Archivo mensual: noviembre 2022

SEFF, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Fairytale: Espectros

El prestigioso director de cine y guionista ruso Aleksandr Sokúrov, cosecha del 51, tiene en su haber títulos tan aclamados, y también algunos controvertidos, como ‘El arca rusa’ (2002), ‘Padre e hijo’ (2003) o ‘Aleksandra’ (2007), entre una larguísima filmografía, que incluye también una trilogía sobre el poder dedicada respectivamente a Hitler, Lenin y al emperador Hirohito.

Viene esto último al caso porque en la singularísima última propuesta suya que nos ocupa saca a pasear a los espectros de Churchill, Hitles y Stalin. Y también el de Jesucristo, aunque con él no se atreve… Sólo, muy timida e irónicamente, le muestra postrado en una suerte de lecho diciendo que está muy cansado y dolorido, cuando esta firmante cree recordar que es Stalin quien le insta a levantarse a lo que él le responde que su Padre lo arreglará todo…

Para comenzar por el principio, la sinopsis de la imprescindible página de consulta FilmAffinity nos comenta que «A partir de un uso avanzado del deep fake – «una técnica de animación que permite editar videos falsos de personas que aparentemente son reales… el resultado real de dicha técnica es un video muy realista pero ficticio», fuente: la también imprescindible página de consulta Wikipedia – los fantasmas de Hitler, Churchill, Stalin e incluso Mussolini e incluso Jesucristo cobran presencia histórica, se explican chismes y recuerdan sus premisas ideológicas en un paisaje irreal y dantesco, sobre las ruinas de la vieja Europa»

Es exactamente así, con unas imágenes, unos efectos especiales y una puesta en escena tan deslumbrante, hipnótica y sugerente como oscura y siniestra, estos políticos, que van por triplicado pues cada uno de ellos tiene a dos hermanos idénticos, aunque con diferentes atuendos, conversan, se critican, monologan, arengan a «sus» masas y esperan el veredicto de Dios en sus Juicios Finales.

Así Churchill apela al Imperio y a su famosa frase de «sangre, sudor y lágrimas», se angustia mucho por su soberana y habla por teléfono, o por un curioso artefacto que simula serlo, preguntando por ella y asegurando que la esperan…

Así Hitler lamenta no haber incendiado París, se apropia de Wagner, ve judíos por todas partes, cita frases de ‘Mi lucha’ y lamenta estar rodeado de comunistas. Así Stalin ironiza sobre él, y también sobre Lenin…, pero, de alguna manera, confraterniza con Churchill por aquello de que derrotaron al nazismo. Así Mussolini siente nostalgia de la Gran Italia asegurando que volverá y también confraterniza, de alguna manera, con el Führer.

Así entre paisajes y decorados alucinatorios va transcurriendo este relato fílmico lleno de ironía y por momentos muy divertido, aunque sus diálogos son, si bien brillantes y agudos, reiterativos. Como las situaciones e interacciones de los personajes. Un poco de contención y algún recorte de metraje le hubieran venido muy bien.

Coproducción entre Rusia y Bélgica, de 78 minutos de metraje. El brillante e ingenioso guion es del propio realizador. Un gran chapeau a todo el equipo técnico-artístico, a la dirección de arte, a sus actores que prestan las voces, a los efectos especiales y a la música.

Deberían verla.

SEFF 2022, 19 Edición. Las Nuevas Olas No Ficción, ‘Polaris’: Ainara, Hayat, Leila, Inaya, el mar y la tierra.

Ainara es Ainara Vera editora, guionista y documentalista, de la cosecha del 85 – con seis premios en su haber por su ópera prima ‘Hasta mañana, si Dios quiere’, que puede verse en Filmin – responsable, tras la cámara y en la escritura, de este hermoso largometraje. Hayat es una capitana de barco, de 35 años, que surca los mares pero que añora a su hermana y única familia, Leila, que está embarazada y va a ser madre soltera en el otro lado del mundo y la preciosa Inaya es la bebita, hija y sobrina de las dos mujeres protagonistas que no siempre pueden establecer contacto por la falta de cobertura, pero que finalmente se encontrarán.

