tan afectivos como conflictivos,  que se establecen con gente extraña y con la familia biológica respectivamente.

El francés Alain Guiraudie, cosecha del 64 , que ganara el Giraldillo de Oro hace tres años con ‘El desconocido del lago’ firma y escribe ‘Staying vertical’, de 100 minutos de metraje, con una buena fotografía de Claire Mathon. En ella, cuenta la historia de un guionista errático y sin inspiración, que vive al día, sin obligaciones, ni compromiso alguno. En pos de un lobo en el sur de Francia, tendrá encuentros dispares que cambiarán radicalmente su forma de afrontar la realidad.

Con tales mimbres, el realizador construye una aventura bizarra, excéntrica, desordenada y dispersa, en la que cabe lo mejor y lo peor, entre los espacios rurales y urbanos. En la que se cuestionan el tópico impulso maternal y se enfatiza la paternidad. En la que se retrata el deseo en la ancianidad, tan reprimido. En la que el sexo es explicitado – marca de la casa… – hasta los extremos más chocantes, convencionalmente hablando. En la que nada, ni nadie, es lo que parece y los comportamientos se escapan a las normas. Surrealista e irregular, pero divertida y a contracorriente, merece verse.

En las antípodas de su colega galo se mueve el húngaro Szabolcs Hajdu, cosecha del 72, en su propuesta ‘It’s not the time of my life’, que también escribe e interpreta,  a partir de una obra dramática. Con 100 minutos de metraje, en su fotografía, a tenor de la ficha técnica, han intervenido catorce personas. En ella se narra, de puertas adentro, un drama familiar que tiene como protagonistas a dos hermanas muy diferentes y sus parejas e hijo-a respectivos. Mejor Película y Actor en el Festival de Karlovy Vary.

Su puesta en escena es deliberadamente teatral y ahonda en los contrastes y conflictos entre cuatro personas, y dos y dos, unidas por lazos familiares, pero muy diferentes en ideas y modus vivendi. Ni el dúo triunfador lo es tanto, ni el perdedor tampoco.

Advertirles que a la mayor parte de la crítica presente en el Festival le ha gustado mucho, que sus referencias son excelentes, que no hay que perdérsela, en cualquier caso, pero… que a quien esto firma no le ha interesado apenas. La ha encontrado, por contraste con las opiniones favorables que ha suscitado, plana, lineal, aburrida y sin interés. Con un dibujo muy insatisfactorio de los personajes – muy bien interpretados, eso sí – , sin intensidad, ni emoción alguna y lastrada por la teatralidad citada.

SEFF 016. Toma 7. Sección Oficial, ‘Solo en el fin del mundo’: Las palabras para decirlo

Producción franco-canadiense de 95 minutos de metraje. Escrita y dirigida por Xavier Dolan, sobre la obra teatral de Jean-Luc Lagarce. Su excelente fotografía es de André Turpin y su música, del presitigioso Gabriel Yared. Gran Premio del Jurado en Cannes. Da cuenta de la vuelta al hogar, tras doce años de ausencia, de un joven escritor, enfermo terminal, que pretende comunicárselo a su familia y despedirse. Pero los conflictos y tensiones que desencadena su regreso, no le pondrán las cosas nada fáciles.

Para empezar, comentarles que quien esto firma se ha encontrado en franca minoría con su insatisfacción ante esta película. Una gran parte de l@s compañer@s de la crítica ha mostrado su entusiasmo por ella. Esto para que lo tengan en cuenta. En cualquier caso, adelantar que debe verse. Para amarla u odiarla, pero debe verse.

Posee una impecable factura formal, elegancia, sugerencia e intensidad en su puesta en escena y algunas escenas hermosas y emotivas . Pero falla en todo lo restante. Tiene un tratamiento histriónico, gritón, artificioso, presuntamente provocador y trascendente, que se queda en la superficie. Lanza llamaradas de exasperación en las interrelaciones, por llamarlas de alguna manera, de un grupo humano unido por lazos de sangre y separado por todo lo demás.

Estas personas apenas si nos son mostradas en sus diferentes caracteres o lo hacen a través de un histrionismo tan irritante, que elude cualquier matiz. Pero hay algo aún peor. La figura de un machista, maltratador y homófobo, resentido, violento y rabioso, que interpreta al límite de sus fuerzas Vincent Cassel es, no se dirá justificada, pero sí comprendida e incluso compadecida.

