Archivo mensual: noviembre 2018

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Joy’: ¡¡¡Basta ya de maltrato animal!!!

Quien esto firma, recomendó en sus Hojas de Ruta ‘Joy’, de la realizadora austriaca de origen iraní Sudabeh Mortezai y segunda vista en el Concurso de hoy, pues sus referencias de páginas independientes eran espléndidas y se había hecho con dos Premios en Venecia, el Europa Cinemas Label y el recién estrenado Hearst Film Award a la mejor directora mujer.

Además, la película se rodó tras escuchar ella el testimonio de un grupo de mujeres atrapadas en las redes de la prostitución. Es decir, estos casos reales sirvieron de base al argumento en el que las protagonistas de ficción se encuentran cuando una está a punto de liberarse de la deuda que la ata a su madame y la otra, recién llegada de Nigeria, se rebela contra tal destino.

Pues bien, apenas comenzada la proyección hay una escena, rodada en vivo y en directo, en el que un nativo está desplumando a una gallina viva, mientras el animal se revuelve de dolor y él, además, la va sumergiendo en un líquido pastoso mientras tiene un cuchillo de grandes dimensiones. Esta firmante no esperó a ver más y abandonó la sala.

Para quien esto firma, no hay tema, ni asunto, ni argumento, ni pretensiones de veracidad, ni NADA DE NADA que justifique el maltrato, la tortura, la explotación, el uso, el abuso, el sufrimiento y el asesinato de seres sintientes de la especie que sean en las filmaciones o rodajes. Para quien esto firma, una propuesta de cine – más aún con los medios y técnicas para evitarlo – que perpetre tal barbarie pierde todo su valor artístico.

Hora es ya que un Certamen que se precia de contenidos radicales y transgresores y de activismo fílmico por los derechos humanos, haga lo propio con los derechos de los animales no seleccionando en su programación ningún título que los lesione. Hora es ya, porque, lamentablemente, en cada edición, esta firmante debe salirse de alguna sesión por esta causa. Y en cada edición, esta firmante lo consigna debidamente en las entradas de este blog.

¡¡¡Atención, pues, animalistas y personas de bien, absténganse de ver ‘Joy’!!! Advertid@s quedan.

¡¡¡BASTA YA DE MALTRATO ANIMAL EN EL CINE, DERECHOS YA PARA LOS ANIMALES!!!

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Vivir deprisa, amar despacio’ : El amor en los tiempos del sida

En el mismo París de los años 90 en que l@s protagonistas de ‘120 pulsaciones por minuto’, de Robin Campillo, enfermos reales o potenciales del virus entonces mortal de necesidad, militaban activamente contra un gobierno, presidido por François Mitterand, contra unos laboratorios y contra asociaciones «oficiales» que les traicionaron y dejaron en la estacada, los personajes centrales de esta película que nos ocupa se encuentran y se enamoran, con todas sus consecuencias y circunstancias vitales de por medio.

132 minutos de metraje. Escrita y dirigida por el autor, guionista y realizador Christophe Honoré, cosecha del 70, correctamente fotografiada por Remy Chevrin y con numerosos temas musicales de la época como unos elementos dramáticos más, su historia narra el romance ya citado, tan intenso como atípico, tan inviable como gozado y sufrido, entre un escritor enfermo, próximo a cumplir los 40, y un joven estudiante bretón a quienes rodean el adorable hijo del primero, con una amiga, no ex pareja, su amigo periodista – ese que tod@s quisiéramos tener – y la pandilla, novia incluida del segundo.

Marcada por la luz y por la sombra; por los contrastes de quien se sabe sin futuro y de quien lo tiene todo por delante; por la sofisticación parisina y la naturalidad bretona; por el amor a los libros y al cine; por ingeniosos y cultivados diálogos, señas de identidad de la mejor cinematografía del país, se niega a ser activista sino que. por el contrario, es profundamente individualista, aunque no por ello menos hija de su tiempo. Luego, también política.

De hecho, es un relato mucho más sentimental que erótico, pues la distancia que separa a los dos amantes y sus respectivos entornos – que acierta a describir muy bien – además del avance imparable del ominoso mal, no les permite disfrutar de su relación en toda su plenitud física. De ahí, las conversaciones telefónicas y las postales que se intercambian.