¡¡¡Qué belleza de película, qué paisajes tan espectaculares, qué vínculo tan estrecho y emotivo entre las dos hermanas, entre dos hermanas tan diferentes y tan marcadas por un destino que Inaya viene a conjurar!!! Sí, porque la realizadora no ha hecho un documental al uso, hablan las imágenes, los paisajes, el duro trabajo en el mar inmenso, azul, precioso e insondable del Ártico en el que hay que reparar las maquinarias – el principio y casi en el final, cíclicos, nos muestra a Hayat en las tripas del barco intentando resolverlo.

No es un documental al uso, en absoluto y esa es, con su factura impecable y la elegancia y belleza de su puesta en escena, lo que lo hace tan valioso. Es además feminista porque cuando la capitana habla de sus problemas en un mundo de hombres, no lo hace mirando a la cámara, sino en una reunión con su tripulación. O cuando comenta el acoso sexual sufrido, su voz está en off mientras el océano lame, con toda su imponente majestuosidad, playas lejanas.

O cuando confiesa que ella, y Leila, no sintieron jamás la ternura de su madre. Una madre adicta que se negó a, o no fue capaz de, rehabilitarse y por ello, porque le faltó ese afecto primordial, ese apego seguro que tod@ niñ@ necesita, piensa que nadie es capaz de quererla pese a ser consciente de su valía personal y profesional.

O cuando tanto una como otra piensan que eso ha creado una suerte de maldición en sus vidas, pero que esa niña tan preciosa, Inaya, ha llegado para conjurarla. Los grandes espacios marinos y los más pequeños de la habitación del hospital donde Leila recibe asesoramiento para amamantar a su hija, los del hogar donde la cuida y la atiende, los de la pantalla y el móvil donde las llamadas y las videollamadas se cruzan de una punta a otra de la tierra, cuando hay cobertura.

O cuando juntas las tres transmiten alegría y esperanza en el futuro. O cuando Hayat encuentra un nuevo trabajo de capitana en otro barco. O cuando ese final…

Coproducción entre Groenlandia y Francia, de 78 minutos de metraje. Su preciosa, espectacular, fotografía se debe a la propia directora y a Inuk Silis Hoeg y la igualmente notable banda sonora la firman Amin Bouhafa y Cocanha.

NO SE LA, NO SE LO, PIERDAN.

SEFF 2022, 19 Edición. Selección EFA, ‘La emperatriz rebelde’: La tiranía de la belleza, la maldición de la edad…

«A los 40 años, una desaparece, se disuelve y se oscurece como una nube», así reflexiona la emperatriz consorte de Austria, Isabel de Baviera, la famosa Sissi, en la Navidad de 1877 en ese aniversario tan fatídico para ella.

Y así arranca esta singular coproducción entre Francia, Luxemburgo, Alemania y Francia, de 112 minutos de metraje, escrita y dirigida por la guionista, dramaturga y cineasta Marie Kreutzer, cosecha del 77. Fotografiada con excelencia por Judith Kauffman, su música – anacrónica y contemporánea – se debe a la cantautora Camille.

Interpretada por la magnífica y carismática Vicky Krieps, justamente premiada por esta composición en Un Certain Regard de Cannes y en Sarajevo, obtuvo el Premio a la Mejor Película en el BFI London Film Festival y es precandidata por su país al Oscar 2023 a la Mejor Película Internacional.

La realizadora retrata a esa soberana tan retratada, para lo mejor y para lo peor, en cine y en series eluyendo el mito y acercándose, acercándonos a una mujer a quien no se le permitía opinar sobre ningún asunto, en quien se escrutaba – incluso, se nos muestra aquí, con comentarios que rozaban el insulto, la falta de respeto y la impertinencia – el paso del tiempo, el peso y la forma física.

A una mujer alienada, pero paradójicamente lúcida, que se sometía a dietas estrictas, ayunos a todos los efectos, trastornos alimenticios a todos los efectos, que comprometían su salud. A ejercicios en los que fue pionera. A corsés tan estrechos que le comprimían la respiración. A quien se veló la cara, aún siendo joven, para que no se percibieran los estragos de la edad en su rostro.

A una mujer esclava de tales cuidados, consciente de ser un icono de belleza y de moda, como los de una melena que le pesaba enormemente y de mantener sus kilos a raya. De hecho, no llegó a los 50 teniendo una estatura de 1.72, muy alta para la época. A una amazona apasionada, a una caminante sin tregua que paseaba incluso en la oscura noche por los jardines del palacio.