Su víctima, con el clásico síndrome, es una excelente Marion Cotillard que nunca se le opone. Cierto es que sus cara a cara íntimos con un estupendo Gaspar Ulliel, ya que ambos son los únicos que saben estar, escuchar y mirar, aunque apenas se pronuncien, son lo mejor del filme

Tampoco el retrato maternal es muy fino – ¡¡¡Ay, querida Nathalie Baye, ¿qué has hecho con tu cara…?!!! – y el de Léa Seydoux, quien ni si quiera desgañitándose consigue resaltar. Dolan ha desaprovechado un reparto espléndido, de lujo y atractivo. Ha preferido el efectismo a la sensibilidad. La catarsis más burda a los matices y a la contención.

Este del reencuentro familiar es un género cinematográfico en sí mismo y hay que hilar muy fino para no incurrir en los peores clichés. No es el caso. Dolan no ha hilado nada fino, pero ha provocado un gran efecto en personas cuyo criterio respeta quien suscribe y por ello les anima, de nuevo, a verla.

Y a propósito de personas valiosas desaparecidas para siempre, un tributo a la figura del periodista y amigo José Luis Jurado, asiduo al SEFF, al que se añora enormemente en las salas, y en la vida, por su cultura, no solo cinematográfica, enciclopédica, por su generosidad, su sencillez, su sabiduría y su calidad humana. El Festival le debe un homenaje. Escrito queda.

A vuelta de correo: Gracias, Manuel

Manuel de Medio, excelente periodista y amigo, ha tenido la enorme generosidad de dedicarle a quien esto firma su artículo de hoy, de ese precioso blog suyo que se titula ‘Cartas a Nacho’, que puede y debe leerse en VivaSevilla.

En él, hace unas lúcidas y sabias comparaciones entre la lectura y el cine y termina aludiéndome con unas sentidas líneas, que no merezco y que me han emocionado profundamente, en la que se me considera un referente por este blog y una heroína, nada menos…, por iniciar, en La Casa del Libro, una tertulia como La Palabra y la Imagen.

Lo que su modestia elude decir es que el mérito es fundamentalmente suyo. Porque, como coordinador de actividades entonces de la librería citada, animó a su creación, promocionó, fue el mediador ante la empresa e hizo posible que existiera. Luego, ayudó a difundirla a través de las redes sociales exhaustivamente. Con la máxima eficiencia y profesionalidad. Las mismas que tuvo, añadidas a su calidad humana, facilitándonos el discurrir y el buen término de cada sesión.

Por todo ello, por esas preciosas líneas y porque nuestros queridos encuentros de cine no hubieran sido una realidad, cinco temporadas después, sin ti… gracias, querido Manuel. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

SEFF 016. Toma 6. Sección Oficial, ‘American Honey’: On the road

De europea no tiene esta película más que ser británica de origen, lo mismo que su directora y guionista, Andrea Arnold, cosecha del 61. El resto de sus 162 minutos de metraje, fotografiados por Robbie Ryan, junto a una banda sonora en la que suenan los hits y raps más tops y sexistas, son norteamericanos por los cuatro costados. Premio del Jurado en Cannes y con nominaciones para los Gotham y los BIFA.

El argumento sigue a una chica de 18 años que, harta de su vida y de sus obligaciones en una familia desestructurada, se une a un grupo de jóvenes de ambos sexos que viajan por el Medio Oeste estadounidense, vendiendo suscripciones a revistas. Junto a ell@s, y en el desempeño de tan peculiar trabajo, tendrá ocasión de vivir insólitas experiencias y también de enamorarse.

Así descrita, la historia parece sugerente y prometedora. Y, en efecto, el arranque es potente y revela el lado menos glamouroso y más hortera, también el más crudo, del llamado Sueño Americano. Retrata también a un grupo humano singular, de variadas procedencias, que van a la aventura del viaje, de la carretera, intentando hacer dinero y experimentando sensaciones fuertes por la vía musical y de la de todo tipo de sustancias legales e ilegales.

La cuestión es que la narración no progresa. Al contrario, se estanca como en un círculo vicioso. Nos vende humo, absolutamente vacío de contenido. Sobra metraje, tiene importantes carencias de guión y los detalles del relato desafían la lógica más elemental. Tan sólo un ejemplo: que esa pandilla de politoxicómanos a su aire se organicen para trabajar en equipo es, cuando menos, dudoso. Que una chica tan magnética como la protagonista – estupenda Sasha Lane, lo y la mejor de la función – no tenga digamos ningún incidente en sus aventuras ‘laborales’ en solitario también lo es.