Habitada por el encanto, pero al tiempo sumergida en una negrura que tiene tanto de afirmativa como de fatalista, no carece de defectos. Como, por ejemplo, cierta dispersión en su relato; algunas tramas secundarias que restan tiempo al núcleo central; uso excesivo en ocasiones de los temas musicales… Aunque tales contradicciones la hacen más compleja, por otra parte, y menos lineal. Su final es contundente y su reparto, sólido. Con especial énfasis en los trabajos de Vincent Lacoste y para quien esto firma, sobre todo, Denis Podalydés. Aunque Pierre Deladonchamps – ‘El desconocido del lago’ – les de la réplica más que dignamente.

Debe verse, deben verla.

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Ruben Brandt, Collector: Patologías con arte

Esta película de animación para adultos del artista visual y cineasta esloveno Milorad Krstic, cosecha del 52, ha hecho historia en la Sección Oficial del SEFF pues por primera vez entra este género en el Concurso. De 96 minutos de metraje, la escribe también su director y su historia, sumamente original, remite a un psiquiatra perturbado por sus pesadillas con trece obras maestras del arte firmadas, entre otros, por Boticelli, Picasso o Andy Warhol… en cuya vida entra una cleptómana singular Mimi, que acaba de robar el Abanico de Cleopatra del Louvre, quien toma la iniciativa, junto a otros pacientes ladrones del terapeuta, de robarlas para así garantizarle la paz.

Y a ello se ponen, con éxito tras éxito, perseguidos doblemente por unos mafiosos y por un detective experto en este tipo de atracos, con una acción trepidante y una irresistible serie de guiños al cine y al arte, con Hitchcock, en el lugar donde menos se lo esperan…, y el cubismo como protagonistas muy especiales. Con una estética deudora de los glamourosos años 30.

Imaginativa, con misterios por desvelar, llena de humor y fantasía, es un brillante producto del mejor cine europeo del género. Quien esto firma, recomienda su visión de todas, todas, pues el disfrute está asegurado. Y háganlo con los sentidos muy alertas para captarla en toda su enorme riqueza de referencias y homenajes.

Tan solo tiene un reproche que hacerle, y es menor. Que su trepidante acción, ya señalada, ocupe la mayor parte de su metraje y nos deje con ganas de una mayor inmersión en las fascinantes personalidades de los protagonistas y de sus interrelaciones mutuas.

En cualquier caso, no se la pierdan.

 

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Obra sin autor’: Eso mismo

El alemán Florian Henckel von Donnersmarck, cosecha del 73, conocido internacionalmente por ‘La vida de los otros’ (2006) que, entre otros muchos premios, ganara el Oscar a la Mejor Película en lengua no inglesa aborda en esta que nos ocupa – coproducción entre su país e Italia, de 188 minutos de metraje,  escrita por él mismo, con una hermosa fotografía de Caleb Deschanel y una efectista partitura de Max Richter – treinta años en la vida y en la historia de su nación y de su compatriota el pintor Kurt Barnert, desde el nazismo, hasta el régimen totalitario estalinista de la RDA y su paso al Oeste donde logra, finalmente, tener un estilo propio.

Más de tres horas de metraje dan para mucho… Lo único positivo que esta firmante ha experimentado con esta película es que no se ha aburrido en la mayor parte de su proyección, aunque la haya irritado en varias, bastantes, ocasiones, sobre todo en su tramo final y en su conclusión. De ahí que, contra su costumbre inveterada, vaya a ser breve en esta entrada pues debe escribir dos más sobre las vistas hoy.

La mayor parte de las amistades de la crítica la han valorado muy positiva y hasta exaltadamente. Ténganlo en cuenta y también que algún premio le puede caer… A quien esto firma no le ha interesado nada lo que cuenta, ni como lo cuenta. Sin filtros, ni matices, ni paños calientes, ni anestesia. NADA DE NADA.

Por el contrario, la ha encontrado irritante, superficial, con pretensiones de hacer Historia con mayúsculas y Teoría del Arte también con mayúsculas; tópica; maniquea; llena de clichés; misógina en el tratamiento de la protagonista – la estupenda, por otra parte, Paula Beer, apenas si retratada más que en su rol más femenino y del «simpático» amigo machista del personaje central.