Pero también a una mujer adelantada a su época, culta y con ideas propias que no se le permitía expresar. Infelizmente casada, radicalmente opuesta en carácter y personalidad a su marido e incluso a sus hij@s a quienes les perturbaban y avergonzaban algunas de sus actitudes. A una dama que se permitió invitar a la amante de su marido, un libertino a todos los efectos, y pedirle que siguiera compartiendo su lecho.

A una viajera infatigable, tan afectuosa como tirana con sus doncellas y damas de compañía, a la más íntima no le dejó casarse. A una prima cómplice y cariñosa, que adoraba a Ludwig. A una fumadora empedernida. A una mujer moderna en el más integral sentido del término. A una soberana sin poder real. A una criatura torturada y contradictoria. A una persona que despierta nuestra empatía pero cuyas aristas y oscuridades también nos son mostradas.

Y la retrata y lo hace permitiéndose, dentro del necesario rigor histórico, muchas licencias narrativas como la de cortarse la melena. Y la retrata accesible e inalcanzable, déspota y tierna, presa en una jaula de oro de la que no podía escapar. Y la retrata muy bien, apoyada por una factura impecable elegante y tan majestuosa como contenida, sin concesiones al mito pero comprendiéndola. Una mirada de mujer, a la vez osada y rigurosa, sobre una monaca de leyenda.

Deberían verla.

SEFF 2022, 19 Edición, Sección Oficial, ‘Forever young’: Lo tuyo es puro teatro…

La guionista, cantante, actriz, editora y cineasta italiana afincada en Francia,Valeria Bruni Tedeschi, cosecha del 64, es una excelente intérprete llena de talento y registros, pero como realizadora deja mucho que desear. Al menos, desde el punto de vista de esta firmante. Así, quien esto firma no ha apreciado la desmesura en las formas, unida a la oquedad de contenidos, de títulos como ‘Un castillo en Italia’ (2015) o ‘La casa de verano’ (2018), todos de intensa impronta autobiográfica o de autoficción fílmica.

Una autoficción fílmica, que le ha hecho integrar a miembros de su familia en los repartos – como aquí a su ex pareja y padre de su hija adoptiva, Louis Garrel y a su ex cuñada Lena Garrel – que tiene continuidad en esta su última propuesta. Una autoficción fílmica basada en su experiencia juvenil como estudiante de teatro en la ciudad de Nanterre y en la Ecole des Amandiers, de ahí el mucho más ajustado título original ‘Les Amandiers’, de la que fueron creadores los prestigiosos y desaparecidos Patrice Chereau y Pierre Romans, que aparecen en ‘Forever young’ con los rasgos de Louis Garrel y Micha Lescot respectivamente.

Una autoficción fílmica que la lleva a revisar esas experiencias de iniciación en el teatro y en la vida, con amistades, amores y desamores. Una autoficción fílmica excesiva, histriónica, descontrolada y pródiga en lugares comunes y clichés sobre los oficios teatral y actoral, sobre esos supuestamente maravillosos años y sobre los referentes de los 80 como el sida o las drogas.

Todo ello indigesto, largo y, se reitera, desmesurado. Y, desde luego, autocomplanciente y ombliguista, sin atisbo alguno de contención o de crítica, sino de poses y postureos con personajes sobreactuados cuyas expresiones pasionales de alegría, dolor, amor y desamor están vistas desde la superficialidad y la impostura más descaradas. Se siente, pero así lo ha visto esta firmante quien también supone que algo habrían tenido que objetar Patrice Chereau y Pierre Romans al retrato que se hace de ambos… sin cuestionar la versión de Bruni Tedeschi, que conste.

Coproducción entre Francia e Italia, de 126 minutos de metraje. Su guion, por llamarlo de alguna manera, lo escriben la propia directora, Noémie Lvovsky y Agnés de Sacy. La fotografía muy bien Julien Poupard y en la música suenan, demasiados y muchos de relleno, clásicos de la época. Del reparto, destacar más las presencias que las interpretaciones pues no tienen personajes que componer, sino que están llen@s de tics.

Escrito queda. La pelota en sus tejados.