Pero eso parece no concernirle a la realizadora, tan fascinada por sus personajes como incapaz de dotarles de una mínima singularidad individual y de un progreso en sus interrelaciones mutuas. Tan convencida de que está retratando otra América y tan autocomplaciente. En cuanto a la historia, llamémosla de amor,… no hay por donde cogerla. Shia LaBeouf resulta tan sobrado e irritante como su personaje. Todos sus mensajes son, además, muy machistas. Especialmente, como se ha comentado antes, en los temas musicales y en la descripción de esa ‘jefa’ tan improbable como burda.

Lástima porque quien esto firma tenía sus expectativas ante esta última propuesta de Andrea Arnold, ante una mirada no convencional de mujer. Una verdadera pena.

SEFF 016.Toma 5. Sección Oficial, ‘Heartstone’ : Verano turbio

La insensibilidad hacia el sufrimiento animal campa por sus respetos en esta producción islandesa, dirigida por Guomundur Arnar Guomundsson, de 129 minutos de metraje, cuyo guión es del propio realizador, su fotografía de Sturla Brandth Grovlen y su música de Kristian Eidnes Andersen.

La historia se sitúa en una cerrada, homófoba, machista y llena de prejuicios comunidad costera del país, donde tiene lugar el muy diferente despertar sexual de dos inseparables adolescentes varones. Porque mientras el uno descubre su deseo por el amigo, el otro va a iniciarse con una chica. Algo que ya retratara con mucho mayor talento, hondura, sutileza y sensibilidad André Techiné en ‘Los juncos salvajes’ (1994). Las comparaciones, si bien que pertinentes, son odiosas…

Porque para describir ese insoportable microcosmos no son necesarios esos trazos tan tópicos, burdos y gruesos, al par que banales. Y, desde luego, es intolerable el sufrimiento, y el asesinato, de criaturas sintientes en ella. Ese comienzo tan cruel con los peces, el carnero… Quien esto firma, tras una hora de proyección, y llegado a ese punto, abandonó la sala.

Pero igualmente no hay aquí más que pobres, si bien crudos, retratos de personajes. Con esquemas muy sexistas en los roles de género. Sin rastro de crítica alguna, ni de ironía, ni de humor. Desde el punto de vista de quien esto firma, además, hay un error de bulto en el casting porque resulta difícil tomarse en serio el enamoramiento del joven por ese amigo. En todo caso, si fuera al contrario…

En fin. Ustedes mismos-as.

SEFF 016. Toma 4. Selección EFA: ‘El día más feliz en la vida de Olli Mäki’

De nuevo, hubo que sufrir frío en la sala. Quien esto firma, trasladó su queja a las instancias correspondientes por segunda vez. No es de recibo a estas alturas del año y no ha sido la única persona en comentarlo. A ver si se subsana.

Centrándonos en la película que nos ocupa, se trata de una coproducción entre Finlandia, Suecia y Alemania, de 92 minutos de metraje, dirigida por el finés Juho Kuosmanen, con un estupendo guión de Mikko Myllylahti, con una excelente fotografía en blanco y negro de Jani-Petteri Passi y una no menos sugerente música de Laura Airola y Milka Snare. Seleccionada para representar a su país en los Oscar, obtuvo el Premio de la Sección Un Certain Regard en Cannes.

Narra la historia de un panadero reconvertido en boxeador, el Olli Mäki del título, que en el verano de 1962 deberá conseguir para Finlandia, donde se jugará, el campeonato del mundo de boxeo en manos de un imbatible rival estadounidense. La categoría es de peso pluma, inferior a la suya. Esto que le generará, además, un esfuerzo extra para adelgazar.

Se centra en los días previos con las presiones de su representante, de los duros entrenamientos y de las servidumbres que se generan con quienes financian el evento. Todas las miradas están puestas en él… pero él solo tiene ojos para la chica de la que se ha enamorado y que debe permanecer en un segundo plano en todo momento, situación que acaba por hartarla.