Un personaje central al que compone, por decirlo de alguna manera, un pésimo e inexpresivo Tom Schilling. Con una visión esquemática y sesgada de determinados hechos y de los villanos tales como el interpretado por Sebastian Koch muy superior a su rol,  efectista y altisonante.

Y así podríamos seguir. Ustedes mism@s.

 

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Idrissa, crónica de una muerte cualquiera’: Derecho de asilo

Idrissa Diallo fue un joven inmigrante guineano de 21 años que murió, en circunstancias nunca aclaradas, en el Centro de Internamiento de Extranjeros, CIE, de Zona Franca, Barcelona, el 5 de enero de 2012, apenas dos semanas después de su llegada a tan controvertido espacio, de una insuficiencia cardíaca. Fuente de Wikipedia.

Aunque algunos de los  allí retenidos denunciaron la pésima asistencia recibida por la víctima, sus compañeros de celda fueron liberados y no declararon. La jueza de instrucción negó a las asociaciones y colectivos el derecho a personarse en la causa. El cadáver, al que nunca se le practicó la autopsia, fue enterrado en una fosa común del cementerio y, tras la gestiones de diversas ongs entregado a sus familia y aldea cuatro años después.

Los comprometidos cineastas y activistas catalanes Xavier Artigas, cosecha del 80 y Xapo Ortega, cosecha del 72, que codirigieron ‘Ciutat morta’ y estuvieron muy implicados en el 15M y fundadores de la productora Metromuster, son los responsables de este documental.

El primero ha declarado a la revista Hordago que, para hacerla «Partimos de la muerte de Idrissa en un CIE en el año 2012 y de la necesidad de construir un relato colectivo sobre un hecho del que nadie se hizo responsable y que se pretendió silenciar enterrándole en un nicho anónimo, sin ni siquiera avisar a la familia»

Comenta también que, al comenzar el proyecto, se encontraron tanto con problemas económicos como con su desconocimiento de las políticas de migración y que han acabado siendo expertos en el tema y las personas que más saben del caso y los que conectaron con los familiares del joven para informarles de su fallecimiento.

En efecto, ambos tratan de reconstruir la aventura, el viaje y los itinerarios del infortunado protagonista en pos de lo que creía la libertad y un futuro mejor, para acabar siendo carne de cañón en un país que le custodiaba, que estaba obligado a protegerle y que le dio la espalda tanto en la vida como en su trágico final.

Y lo hacen de una manera honesta, objetiva y consecuente sin cargar las tintas, exponiendo sus datos, pero también, sobre todo, las oscuridades de un caso siniestro hasta culminar en la vuelta de sus restos mortales a su Guinea natal y en la ceremonia de despedida. Con testimonios de su madre, hermano, amistades…

Otro documento inapelable, valioso y necesario. Si piensan que ninguna persona es ilegal y que el derecho de asilo debería ser universal, honren a Idrissa y a todas las víctimas del racismo institucional y véanla.

SEFF XV Edición. Sección Oficial: ‘La casa de verano’: La familia y varios más

Quien esto firma, lamenta enormemente escribir que la tercera mirada de mujer de la la Sección Oficial vista hoy, la de la actriz, guionista, cantante y cineasta Valeria Bruni Tedeschi ‘La casa de verano’, no le ha interesado nada de nada.

Con numerosos tintes autobiográficos, esta coproducción franco-italiana  – de 125 minutos de metraje, dedicada a su hermano muerto a causa del sida, bellamente fotografiada por Jeanne Lapoirie y con un reparto en el que están presentes  su madre y su hija – la historia retrata una reunión en la preciosa mansión familiar en la que ella misma prepara una película con una amiga. Bajo la calma y la ligereza aparentes, las tensiones y los conflictos no tardarán en surgir y el duelo por un ser muy querido se hará presente.

La directora ni sabe lo que quiere contar, ni lo hace bien, en una mezcla indigesta – y aparentemente excéntrica – de comedia, drama, cine, o su ensayo, al menos, dentro del cine, con toques políticos y hasta de lucha de clases. Mal escrita y filmada, sin ningún amor por sus personajes, esquemáticos hasta decir basta, tiene además dos protagonistas, una es ella misma y la otra, Valeria Golino, de un patetismo chirriante y cercano a la misoginia. Aunque los compuestos por Pierre Arditi y Riccardo Scamarcio, pareja, por cierto, de la Golino,  sea los que salgan peor parados… Por decir algo, pues ninguno tiene entidad.