SEFF, 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Close’: Ni contigo, ni sin ti.

El guionista, director de fotografía y cineasta belga Lucas Dhont, cosecha del 91, tiene en su haber reconocimientos tales como la Camera D’Or y el Premio FIPRESCI en Cannes por su ópera prima ‘Girl’ (2018), quien también obtuvo ese mismo año el Premio del Público a la Mejor Película Europea y el Sebastiane.

El SEFF presenta ahora en su Sección Oficial su segundo largometraje y última propuesta, ‘Close’. Se trata de una coproducción entre Bélgica, Francia y los Países Bajos (Holanda), de 105 minutos de metraje, cuya escritura cinematográfica firma también junto a Angelo Tijssens. La sinopsis nos cuenta, fuente FilmAffinity, que «Léo y Rémi, de 13 años, son amigos de toda la vida. Hasta que un suceso impensable los separa. Léo se acerca entonces a Sophie, la madre de Rémi, para tratar de entender»

Ahora que esta firmante acaba de ver la película, decirles que esta sinopsis no tiene nada que ver con la historia que se nos cuenta. Con matices, claro. Efectivamente los dos niños son muy amigos, mantienen una relación afectiva llena de respeto y de ternura, una ternura también física, plena de estima y admiración mutuas.

Son inseparables. Tamto es así que Sophie, la madre de Rémi llama a Léo su «hijo postizo». Duermen juntos, hacen proyectos juntos, se relajan el uno al otro, corren, juegan en escondites secretos, hacen carreras en la bici. Léo anima a Rémi en su concierto de oboe y este hace lo propio en su partido de hockey sobre hielo. Hasta que llegan al colegio y su relación choca: se les interroga, se les cuestiona, hay burlas, acoso… y es Léo quien niega, a todos los efectos, a su amigo – un chico sensible, adorable, frágil y vulnerable – provocando involuntariamente una tragedia irreversible.

A la contra de las excelentes críticas que la preceden, de los Premios que ha obtenido – Gran Premio del Jurado ex aequo en Cannes y el del Público en el Festival de Morelia y los que están por llegar – de las lágrimas y aplausos durante y al final de la proyección… esta firmante se confiesa totalmente decepcionada con ‘Close’ o, por lo menos, hasta el dramático suceso que no se desvelará.

Porque es muy hermoso el retrato que hace de ese vínculo afectivo tan fuerte, tan sensible y muy certeramente amargo la forma que el sexismo, la homofobia y los mandatos patriarcales de género hacen mella en él. Hasta ahí, se repite, todo muy bien. Pero no incide lo suficiente en ello, siendo tan fundamental, y a partir de ahí…

… A partir de ahí, el realizador sí incide, y lo alarga innecesariamente, el doloroso proceso de un duelo que cursa con la culpa y que se pretende evadir con una actividad exhaustiva. Alarga este proceso innecesariamente y, de paso, el metraje. Tomas y más tomas, secuencias y más secuencias, de esfuerzos físicos para paliar el sufrimiento y la ausencia. Tomas y más tomas de actividades familiares agrícolas, de carreras, de broncos partidos de hockey sobre hielo. Tomas y más tomas prescindibles, efectistas y que no suman, sino que restan.

Porque Lucas Dhont nos ha hurtado, sin embargo, en aras de una pretendida contención, el estallido emocional, la catarsis necesaria que llega tarde, apresurada y mal. Dilata en el tiempo la conversación con la madre, dilata en el tiempo la confesión, dilata en el tiempo lo imprescindible y relevante, poco antes de una conclusión también efectista.

Por todo ello, esta firmante, aún reconociéndole los valores citados, va a la contra de lo que será una mayoría entusiasta. Algo que, a no dudarlo, se reflejará en el Palmarés. Por eso se ha escrito que esta firmante va a la contra porque considera ‘Close’ fallida y desaprovechada en toda sus posibilidades narrativas de temáticas, fondo y forma.

Coproducción entre Bélgica, Francia y Países Bajos (Holanda), de 105 minutos de metraje. Su excelente fotografía la firma Frank van den Eeden y su notable banda sonora se debe a Valentin Hadjadj. Del reparto, destacar el magnífico trabajo de los protagonistas: Eden Dambrine y Gustav de Waele, así como de la estupenda Émilie Dequenne.