El realizador rompe aquí con todos los esquemas y tópicos de las masculinidades sobradas de testosterona, que se asocian a este brutal deporte. Aunque el boxeo sea el telón de fondo, no es una película nada al uso sobre él, sino todo lo contrario. Relata el proceso de un hombre atípico y tierno, que tiene que valorar cuales son sus prioridades si las sentimentales o las profesionales, pero que se ve desbordado por las circunstancias, las expectativas de todos los que le rodean y los compromisos adquiridos.

Pero también sobre una chica dulce y amable que tampoco se resigna a estar permanentemente en segundo plano en un microcosmos tan machista. Pero también de un hombre, su preparador, acosado por las deudas que ve su oportunidad en él; de sus compañeros de equipo; del ambiente del ring; de la triste y cruda realidad de una pelea desigual e inevitable; de la vuelta a las raíces; de la fidelidad con uno mismo y con los propios sentimientos.

Contra la mítica y la mística, contra los clichés del éxito deportivo convencional, una apuesta por la autenticidad y la sensibilidad más que notables de fondo y forma. No se la pierdan.

SEFF 016. Toma 3. Selección EFA, ‘A war’: Enemigo a las puertas

Los dramas nórdicos suelen estar bien construidos y sólidamente narrados. Esta película danesa que nos ocupa, no es ninguna excepción a dicha regla. Dirigida y escrita por Tobias Lindholm, su fotografía, muy cuidada, se debe a Magnus Nordenhof Jonck y su adecuada música a Sune Wagner. Nominada el año pasado por su país a la Mejor Película de habla no inglesa y en los Premios Europeos de este año al del Público.

El reparto funciona muy bien y destacamos que el protagonista es Pilou Asbaek – ‘Borgen’, ‘Juego de tronos’ – que ha estado en Sevilla rodando esta última serie. Cosa ya más que sabida y comprobada in situ por la hija y el yerno de quien esto firma, que les vieron  a él, y a su colega y amigo Nikolaj Coster-Waldau, en el cine Avenida hace muy pocos días. Lástima pues se habría podido tener un encuentro con él con motivo de la proyección de esta película…

La historia remite a un comandante de servicio en Afganistán que debe tomar decisiones difíciles para proteger a sus hombres y a la población civil amiga pero, dado el contexto bélico en el que se inserta, dichas opciones comportan bajas humanas por las que será juzgado. Mientras, su esposa debe asumir todas las responsabilidades del hogar y cuidado de sus tres hijos.

Localizada en el escenario bélico, en el hogar danés y en el juicio que se sigue contra el personaje, sabe desenvolverse con ritmo, tensión, dignidad y verosimilitud en tales espacios, mostrándonos la vida cotidiana y de servicio en ellos. Un entorno de guerra abierta, aunque larvada con un enemigo siempre a las puertas, pero invisible. Y los otros doméstico y judicial. En este último arriesga una condena de cuatro años.

Aunque no estemos hablando de una obra maestra, y menos aún de un filme de denuncia o de un alegato antibelicista, sí plantea cuestiones importantes en lo que a la ética se refiere. Y no juega con las cartas marcadas, aunque no puede evitar barrer para su casa, ni mostrar su simpatía por el atribulado comandante, tan víctima como cómplice, todo sea dicho. Tampoco intoxica emocionalmente, ni juzga, ni sermonea a la manera estadounidense. Nada que ver ni en el fondo, ni en la forma. Merece verse. Háganlo.

SEFF 016: Algunas consideraciones cinéfilas y animalistas…

Quien esto firma, no ha podido ir a la sesión de esta mañana temprano por haber sufrido esta noche una fuerte indisposición y espera recuperarla a horas más tardías. También confía en sentirse bien para poder asistir a las proyecciones que tenía previstas esta tarde. Y luego, claro, compartir sus impresiones con ustedes en este blog.

Todas estas consideraciones vienen a que, como comentamos en ediciones pasadas, clamando en el desierto, coinciden en las primeras franjas horarias matinales sesiones diversas, en lugar de tener dos proyecciones de la Oficial, o una de esta y de Las Nuevas Olas, que tampoco es exactamente lo mismo, aunque no deje de tener interés.

Dado que no es así, y si se quiere estar al día, no tenemos opción prácticamente alguna de ver ninguna otra Sección interesante. Puesto que toda la mañana y ya hasta las 17, está ocupada por el Concurso… Solo a segunda hora de la tarde y por la noche, en la que se han reservado películas de larga duración, salvo excepciones, de las que se sale a partir de las 00.30, como poco. Y luego nos espera la primera del día a las 8.45 o a las 9.