Porque lo peor es que ha contado con un casting de lujo – además de l@s citad@s, Vincent Perez, Yolande Moureau y Noémie Lvovsky – para este disparate que, además, es aburrido, demasiado largo y vacío de contenido. O, al menos, así se lo ha parecido a quien esto firma. Inexplicable su inclusión en la Sección estrella del Festival.

Absténganse.

SEFF, XV Edición. Special Screening. ‘El silencio de otros’: Verdad, Justicia y Reparación

Una cerrada ovación premiaba en la tarde de hoy el final de la proyección de este largometraje tan valioso, pertinente y necesario – de 95 minutos de metraje, escrito y realizado por Almudena Carracedo y Robert Bahar, que se lo dedican a su hija, que fotografía muy bien, contando con impactantes imágenes de archivo, la propia codirectora y cuya música se debe a los buenos oficios de Leonardo Heiblum y Jacobo Leiberman – Premio del Público al Mejor Documental en el Festival de Berlín y Nominado en su categoría a los Premios del Cine Europeo.

Y lágrimas, muchas lágrimas también, incluidas las de esta firmante, cayendo como puños en la sala por El silencio de otros. Lágrimas literales y metafóricas, no provocadas artificiosa o arteramente, sino como respuesta a la emotividad, a la verdad que desprenden las reclamaciones, tan elementales, de esos familiares de asesinad@s por la dictadura franquista, hoy tan reivindicada.

Lágrimas por las madres y padres de esos bebés robados, por l@s hij@s que no les dejaron tener. Lágrimas por quienes, durante años y años, lucharon hasta la extenuación, y contra el tiempo que se les acababa, por encontrar los huesos de sus seres queridos y darles una sepultura digna. Como la octogenaria María Martín, tan llena de vida, de fuerza y de determinación, que llegó a declarar ante el juez instructor, tras escribir conmovedoras cartas a todas las instancias,  que no pudo cumplir su sueño de ser enterrada junto a su madre.

Lágrimas ante los testimonios de las torturas que estas gentes hermosas y llenas de coraje tuvieron que soportar de manos de Billy el Niño. Un verdugo libre, impune, chulesco y premiado con una  Medalla en esta llamada democracia. Lágrimas por y con la enorme y reivindicativa nonagenaria  Ascensión Mendieta, que sí encontró los huesos de su progenitor.

Lágrimas por los esqueletos, tratados con todo el respeto que no tuvieron sus verdugos. Lágrimas por el jurista argentino Carlos Slepoy, muerto a los 67 años, incansable activista por los derechos humanos. Lágrimas por las imágenes de antaño. Lágrimas por esta España nuestra, tan desmemoriada, en la que todo sigue aún atado y bien atado.

Lágrimas las de estas personas tan ejemplares organizando la querella argentina y declarando ante la jueza allí, lo que en su propio país le niegan. Lágrimas de las Asociaciones de la Memoria pagando de sus bolsillo la excavación de las fosas y sacando del anonimato, posibilitando un entierro digno a más de 8.000 hombres y mujeres, aunque aún queden más de cien mil representantes de la mejor ciudadanía española en las cunetas, para nuestra vergüenza. Lágrimas por lo que ha supuesto este seguimiento documental a lo largo de seis años…

‘El silencio de otros’ es, además, una de las películas elegidas para debatir en la próxima sesión de nuestra tertulia del miércoles 12 de diciembre, que se estrena el próximo viernes, 16 y que aún tiene un segundo pase en el SEFF hoy lunes, 12. Consulten el programa y…

… HÁGANLE JUSTICIA VIÉNDOLA.