Pues ya lo saben, esta es muy probablemente una opinión crítica minoritaria. Escrita queda. Véanla y juzguen por sí mism@s.

SEFF 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘Sonne’: Totum revolutum

La directora kurdo-austríaca Kurdwind Ayub ganó el Premio GWFF a la Mejor Ópera Prima en la Berlinale, para que lo tengan en cuenta. Fue reconocida con tal galardón por esta ‘Sonne’ que nos ocupa. Una historia que, según declaraciones suyas a Teresa Vena en la imprescindible página Cineuropa, quiso contar porque «hace unos años vi a un grupo de chicas en youtube que cantaba canciones en inglés con el hyab puesto y me pareció fascinante, las llamé porque quise hacer un documental sobre ellas pero no me respondieron. Entonces decidí centrarme en mi propio proyecto basado en esa idea»

La idea, la sinopsis, sigue a Yesmin, una adolescente de origen kurdo, y a dos amigas suyas que revolucionan las redes cantando el ‘Losing my religion’ de REM veladas y perreando. A partir de ahí, todo cambiará para la protagonista.

Nada que objetar por parte de esta firmante salvo por el hecho de que, hasta donde la visionó y ya faltaba poco metraje, mezcla en un totum revolutum acrítico, bienintencionado, suave, light y frívolo lo que es una feroz opresión de las mujeres. Una opresión feroz y específica que les cuesta la vida desafiar, aunque sea en una mínima medida, como le ocurrió a Masha Amini en Irán.

Todo lo contrario. Pretenden inspirarlas – según declara una de las protagonistas, cuyo éxito fulgurante las lleva a cantar en bodas, a ser entrevistadas en medio y hasta hacer una gira – a cantar y bailar veladas. Que algo cambie para que nada cambie…

Y aunque la película transcurre en Europa también en nuestro llamado Viejo Continente son sometidas a la mutilación genital y asesinadas por no acatar el mandato teocrático y patriarcal indumentario que, por descontado, sólo les afecta a ellas.

Porque por muy «liberal» que sea el padre – por cierto, el padre y la madre de la realizadora – y más represora, y ortodoxa, la madre es la voluntad del progenitor la que se acata. Y aunque afeen al hijo menor, Kerim, su irresponsabilidad en los estudios y la compañía, él sí que no está obligado a llevar ningún símbolo religioso.

A propósito de este personaje, hay una escena en la que él y los niñatos de sus amigos, que practican el vandalismo urbano, asesinan, o simulan que asesinan, a un animal indefenso que grita y sangra para grabarlo en redes, porque estas están omnipresentes.

En ese punto, la animalista que esto firma abandonó la sala.

Producción austriaca de 87 minutos de metraje. Su guion, como se ha escrito ya, lo escribe la propia directora. La fotografía con solvencia, y los efectos especiales ad hoc, Enzo Bradner. La interpretan con frescura y naturalidad Melina Benli, Law Wallner y Maya Wopienka.

Nada más que decir. Escrito queda. La pelota en sus tejados.

SEFF 2022, 19 Edición, Historias Extraordinarias, ‘More than ever’: La muerte y la doncella

La felicidad de una bella pareja, Héléne y Mathieu, es puesta a prueba cuando, desde el comienzo de la película se sabe, ella es diagnosticada fatalmente de fibrosis quística pulmonar, que acabará a corto plazo con su vida. Como única opción a su alcance, además de los cuidados y tratamientos paliativos, es esperar a un/a donante compatible para someterse a un díficil y arriesgada operación de doble transplante de tales órganos que también puede ser mortal y aún así con la posibilidad de que su organismo los rechace.

Mientras el marido se aferra a esa esperanza, ella no lo tiene tan claro. Sopesa los riesgos de morir en el quirófano y de no controlar la reacciones de su cuerpo si hay incompatibilidades. Pero las diferencias ante esta tragedia inesperada van más allá: Héléne no acepta la compasión, ni la falta de naturalidad o el silencio incómodo y temeroso de sus amistades comunes, mientras que Mathieu la anima a que se abra.