Algo a corregir porque a quienes amamos el cine y escribimos sobre él, nos gustaría, como ocurría en las primeras ediciones de esta nueva etapa dedicada al cine europeo, poder ver las de concurso por la mañana y dedicarnos al resto por la tarde-noche. Con lo que tendríamos una visión más amplia y completa de la oferta del SEFF, en particular, y de la cinematografía europea más reciente e interesante, en general.

Otra asunto a subsanar es la selección de títulos que contienen imágenes, o historias, que implican explotación, abuso, maltrato o asesinato de animales – o sea, de seres sintientes – en vivo y en directo, durante su filmación y en sus imágenes. Una tendencia que va, lamentablemente, in crescendo. Aparte de las consideraciones éticas, es inaceptable e ilegal en muchos países. La tortura en los rodajes no es ni arte, ni cultura.

Por esta razón, quien esto firma advierte que no verá – sin entrar en sus valores cinematográficos – en la Oficial, la italiana ‘Míster Universo’, de Tizza Covi y Rainer Frimmel que representa a un circo con especies no humanas y que protagoniza un «joven y entrañable domador de fieras». Tampoco la austriaca ‘Safari’, de Ulrich Seidl sobre tales fechorías en la caza turística – o asesinatos legales – de hermosas criaturas en sus hábitats. Su tratamiento, al parecer, es humorístico e irónico…

Otro tanto ocurre en Las Nuevas Olas con la turca ‘Albüm’, de Mehmet Can Mertoglu, también definida como una comedia, en la que hay una escena del proceso de fecundación y parto de una vaca en una granja industrial y en la franco-italiana ‘The challenge’, de Yuri Ancarani, sobre la detestable y criminal actividad cinegética con halcón en Qatar. Hay otros ejemplos, pero sería exhaustivo reseñarlos y estos son los más representativos.

Escrito queda.

 

 

SEFF 016. Toma 2. Sección EFA: ‘Toni Erdmann’: ¡¡¡Mio padre!!!

Curiosos contrastes entre las dos películas vistas hoy en el Festival. La mirada de un hombre sobre la opresión patriarcal en la vida de una mujer y la mirada de una mujer sobre un padre y una hija que invierten, de alguna manera, los roles de género. Una narrativa transgresora para un clásico y otra convencional  para una historia más que peculiar. Un drama y una comedia con matices. Una francesa y otra alemana.

‘Toni Erdmann’ es una apuesta muy peculiar de la directora y guionista germana Maren Ade. Tiene nada menos que 162 minutos de duración.  La fotografía se debe a Patrick Orth. La preceden excelentes referencias y premios tan importantes como dos FIPRESCI de la crítica internacional. Uno, en Cannes y otro como mejor película del año. Otro similar del cine independiente británico.

La historia remite a un padre y a una hija radicalmente distintos y algo distanciados. Ella es una ejecutiva de alto standing de una empresa alemana establecida en Bucarest. Tiene una agenda perfectamente organizada, en la que no caben ni la improvisación, ni los afectos. Pero no pasa por sus mejores momentos, está estresada y en un punto de inflexión laboral. El padre es, por el contrario, desordenado, anárquico y vive el presente con el mejor talante posible. Así que, sin previo aviso, la visita y representa para ella un personaje imaginario, lo que dará lugar a situaciones tan surrealistas como esperpénticas.

Con todo ello, Maren Ade construye un filme que, pese a su extenso metraje, no tiene apenas desmayos. Una comedia tan naturalista de forma, como explosiva de contenido. Juega con el absurdo, con la ironía y la paradoja para hacer observaciones muy agudas sobre el modus vivendi de una casta empresarial deshumanizada, en contraste con las miserias de los trabajadores locales a los que explotan. Todo sin un ápice de trascendencia, sino en una clave más que enloquecida. Pero, al tiempo, es profundamente humanista, en el mejor sentido del término, y plantea cuestiones esenciales y existenciales.

Aunque tome un claro partido por ese progenitor tan entrañable como desconcertante, no pontifica, ni juzga, ni condena. Pero la dialéctica de las emociones dan lugar a cambios. Y esta evolución se refleja en un final tan brillante como abierto. Su reparto funciona muy bien, tiene una atípica escena de sexo y una hilarante e improvisada fiesta nudista. Véanla.