 

SEFF XV Edición. Sección Oficial. ‘Touch me not’: Cuerpos y almas

La guionista y realizadora rumana Adina Pintilie, cosecha del 80 y segunda mirada de mujer de la Sección Oficial que llevamos vista, ha declarado en rueda de prensa esta mañana a propósito de esta su debut fílmico – Oso de Oro y Mejor Ópera Prima en Berlín, coproducción entre Rumanía y otros siete países, de 125 minutos de metraje, fotografiada con excelencia por George Chiper y con una música experimental, que subraya como debe ciertos momentos de catarsis, debida a Ivo Paunov – que intentó crear «un espacio entre la realidad y la ficción, un espacio seguro en el rodaje, para que el reparto se sintiera libre para desnudar sus cuerpos y emociones», para lo cual intentó rodearse de las personas más adecuadas de entre las nacionalidades que intervinieron en la producción.

Estamos ante una película transgresora y experimental, pero muy bien escrita y estructurada y de enorme coherencia interna, que fue trabajada durante casi siete años, con un reparto coral del que salen varias líneas narrativas. Centrada en tres personajes principalmente que tratan de superar sus inhibiciones abriéndose al otro-a, a la mirada de  otr@s, incluyendo la de la propia directora que también comparte determinados aspectos de su intimidad.

En el impactante inicio la cámara recorre un cuerpo masculino pasando por sus genitales – raramente mostrados en el cine – y no serán los únicos, ya que l@s protagonistas intentan romper tabúes tanto en lo anatómico como en lo íntimo.

De hecho, ‘Touch me not’ es, con toda su rompedora carga erótica, sobre todo una propuesta íntima y terapéutica. De hecho, es una propuesta empática hacia criaturas sensibles e inteligentes, o bien inhibidas o bien carentes del afecto y deseo ajenos, con una lúcida y extraordinaria excepción que ya descubrirán por sí mism@s.

Y así lo demuestra en las sesiones de un grupo que trabaja por parejas, tocándose en principio las caras – «la cara es nuestra zona más privada», se dice en ella- en el que intervienen hombres y mujeres cuyo físico no es nada convencional, sino todo lo contrario, con un discapacitado entre ellas..

…Hasta  – y aquí la parte más cuestionable para quien esto firma – una mujer que no soporta ningún tipo de contacto, pero que contrata a un «profesional del sexo» para que se desnude y masturbe ante ella y a un transexual que explora sus miedos y bloqueos o…  a un lugar donde todas las prácticas y las llamadas perversiones sexuales son posibles.  Desde la posición feminista y abolicionista de quien esto firma, la respuesta a su pregunta de la realizadora no fue convincente en ninguno de estos dos últimos casos citados.

Pero también es cierto que una mirada de mujer sobre otra que invierte el lugar que a cada género corresponde mayoritariamente en este tema ni lo filma, ni actúa, respectivamente, de la misma manera. Aunque esta firmante se mantenga en sus posiciones.

En cualquier caso, su visión es toda una experiencia sensorial, sensitiva y emocional. En cualquier caso, nos interpela desde la piel y la anatomía que nos constituyen, hasta lo más profundamente privado, subjetivo, personal e intransferible. En cualquier caso, su puesta en escena es armónica y elegante, con su andamiaje de filmación al descubierto – y, a su vez filmado- como otro testigo más. En cualquier caso, nada humano le es ajeno.

En cualquier caso, no deberían perdérsela.

SEFF, XV Edición. Sección Oficial. ‘Maya’: Entre dos mundos

La crítica, guionista y realizadora francesa Mia Hansen Love – cosecha del 81, con títulos tan notables en su haber como ‘Todo está perdonado’ (2007) Premio Louis Delluc a la ópera prima y ‘El porvenir’ (2016) Oso de Plata en Berlín – es la primera mirada de mujer que se proyecta en esta Sección Oficial. Una mirada de mujer que a quien esto firma le ha dejado una sensación agridulce, en la que luego va a entrar.

107 minutos de metraje. La escribe la propia Hansen Love y la fotografía maravillosamente Hélene Louvart. La historia sigue a un joven periodista, de 32 años, que es liberado, junto a un compañero, de un terrible secuestro en Siria. La vuelta a su realidad cotidiana no le resultará nada fácil dada su traumática experiencia, por lo que decide viajar a la India de sus orígenes donde volverá a ver a una adolescente, hija de su padrino, por la que desarrollará unos sentimientos correspondidos aunque inviables.