Él pretende pedir una excedencia en el trabajo, ella no le consiente que haga esas concesiones. Él quisiera apurar todo su tiempo juntos y ella, por el contrario, le pide espacio. En sus relaciones eróticas tampoco quiere dañarla y ella se bloquea no entregándose… Hasta que Hélene descubre un blog de un hombre que padeció una enfermedad similar, un tumor en este caso, y se marchó a vivir a una cabaña en Noruega, al lado de los fiordos. Y decide, contra cualquier oposición que le plantea su marido, irse allí sola.

Pero los primeros días la luz, el silencio y la falta de cobertura serán un problema. Hasta que su nuevo amigo, un hombre mucho mayor de lo que imaginaba, le cede un espacio. Y será ante el fiordo, las montañas, el lago, los paisajes de una belleza tan indescriptible que cortan el aliento, cuando tomará la doble opción sobre su vida y sobre su muerte.

Hasta aquí, la sinopsis. Pero es de admirar la excelencia de su puesta en escena, de su planificación acercándonos a los personajes y luego abriendo el campo a la majestuosidad de un espacio único. Pero es de admirar la radicalidad de una propuesta que elude cualquier cliché al uso, pero que es tan compleja y poliédrica que permite asumir y empatizar con las posiciones de ambos personajes.

Porque no nos ahorra nada, hay sufrimiento, dolor, desgarro, rabia e impotencia. Y pathos, mucho pathos, con esa protagonista – prodigiosa Vicky Krieps que hace doblete en el SEFF, pues interpreta también el personaje central de Isabel de Austria en ‘La emperatriz rebelde’, de Marie Kreutzer, que concursa en la Sección EFA – ahogándose en tos y sangre por esos bosques sin el potenciador de oxígeno que no ha querido llevar consigo en su paseo.

Porque hay dos viajes iniciáticos: el de ella a Noruega y el de él tiempo después. Porque detrás de la muerte que acecha a la mujer hay mucha vida, aunque ella sepa perfectamente, y así se lo dice a su compañero, que no tiene futuro. Porque… curiosa y dramáticamente el que perdió la vida realmente fue el excelente coprotagonista Gaspard Ulliel, de cuya muerte en un terrible accidente de esquí va a hacer un año en enero. Esta fue una de sus últimas películas.

Producción francesa den123 minutos de metraje. La escribe, junto a Lars Hubrich, y la dirige la actriz, guionista y cineasta germano-francesa Emily Atef. La fotografía con excelencia Yves Cape y su notable banda sonora está firmada por Jon Balke.

Sensible, inteligente, lúcida, sin anestesia y sin concesiones, ni tentaciones sentimentales, hermosa y desgarrada esta sí es una historia extraordinaria que no deberían perderse.

SEFF, 2022, 19 Edición. Sección Oficial, ‘The eternal daughter’: Entre fantasmas

La realizadora y guionista británica Joanna Hogg, cosecha del 60, tiene una filmografía singular a la que el SEFF le dedicó una retrospectiva en 2018 y en cuya página se nos cuenta que rodó en secreto esta película en Gales durante el confinamiento. Sus leitmotivs narrativos están aquí, tanto los que reflejan las relaciones más íntimas, basadas en vínculos de sangre, como los problemas derivados de la creación artística.

La historia nos muestra a una madre y a una hija que, para celebrar el cumpleaños de la primera van, a instancias de la segunda, a la antigua casa familiar ahora reconvertido en un misterioso hotel casi vacío. La hija, directora de cine, está escribiendo el guion de una película en el que honrará no sólo a su progenitora sino a la memoria de su padre, fallecido dos años antes.

Entre el gótico, la intriga, el drama familiar y la historia de fantasmas, la directora sabe crear un ambiente espectral y alucinatorio. Sabe crear un clima en el que los interrogantes y las dudas son mayores que las certezas, aunque estas acaben por llegar.

Entre la antigua mansión que alberga el hotel, rodeado de un tan hermoso y de exuberante vegetación, como tétrico paisaje, que apenas si tiene más que una recepcionista y una camarera malencaradas, aunque luego se entiendan sus actitudes…, que lo abandonan al anochecer.

Que se supone que está lleno, pero sus peculiares llaves están colgadas y no se hace notar ningún húesped, nadie, tan sólo un antiguo empleado que permanece en el lugar honrando la memoria de su mujer y que es la única persona afable del lugar, además de las dos damas protagonistas, tan exquisitamente inglesas, que se tratan con unas deferencias y cariños envidiables, ambas interpretadas por la emininente Tilda Swinton. Y de su adorable perro Louis.

No podrían faltar esos ruidos que atormentan a la ya de por sí atormentada hija, la eterna hija a la que hace alusión el título, que no consigue, pese a que lo intenta, darle forma a su escritura. Una hija entregada que se desvive por la anciana y quiere y cuida muy bien a Louis. Pero en la cena del cumpleaños, entre regalos, tartas y velas, la verdad se hará presente.

Quien esto firma, es evidente, no va a desvelarles algo que ella misma intuyó casi desde el minuto uno. Pero sí declarar que ha encontrado la película insatisfactoria, aparte de sus cualidades de puesta en escena, factura, atmósfera y clima, ya reseñadas. Porque piensa que Hogg podría haber llevado hasta sus últimas consecuencias todos los temas sugeridos en el relato: las relaciones afectivas, singularmente las materno-filiales, las dificultades derivadas del oficio del cine y los fantasmas simbólicos, metafóricos y reales que la contienen.

Producción inglesa de 96 minutos de metraje. Su escritura se debe a la propia cineasta y posee una espléndida fotografía de Ed Rutherford, sobre el muy hermoso entorno natural galés.

En cualquier caso, merece la pena verla.

SEFF 2022, 19 Edición, Sección Oficial, ‘Rodeo’: Una moto entre las piernas

La actriz, directora de fotografía, guionista y realizadora francesa Lola Quivoron, cosecha del 89, se estrena en el largometraje – tras destacar con sus atrevidos cortos – con esta película que nos ocupa, que mereció el Premio Jury’s Coup de Coeur en la Sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y que es la tercera mirada de mujer que esta firmante ve en el SEFF, a la que le seguirán dos más: otra de la Sección Oficial y una de Historias Extraordinarias.

Producción francesa, de 110 minutos de metraje, escrita por ella misma junto a la una de las protagonistas – estupenda Antonia Buresi, que hace doblete en el Certamen pues interviene, aunque en un rol más secundario, en la vista y reseñada ayer ‘Los hijos de otros’, de Rebecca Zlotowski – y fotografiada con intensidad y excelencia por Raphaël Vandenbussche, que sigue a una chica inadaptada que sobrevive trapicheando y, debido a su pasión por este vehículo, un día de verano conocerá a una pandilla que realiza el clandestino e ilegal motocross sobre asfalto, con el que hacen figuras acrobáticas casi siempre sin casco. Se integra en este microcosmos intensamente masculino hasta que un accidente cuestionará su rol en el grupo…

Esta sinopsis es un pálido reflejo del ruido, la furia, la vibrante intensidad y la energía con la que está filmada, rodada y contada ‘Rodeo’. Todo ello paradójicamente cocido a fuego lento pues, en palabras de su directora,la historia se escribió durante cinco años, ya que ella conoció el ambiente del motocross y nunca dejó de frecuentarlo, fotografiarlo y grabarlo, pero estuvo bloqueada hasta que conoció, hace dos años, a su protagonista, la excelente, carismática y magnética Julie Ledru, la musa en la que se inspiró para hacerla y, desde ahora, una actriz a seguir.

Es un pálido reflejo del retrato de una joven, de nombre Julia y de alias Desconocida como prefiere ser llamada, de origen antillano como la protagonista, que criada en un mundo de hombres, a cuyo control escapa con su fuerza y determinación. Que procedente de un ambiente marginal, se niega a integrarse, rehúsa el trabajo y tras robar una moto – su pasión: «he nacido con una moto entre las piernas» – se topa con un mundo, al que se ha hecho alusión antes, clandestino e ilegal de machos que se juegan la vida haciendo acrobacias sobre sus vehículos y muchos de ellos las pierden.