La sensación que ‘Maya’ le ha dejado a esta firmante es que en su interior habitaban muchas historias  y que la realizadora no ha optado, precisamente, ni por la más interesante, ni por la mejor. Hay temas tan solo insinuados de su estancia en París, de su relación anterior, de su shock postraumático, de su adicción y compromiso con los escenarios más conflictivos que hubieran podido, y debido, desarrollarse mejor.

Y en la India, también, con la figura de esa madre ausente, con nueva familia, una mujer interesante y tan desaprovechada… En cambio, el romance al que deja tiempo para nacer y desarrollarse y que trata delicada y sutilmente, a quien esto firma le ha dejado más bien fría y no le resulta nada convincente, ni en sí mismo, ni como terapia al drama vivido. Porque le falta una dimensión más intensa, profunda y conmovedora del amor imposible que ni Roman Kolinka, ni Aarshi Banerjee,  – correctos, bellos y refinados ambos – ni la propia Hansen Love, como última responsable, saben darle. Ni tampoco sus registros y matices.

Por supuesto, y como es marca de la casa, está maravillosa y elegantemente filmada. Nos regala una de las visiones más hermosas – puede que también más elitistas, como alguien le ha reprochado – y singulares del país asiático, muy lejos de sus clichés más oscuros y misérrimos. Todo un acierto, en ese sentido. Pero… quien esto firma se atiene a lo ya escrito.

Aunque, desde luego, está claro que hay que verla.

SEFF XV Edición. Sección Oficial. ‘Ray & Liz’: Viaje al cuarto de unos padres

El británico Richard Billingham, cosecha del 70, es un prestigioso fotógrafo, pintor ganador de un Turner y profesor de arte, cuyo debut en el largometraje es esta película que nos ocupa – de 107 minutos de metraje, escrita por él mismo, con una magnífica fotografía de Dan Landin y un reparto más que notable y creíble, en el que destacar a los excelentes Tony Way y Ella Smith –  un retrato de ficción basado en hechos reales, de sus padre y madre que ya habían sido objeto de otros trabajos suyos tanto en imágenes como en cortos.

Unos progenitores, situados en los márgenes sociales en la época particularmente salvaje con este tipo de colectivos como la thatcheriana de los años 80, malviviendo de subsidios y préstamos, con sus dos hijos de cuyas necesidades básicas sencillamente se despreocupan. El padre alcohólico, la madre algo menos pero igual, pasan gran parte de sus días, bien durmiendo, bien bebiendo, bien fumando, bien, en el caso de la mujer, resolviendo puzles, sin ejercer ningún tipo de vigilancia y cuidado hacia los menores.

Y esta es precisamente la violencia, las violencias. Una violencia  – aquí, como en otros asuntos, este filme rompe muchos esquemas – pasiva, pero terrible. De desatención y desafecto en todos los sentidos, que provoca un grave riesgo en el pequeño. Una violencia institucional que lo permite y tolera, vía servicios sociales, hasta que casi es demasiado tarde. Una violencia compatible con el amor a los animales – a quienes nunca se daña, antes al contrario – pero a los que se utiliza demasiado en el relato y eso, para quien esto firma, es siempre agresivo.

Una violencia que tampoco se da entre una pareja que, superficialmente hablando, se tratan bien y de la que ella parece ser la más fuerte, por decirlo de alguna manera. Una violencia que alcanza a otro ser adulto vulnerable. Una violencia de clase y reflejada en la miseria más extrema. Un estado de cosas que genera la empatía con el niño indefenso de otras gentes trabajadoras que viven solo algo mejor…, pero en el paraíso para el chico. Sobre todo, porque le muestran el cariño del que carece en casa

Una situación extrema que alcanza al padre, visto años después, que envejece postrado en una cama, bebiendo sin parar y sin apenas comer, rodeado de unas moscas a las que va rescatando y dejando libres su vecino y único «cuidador» quien sostiene que ellas tienen derecho a vivir, como todo el mundo, excepto los negros…

Desoladora y terrible, inquietante y con una excelente puesta en escena, se toma su tiempo para narrar estos hechos. Pero – aunque le sobre algo de metraje – nunca es tiempo muerto, sino que los acontecimientos se suceden aunque la vida parezca pasar apenas por encima de ciertas personas.

Ni lo duden. Véanla.