Machos que, hasta que ella llega con su aspecto salvaje y nada al uso, no han consentido a una mujer, más que a las «suyas», entre sus filas. Machos delincuentes que se piensan héroes, a los que para los pies y por los que se hace respetar, pese a algunas agresiones y a la desconfianza inicial, siendo incluso el vehículo favorito del jefe – un hombre controlador y posesivo que lo dirige y lo ve todo desde la cárcel, que tiene literalmente encerrados a su mujer y a su hijo pequeño para quienes el contacto con ella es un soplo de libertad y afecto – para robar motos de modelos cada vez más nuevos, con los que se lucra en el mercado negro. Hasta que deciden dar el gran golpe…

Lola Quivoron refleja todo esto, con una factura electrizante. Refleja ese microcosmos con mirada tan admirada como crítica a través de los ojos de su personaje central. Refleja sus ritos, sus pérdidas, sus duelos y es capaz de hacernos entender su amor por las motos a quienes, como esta firmante, las detesta. Y ese final, con ese gesto tan épico y hermoso … Que, por supuesto, no se desvelará.

El reparto es impecable y creíble. Todos ellos, toda la película transmiten credibilidad y adrenalina nunca impostadas.

Deberían verla.

SEFF, 2022, 19 Edición, Sección Oficial. ‘Saint Omer’: La mujer fantasma

He aquí una película que te rompe los esquemas, que te saca de tus zonas de confort, que te zarandea y te confunde. He aquí una película cuya visión, por tantas razones, implica un esfuerzo- ¡¡¡más aún a las 17.15 de la tarde!!!- y te deja sin asideros. He aquí una película, basada en hechos reales, cuya sinopsis, que no acerca sino que puede alejarse de lo visionado, cuenta cómo una periodista francesa- pero de raíces africanas, como la propia realizadora, como ambas protagonistas – viaja a la ciudad del título, en el Norte de Francia, para asistir a un juicio por infanticidio. Algo aparentemente normal para ella pero que la conmoverá y convulsionará hasta las raíces, en el más integral sentido del término.

He aquí una historia con más dudas que certezas, que invoca también nuestro veredicto, que nos interpela como jueces y juezas, y no sólo como espectadores/as. He aquí una historia cruda, dolorosa y terrible que tiene lugar en un juzgado pero que no pone en imágenes un juicio al uso.

He aquí una jueza que interroga a la acusada – culpable confesa de asesinar a su propia hija, un bebé de 15 meses, cuyo infanticidio vemos con la mujer sumergiéndose con la niña en el agua, en la oscuridad de la noche, dejándola a la deriva tapada con una manta, al inicio de la proyección – con amabilidad y mesura, permitiéndonos conocerla a través del interrogatorio.

He aquí la misma mujer togada que interroga de la misma educada manera a la pareja de la parricida, culta e ilustrada estudiante de Filosofía, y progenitor de su hija, que le dobla la edad, enfrentándonos a dos versiones antagónicas.

He aquí a un abogado, el del progenitor, que señala contradicciones y acusa, sin estridencias. He aquí a una magistrada, brillante en sus alegaciones, que representa a la acusada, que distingue el veredicto del hecho de hacer justicia y que denomina a su clienta «la mujer fantasma» porque se revela que vivió encerrada entre cuatro paredes, las de la casa de su pareja, a su vez «separado» y padre de otra hija.

He aquí una mujer embarazada, testigo de estos hechos y de este proceso, con una muy díficil relación con su madre, algo que la une a la parricida. He aquí un hecho terrible sin paliativos, que trata de explicarse y contextualizarse también a unos niveles atávicos y visionarios. He aquí una película que consiguió que muchas personas abandonaran la sala – están avisad@s, su visión no es fácil – que deja un final abierto y lleno de interrogantes, pero que nos interpela.

He aquí otra película francesa – de 122 minutos de metraje, cuya escritura se debe a su directora, junto a Marie NDiaye y Amrita David, cuya fotografía a la vez clásica y dramática la firma otra mujer, Claire Mathon, y que cuenta con dos actrices de talento, Kayije Kagame y Guslagie Malanga – de otra guionista y documentalista francesa, Alice Diop, cosecha del 79, cuyo debut en el largometraje, el que nos ocupa, le ha valido reconocimientos tales como el Gran Premio del Jurado, el Edipo Re y el de la Mejor Ópera Prima en Venecia. Ha sido elegida para representar a Francia en los Oscar a la Mejor Película Internacional, aunque no fue seleccionada entre las cinco candidatas finales.

Como post scriptum, resaltar que ganó el máximo galardón del SEFF: el Giraldillo de Oro a la Mejor Película y también el Premio al Mejor Guion.

Escrito queda.